• No results found

2.4. Hot film Anemometry

2.4.1. Hot Films

1.4.2 LA IMPOSICIÓN DEL SISTEMA COMUNISTA

!

!

Yo ya no soy comunista, aunque todavía no lo he declarado. Durante dos años, durante el centenar de días en que esperaba en la celda de los con- denados a muerte, angustiado cada amanecer ante el pelotón de ejecu- ción, tuve tiempo para comprender que no me encontraba en esa situación por un error de la dictadura, sino porque ésta necesita mantenerse; por lo

menos al comienzo, no puede subsistir sin prisioneros políticos. Al que se

opone, le aparta. Primero hay que explotar al pueblo, y domeñarlo, para que no se le ocurra votar contra nosotros. Cuando todos obedezcan, el Estado podrá permitirse ser indulgente; dosificar con pericia y sin exce- sos la opresión policial, y con sólo un poco de terror tendrá toda su segu- ridad.

El socialismo de Estado no es que sea realmente la peor sociedad, pero resulta agotador que sólo pueda existir mintiendo continuamente. Si todo es propiedad del Estado, el pensamiento que no sea suyo debe ser o cri- minal o malsano. La cultura oficial está hecha de adulaciones pringosas, hipocresías provincianas, prudente crítica moral, siempre pronunciadas por un fiscal de autoridad. Respetar es admitido, pero ver claro constitu- ye un acto hostil. Nosotros, los intelectuales de la Europa del Este, hemos renunciado a pensar a cambio de un poco de poder.

György Konrád, El cómplice (citado en Martín y Pérez, 1995: 29).

!

Con estas palabras el escritor y sociólogo húngaro György Konrád lega su testimonio sobre la implantación de un modelo comunista en los países del este europeo. En efecto, con la entrada del Ejército Rojo en la Bulgaria de 1944, tam- bién se introdujo una ideología, un sistema de gobierno y un aparato socioeconó- mico convirtiendo al proletariado en la clase dirigente y dominante, base de un engranaje político que se acabó convirtiendo en una dictadura del proletariado, cuyas consecuencias marcarán la obra literaria de las autoras que hemos estudiado y analizado en el segundo capítulo de la tercera parte del presente análisis.

El éxito de este cambio radica, sin lugar a dudas, en la rusofilia que profe- saba la nación búlgara. Un sentimiento nacional que, para la especialista en los Balkanes Ekaterina Nikova,

was overblown to grotesque proportions and fortified by the myth of the « double liberation ». There were numerous delegations traveling to and from the Soviet Union to exchange their experience in the building of socialism, a dense network of Bulgarian-Soviet Friendship societies, huge circulation of Soviet books, films, and magazines. Monuments were rai- sed to the Red Army; the country’s third city (Varna), the biggest dam, and highest mountain peak were named after Stalin, Stalinist baroque decorated the new center of Sofia. Based upon the myth of the « double liberation », the Soviet-Bulgarian friendship -« eternal and indestruc- tible »- became the strongest mantra of the regime (Nikova, 2009: 300).

!

Unas relaciones intergubernamentales que gracias a sus líderes -Dimitrov hasta 1954 y Yivkov hasta el 10 de noviembre de 1989- facilitaron el proceso de sovie- tización de Bulgaria.

Para historiadores como Raïa Zaïmova y Plamen Tzvetkov « la soviétisa- tion redonne une puissance épouvantable à la tradition byzantine et ottomane, où l’Église [orthodoxe] est subordonnée à l’État et où la plupart de la terre cultivée est possédée par l’État » (Zaïmova y Tzvetkov, 2007: 29). Se trata, en efecto, de la imposición de un sistema cuya ambición estatal de controlar todos los ámbitos de la vida cotidiana « fait naître un véritable art d’échapper au percepteur, au ma- gistrat ou au pouvoir tout court jusqu’au moment où cette habitude crée un man- que total de respect à l’égard de la loi » (Zaïmova y Tzvetkov, 2007: 29). Asimis- mo, debemos poner de relieve que se trata de un sistema concebido por y para una nación y, que al hilo de la Historia, se superpuso en los diferentes países del este de Europa sin tener en cuenta las especificidades nacionales, pues,

!

se presentaba [...] como el sistema definitivo mediante el cual se lograría la total y radical transformación de la sociedad; ese carácter de totalidad y de universalidad hacía de él algo muy distinto de los demás regímenes dictatoriales contemporáneos: estaba pensado para durar bajo la dirección suprema del Partido Comunista, convertido en el sistema de Partido-Es- tado. Dicho carácter trascendente y universalista fue perfectamente perci- bido por Agnès Heller y Frenc Fehér, para quienes las pasadas siete dé-

cadas de comunismo representan quizás el experimento con el cuerpo político y social más duradero y más grandioso, más radical y más cruel, de la historia documentada. Fue un experimento total; sin embargo,

como sostienen estos autores, si la totalización de la economía y la so-

ciedad por un Estado totalitario fue una revolución, ahora estaba en marcha otra revolución económica y social (Pérez, 1999: 10).

En efecto, con la imposición de la ideología y del sistema político, se puso en fun- cionamiento uno de los engranajes fundamentales del totalitarismo socialista: el sistema socio-económico y el control total sobre la sociedad. De ahí que, hasta 1958, el objetivo primordial del régimen fuese el cambio radical de las formas ca- pitalistas a la socialización y obtener los recursos necesarios para crear una infra- estructura industrial y agrícola capaz de responder a las necesidades del sistema. Por ello, como señalan Martín de la Guardia y Pérez Sánchez « entre 1948 y 1958 unos doce millones de parcelas y más de un millón de agricultores quedaron re- agrupados en 3.290 cooperativas » (Martín y Pérez, 1995: 153) y, paralelamente, la planificación industrial « centró su punto de mira en el desarrollo extensivo de la industria pesada, con lo que logró avances importantes en maquinaria agrícola, textiles o transformación alimentaria, sectores en los cuales trabajaba una mano de obra en constante aumento » (Martín y Pérez, 1995: 153).

Paulatinamente, las reformas también llegaron a la organización adminis- trativa del país. Con el objetivo de romper con la centralización ejercida por Sofía, en 1959 se dividió el país en treinta distritos de carácter económico-administrativo con la finalidad de darles mayor autonomía. El sistema establecía un modus vi-

vendi para convencer y obligar a la población a través de eslóganes y en base a

una serie de prohibiciones y obligaciones que limitaban las libertades de los ciu- dadanos. De tal manera que, tal y como afirma el politólogo Ivaylo Ditchev:

!

Plus on impose d’interdits, plus abondantes deviennent les ressources à distribuer, plus la cohésion communautaire est forte.

Par exemple, partir en voyage n’est pas nécessairement un don, à moins que quelqu’un vous paie le billet. Cependant, si les autorités avaient préa- lablement criminalisé toute sortie du pays, obtenir un visa de sortie de- vient un service précieux rendu par plusieurs personnes qui vont prendre le risque de se porter garants de votre retour (en mettant en jeu leur ca- rrière, parfois même leur vie). C’est ainsi qu’une simple excursion à l’étranger se transforme en nœud de relations humaines, liant les indivi- dus les uns aux autres par l’amitié, l’espoir, l’obligation morale, etc (Dit- chev, 2001: 108-109).

!

De este modo, se pone en marcha un mecanismo social de presión para vigilar el cumplimiento de las reglas que hacían posible el buen funcionamiento del sistema a todos los niveles. Esto provocó el despertar de sospechas reales o ficticias y un nivel de desconfianza que condujo a la creación de un doble discurso en el que se diferenciaba entre el ámbito público y el ámbito privado.

Asimismo, con el objetivo de controlar la no transgresión de las normas impuestas por el sistema se puso en funcionamiento un aparato de presión de apa- riencia similar al utilizado por los nazis durante la segunda guerra mundial: los campos de trabajo. Una organización en la que participaron todos los países satéli- tes de la URSS y que fueron creados a partir del 20 de diciembre de 1944 con el objetivo de neutralizar cualquier persona considerada peligrosa para el régimen. La historiadora Ekaterina Nikova señala que « the exact numbers of people passe in 1944-1962 through the camp system of 88 camps and labor « boarding houses » is still difficult to pinpoint; it varies from 25,000 to 184,000 » (Nikova, 2009: 292). Debemos, no obstante, preguntarnos, sobre la noción de peligro para el sistema, pues en estos campos de trabajo no sólo ingresaban a personas que ha- bían profesado en el dominio público algún tipo de crítica contra el sistema, sino que también se perseguía controlar la profesión religiosa. De tal manera que,

!

the « democratization » of the Bulgarian Orthodox Church then followed. In 1948, after years of severe persecutions of clergymen, the government curtailed religious freedoms by forcing Orthodox clergy into a Union of Bulgarian Priests, taking control of Muslim religious institutions, and in 1949 dissolving Bulgarian branches of Roman Catholic and Protestants churches (Nikova, 2009: 292).

!

Se trata en efecto de hacer una tabula rasa en los primeros años para asegurar el éxito de la implantación del nuevo sistema.

Paralelamente, debemos poner de relieve el papel que desempeña la no-

menklatura, pues tal y como afirma Ekaterina Nikova « Bulgaria was not an idyll.

Its parliamentary democracy was easily nullified; its political class was of- ten corrupt, authoritarian, and venal » (Nikova 2009: 297). La burocracia estable- cida, en efecto, se entreteje de acuerdo con un engranaje de apoyos y privilegios que dan lugar a un sistema en espiral de clientelismo interpersonal. De tal manera que, tal y como subraya Ditchev,

!

imaginons que X admette la nièce de Y dans la cellule du parti dont il est secrétaire ou la nomme bibliothécaire dans la mairie dont il est chef. X pourrait le rembourser, disons, en lui envoyant des soldats en tant que main-d’œuvre gratuite pour la construction de sa maison (Nikova, 2009: 297).

Esto representa tan sólo un ejemplo del tipo de servicios que dan lugar a la crea- ción de un sistema de alianzas interpersonales. Y será en este engranaje paralelo al sistema donde encontremos la raíz del problema de la corrupción en países como Bulgaria. Un tema que, si bien ha evolucionado, se encuentra vigente hasta nues- tros días. Una situación social que pone de manifiesto todas las carencias del sis- tema; de tal manera que « los pilares que sostenían a la decimosexta república so-

viética, como era conocida en algunos círculos por su fidelidad al poder soviético,

empezaban a resquebrajarse » (Martín y Pérez, 1995: 157). Los problemas de abastecimiento de la población, la falta de productos de primera necesidad o in- cluso el racionamiento de la energía eléctrica acrecentaban el descontento popular e impulsaban la inconformidad social a una necesidad de cambio imperante.

!

!

1.4.3 DE LA TRANSICIÓN A LA ENTRADA EN LA UE

!

!

La desintegración del sistema socialista de tipo soviético en Europa del Este, que produjo el colapso de los regímenes comunistas en la zona, puede explicarse por la actuación conjunta de una serie de factores tanto internos como externos. De carácter interno fueron los siguientes: los propios partidos comunistas, la disidencia, las respectivas Iglesias nacio- nales y la sociedad civil; y en cuanto a los externos, que son también lla- mados catalizadores: la Unión Soviética, la Santa Sede y el mundo occi- dental (Pérez, 1999: 6).

!

Numerosos fueron, en efecto, los factores que confluyeron en las consecuencias de la caída del régimen comunista en los diferentes países que confinaban la estela de poder de la URSS. Asimismo, cabe poner de relieve el carácter singular de la imposición del régimen comunista en el conjunto de países, pues tal y como opi- na Ralf Dahrendorf se trata de un « cambio histórico que no tiene modelos ni ad- mite recetas miméticamente trasplantadas de otras épocas o países [...] en [los que] el proceso consistió por lo general en recuperar la normalidad política, es decir, constitucional y democrática » (Pérez, 1999: 10).

Aunque se trata de un proceso evolutivo de larga duración, el año 1989 se ha convertido en la fecha simbólica para el cambio con la caída, el 9 de noviem- bre, del Muro de Berlín, acontecimiento también conocido en Alemania con el

Related documents