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El balance sobre las consecuencias del plan aplicado en América del Sur se puede resumir en Argentina en cuatro temas:

-Desaparecidos

-Derrota humillante en Malvinas 1982 -Deuda Externa

-Empobrecimiento e Injusticia Social 1.-Desaparecidos:

Tras la aplicación de la metodología terrorista importada desde Francia y EE.UU., quedo la imborrable herencia de mas de 30.000 personas desaparecidas, fracturando a la sociedad y desprestigiando definitivamente a las FFAA que agredió a su propio pueblo.

Pasaran muchos años antes que, la población acepte la autocritica sobre este accionar y restablezca sus lazos de confianza.

Todavía no se ve en el personal militar de conducción que haya tomado conciencia de la extrema y brutal gravedad del hecho histórico.

La publicación de todos los archivos de la tiranía, sobre el destino de personas desaparecidas, niños robados a sus padres asesinados constituye el primer paso para una autocrítica y acción reparadora por las violaciones de nuestros DD.HH.

El segundo paso será la condena judicial de todos los que torturaron, asesinaron, robaron y desaparecieron a las personas que vivían en Argentina.

El tercer paso será la devolución de todos los bienes materiales robados a las víctimas.

El cuarto paso será la reparación integral a las victimas directas y sus familiares.

En general se apuesta al silencio, al olvido y las excusas sin sólidos y serios fundamentos.

2.-Derrota total y humillante en Malvinas:

El conflicto del Atlántico Sur que concluyo en derrota total, es un ingrediente de extrema gravedad que se suma al desprestigio de los

militares de haber violado la Constitución Nacional en reiteradas ocasiones de la historia argentina durante el siglo XX.

Aquí quedo plasmada la falta de estrategia militar, de formación profesional y moral combativa de los jefes, para enfrentar a un enemigo, en una guerra convencional por la soberanía de nuestro territorio.

Que derivó en la crisis de decadencia mas profunda de la historia de las FFAA.

Debemos sumar que, con la derrota incondicional, se consolidó definitivamente la tenencia por parte de Inglaterra de nuestras islas, ante los reclamos jurídicos internacionales de nuestro país.

A lo que hay que añadir el pago de los costos de guerra (cinco mil millones de dólares) a los vencedores.

Todo ello configura un cuadro de situación que requerirá muchas décadas superar, a fin de que las instituciones armadas cumplan con el deber que le impone el sistema democrático y las instituciones constitucionales.

3.-La deuda externa:

La política económica implementada por la tiranía fue financiada por el aumento sistemático de la deuda que paso de 7.000 a 45.000 millones de dólares.

Constituyó una gran carga para el aparato productivo, lo que aumento la dependencia de los centros de poder imperialistas.

Hasta el día de hoy estamos pagando las consecuencias del fracaso económico derivado de la aplicación de las recetas neoliberales impuestas por el FMI y el Banco Mundial.

El golpe fue instrumentado con el objetivo de debilitar nuestra calidad de vida y profundizar la dependencia, aplicando el plan geopolítico neoliberal norteamericano.

4.-Empobrecimiento e injusticia social:

La población se vio perjudicada en su calidad de vida, dado que si en 1974 los asalariados participaban del 49 % de la renta nacional y sólo había el 4 % de desocupados. En 1983 sólo participaban del 30 % del PBI y había un 9 % de personas sin trabajo.

Se habían perdido la mayoría de los derechos laborales, los sindicatos fueron desmantelados y la pobreza se había extendido por todo el territorio.

El objetivo verdadero de la tiranía fue desorganizar a los sectores que habían resistido y someterlos a una profundización de la explotación del trabajador.

También se destruyó a la pequeña y mediana empresa local achicando a la clase media productiva.

Pero en virtud de la tenaz resistencia del pueblo argentino y del aislamiento internacional, sumados a sus catastróficos desastres político- económicos el partido militar neofascista tuvo que convocar a elecciones en 1983, dando un paso atrás en la suma del poder total que ostentaba mediante la aplicación en nuestro país de la DSN (Doctrina de la Seguridad Nacional).

Se inició así, un período de puja por los espacios dentro del sistema democrático.

El partido militar y sus aliados pasó a la defensiva contraatacando con los levantamientos de Semana Santa, Monte Caseros(1987) y Villa Martelli (1988), liderados por los neofascistas Aldo Rico y Mohamed Alí Seineldin.

Como resultado directo de estos episodios se llegó a restringir el alcance del Juicio a las Juntas militares, mediante las leyes de “punto final”, “obediencia debida” y -posteriormente- los indultos.

En lo económico se aplicó el nuevo ajuste decretado por el FMI llamado “Plan Austral” que contribuyó a la continuidad del proceso de empobrecimiento de los sectores asalariados.

El presidente Raúl Ricardo Alfonsín intentó conducir un proceso para democratizar al país pero fracasó estrepitosamente, en virtud de las contradicciones profundas que anidaban en la UCR (Unión Cívica Radical), que fue unos de los partidos políticos junto con el PC (Partido Comunista) y UCD (Unión de Centro Democrático) que colaboraron estrechamente con la dictadura militar.

Su “doble discurso” en todos los ámbitos, su defensa de la teoría de los “dos demonios” simultáneamente con la teoría del “olvido” contribuyeron a desarticular su pretendido proyecto “socialdemócrata” y defensor de los DD.HH.

Pasando a otro asunto importante y recordando un principio estratégico que fue resumido así:

“Cuando un gobierno ha llegado al poder a través de algún tipo de voto popular, fraudulento o no, y conserva al menos una apariencia de legalidad constitucional, no debe promoverse un levantamiento guerrillero, puesto que aún no se han agotado las posibilidades de lucha pacífica”(1).

Debemos destacar la equivocada actuación de Enrique Gorriaran Merlo, que olvidando este principio, planificó y fracasó el 23 de enero de 1989 en el intento de la toma del Regimiento 3 de Infantería de La Tablada, donde murieron mas de 28 militantes del MTP ( movimiento todos por la patria) y 18 fueron condenados a mas de 18 años de prisión.

La explicación reiterada de Gorriarán Merlo fue que impidieron de esa manera un golpe de estado militar del llamado sector “carpintada” conducido por Mohamed Ali Seineldin, Aldo Rico y Luciano Benjamín Menéndez.

En realidad ignoraron que se preparaba para instalarse en el Estado, el modelo neoliberal “menemista” a través de la vía electoral.

El accionar aventurero y oportunista de esta organización, contribuyó a dispersar a los sectores populares que resistían al plan “Austral” de ajuste del gobierno radical, favoreciendo la continuidad de la “teoría de los dos demonios” y debilitando al polo democrático opositor.

Recordemos que los últimos detenidos que quedaban, incluido Gorriaran Merlo, finalmente fueron indultados por el presidente provisional Eduardo Duhalde en diciembre de 2003, ante quien negoció.

Fue así que, Alfonsín, renunció anticipadamente a su mandato, 6 meses antes que concluyera, entregándole el poder al representante mas destacado del “neoliberalismo” local, Carlos Saúl Menem el 9 de julio de 1989.

El “menemismo” se constituyó en la política hegemónica local donde confluyeron restos del partido militar golpista “carapintadas” encabezados por Massera, Galtieri, Balza, Seineldin, Rico, Menéndez, Alsina, Mones Ruiz, etc.

Junto a sectores ex foquistas cristianos afines, integrados por Firmenich, Vaca Narvaja, Perdía, Galimberti, Montoto, Patricia Bullrich, etc.

Además de los liberales de siempre Álvaro y María Julia Alsogaray, Martínez de Hoz, Cavallo, los hermanos Alemann, Adelina de Viola, etc. Y la estructura “vandorista” de la CGT encabezada por los “gordos” Lorenzo Miguel, Daher, Ubaldini, Cavalieri, Barrionuevo, etc.

La organización empresarial “Fundación Mediterránea”, que hegemonizó el ámbito económico en la dictadura, fue la encargada de elaborar y llevar adelante el plan económico “de convertibilidad” donde se destacaron las privatizaciones, la ley de “flexibilidad laboral”, el aumento del endeudamiento y la miseria a nivel de catástrofe, logrando que el 60 % de la población cayera, por debajo de la línea de pobreza.

En ese clima de retroceso, se dieron los indultos a las juntas militares Videla, Galtieri… etc. y los civiles Martínez de Hoz, Firmenich, Gorriaran Merlo, etc.

En el plano internacional el “menemismo” se alineó a la política imperialista de la familia Bush (derecha fundamentalista del partido republicano) acatando la Doctrina del “Consenso de Washington” que consolidó las relaciones “carnales” de dependencia dando continuidad a la política impuesta por la tiranía militar.

Esta situación prosiguió durante la presidencia del radical conservador cordobés Fernando De la Rua (1999/2001) quien volvió a instalar a Domingo Felipe Cavallo en la conducción económica imponiendo el “mega canje” (aumento de la deuda externa en 30.000 millones de dólares) y el “corralito financiero” (estafa a los ahorristas por mas de cuarenta y cinco mil millones de dólares).

Toda esta política neoliberal, concluyó en el desastroso fracaso que hizo explotar a la ciudad de Buenos Aires y otras como Rosario, La Plata, Cipolleti, Corrientes, Santa Fe en las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, acompañadas por el resto del país.

Allí mas de 3.000.000 de argentinos, hegemonizados por el mas importante movimiento social de nuestro país, el peronismo, salieron pacíficamente a las calles exigiendo que “se vayan todos” los responsables del empobrecimiento del país y de la mayoría de sus habitantes.

El gobierno cayó y se abrió una nueva etapa política donde sectores opositores a la dependencia del imperialismo, intentamos construir una alternativa para solucionar los gravísimos problemas de subdesarrollo, pobreza y estancamiento, que dejó como corolario la aplicación de la DSN, el terrorismo de estado y el neoliberalismo desde 1966 hasta el 2001. Hoy a 10 años de los acontecimientos, el país ha detenido el avance del neoliberalismo mediante una política neodesarrollista de crecimiento sostenido.

El Banco Central tiene más de cincuenta mil millones de dólares de reservas, hay superávit fiscal y en la balanza comercial, la economía crece a un ritmo promedio del 8 % anual desde el 2003.

Los asalariados reciben el 35 % del PBI, los indigentes son el 7 % y los pobres el 15% de la población.

Se disminuyo el volumen de la deuda externa en setenta y cinco mil millones de dólares, se canceló totalmente la deuda con el F.M.I (9.800 000.000 de dólares).

Y las perspectivas de mejoramiento general se prolongan hasta el año 2015.

Se anularon las leyes de impunidad de Alfonsín y los indultos de Menem y se reanudaron los juicios contra los represores genocidas.

Se va consolidando la integración de América del Sur, en el UNASUR con los países hermanos de Bolivia, Venezuela, Brasil, Uruguay, Chile, Paraguay, Ecuador y Perú, buscando romper la dependencia del imperialismo neoliberal globalizado.

Se marcha muy lentamente hacia un modelo de sociedad más democrática, pluralista, con justicia social y respetuosa de los DD.HH.

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