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Potential Housing Demand (PHD) Modelling Framework

FIGURE 3-3 Strong

Ante todo, será de utilidad tener presente qué cosas considera Spinoza que debe ofrecer el método. Una vez que tengamos esto a la vista pasaremos a la descripción del método propiamente dicho.

Para que esto se realice correctamente, el método debe ofrecer lo siguiente: 1°) distinguir la idea verdadera de todas las demás percepciones y mantener apartada de ellas a la mente; 2°) proporcionar las reglas para que las cosas desconocidas sean percibidas según dicha norma, y 3°) fijar un orden para no fatigarnos con cosas inútiles95. (TIE § 49 G II 18-19)

A medida que avancemos en la descripción del método se comprenderán más claramente estos objetivos. Continuaremos, en lo que sigue, examinando la descripción positiva del método que se encuentra entremezclada con las definiciones negativas que

95 “Quod ut recte fiat, haec debet methodus praestare: Primo veram ideam a caeteris omnibus

perceptionibus distinguere, et mentem a caeteris perceptionibus cohibere. Secundo tradere regulas, ut res incognitae ad talem normam perci|piantur. [19] Tertio ordinem constituere, ne inutilibus defatigemur”.

hemos examinado en el apartado anterior. Luego de afirmar que el método no consiste en buscar el signo de la verdad, Spinoza sostiene que consiste más bien en:

… el camino [via] por el que se buscan [quaerantur], en el debido orden, la verdad misma o las esencias objetivas de las cosas o las ideas (pues todo esto viene a ser lo mismo)96. (TIE § 36 G II 15)

El enunciado de la cita no es lo suficientemente claro que uno desearía de modo que debemos examinarlo un poco más en detalle. La referencia al “camino” o la vía, parece más bien algo redundante, ya que remite inmediatamente a la herencia griega de la palabra “métodos”, la cual da la idea de un camino que hay que seguir y no hay aquí ninguna novedad respecto de las concepciones anteriores (vid. 1.1.4). Mucho más importante es la aclaración según la cual el camino en cuestión debe seguir un orden. En efecto, si dejamos de lado que se trata de un camino para buscar la verdad, cosa que se ha admitido desde los comienzos mismos de la búsqueda de un método, lo que queda es el orden. De modo que, se trataría de un aspecto esencial en la manera en la que Spinoza entiende el método. Ahora bien, este énfasis no es una novedad introducida por Spinoza, sino que al parecer indica cierta influencia renacentista, recogida también por el cartesianismo. Como hemos visto, Zabarella propuso la necesidad de distinguir entre el orden y el método (vid. supra 1.1.4). A partir de aquí la cuestión del orden comenzó a adquirir una importancia que no había tenido en las concepciones metodológicas anteriores. La repercusión en Descartes de la distinción del lógico paduano es evidente. El concepto de orden es la clave de la definición del método dada en la regla quinta de las Reglas, a su vez es central en la tercera regla del Discurso y si recordamos el pasaje de las Segundas Respuestas recordaremos también la distinción introducida allí entre el orden y la manera de demostrar, como aspectos esenciales del método de los geómetras (vid. supra 2.2).

En Spinoza la cuestión del orden es un aspecto fundamental no solo desde el punto de vista metodológico sino también epistemológico. Un indicio claro es que suele utilizar el término aplicado a las ideas a través de la expresión “el orden y conexión de las ideas”. Así, es una presencia constante en la Ética el antagonismo entre dos órdenes, esto es, un orden de ideas de la imaginación frente al “orden del entendimiento”. En este sentido, el conocimiento imaginativo –caracterizado como inadecuado y confuso- suele

96 … “sed quod vera methodus est via, ut ipsa veritas aut essentiae objectivae rerum aut ideae (omnia illa

ser calificado como “el orden común de la naturaleza” (EIp29esc. G II 72) y dichas ideas como “sin orden en el entendimiento” (EIIp40esc.2 G II 123). De esta manera, si el método se define como la búsqueda de la verdad en el debido orden, esto quiere decir, sin dudas, que seguirá el orden del entendimiento. Así, se comprende claramente por qué en la carta treinta y siete Spinoza afirma que el verdadero método consiste “solo en el conocimiento del entendimiento puro, de su naturaleza y sus leyes” (Ep. 37G IV 188- 189)97.

Finalmente, en la última parte de la cita, el método aparece ligado a la búsqueda de la verdad y ésta es identificada con la esencia objetiva y con las ideas. Por un lado, si se tiene en cuenta la distinción entre método de descubrimiento y método de justificación –presente en la caracterización cartesiana de las Segundas Respuestas- parecería que la descripción de Spinoza se refiere ante todo a un método de descubrimiento. Sin embargo, no es totalmente claro si se trata de descubrir nuevas verdades o de asegurar verdades previamente conocidas. Volveremos sobre este asunto un poco más adelante. Por otro lado, la referencia a la búsqueda de la verdad y la afirmación de que la verdad es la esencia objetiva de las cosas o las ideas, es una indicación de su concepción de la verdad, según la cual, una idea es verdadera ante todo por sus características intrínsecas y no por su concordancia con lo que ella representa fuera de sí misma, como hemos visto en el apartado anterior. La idea verdadera de un objeto, por ejemplo, de un círculo, contiene en sí misma la esencia objetiva del círculo, esto es, todo lo que hace que el objeto sea un círculo y no otra cosa (Joachim, 1940 pp. 54-57). Desde esta perspectiva, la idea y la esencia objetiva serían lo mismo. Por cierto, la idea es la esencia de una cosa en cuanto que está presente en el entendimiento humano. Y esto mismo es la verdad. En resumidas cuentas, la cita anterior podría ser reescrita del siguiente modo: “el método es el camino que seguimos si buscamos la verdad misma –no su signo- de acuerdo con el orden del entendimiento”98.

La descripción anterior del método se complementa en el parágrafo siguiente, con la siguiente cita:

97 “…in sola puri intellectus cognitione, ejusque naturae, & legum”.

98 Para Brunschvigc, la visión del método que tiene Spinoza está enraizada en su concepción de la verdad

y esta a su vez, en el concepto de libertad. En efecto, la libertad absoluta que Spinoza postula como esencial al pensamiento tiene como consecuencia que el espíritu no puede estar frente a nada, más que frente a él mismo. No puede haber contacto ni medida común entre él y otra cosa más que él. Así, la verdad no puede ser exterior al espíritu porque el espíritu no puede salir de él para justificarla. No hay que traer desde afuera una regla que se imponga al pensamiento y lo conduzca a lo verdadero (1893 p. 453).

[…] [El método] Es más bien entender qué sea la idea verdadera: distinguiéndola de las demás percepciones e investigando su naturaleza para que conozcamos, a partir de ahí, nuestro poder de entender y dominemos nuestra mente, de forma que entienda todas las cosas, que hay que entender, conforme a dicha norma; ofreciendo como ayuda ciertas reglas y logrando, además, que la menteno se fatigue con cosas inútiles. (TIE § 37 G II 15)99

El concepto se aclara en el parágrafo siguiente en estos términos:

De ahí se desprende que el método no es más que el conocimiento reflexivo o la idea de la idea. Y como no hay idea de la idea, si no se da primero la idea, no se dará tampoco método sin que se dé primero la idea. Por consiguiente, buen método será aquel que muestra cómo hay que dirigir la mente conforme a la norma de la idea verdadera dada. (TIE § 38 G II 15-16)100

El primer aspecto que salta a la luz en estos pasajes es que Spinoza confirma una especie de giro de lo propiamente metodológico a lo epistemológico que ya se insinuaba en la cuestión del orden. En efecto, entender qué es una idea verdadera es claramente un tema vinculado a la naturaleza del conocimiento. Esta definición, por lo demás, es muy similar a la de la carta treinta y siete donde, como hemos dicho anteriormente, Spinoza afirma que el método es “el conocimiento del entendimiento puro”. En efecto, el entendimiento no es otra cosa que la misma idea verdadera, por lo que, en última instancia son dos formas de decir lo mismo –recordemos la expresión verum, sive intellectus del TIE (§ 68 G II 27).

Recapitulando, de acuerdo con estos dos últimos pasajes la propuesta metodológica de Spinoza es bastante simple y consiste básicamente en lo siguiente. Primero, reconocer entre nuestras ideas la idea verdadera. Segundo, intentar comprender sus características. Tercero, tomar dicha idea como norma o como modelo sobre el cual contrastar otras ideas. A partir de aquí un segundo aspecto que sale a la luz es que aquello que las concepciones anteriores consideraban como prioritario, esto es, una serie de reglas aplicadas al razonamiento para evitar que la mente se fatigue en vano buscando la verdad, pasa a ser una cuestión más bien secundaria. Spinoza parece decir

99 “…est intelligere, quid sit vera idea, eam a caeteris perceptionibus distinguendo ejusque naturam

investigando, ut inde nostram intelligendi potentiam noscamus, et mentem ita cohibeamus, ut ad illam normam omnia intelligat, quae sunt intelligenda; tradendo, tanquam auxilia, certas regulas, et etiam faciendo, ne mens inutilibus defatigetur”.

100 “Unde colligitur, methodum nihil aliud esse nisi cognitionem refle|xivam [16] aut ideam ideae; et quia

non datur idea ideae, nisi prius detur idea, ergo methodus non dabitur, nisi prius detur idea. Unde illa bona erit methodus, qua ostendit, quomodo mens dirigenda sit ad datae verae ideae normam”.

algo así como: no pretendamos dar reglas metodológicas que nos ayuden a razonar sin conocer de antemano qué es una idea verdadera. Esto implica, a su vez, que no podemos separar la metodología de la epistemología y tratarlas como ámbitos separados. Todo lo contrario, la metodología depende de una cuestión epistemológica esencial que es la de determinar qué es una idea verdadera y cuáles son sus características. Es por ello que se trata de un “conocimiento reflexivo”, o dicho en otros términos en la idea de la idea.

Comparando esta descripción del método con la que ofrece Aristóteles podemos comprender más claramente el motivo por el cual Spinoza da esta especie de giro epistemológico. En efecto, si reducimos el método a la construcción de silogismos, dicho método no nos conduce necesariamente a la verdad, pues, tranquilamente pueden construirse silogismos a partir de ideas falsas y podemos llegar a resultados falsos. Lo mismo puede ocurrir si empleamos el análisis o la síntesis en cualquiera de sus versiones y no distinguimos apropiadamente la idea verdadera. De nada nos servirían. Fundamentalmente Spinoza parece estar pensando que se puede razonar correctamente tomando como punto de partida ideas falsas o inadecuadas, por eso, reducir el método a la forma de razonar no sería de gran ayuda si no comprendemos primero qué es la idea verdadera. Esta posición se verá con más claridad más adelante cuando tratemos del concepto de ciencia que está detrás de la filosofía de Spinoza, en el cual no hay lugar para el conocimiento probable (vid. infra 3.4). De esta manera, Spinoza quita la vista del análisis, de la síntesis, de la deducción, de la inducción para ofrecernos una doctrina del método de un carácter muy general 101 . Esto no significa que niegue

completamente la utilidad de los métodos legados por la tradición –por ejemplo, podemos ver que el método incluiría también un conjunto de reglas- ni que no puedan acoplarse a esta concepción general. De hecho en ocasiones se pronuncia sobre los beneficios de cierta aplicación del método propuesto por Bacon y, cómo veremos, también sobre las ventajas de los métodos de los geómetras (esto es, el análisis y la síntesis)102. Sin embargo, estos procedimientos adquieren un carácter secundario y más bien subordinado frente a la comprensión del orden y de la idea verdadera.

Por último, aunque el método consiste en un conocimiento reflexivo, como hemos visto al comienzo de este apartado, además debe ofrecer algunas reglas. El tema

101 También se diferenciaría en cierto modo del concepto de método que encontramos en el renacimiento

donde el acento se pone en las reglas (Gilbert, 1960 p. 66).

102 En un sentido similar, De Dijn señala que la descripción del método de Spinoza se ubica entre dos

extremos, a saber: el método como un mecanismo externo y la ausencia total de método debida a la pura presentica de las ideas verdaderas (1996 p. 84).

corresponde a la segunda parte del tratado que venimos analizando. Allí Spinoza sostiene que, para tener ideas claras y distintas, debemos concebir las cosas de acuerdo a su esencia, si la cosa existe por sí misma o, de lo contrario, a partir de su causa próxima (TIE § 92 G II 34). Lo cual concuerda con el cuarto modo de percibir, esto es, la forma más perfecta de conocimiento (sobre este tema nos ocuparemos en la segunda parte). Ahora bien, para obtener estas ideas necesitamos definiciones, ya que:

La vía correcta de la investigación consiste en formar los pensamientos a partir de una definición dada; y resultará tanto más fácil y eficaz, cuanto mejor hayamos definido la cosa (TIE § 94 G II 34)103.

De este modo, las reglas del método se convierten en las reglas para definir bien y la definición pasa a ser uno de los puntos claves del método, del cual se ocupará Spinoza en la última parte del TIE. Respecto de esta cuestión clave, por el momento, sólo diremos que, de acuerdo con esta concepción, la buena definición es la definición genética, esto es, una definición en la cual se indica la esencia íntima del objeto definido (TIE §§ 95-96 G II 35-36). Empero, dejaremos el tratamiento de este tema para la última parte de esta tesis en la que nos ocuparemos del lenguaje.

No obstante, antes de concluir esta caracterización del método, debemos notar que esta cita nos pone ante un aspecto muy importante del método propuesto que habíamos dejado pendiente unas páginas más arriba. El aspecto al que nos referimos ha sido indicado en la descripción que aparece en el resumen que ofrecen las Opera Posthuma sobre esta parte del tratado. En dicho resumen los editores afirman que el TIE proporciona las reglas con las cuales se llega de lo conocido a lo desconocido (citada en Domínguez, Intro TIE p. 21). Tal aspecto sale a la luz más claramente en la cita si enmendamos la traducción española y en lugar de verter via inveniendi por “vía de la investigación”, como lo hace Domínguez, lo hacemos por “vía del descubrimiento”. Expresión que parece representar más fielmente el término latino104. De este modo, si tomamos al pie de la letra el contenido de la cita, junto con la sugerencia de los editores, parecería innegable que Spinoza concibe al método, no tanto como una forma de demostrar o de exponer verdades ya conocidas, sino como una forma de descubrir

103 “Quare recta inveniendi via est ex data aliqua definitione cogitationes formare: quod eo felicius et

facilius procedet, quo rem aliquam melius definiverimus”.

104 Así lo demuestran otras traducciones: por ejemplo, Shirley y De Dijn vierten al inglés “discovery”.

nuevas verdades. Siendo así, deberíamos relacionarlo con la parte de la lógica que en el siglo XVII se denominaba ars inveniendi, la cual, se diferenciaba del ars judicandi, cuya tarea consistía en asegurar los enunciados previamente dados mediante el ars inveniendi105. Probablemente una razón más a favor de esta lectura podría hallarse en que, como bien sostiene Arndt (1971 p. 9 nota 18), Tschirnhaus –un importante interlocutor y reconocido seguidor de Spinoza entre otras cosas, en cuestiones metodológicas- es quien mayor énfasis ha puesto en el método entendido como un ars inveniendi. El título mismo de su obra Medicina Mentis sive artis inveniendi praecepta generalia o el subtítulo de la primera parte tentamen genuinae logicae ubi disseritur de methodo detegendi incognitas veritates, indica precisamente esta finalidad. La cual, como su autor explica en el prefacio, consiste en “... sacar a la luz…todo lo desconocido que cae bajo el entendimiento” (Medicina p. 3)106. Tengamos en cuenta, en pos de hacer notar la influencia de Spinoza, en particular sobre el tema metodológico, que en la carta cincuenta y nueve –en la que Tschirnhaus le pide el método y que, como ya hemos dicho, Spinoza no satisface la solicitud- él mismo recuerda:

Usted me ha indicado personalmente el método de que se sirve para investigar las verdades no conocidas todavía. Constato que dicho método es extraordinario y, no obstante, muy fácil, por lo que he logrado entender. Y puedo afirmar que, con solo observarlo, he realizado grandes progresos en la matemática (Ep. 59, 5 de enero de 1675, G IV 268)107.

Ahora bien, ¿a qué método se refiere Tschirnhaus? ¿Se trata del método de definir genéticamente los conceptos y extraer de allí conclusiones? La cuestión no está para nada clara, aunque hay ciertos indicios en la obra de Tschirnhaus que nos conducirían en esta dirección. Si bien, no desarrollaremos el tema aquí, en los apéndices ofreceremos algunos pasajes del método de Tschirnahus que podrán arrojar algo de luz sobre esta cuestión108. Como quiera que sea, las referencias al método del autor de la

105 Sobre esta distinción vid. Arndt, 1971 p. 7.

106 En los apéndices se podrá encontrar una traducción propia del prefacio de la obra de Tschirnhaus y de

algunos pasajes esenciales para comprender el carácter de su propuesta metodológica. En los pasajes citados aquí vertimos al español la traducción francesa de Wurtz.

107 “Praesens mihi indicasti methodum, quâ |uteris in indagandis necdum cognitis veritatibus. Experior

eam Methodum valdè esse praecellentem, & tamen valdè facilem, quantum ego de eâ concepi; & possum affirmare hâc unicâ observatione magnos me in Mathematicis fecisse progressûs.”

108 También ofrecemos un apéndice con algunas reflexiones sobre la naturaleza del método propuesto en

Medicina Mentis, no son suficientes para establecer la naturaleza del método que propone Spinoza en el TIE. Cuanto mucho permiten ciertas conjeturas. De modo que, este punto no está aun completamente asegurado y debemos dejar en suspenso esta cuestión, al menos, hasta haber examinado el tema del apartado siguiente.