Lic. Amanda Galli
Asesora Pedagógica Miembro de Comisión Directiva. SAIDEM. Asesora Pedagógica. Secretaría de Educación Continua. SAP. Al comenzar la década de los 70 existía, en la Asociación de Faculta- des de Medicina de la República Argentina, un Programa para el mejora- miento de la Enseñanza de la Pediatría que coordinaba la Dra. Mabel Munist. A través de un amigo en común, Alex Tarnopolsky, ella me con- vocó y me propuso planificar y dictar un curso de formación pedagógica para los docentes de Pediatría. Todavía yo no había trabajado con profe- sionales médicos y me manifesté un tanto sorprendida y temerosa. Mi ex- periencia docente se limitaba a la docencia en la Facultad de Filosofía y Letras, en la Cátedra de Didáctica Especial y acababa de publicar, junto con dos colegas, un libro (77)que tenía un importante capítulo sobre des-
arrollo infantil y madurez para la lectoescritura. La Dra Munist consideró que había una gran coincidencia: el interés por los niños, lo que facilita- ría la actividad con los pediatras.
Mi primer Seminario de Actualización Didáctica, mi iniciación en la Educación Médica, fue en la Cátedra de Medicina Infantil de la Universi- dad de La Plata, entre los participantes se encontraban los doctores Mazza, Rahman, Climent, Cusminsky, Mateos, Itarte y muchos más. Recuerdo que era un grupo muy numeroso y muy participativo. Fue una excelente experiencia y creo que determinó en gran medida mi dedicación a la Edu- cación Médica.
En aquel momento, el Dr. Marcos Cusminsky era el Director de la Casa Cuna, me invitó especialmente a conocer la Institución y me planteaba montones de preguntas sobre la educación de los niños. Volví muchas
veces, recuerdo haber participado en reuniones para discutir si era conve- niente que en la Casa Cuna hubiera TV y para pensar y repensar la orga- nización y puesta en marcha del Jardín de Infantes.
Varios años después, en 1985, la Universidad Nacional de La Plata creó la Cátedra de Pediatría “B” con sede en el Hospital Zonal Especia- lizado “Dr. Noel Sbarra” (ex Casa Cuna). Como señala el Dr Roberto Ma- teos (78) “su primer profesor titular por concurso fue el Dr. Marcos
Cusminsky que impulsó y concretó un original enfoque pedagógico: se optó por una enseñanza modular, caracterizando al módulo como una uni- dad con objetivos, contenidos, experiencias de aprendizaje y evaluación”.
Los contenidos disciplinares se organizaron en función de los grupos eta- rios: perinatal, lactante, preescolar, escolar y adolescente. Hoy sigo uti- lizando este ejemplo cuando quiero mostrar cómo hacer la “famosa” integración de contenidos disciplinares.
Desde el inicio en la Cátedra de Pediatría “B” se le dio gran importan- cia a la evaluación del proceso: se aplicaban encuestas para explorar el grado de satisfacción de los alumnos con las experiencias de aprendizaje que se le habían ofrecido y para recoger observaciones y sugerencias. Tuve oportunidad de participar en más de una reunión en las que el grupo do- cente revisaba esta información brindada por los alumnos y se replanteaba la organización de la enseñanza. Debo reconocer que ha sido sólo en esta Cátedra donde he visto esta práctica que podría resumirse en la siguiente expresión: “tomarse en serio la opinión de los alumnos”. Mucho antes de que se pusiera de moda el paradigma de la `enseñanza centrada en el es- tudiante´, en la Cátedra B ya se practicaba.
Una de las innovaciones a destacar - en comparación con la enseñanza de la medicina en general- es la participación de diferentes personas en la enseñanza: no sólo profesionales (médicos, psicólogos, enfermeros, odon- tólogos, asistente social, jueces) sino también madres de pacientes, miem- bros de la Cooperadora y hasta un cineasta!!
Recuerdo haber presenciado un cine-debate, coordinado por Carlos Vallina, en el que participaban estudiantes de Pediatría de la carrera de Medicina y estudiantes de Psicología Evolutiva de la carrera de Psicolo- gía. Para mí y creo que para los estudiantes también, fue como un trabajo práctico en el que descubrí qué diferente mirada tenían, sobre los hechos
78- Mateos RJM. Recordar el pasado para afirmar el porvenir Hospital Zonal Especializado
que presentaba la película, los estudiantes de una y otra carrera y lo difí- cil que les resultaba, a todos, aceptar lo que “el otro” había visto o inter- pretado. En esa oportunidad aprendí que el cine- debate podía ser una excelente estrategia para desarrollar las habilidades necesarias para traba- jar en equipo interdisciplinario. Actualmente en la literatura se encuentra con insistencia la recomendación de hacer una `enseñanza multiprofesio- nal´, es decir que estudiantes de distintas carreras compartan algunas ac- tividades pero, en la práctica, no es frecuente este tipo de experiencias en las carreras de Medicina. La utilización de películas del circuito comercial en la enseñanza de la medicina también tiene mucho auge en estos días(79).
Sin duda alguna, la Cátedra “B” ha sido y es innovadora en muchos aspectos pero creo que su principal fortaleza es el “habitat” en el que está inserta. El Hospital Sbarra, como dice Morasso(80) “era una suerte de co-
munidad en la que cada uno encontraba su rol y lo desarrollaba con no- table armonía…Todos tenían algo en común: eran cuidadores. Cuidadores de los niños, del entorno, de las relaciones interpersonales.” Este am-
biente es una condición extraordinaria para la docencia ya que, como ad- virtió Albert Einstein. “El ejemplo no es la mejor forma de enseñar... es
la única”.
Hoy, este tema de dar el ejemplo, en la bibliografía de Educación Mé- dica aparece como rol modeling. Se especifica que una de las más impor- tantes funciones del docente es dar ejemplo de comportamiento profesional. La más poderosa acción educativa en la formación profesional es algo casi intangible: los modelos profesionales que vive el estudiante en las institu- ciones asistenciales en las que transcurre su formación. Los estudiantes que tienen la suerte de cursar Pediatría en la Cátedra “B” reciben una poderosa influencia no programada, no planificada, no evaluada que, me parece, los hace mejores personas y que modela su futuro profesional.
La calidad de la educación médica depende de la calidad de los servicios y la calidad de los servicios depende, en gran medida, de las personas que trabajan en ellos. Las personas que enseñan en la Cátedra B de Pediatría son las mismas que trabajan en la institución, la docencia está integrada en la actividad asistencial, los estudiantes tienen la oportunidad de participar en
79- Rev Medicina y Cine. Disponible en: http://campus.usal.es/~revistamedicinacine/ Fecha de ac- ceso: mar. 2011.
una pequeña comunidad que se destaca por su responsabilidad y compro- miso social. Mantener “el clima”, las condiciones y características, tan par- ticulares del Hospital Sbarra, es la mayor contribución que se puede pensar para mantener la calidad y originalidad de la Cátedra de Pediatría “B”. Ca- lidad y originalidad que hoy cumple 25 años. Felicitaciones a todos!!
CREACION DE NUEVAS CATEDRAS DE PREGRADO EN EL