Economic rationales for the design of health care fi nancing schemes
2.3. MANDATORY COVERAGE
2.3.2. Fine-tuning mandatory coverage
Pinus pinaster
Redes de Rango I y Rango II de Seguimiento de Daños en los Bosques de Castilla y León (2016) Masas forestales certificadas a nivel regional según criterios PEFC.
Junta de Castilla y León. Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos.
0 5 10 15 20 25 30 35 0 20 40 60 80 100 120 140 160 2,5 7,5 12,5 17,5 22,5 27,5 32,5 37,5 42,5 47,5 52,5 57,5 62,5 67,5 72,5 77,5 82,5 87,5 92,5 97,5 102,5 107,5 112,5 Altura media (m) Nº de árboles Clases diamétricas
REDES DE SEGUIMIENTO DE DAÑOS EN LOS
BOSQUES DE CASTILLA Y LEÓN
R
EDES DER
ANGOI&R
ANGOII
ENM
ASASC
ERTIFICADASS
EGÚNS
ISTEMAPEFC–R
ESULTADOS2016
han atribuido a la incidencia puntual de Haematoloma
dorsatum (parcela soriana 42144.1.A de Quintana
Redonda), daño sin mayor interés.
La incidencia de insectos perforadores sobre el pino negral ha sido escasa pero de especial notoriedad, principalmente en los pinares del centro de la Comunidad. Han destacado los daños ocasionados por insectos
perforadores no determinados de carácter secundario
que han afectado bien secando ramas bajas, bien colonizando los troncos de pinos previamente debilitados (más frecuente), acabando con la muerte de del árbol. Esta última circunstancia se ha observado en seis ocasiones en pinos debilitados por resinación, abundancia del muérdago o incidencia de agentes abióticos diversos (entre ellos la escasez de precipitaciones en este último año). Destaca la parcela 40057.1.A de Coca (Segovia) con tres casos, así como la 40129.1.A de Montejo de Arévalo (Segovia) y 47104.1.A de Olmedo (Valladolid) con uno cada una. En estas ocasiones se ha considerado conveniente la toma de muestras en busca de Bursaphelenchus xylophilus, nemátodo de la madera del pino, ante la ausencia de agentes de daño primarios a los que atribuir claramente la muerte del árbol, además de detectarse la presencia de signos de su insecto vector Monochamus sp (mordeduras de puesta, serrines típicos o perforaciones de salida). En las inmediaciones de la parcela 05072.1.A de Espinosa de los Caballeros, en la Moraña abulense, en la que se han encontrado asimismo numerosos pinos negrales recientemente secos pero escasos daños por insectos perforadores, también se ha recogido una muestra de viruta con este fin. Los análisis realizados en todas ellas fueron negativos, descartando la presencia del nemátodo.
Si bien el año pasado la muerte de algunos pinos de esta especie se debió al ataque de Ips sexdentatus, en la presente evaluación no se ha encontrado ningún caso.
Fueron varias las parcelas en las que se ha registrado la incidencia de Tomicus piniperda minando y puntisecando ramillos en las copas de esta conífera. Concretamente han sido seis los pies afectados en cuatro parcelas de muestreo, todas ellas en la provincia de Soria y sin afecciones de especial relevancia.
El muérdago ha sido sin duda el agente patógeno más destacado, afectando a 202 pinos (32.6% de la población muestra) en 14 parcelas de muestreo. Estos árboles han visto mermado su vigor de forma significativa con una defoliación media del 31.0% frente al 20.7% del resto. El deterioro asociado ha sido aún más destacado en los casos con afecciones moderadas, 88 pies cuya defoliación media se elevó hasta el 36.4%. Los pinares adultos de pino negral, debilitados en muchas ocasiones por su resinación, han mostrado la mayor
cantidad de pies parasitados. La presencia de muérdago ha observado siempre en fustales de negral, comenzando a ser destacada en pies con diámetros de más de 30 centímetros (94% de las afecciones), árboles codominantes que no sobresalen especialmente del dosel arbóreo, siendo las clases diamétricas mayores frecuentemente las más perjudicadas con numerosas defoliaciones moderadas. Han sido abundantes las parcelas que presentaban muchos de sus pies dañados por la fanerógama, pero han destacado con diez o más pinos parasitados las parcelas segovianas 40057.1.A de Coca, 40063.1.A y 40063.2.A de Cuéllar, 40110.1.A de Lastras de Cuéllar, 40128.1.A de Migueláñez, 40129.1.A de Montejo de Arévalo, 40138.1.A de Nava de la Asunción, 40182.1.A de San Martín y Mudrián y 40225.101.A de Villacastín, así como las vallisoletanas 47104.1.A de Olmedo y 47172.1.A de Torrescárcela. Tanto en ellas como en otras muchas parcelas las lesiones ocasionadas por el muérdago han estado acompañadas de resinaciones y engrosamientos en las áreas del tronco o ramas afectadas, algunas de gran profusión y tamaño respectivamente. El estado de debilidad en el que se encuentran muchos de los árboles con afecciones moderadas y graves, tanto por la propia presencia de la parásita como por su resinación e incidencia de agentes abióticos varios, ha sido aprovechada por insectos perforadores para colonizar cuatro pino negrales, tres en la parcela 40057.1.A de Coca (Segovia) y otro más en la 47104.1.A de Olmedo (Valladolid).
Anotar la presencia en uno de los pinos de la parcela abulense 05221.1.A de Santa Cruz del Valle de un cuerpo de fructificación de Phellinus pini sin mayor relevancia.
Los agentes abióticos que han incidido con mayor frecuencia sobre el pino negral han sido las
elevadas temperaturas, que han provocado la
decoloración súbita de buena parte de la acícula vieja confiriendo a las copas cierta decoloración; la defoliación media de los árboles apenas sí se ha visto afectada. En total han sido 63 los pies sintomáticos (10.2% de la población muestra) repartidos en ocho parcelas de muestreo principalmente en la provincia de Soria y sur de Burgos, pudiendo citarse los puntos 09174.1.A de Huerta del Rey, 42020.1.A de Almazán, 42111.1.A de Matamala de Almazán y 42145.13.A de Quintanas de Gormaz con casi todos ellos.
También se han registrado debilitamientos por la la combinación tanto de las elevadas temperaturas
como de la escasez de precipitaciones, condiciones edáficas diversas así como cualquier otro factor de
estación que de forma conjunta inciden en el árbol, no habiendo sido posible concretar en ninguno de ellos la
causa del precario aspecto que presenta el árbol. Han sido 23 los ejemplares afectados (3.7% de la población muestra) repartidos en seis parcelas de las provincias de Segovia y Valladolid en el interior de la Comunidad, cuya defoliación media ha alcanzado el 51.3% frente al 23.0% del resto. En cuatro ocasiones esta debilidad ha estado relacionada con la muerte del ejemplar junto con la incidencia ya referida de insectos perforadores, resinación y el muérdago. Destaca con el mayor número de pies debilitados la parcela segoviana 40129.1.A de Montejo de Arévalo.
El viento ha ocasionado daños en un total de 20 pinos (3.2% de la población muestra) en seis parcelas de muestreo, destacando la parcela 50100.1.B de El Hornillo con nueve casos. Se trata de ramas rotas de calibre reducido que apenas han incidido en la defoliación media de los árboles afectados.
En la presente evaluación los daños ocasionados por el hombre sobre esta conífera se han debido principalmente a la resinación. Este aprovechamiento se produce en las parcelas segovianas 40057.1.A de Coca, 40063.2.A de Cuéllar, 40129.1.A de Montejo de Arévalo y 40182.1.A de San Martín y Mudrián, así como en la vallisoletana 47105.1.A de Olmedo, en la soriana 42145.1.A de Quintanas de Gormaz y en la salmantina 37234.3.B de El Payo, las dos últimas de reciente puesta en aprovechamiento. La debilidad del árbol en explotación es manifiesta, con una defoliación media del 30.4% frente al 22.1% del resto que los predispone, junto con factores de estación y ataques de defoliadores como la procesionaria, a la colonización por parte del muérdago y ataque de insectos perforadores.
En la parcela 40051.1.A de Castroserracín (Segovia), en la que se estaban realizando actuaciones de
clara en el momento de la evaluación, han sido habituales
las ramas rotas y descortezamientos en los pies remanentes como resultado de la caída de los árboles talados y las propias labores de saca de la madera.
Debido a la escasa densidad de muchas de las parcelas de pino negral, las afecciones por agentes T8 han sido relativamente bajas: 88 casos de daños por
interacciones físicas, 37 por exceso de competencia y
13 por falta de insolación directa. La debilidad asociada ha sido sólo significativa debido a la falta de luz, que ha afectado a pies subdominantes o claramente dominados cuya defoliación media se ha elevado hasta 37.3% frente al 23.8% del resto. En este sentido destaca la parcela 42071.1.A de Cubo de Solana (Soria), con una densidad de casi 1400 pies/ha y cuatro pinos debilitados por falta de insolación directa.