Chapter 7 Session Types Inference Algorithm
7.2 Algorithm SI
7.2.1 Finiteness of Abstract Interpretation
incluso antes de la Guerra Civil, afirma Colomines, sobre todo en el caso de la historiografía catalana, que demostró tener un precoz interés sobre la cuestión en tanto que, por lo general, se llegó a la conclusión que la historia de Cataluña sólo se podía explicar a través de la historia del catalanismo y del conflicto social .
Según Colomines, estos autores han podido establecer algunas líneas de análisis sobre la evolución del pensamiento catalanista y sus consecuencias desde el siglo XIX y a lo largo del siglo XX. Siendo su aporte fundamental para plantear un debate sobre el origen y desarrollo del pensamiento catalanista, debate que aún en la actualidad no se ha cerrado, es más, se ha profundizado y en cierta forma sigue siendo una temática muy apreciada en la investigación histórica.
Existe cierta coincidencia entre los autores que han analizado el origen y desarrollo del nacionalismo catalán, en considerar que la construcción de la identidad nacional catalana surge como una “invención” del siglo XIX y principios
COLOMINES y COMPANYS, AGUSTÍ, “La historia del catalanismo. Un balance historiográfico”, En: Revista Historia
Contemporánea nº 23, Universitat de Barcelona, 2001, N° 23. pp. 791-809.
En esta reseña AGUSTÍ COLOMINES incluye los aportes de la nueva historiografía contemporánea catalana reciente, remitiendo a los trabajos de BORJA DE RIQUER, “Apogeo y estancamiento de la historiografía contemporánea catalana”, Historia Contemporánea,1992, Nº 7. pp. 117-134, los textos de E. UCELAY DA CAL, “La historiografía en Cataluña (1960-1980): marxismo, nacionalismo y mercado cultural”, Historia y Crítica,1991, Nº 1. pp. 131-153 y la síntesis escrita por PERE ANGUERA, “El catalanisme en la historiografía catalana”, Recerques,1994, Nº 29. pp. 61-83.
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del siglo XX pese a tener un largo período proto-nacional preparatorio muy rico y complejo. Estas interpretaciones sostienen que ha sido fundamental el papel de los intelectuales que cimentaron y desarrollaron la idea de una nación catalana desde el período de la Renaixença. De esa manera y por un interés ideológico, político y cultural conformaría Cataluña una de las nacionalidades históricas, que junto con el país Vasco y Galicia, se integraron a las diferentes regiones para configurar el Estado español actualmente.
Por lo tanto, hoy es un lugar común reconocer entre los especialistas como un hecho indudable, que Cataluña ha conformado históricamente una comunidad autónoma con fuertes tendencias nacionalistas, que se sostiene en el hecho de que los catalanes se piensan como una nación con identidad cultural y lingüísticamente diferente a las otras que constituyen la estructura autonómica del estado español .
PÉREZ PÉREZ, GABRIEL y VELÁSQUEZ BECERRIL, CÉSAR ARTURO, “Cultura y Autonomía nacional”. El caso de Cataluña en el contexto de la globalización”, En: Política y Cultura, México, 2006, N° 26. p. 185-212.
La idea de que la Renaixença constituye en período donde se “inventa” una tradición la desarrolla JOAN PRAT de la
Universidad de Barcelona en su trabajo “El nacionalismo catalán a través de los demarcadores de identificación simbólica”
En: Revista deAntropología Social, Editorial Universidad Complutense de Madrid, 1991, N° 0. pp. 231-239.E Social, n.0 0,
23 1-239. Editorial Universidad Complutense. Madrid, 1991
En el punto de la identidad es de suma importancia el concepto elaborado por CLAUDIO ESTEVA FABREGAT para
quién la identidad supone “la identificación con ciertos elementos: lengua común, socialización de la misma conciencia
nacional, percepción de otros individuos como diferentes de nosotros por etnicidad o representación activa de nuestra particularidad cultural, de manera que mientras en el espacio vivimos una cultura única, la de nuestro ambiente, sabemos que es producto de un largo tiempote realización , hasta el punto de disponer de tradiciones y hábitos exclusivos, en este
caso la identidad catalana específica en la idea política de ser un nosotros en el autogobierno y la capacidad de identificar- nos con un territorio nacional, y con una historia, tanto de los que han nacido y se han formado en una cultura, como de los que se han incorporado a esta adquiriéndola y socializándose en ella. La percepción de esta identidad y la conciencia de que e única, resulta ser un componente necesario de la idea de que la identidad catalana es equivalente a una cultura”: ESTEVA FABREGAT, CLAUDIO, La identidad catalana es equivalente a una cultura”: ESTEVA FABREGAT, CLAUDIO, La identidad catalana contemporánea, México, FCE, 2004, pp. 24-25.
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Al reconocerse que la cuestión catalana constituye un problema histórico, algunos analistas recientes lo siguen colocando en el centro de las cuestiones políticas de la España actual. Tal es el caso de Claudio Esteva Fabregat para quién la relación conflictiva entre España y Cataluña se establece a partir de tres procesos básicos, que tienen una raíz histórica: 1- El conflicto financiero 2- La cuestión lingüística y el bilingüismo y 3- el problema de la autonomía.
De acuerdo a esta primera cuestión, para Fabregat desde el inicio del proceso de industrialización en la región catalana se viene planteando el desacuerdo sobre el nivel de impuestos que debe pagar Cataluña y la devolución en obras y servicios de parte del estado Español. Se considera que Cataluña ha financiado indirectamente a otras regiones y ha recibido menos apoyo del necesario para la inversión pública. El segundo aspecto, se vincula al uso de la lengua española en competencia con la lengua catalana. La lengua catalana, dice Fabregat, fue objeto de persecución y
represión de parte del Estado español, con un mejoramiento durante el período de la 2a República (1931-1939). Este problema ha afectado el uso de la lengua catalana en diferentes ámbitos vinculados a la cultura, la educación, los medios de comunica- ción y la literatura, entre otros. El tercer punto se refiere a los límites del autogo- bierno y la autonomía catalana, que se vinculan además al tema del federalismo
ESTEVA FABREGAT, CLAUDIO, “La cuestión nacional catalana en la España contemporánea”, En: Alteridades, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 1997, N°7. pp. 35-53
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y a la integración política de España en un pacto federativo en tensión permanente con las políticas centralistas y el intervencionismo del estado español.
Respecto a la relación de Cataluña con el gobierno de la Segunda República, el problema de la autonomía siguió siendo tema de investigación e interpretación. En un trabajo reciente que analiza los debates en las Cortes del Estatuto de Autono- mía del año 1932, se afirma que:
“La discusión del Estatuto de Cataluña en el marco de la constitución del nuevo régimen republicano, surgido de las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, evidenció las dife- rencias que persistían en el seno de la comunidad política española sobre esta cuestión. Los partidos republicanos catalanes, decididamente favorables al autogobierno de Cataluña se enfrentaron en las Cortes a la mayoría de organizaciones españolas, de derecha y de izquier- da, reacias a conceder una autonomía política a la región catalana. Los dos aspectos que más debate suscitaron fueron la oficialidad del idioma catalán y el sistema escolar. Esta polémica parlamentaria se llevó a cabo entre los meses de mayo y agosto del año 1932”
En este trabajo, el autor se propone rescatar el debate historiográfico alrededor del punto referido a la cuestión de la enseñanza y el uso de la lengua catalana al inte- rior del estatuto de Autonomía, que finalmente se estipula en ese año de 1932. De esa manera, afirma que la historiografía española coincide en considerar fundamen- talmente conflictivo el tema de la lengua catalana en esos debates en las Cortes. Tornafoch Yuste destaca en su interpretación la tradición del estado español en su
TORNAFOCH YUSTE, XAVIER, “Los debates del estatuto de autonomía de Cataluña en las cortes republicanas (mayo- agosto de 1932). El idioma catalán y el sistema escolar”, En: HAOL, Universitat Autònoma de Barcelona, 2004, Núm.
4. p. 35.
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“El Estado, en manos de partidos monárquicos que no aceptaban el carácter pluricultural de España, consideraba la nación como una unidad cultural y espiritual en la línea de la confu- sión clásica entre cultura española y cultura castellana. Esta identificación no cambió con la llegada de la República y buena parte de la intelectualidad española representada en las Cortes adoptará una posición inflexible en la cuestión de la oficialización de la lengua y la cultura catalana. Para los intelectuales españoles no existirá otro idioma ni otra cultura que el idioma y la cultura castellanas” .
Finalmente el Estatuto de Autonomía aprobado en 1932 concedió parcialmente la oficialidad del uso del catalán en los documentos oficiales priorizando el uso del castellano a nivel de la enseñanza primaria y secundaria y aceptando una combina- ción de ambas lenguas para el nivel Universitario. Una salida que según nuestro autor evidenció la supremacía del proyecto Estatal español, corporizado en el papel de los partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas durante el período republicano, que impuso un modelo autonómico muy recortado para Cataluña. Otra interpretación del proceso autonomista, que incluye las experiencias de otros casos además del catalán, durante la 2ª República considera que:
“(…) la mera proclamación de la República hizo brotar iniciativas autonomistas y federalizantes lo que denota que el anticentralismo no era exclusivo de los nacionalismos subestatales, aunque éstos fuesen en ese momento sus agentes mayores. Pero la suerte de cada una de esas iniciativas iba a depender de modo inmediato del peso relativo que las dife- rentes opciones políticas obtuviesen en el máximo órgano decisorio del nuevo sistema polí- tico Español” .
TORNAFOCH YUSTE, XAVIER, “Los debates…” Op. Cit. , 2004, p. 37.
BERAMENDI GONZÁLEZ, JUSTO, “Nacionalismos, regionalismos y autonomía en la Segunda República”, En: Pasado y Memoria, Revista de Historia Contemporánea, Universidad de Alicante, 2003, nº 2. p. 25.
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En los inicios de la experiencia de la segunda República y “mientras se debatía la Constitu- ción, las presiones fuertes en favor de una descentralización de tipo federal sólo llegaban de Cataluña y el País Vasco. En el resto, incluida Galicia, sólo había, en el mejor de los casos, tibias manifestaciones en favor de la autonomía, o en el peor indiferencia o clara hostilidad a abandonar el centralismo”
En el enfoque de Beramendi González se insiste en el papel de Cataluña luchando por la autonomía, frente a las presiones centralistas del Estado republicano. Incluso, aceptando a regañadientes los recortes al proyecto original de Autonomía, que ya hemos comentado. Este autor considera que en los primeros dos años luego de la creación de la segunda República se pueden observar tres fenómenos:
“El primero es que el componente autonomista de la democracia republicana en la práctica era
asumido todavía por muy pocos, incluso entre quienes lo predicaban oficialmente. La autonomía sólo se concedía cuando se consideraba que no había más remedio y sólo en la medida justa para
evitar el mal mayor de la desaparición de la Democracia. El segundo fenómeno, en parte consecuen-
cia del primero, es que de momento sólo había un impulso descentralizador estable allí donde había prendido algo o mucho un nacionalismo subestatal. Y el tercero, que estos nacionalismos, por
encima de sus profundas diferencias de todo tipo, supieron aparcar de momento aspectos sustancia-
les de sus programas, aun sin renunciar a ellos en el largo plazo, para aceptar y poner en pie una autonomía que quedaba muy por debajo de sus aspiraciones de siempre” .
Esta situación, según Beramendi, cambia sustancialmente en los años siguientes al modifi- carse el signo político que asumirá la República, con el triunfo de las derechas en las elecciones parlamentarias de noviembre de 1933. La embestida neocentralista promovida por la derecha contra los autonomismos subestataes, según Beramendi, radicalizó la protesta de los partidos autonomistas regionales y de los partidos republicanos y de izquierda a nivel nacional.
BERAMENDI GONZALEZ, JUSTO, “Nacionalismos, regionalismos y autonomía…” Op. Cit., 2003, p.33.
BERAMENDI GONZÁLEZ, JUSTO, “Nacionalismos, regionalismos y autonomía …”, Op. Cit., 2003, p. 51-52. 44
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“La actitud represiva e intolerante de las derechas españolas había creado, también en este ámbito, el campo de encuentro entre el nacionalismo español democrático, las izquierdas y los nacionalismos subestatales. Como suele ocurrir, no hay mejor elemento de unión que un mal enemigo común” .
Al cerrar filas sobre un problema común se dieron las bases para el triunfo del Frente Popular en las elecciones generales de febrero de 1936. El nuevo gobierno planteó la construcción de un Estado basado en el principio de la autonomía regio- nal, que no alcanzó a madurar por el inicio de la Guerra civil y la derrota posterior del proyecto republicano.