5.3 Finding solutions to the dual problem
5.3.3 Finding the optimal Z n +1
En México, la instrumentación del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) (El Cairo, 1994) tenía como precedente un conjunto de ac- ciones que podían inscribirse dentro de la esfera de competencia de la salud sexual y reproductiva, desarrolladas por las principa- les dependencias del sector salud, la entonces Dirección General de Planificación Familiar (DGPF) de la SSA, el DIF, el CONASIDA y la Secretaría de Educación Pública (SEP), entre otras. Como en agosto de 1994 hubo elecciones federales y cambio de la adminis- tración gubernamental, en los últimos meses de ese año y los pri- meros de 1995 se estaban diseñando políticas y programas sexena- les, hecho que facilitó la incorporación de los compromisos de El Cairo, por lo que la salud reproductiva se introdujo como concep- to y término en los planes de desarrollo, en las políticas públicas y en los programas institucionales. El Grupo Interinstitucional de Salud Reproductiva (GISR), creado en febrero de 1995 y que reu- nió a los principales organismos públicos y representantes de ins- tituciones de la sociedad civil involucrados en este campo, tuvo a su cargo la elaboración del Programa Nacional de Salud Repro- ductiva y Planificación Familiar 1995-2000 (PSRPF). Podemos de- cir que este programa da respuesta programática a los retos for- mulados en la CIPD y retoma los principales problemas de la salud reproductiva. El programa se propone incorporar la pers- pectiva de género en todos los componentes y considera clave las estrategias de información, educación y comunicación. Ahora bien, si el concepto de salud reproductiva fue incorporado a los planes y programas más importantes del sector público, el si- guiente paso fue difundirlo y propiciar su asimilación entre los prestadores de servicios y los usuarios. Esta asimilación del con- cepto y su enfoque no ha sido fácil. A pesar de que se han realiza- do grandes esfuerzos y múltiples acciones, continúan existiendo retos y problemas por resolver a partir de la descentralización de
los servicios de salud y dentro de un marco de reducción o estan- camiento de recursos públicos destinados a la salud (Foro Nacio- nal de Mujeres y Políticas de Población CIPD+5, 1999).
La atención de la salud reproductiva de los adolescentes co- mienza a recibir una atención pública explícita en 1993, cuando la SSA estableció el Programa Nacional de Atención a la Salud Re- productiva de los Adolescentes (PNASRA) a través de la Dirección General de Planificación Familiar (DGPF) denominada, a partir de 1995, Dirección General de Salud Reproductiva (DGSR). En 1994, los principales grupos e instituciones gubernamentales y no gu- bernamentales que ya tenían una larga trayectoria y trabajo conso- lidado y reconocido, vinculado a la salud de adolescentes fueron convocados a una reunión para discutir el propósito de este pro- grama y aportar sus experiencias. De este encuentro surgió la “De- claración de Monterrey” (GAAPP, 1995), documento que sienta las bases para iniciar y legitimar el programa, el que comienza a fun- cionar en ese mismo año en cinco entidades federativas.
No obstante, es necesario mencionar que México contaba ante- riormente con una gran variedad de programas vinculados a la sa- lud de los adolescentes, entre los cuales cabe mencionar los si- guientes:15 el Centro de Orientación para Adolescentes (CORA),
organismo no gubernamental pionero en este campo, que ha veni- do desarrollando desde 1978 programas diversos de atención inte- gral al adolescente y el programa Gente Joven de la Fundación Mexicana para la Planeación Familiar (MEXFAM). Este programa, que se inició en 1986 y que proporciona actividades educativas y comunitarias a través de la capacitación de promotores juveniles, ofrece servicios médicos y de planificación familiar en los centros de salud y consultorios médicos con los que cuenta en muchas en- tidades federativas del país.
Entre los programas gubernamentales o paragubernamentales pueden mencionarse el IMSS, que cuenta también desde hace al- gunos años con programas de prevención y de atención a la salud
15. Dejamos de lado una serie de instituciones que trabajan con adoles- centes en actividades preventivas de educación sexual y planificación fami- liar pero que no incluyen la atención a la salud física de los adolescentes, así como toda una serie de acciones dirigidas a la salud sexual y reproductiva de los adolescentes mediante el sistema educativo y los medios de comunicación de masas.
reproductiva de los adolescentes; el DIF en el que se estructuró el Programa de Desarrollo Integral del Adolescente (DIA), que fun- cionó hasta 1997, y el Programa Nacional de Prevención y Aten- ción Integral a Madres Adolescentes (PNPAIMA), que continúa operando. Por último, a nivel hospitalario, existen también desde hace tiempo servicios que brindan atención especializada a la po- blación adolescente, como la Clínica Piloto de Orientación Sexual y Vida Familiar para Adolescentes del Hospital Infantil de México (HIM), la Clínica para la Atención del Adolescente (CAA) del Hos- pital Materno Infantil Inguarán (HMII), el Hospital General Doc- tor Manuel Gea González, que integra un servicio educativo y de atención integral para las pacientes adolescentes, y la Clínica de Ginecología Pediátrica, Planificación Familiar y Servicios de Endo- crinología del Instituto Nacional de Pediatría (CGPPFSEINP), que ofrece educación preventiva y atención especial a las adolescentes embarazadas.16
Sin embargo, es a partir de 1995 cuando la atención a la salud reproductiva de la población adolescente recibe una atención prio- ritaria por parte del Estado, definiéndose como uno de los cuatro ejes a partir de los cuales se estructura el PSRPF, junto con la salud perinatal, la planificación familiar y la salud de la mujer.