II. STRUCTURAL BREAK UNIT ROOT TESTS OF
3. Applying different threshold values in categorization
4.1. Fisher-type panel unit root test result
La situación de los ingresos laborales se caracterizó por los bajos salarios y una creciente diferenciación de las remuneraciones. No obstante que en los primeros siete años de la década se lograron mejoras en los ingresos medios de los ocupados en las zonas urbanas, 9 de 11 países registraban en 1997 un rezago de las remuneraciones medias en relación con los niveles de 1980. En Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Honduras, México, Uruguay y Venezuela, el ingreso medio por ocupado en 1997 era entre 11% y 50% más bajo que a comienzos de la década de 1980.25
En la mayoría de los países, la recuperación del crecimiento económico se conjugó con una mejora del ingreso medio del conjunto de los ocupados urbanos, con aumentos entre 1.0% y 6.5% por año. Lo mismo ocurrió con los salarios, aunque estos últimos crecieron menos que los ingresos de los empleadores. Esta dispar evolución es uno de los factores que explica la mantención o incluso el aumento de la desigualdad distributiva de los ingresos primarios (véase el capítulo I). Entre 1990 y 1997, las remuneraciones medias de los asalariados urbanos en 10 países se elevaron a un ritmo anual de entre 0.9% y 5.4%. Entre los países sobre los que se dispone de información, sólo en Ecuador, Honduras, México y Venezuela se registró una merma del ingreso medio del conjunto de los asalariados urbanos en el período.
Las mejoras salariales estuvieron asociadas al ritmo de expansión del PIB de los países y, en muchos casos, provinieron de la recuperación del poder adquisitivo de los salarios como
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Las excepciones son Chile y Panamá. En el primer caso, el ingreso por ocupado urbano en 1997 superaba en más de 30% el nivel alcanzado en 1980. En el segundo, el ingreso medio de 1997 era similar al de 1980. Las estimaciones se refieren en todos los casos al ingreso por ocupado urbano expresado en múltiplos del valor de la línea de pobreza per cápita de cada país (CEPAL, 1999, Anexo estadístico, cuadro 6).
consecuencia de la reducción de la inflación. El comportamiento del mercado laboral y los mecanismos institucionales tuvieron una incidencia menor en esas mejoras. Esto explica que la recuperación salarial haya tendido a interrumpirse a partir de 1996, debido a que el control de la inflación redujo el efecto favorable de la desaceleración de los precios, en la medida en que con tasas más bajas de inflación tienden a alargarse los plazos de reajuste salarial. A ello se sumó la disminución del ritmo de crecimiento del producto o su caída en algunos países desde mediados de 1998.
La evolución de los índices de salario real en la industria confirma la apreciación anterior. Entre 1990 y 1998, el salario medio en la industria se elevó en cerca de 25% (OIT, cuadro 8-A). Como promedio en la región y, por regla general, los aumentos reales fueron más acentuados en los países que alcanzaron tasas más altas de crecimiento del producto y lograron controlar procesos hiperinflacionarios o reducir la inflación a niveles bajos en un plazo breve.
También el salario mínimo real creció en numerosos países gracias al efecto favorable del control de precios y como resultado de los reajustes del salario mínimo nominal otorgados por los gobiernos, en un contexto de mayor holgura financiera para las empresas como consecuencia de la reactivación o del crecimiento económico. Entre 1990 y 1998, en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador y Perú las remuneraciones mínimas registraron incrementos muy significativos: entre 40% y 133% en el período. En Costa Rica, Panamá y República Dominicana los aumentos reales fueron menores y variaron entre 10% y 20%.26
Con todo, las mejoras anotadas, y particularmente la del salario mínimo, no fueron suficientes para recuperar los niveles reales alcanzados con anterioridad a la crisis de inicios de los años ochenta, y sólo en Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá y Paraguay el salario mínimo de 1998 era superior al de ese año. En 1998, el nivel del salario mínimo (para el promedio regional) se encontraba por debajo del nivel de 1980 en un 28%.
En síntesis, el panorama predominante en la región en materia de ingresos laborales se caracterizó por mejoras lentas e inferiores al ritmo de crecimiento del producto por habitante y, en la mayoría de los países, en magnitudes insuficientes para recuperar los niveles previos a la crisis de los años ochenta. Además, los aumentos registrados se produjeron casi sin excepción por medio de una combinación de elevadas tasas de incremento de las remuneraciones de los ocupados en las actividades más dinámicas del sector moderno, junto a un menor crecimiento o incluso contracción para el resto de los ocupados urbanos. Como se destaca más adelante, en varios países ello se tradujo en una ampliación de las brechas de ingreso entre el sector formal y el informal y en una disparidad de ingresos creciente entre los ocupados de mayor y menor calificación, lo que contribuyó a mantener o empeorar la distribución del ingreso durante la década.
Otro argumento que destaca la centralidad del crecimiento económico es que la demanda de empleo durante la década se mostró más sensible a las variaciones de los niveles de actividad que a las de los costos laborales totales (salarios más cargas laborales). Las estimaciones para el período 1990-1995 indican que los salarios tienen un efecto débil sobre la capacidad de generación de empleo: aumentos de 10% en los salarios nominales implicarían en promedio una disminución de sólo 0.4% en el empleo industrial, de modo que los datos no avalan que los “menores salarios” sean sinónimo de “más empleo”.
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No se dispone de antecedentes sobre la proporción del total de asalariados que obtienen remuneraciones cercanas al salario mínimo en los países, ni sobre el efecto que tuvo su incremento en el empleo de fuerza de trabajo de baja calificación, así como en las remuneraciones algo superiores al salario mínimo. Esto impide evaluar con mayor precisión el efecto distributivo de dichas mejoras.
Gráfico II.2
REMUNERACIONES MEDIASa DE OCUPADOS
EN ZONAS URBANAS, 1990-1997
Fuente: CEPAL, sobre la base de tabulaciones especiales de las encuestas de hogares de
los respectivos países.
a Expresadas en múltiplos de las respectivas líneas de pobreza urbana per cápita.
Profesionales y técnicos 0.0 2.0 4.0 6.0 8.0 10.0 12.0 Venezuela Paraguay México El Salvador Costa Rica Chile Bolivia
Asalariados en empresas pequeñas, medianas y grandes
0.0 2.0 4.0 6.0 8.0 10.0 12.0 Venezuela Paraguay México El Salvador Costa Rica Chile Bolivia Asalariados en microempresas 0.0 2.0 4.0 6.0 8.0 10.0 12.0 Venezuela Uruguay Paraguay Panamá México Honduras El Salvador Ecuador Costa Rica Chile Brasil Bolivia Ingreso medio en 1990 Ingreso medio en 1997