aumento de la frecuencia cardiaca, con quemaduras de cilios, sin dificultad respiratoria, se coloca VCE (volumen circulante efectivo), calmando dolor.
Paciente muy angustiada, vista por salud mental. Diuresis en baño y se da intervención al servicio social, vista por Dr.”
“Paciente nerviosa. Quiso irse en varias oportunidades. Preocupada por sus hijos”
No fue un accidente. Fue un intento de femicidio y no hubo ni una intervención por parte del sistema de Salud -en un contexto en donde un gran número femicidios involucran al fuego- que aborde esta situación desde una perspectiva de género, en donde ingresa un mujer quemada y una ex pareja que habla de intento de suicidio y que no deja que nadie más esté junto a ella.
-Lo que sí también me llamó mucho la atención siempre, que estando separados, me cuidaba en el hospital, y no dejaba que nadie más me cuidara, era como que tenía la postura de que no entrara nadie, cuando iba la policía tratar de estar él ahí, siendo que estábamos separados, pero lo que él siempre decía es que era la madre de los hijos y que me estaba cuidando por eso, pero tampoco nunca me cerró eso, es más a veces estaban mis papás sentados afuera, y si iba algún reemplazo cuando el se iba a trabajar era el hermano de él, no era otra persona.
Para el sector salud, la violencia debe ser relevante en dos sentidos: por su impacto en la calidad de vida de las personas, grupos y colectividad cuando sufren daños físicos, psíquicos y morales que requieren de algún tipo de atención y cuidado por parte de los servicios médicos; y por otro, porque forma parte de las preocupaciones, esto es, cuando se trabaja con una visión ampliada de la salud, vinculada a la idea de la “promoción” expresada en la Carta de la Conferencia de Ottawa. (Minayo, 2005)
Bajo la idea de accidente se realizaron los abordajes e intervenciones del hospital:
Servicio social el día 23 de septiembre, la Trabajadora Social “entrevista a Rocío y a su madre dada la situación de riesgo sociofamiliar” sin dar más explicaciones acerca de la situación, “sugiere IC. Psicología”.
Por otro lado, cabe señalar que el día 26 de septiembre la Trabajadora Social indica que Rocío refiere que lo que pasó fue un accidente y que comenta haberse angustiado al verse por primera vez frente al espejo:
Paciente que al momento de la evaluación se encuentra vigil, orientada, lúcida, comunicativa y cooperadora durante la entrevista. Refiere que lo que pasó fue un accidente. relata el accidente mismo y comenta haberse angustiado al verse por primera vez frente al espejo. Se sugiere realizar un tratamiento psicológico y está de acuerdo con ello. Se mantiene una entrevista con la madre quien refiere estar preocupada por su estado de salud y por la actual situación familiar. Se conversa sobre que comience a realizar su hija un tratamiento psicológico y refiere estar de acuerdo.
Médica especialista en psiquiatría y psicología médica:
Paciente vigil, orientada, tendiente a excitación, reticente y poco colaboradora ante la entrevista. No se detecta productividad psicótica. Impulsividad. Refiere que se quiere ir.
En caso de que se pase a sala NO PUEDE PERMANECER SOLA”
De esta manera, bajo intervenciones que se enmarcaban en el intento de suicidio y/o a accidente, buscaban que Rocío pudiera salir adelante, y sobrellevar todo el largo y doloroso proceso que tuvo que afrontar, el cuál incluía operaciones y tratamientos. En ningún momento, a lo largo de la historia clínica, se menciona algún elemento que intente abordar qué fue lo que pasó, como pasó, en qué situación se encontraba Rocío con su ex pareja.
Desde el Servicio de salud mental se propone un tratamiento psicológico, el cual se caracterizó en que Rocío pueda atravesar todo el tratamiento médico, pero tampoco en ningún momento se intentó reconstruir el hecho de incendio.
Recuperando los aportes de Teodoro, quien investiga las intervenciones del Servicio de Salud (entre otras instituciones) en relación a situaciones de violencia de género, considera que los abordajes de prestadores de salud, aparecieron en general, velando las experiencias de padecimiento, minimizando la situación de riesgo o contribuyendo directamente a la medicalización de la experiencia. (Teodori, 2015). Esto se reafirma a lo largo de la lectura de la historia clínica, estos sistemas de registro de información no visibilizan las situaciones de violencia, solo se registra la lesión sin ahondar en las causas de esta.
Siendo el ámbito de la salud un lugar privilegiado para detectar la violencia contra las mujeres, se constituye en una oportunidad perdida cuando el equipo de salud omite indagar las causas realizando un tratamiento sintomático, a partir de la medicalización y psicologización. Psicologizar el proceso implica reducir el problema a una dimensión individual, personal, subjetiva sin abordar la existencia de un contexto desfavorable.
A continuación se detallan las anotaciones de la Psicóloga, que reflejan lo dicho anteriormente:
21 de octubre del 2011 “Evolución: paciente de 32 años que concurre luego de pasar por un accidente doméstico que la llevó a quemarse su cara y parte del pecho.
Refiere sentirse enojada por no poder ver a sus hijos debido a que su suegra no la deja acercarse a ellos desde que fue dada de alta del hospital.
Vive con su pareja, tiene dos hijos que actualmente están con su suegra y tres hijas de su pareja anterior que viven con su ex esposo. (..)”
18 de noviembre del 2011 “Paciente estable, tranquila, refiere que actualmente está con mucho dolor por las operaciones a las que se ha sometido, pero que está muy conforme con los resultados. Se trabaja en relación a este proceso, a lo que ha significado para ella y a las expectativas que tiene.”
16 de diciembre del 2011 “Paciente que concurre tranquila, menos ansiosa, comunicativa. Refiere que se ha separado de su pareja. Se trabaja en relación a los motivos que llevaron a la separación y cómo se siente ella.”
En ningún momento, como se observa en los fragmentos expuestos, se recupera nada en relación a las condiciones en la que sucede el supuesto accidente, la única propuesta de abordaje es a partir de tratamiento psicológico:
Porque obviamente tuve mis altibajos de que no quería operarme, tuve muchas situaciones así. Yo decía que no, y lo sigo
manteniendo, yo no me quise suicidar, siempre se abordó el tema
tratando de que yo superara pero no tocaron ningún tema de violencia ni nada.
En relación a las intervenciones recuperadas, creo imprescindible, “comprender las realidades, por más “micro”, locales o singulares que ellas sean, como fenómenos insertos en estructuras sociales y realidades de mayor nivel de complejidad y universalidad, siendo entonces determinados por éstas, así como determinantes en alguna medida de las mismas” (Mallardi, 2017).
Es por ello que se recuperó al comienzo del capítulo, el femicidio de Wanda Taddei, para poder contextualizar en qué momento social ocurrió este intento de femicidio. Un contexto en donde los noticieros estaban inundados de noticias similares, en un contexto en donde no solo aumentaron los casos de mujeres
incineradas por sus parejas y ex parejas, sino también un contexto en donde hay un aumento de las denuncias por amenazas de “te voy a quemar como a Wanda”.
Accidente fue como lo nombran los medios de comunicación:
Los femicidios son datos de la realidad que los medios no siempre registran, porque las mujeres, lo que nos sucede y nos tiene como protagonistas está generalmente invisibilizado, el discurso de los medios es sexista no solo en las publicidades sino también en el tratamiento de estos hechos. En general se abordan los femicidios desde los prejuicios que les marca el patriarcado, la consideración y la expresión del dominio masculino sobre las mujeres.
Y en relación a Rocío, los medios de comunicación también expusieron lo sucedido, hablaron de que “su ex pareja denunció un intento de suicidio, y de que la propia damnificada pudo relatar lo sucedido”, caracterizándose como “quemaduras
leves en accidente doméstico”. Además el diario, afirma que “LA PAREJA FUE quien dio aviso a la asistencia sanitaria que la socorrió”. 7
Recuperando los aportes de la Periodista feminista Mariana Carbajal, “El tratamiento de la violencia de género en los medios es encasillado en hechos aislados o situaciones de inseguridad de la vida cotidiana en lugar de contextualizar la violencia de género como una problemática social y cultural”.
Quien también recupera, cómo las manifestaciones sociales convocadas por el colectivo Ni Una Menos contribuyeron a poner en debate en la Argentina el papel de los medios de comunicación frente a la problemática de la violencia machista y su expresión más extrema, los femicidios.
Pero los cambios conviven con expresiones sexistas, contenidos que siguen cosificando a mujeres en las pantallas –tanto en programas de entretenimiento como publicidades–, estereotipos que las encasillan en roles reproductivos, las invisibilizan como voces expertas o las revictimizan cuando se trata de noticias sobre violencia machista o femicidios.
Una ex pareja violenta que ejerce poder de la manera más extrema, un sistema de salud que no aborda esta situación bajo la problemática de violencia de género, que re-victimiza y que interviene entendiendo lo sucedido como un accidente doméstico, los medios de comunicación que una vez más invisibilizan la problemática y una denuncia realizada de la que no hay registro. Sólo su médico aconsejó a su mamá y su papá que realicen la denuncia, denuncia que fue realizada pero de la cual no hay registro. Y repitiendo lo expuesto al principio de este apartado:
Como siempre me dijeron, yo misma me llamé a la ambulancia y yo no me acuerdo que haya llamado, y está registrado que yo llamé, que yo misma me pedí auxilio para mi misma. Y yo no me acuerdo.
Por esto Rocío hoy puede contar esta historia, su historia.
Luego del alta médico, Rocío vuelve al lugar en donde sucedió todo, pero obviamente, cuando llegó a la puerta no pudo entrar, se le vinieron todas las imágenes a su cabeza, la botella de alcohol, el forcejeo y su llamada a la ambulancia.
Mi cuerpo rechaza entrar ahí, no puedo ni quiero estar ahí, y bueno me quede en lo de mi hermana.
Sin dudas, esta situación es el reflejo de muchas otras situaciones similares, situaciones que muchas veces terminan con la vida de una mujer.
“El fuego hace desaparecer pruebas indicadoras de un ataque, y en el imaginario de estos varones violentos se instala la sensación de lograr “el crimen perfecto”. Además del correctivo, buscan quedar impunes, eximidos de pagar con una condena el delito cometido. Aparecen las absurdas versiones, dadas por el agresor, de “supuestos suicidios” y “accidentes domésticos” en los cuales, en su mayoría, está presente el alcohol y el fuego, así como en todos los casos el agresor, tiene las manos apenas quemadas, como forma de demostrar que quisieron evitarlo o ayudar a la mujer. Casi guionados, todos estos detalles se repiten como línea argumental en los casos relevados en nuestros Informes. El denominador común, fue y sigue siendo la impunidad”. (Por Ellas-pág 53)
Visibilizar el lugar del varón en la estructura de la violencia es fundamental para pensar la noción de violencia de género, pero esta se complejiza aún más reconstruyendo la ruta crítica, entendiendo a esta última, como la secuencia de acciones y decisiones que llevan adelante las mujeres que son violentadas y también, cuáles son las respuestas con las que se encuentran.
Reteger fue el puntapié para conocer a Rocío, conocer su historia de vida y dar cuenta de cómo es el acceso a Justicia. Porque en cada entrevista, Rocío, desde su voz, fue describiendo por todo lo que hay que atravesar en búsqueda de respuestas institucionales.
En este largo transcurso (que no está próximo a acabar) participó de Reteger, programa que tal como lo expresa, le permite desandar la ruta crítica. Además, cada taller la interpelaba de manera muy fuerte. Porque la mayoría de las temáticas que se abordaban, representaban, de una u otra manera, su cotidiano.