Identifi car los mecanismos que reproducen la vieja frontera en cada región
¿Qué entrampa a las distintas regiones en el modelo de la vieja frontera?
La primera pregunta de nuestra agenda de investigación permite explorar –con las particularidades físicas, sociales, económi- cas, culturales y políticas de cada región– el patrón que reproduce una y otra vez la larga historia de la economía boliviana entram- pada en un modelo de aprovechamiento de sus recursos naturales extractivista, prima- rio y depredador del medioambiente. La ri- queza de los recursos naturales del eslabón primario y sus implicancias han sido estu- diadas a lo largo de la historia y desde distin- tos ángulos de las ciencias sociales. El es- fuerzo y reto de este informe es trascender el debate sobre el derecho de propiedad so- bre los recursos naturales y el confl icto inhe- rente a éste80, así como el debate entre de-
sarrollo y conservación81.
A partir del modelo de frontera de Von Thu- nen82 y del debate teórico sobre el uso de
los recursos naturales y la generación de incentivos para lograr su cambio, se recu- rrió al levantamiento primario de informa- ción en las distintas regiones del país a tra- vés de entrevistas a actores productivos y de la observación de las iniciativas que lle- varon a éstos a cruzar la frontera y los cos- tos que ello conlleva. La experiencia de es- tos actores en su propio desarrollo y un análisis histórico del desarrollo nacional permitieron identifi car patrones comunes que entrampan a los actores productivos –y a la nación en su conjunto– en un mo-
delo económico que reproduce la vieja frontera y propicia un ciclo de crecimiento empobrecedor.
El denominador común a las distintas regiones del país son los patrones de lucha por el con- trol de los recursos naturales, la confl ictivi- dad en el escenario económico y político, la indefi nición de derechos propietarios, la des- articulación y subordinación de los actores y los bajos estándares sociales y laborales. En lo ambiental, el informe intenta trascender el debate dicotómico entre desarrollo y conser- vación y recurre a identifi car la potencialidad de la otra frontera en cada región, haciendo hincapié en que ambos objetivos pueden cumplirse sin necesidad de que uno sea prio- rizado en desmedro del otro.
Los estudios de caso analizados en distintas ecorregiones permiten identifi car múltiples vías a través de las cuales la “maldición de los recursos naturales” tiende una trampa a la
otra frontera como alternativa que pudiera conducirnos a salir del patrón de crecimien- to empobrecedor. Trascender la trampa re- quiere redefi nir el problema que enfrenta la economía boliviana. La pregunta sobre el en- trampamiento de los actores productivos en la vieja frontera se centra, entonces, en las oportunidades que tienen éstos de recibir las señales económicas de los incentivos que podrían cambiar sus conductas productivas con repercusiones en su propio desarrollo y el de las futuras generaciones.
Bolsones de la otra frontera en cada región
¿Existen bolsones para la otra frontera?
La segunda pregunta de nuestra agenda de investigación intenta trascender el debate ambiental sobre las posibilidades de impri- mir conciencia ecológica a las actividades
80 Buckles, D. (1999) recoge varios estudios de caso sobre confl icto en torno a los recursos naturales, ver Buckles, D, 1999, “Cultivating Peace. Confl ict and Collaboration in Natural Resource Management “, IDRC and the World Bank Institute, Ottawa and Washington.
81 Existe amplia literatura sobre el debate entre desarrollo y conservación del medio ambiente acuñado por Boardman, R., 1981, “International Organisations and Conservation of Nature” Indiana University Press, Bloomington; McCormick, J., 1986, “The origins of the World Conservation Strategy. Environmental Review” y otros citados en Peredo, B. (2005) “Elaboración y análisis del marco conceptual sobre la relación entre desarrollo humano, alivio a la pobreza, medio ambiente y recursos naturales renovables” (documento de trabajo para el Informe sobre Desarrollo Humano – PNUD). El Informe Bruntland de 1987 marca un hito en la discusión del concepto sobre “desarrollo sostenible”.
productivas, debate que queda truncado si no se incorpora la dimensión de los incen- tivos económicos que repercuten en la ca- lidad de vida de la población. En este pun- to nos concentramos en la visibilización de experiencias ya existentes que ilustran que la otra frontera es posible, a lo largo y an- cho de todo el territorio nacional.
La investigación se propone identifi car un conjunto de incentivos para la otra frontera
en una territorialidad diferenciada a través de estudios de caso en siete regiones. Estos incentivos discurren en dos ámbitos: i) el uso sostenible a largo plazo basado en la responsabilidad con las generaciones futu- ras y ii) la orientación a un mercado en creciente expansión que demanda produc- tos provenientes de un uso ambientalmen- te amigable y un empleo de mano de obra enmarcado en estándares laborales inter- nacionalmente aceptados.
En esta línea, la revalorización de los recursos naturales se convierte en un factor clave por- que induce a los actores productivos a cruzar la frontera, a cambiar de conducta y, en con- secuencia, a modifi car el uso de los recursos naturales. Ahora bien, ¿qué mecanismos permiten la existencia de estos bolsones de uso sostenible? Los mercados emergentes que dan vida a un nuevo comercio alternati- vo son el inicio de un modelo de otra frontera
en el que ya participan decenas de miles de actores productivos. Ello supone que uno de los factores necesarios en el proceso de construcción de la otra frontera es el valor simbólico que se le agrega al patrón produc- tivo; valor que se refl eja en el sello orgánico, justo, nativo o sostenible. Los bolsones para la otra frontera son inagotables en un territo- rio en que la heterogeneidad de las ecorre- giones representa un mosaico de oportuni- dades. En cada ecorregión emerge un perfi l para la otra frontera que se caracteriza por incentivos distintos, opta por diversas estra- tegias de captación de mercados alternati- vos y se inclina por mecanismos particula- res de agregación de valor.
Pero, más allá de los incentivos externos que inducen un cambio de uso de suelo hacia patrones más sostenibles, ¿cómo se logra
la sostenibilidad del modelo a lo largo del tiempo?, ¿cuáles son los atractivos que ha- cen que los actores productivos permanez- can en este modelo? Los actores que hoy forman parte de una nueva agenda de de- sarrollo y conservación parecen experi- mentar también un incremento en sus es- tándares laborales. Los estudios de caso revelan que los objetivos de desarrollo y conservación se reconcilian con la búsque- da de crecimiento económico, reducción de la pobreza, respeto al medio ambiente y bienestar de las futuras generaciones. Al- gunos bolsones se caracterizan por la ge- neración de empleo con mayores estánda- res laborales y ambientales, donde la conservación como objetivo y práctica es un impulso que acelera ese potencial. Los bolsones de la otra frontera tienen el po-
tencial de reconfi gurar el actual mapa de uso de suelos a través de la generación de una plataforma productiva y competitiva que revalorice la identidad intercultural y el conocimiento ancestral del uso sostenible de los recursos naturales. El mapa del cam- bio del uso de suelos muestra la convergen- cia de usos agropecuarios, forestales, mine- ros, hidrocarburíferos y de aprovechamiento silvestre de especies de fl ora y fauna nati- vas. Los mosaicos muestran la sobreposi- ción de usos de suelo en una relación que no tiene por qué estar reñida. En las distin- tas regiones se identifi can mosaicos que amortiguan fronteras, y que al mismo tiem- po refl ejan convergencia y reconciliación de los usos en un escenario de permanente confl icto por el acceso a la tierra.
Identifi car desafíos para masifi car usos alternativos de los recursos naturales
¿Existen tensiones estructurales irresueltas?
La experiencia histórica de expansión de la frontera agropecuaria en Bolivia tiene si- militudes con el modelo de frontera plan- teado por Von Thunen, pero añade otras complejidades. El patrón boliviano de expansión de frontera se caracteriza por
el asentamiento de nuevos colonizado- res, recurrentes demandas de inmovili- zación de territorios indígenas, multipli- cidad de estrategias de ocupación del territorio por actores productivos y re- percusiones en la distribución de la tie- rra. Entonces, el desafío es entender cómo en este complejo escenario podría emerger un patrón de aprovechamiento sostenible, con mayor valor agregado y generador de empleo justo.
La respuesta a este cuestionamiento podría ser el punto de partida para masifi car el uso alternativo de los recursos naturales. La exis- tencia de tensiones estructurales irresueltas muestra que el viejo patrón está fuertemen- te enraizado y la cultura tradicional arraiga- da en el razonamiento económico. Cada re- gión experimenta un patrón estructural que frena las posibilidades de construcción de la
otra frontera. Las tensiones irresueltas del patrón de la vieja frontera se sintetizan en la práctica extractivista sin valor agregado, la vulnerabilidad ecológica, la expulsión de- mográfi ca, el uso indiscriminado de los re- cursos naturales y el mantenimiento de un modelo dual en la tenencia de la tierra –mi- nifundio y latifundio– en un contexto de apropiación indebida.
La identifi cación de estas tensiones irresuel- tas y la redefi nición del problema estruc- tural en cada región permiten visualizar una nueva forma de afrontar el círculo vi- cioso de ampliación de frontera, degrada- ción y empobrecimiento. Redefi nir el pro- blema implica dar un salto cualitativo en la visión de desarrollo, trascender la dis- cusión sobre el eslabón primario y trasla- dar los objetivos de empoderamiento de los actores desde la base de la cadena de valor hasta cada uno de los siguientes es- labones. Esta nueva visión considera to- das las etapas de la cadena de generación de valor, incluso la última, donde se con- centra la mayor riqueza del aprovecha- miento del recurso natural.
Los estudios de caso reformulan el problema considerando particularidades en cada re- gión. La redefi nición permite atacar los obstáculos a través de la generación de in-
centivos económicos, oportunidades para acceder a ellos y generación de condicio- nes para aprovechar las señales externas emergentes. Esto no signifi ca dejar de lado el problema estructural de la inequidad en la distribución de los recursos naturales, situación que merece una atención simul- tánea a la generación de condiciones para un verdadero desarrollo humano.
Lineamientos para una nueva política de recursos naturales
¿Cómo se construye la otra frontera?
El salto de una frontera a la otra no es ni será fácil. La experiencia comparativa interna- cional sugiere que países altamente de- pendientes de los recursos naturales han transformado sus economías de forma gradual y asumiendo altos costos. No obs- tante, Bolivia se posiciona en una situación particular que le permite saltar etapas, prescindir de la visión desarrollista exacer- bada y dirigir el timón hacia un patrón de uso más sostenible de sus recursos natura- les. El contexto internacional ha creado ya las condiciones para dar el salto cualitati- vo. Una nueva inserción internacional bajo criterios de comercio justo antes que una estrategia de libre comercio condicionado puede ser el punto de partida para impul- sar la revalorización de nuestra función de producción.
El Estado y las instituciones privadas y de cooperación enfrentan el desafío de transformar el patrón depredador y ex- tractivista de la “vieja frontera”, en un patrón progresista de sostenibilidad am- biental y laboral de la “otra frontera”. Esta tarea puede ser asumida a través de la creación de fondos, mecanismos e ins- trumentos de política pública que exigen estándares salariales altos, que condicio- nan usos sostenibles del medioambiente y que demandan tratos humanitarios para los trabajadores. En un contexto de demanda global favorable del comercio alternativo, promover los mecanismos
de certifi cación orgánica, justa, de mane- jo forestal sostenible y biocomercio es un imperativo.
Los actores de esta agenda alternativa ya existen y juegan un rol fundamental en la generación de las condiciones necesarias para la creación de un nuevo círculo virtuo- so de desarrollo. En Bolivia, decenas de miles de productores pequeños, medianos y grandes, campesinos, populares y urba- nos son actores de su propio desarrollo bajo modelos de generación y captación de valor mediante el eslabonamiento verti- cal y horizontal. La Asociación de Organi- zaciones de Productores Ecológicos de Bo- livia (AOPEB), el Programa Nacional de Biocomercio Sostenible (PNBS), el Consejo para la Certifi cación Forestal Voluntaria (CFV) y decenas de iniciativas privadas,
públicas y de cooperantes son pioneros en la construcción de la otra frontera.
Los instrumentos y mecanismos que estos actores utilizan pueden ser replicados y potenciados. Es posible aprovechar las oportunidades emergentes en contextos internacionales de inversión social res- ponsable y los fondos de adaptación y mitigación del cambio climático. Los me- canismos de certifi cación de emisiones de carbono tienen el potencial para evi- tar la deforestación en países como Boli- via, donde ésta es la principal fuente de emisión de gases de efecto invernadero. Para Bolivia, donde casi la mitad de su superfi cie es boscosa, la conservación de la vocación forestal puede ser una de las vías de salida del patrón de crecimiento empobrecedor.