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PART 2: INDICATIVE PROGRAMME

V. National Indicative Programme

V.3 Focal sectors

El amplio panteón mesoamericano nos ha mostrado desde hace largo tiempo una amplia gama de deidades que se han identificado a través de diferentes sociedades por ciertos rasgos simbólicos, iconográficos y estéticos que las caracterizan según sus atribuciones y deberes que les dieron los pobladores antiguos de México. Hemos comentado en un capítulo anterior como en Teotihuacán dioses vinculados a la guerra y el sacrificio aparecieron recurrentemente entre los restos pictóricos y cerámicos los cuales fueron identificados por diferentes estudiosos del tema (Pasztory Esther 1974: 188), (Winning Hasso Von 1987: 85), (Sejourné Laurette 1994: 121) y otros. Esta deidad conectada a Tláloc, deidad atribuida a la lluvia y la fertilidad de la tierra, fue modificada para ser asociada con el propulsor, dardos, cuchillos e incluso con un tipo de palo curvo que nos recordó a los llamados palos defensivos. Además de ello su conexión simbólica con algunos animales totémicos como el jaguar y el búho cuyos atributos nocturnos estan asociados a la guerra como nos muestran diversas muestras en Atetelco y piezas confeccionadas en cerámica (Fig. 91) nos muestra la importancia que debió de haber tenido el conflicto militar para las elites teotihuacanas.

Sin embargo aun con el ocaso de esta ciudad clásica, las sociedades posteriores siguieron designando a diferentes dioses la tarea de representar este rol de guerra- sacrificio hasta alcanzar en algunos casos una importancia significativa en la vida política, religiosa,

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social y económica. Basta con hacer una introspección entre las sociedades que se desarrollaron en el Posclásico tardío (300- 1521 d.C) y específicamente entre los mexicas los cuales son bien conocidos por sus costumbres militares y el alto desempeño de sus ejércitos a todo lo largo y ancho de Mesoamérica. Pero tal vez ninguna deidad es tan famosa y célebre de esta etapa como el propio Huitzilopochtli (colibrí izquierdo o hechicero) el cual fue considerado como el númen tutelar de esta sociedad y aunque en este trabajo no se pretende ahondar en todos los aspectos que implicaba, sólo consideraremos ciertos rasgos fundamentales que nos ocupa. A través de las fuentes escritas del siglo XVI aquellas que nos describen ampliamente de la figura de esta deidad, encontramos a Fray Bernardino de Sahagún y Fray Diego Durán, los cuales se dieron a la tarea de llevar a cabo un recuento de sus atavíos, armas y su importancia dentro del grupo que lo tomo como señor. En el caso del primer cronista que hemos mencionado realizó una recopilación de las diferentes deidades mexicas describiendo sus atuendos según informantes nahuas de Tepeapulco, Tlatelolco y México:

Vitzilopochtli ynechichiuh: Ytozpullol, quetzaltizolo icpac mani, yezpitzal ixquac icac, yixtlan tlanticac inipac, xiuhtotolotl in inacuch. Yxiucoanaval, yyanecuyouh inquimaticac, yquetzal mapanca inimac. Xiuhtlapilli inic motzinilpiticac, motexovava in icxic. (Primeros memoriales 1992: Fol.261 r. 112).

Atavíos de Huitzilopochtli: En la cabeza tiene puesto un gorro de plumas amarillas de guacamaya con su penacho de Quetzal. En la frente su soplo de sangre, en el rostro sobre su faz tiene rayas, sus orejeras de pájaro azul, su doble: una serpiente de turquesa, su

anecúyotl lo va cargando en la espalda, en su mano una bandera de plumas de Quetzal. Están atadas sus caderas con mallas azules, sus piernas de color azul claro (Primeros memoriales 1992: Fol.261 r. 112).

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A través de los datos que nos proporcionan los informantes de Sahagún nos cercioramos de uno de los principales elementos que caracterizan a esta deidad, que lleva por nombre xiuhcóatl, “serpiente de turquesa” la cual juega un papel importante en el mito del nacimiento del dios. Donde según el (Códice Florentino 1978: Libro 3, Cáp. 1y 4) Huitzilopochtli se enfrentó a su hermana Coyolxauhqui en la cima del cerro de Coatepetl donde el dios la mató con la serpiente de turquesa cayendo posteriormente desde la cima haciéndose pedazos (Fig. 92). Podemos mencionar que por los relatos que nos hablan de esta deidad, el arma a la cual se hace referencia es un propulsor, pues por su forma nos recuerda a este tipo de instrumento. No obstante por una cita que nos hace Durán con respecto a la xiuhcóatl y el nacimiento de Huitzilopochtli, el arma deja de ser un propulsor para convertirse en una lanza, la cual fue utilizada por la deidad para derrotar a Coyolxauhqui y a los hijos de Coatlicue:

Cuando nació Huitzilopochtli con una rodela en la mano izquierda, que llamaba Tehuehueli, en la diestra una lanza azul, el rostro pintado del mismo color, así como los muslos y brazos, y con la pierna izquierda vistosamente emplumada. Mando á Tochancalqui que encendiese la tea culebra, xiuhcóatl, y que saliese con ella al encuentro de los hijos de Coatlicue. Tochancalqui abrasó con ella á Coyolxauhqui, mientras que Huitzilopochtli mató á sus demás hermanos (Durán 1984: 165).

En cuanto al proceder de esta arma insignia de Huitzilopochtli, Durán registro que la serpiente de turquesa, también llamada de fuego, no era particular del dios de la guerra sino que además otras deidades como Tezcatlipoca portaban esta arma cuyas características compaginan con la que utilizó el dios tutelar de los mexicas para darle muerte a su hermana

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(Fig. 93), evento que se cristalizó a través del descubrimiento de la escultura de la diosa de la luna en las exploraciones del Templo Mayor de México el 23 de febrero de 1978 (Matos 1990: 27). Hemos de mencionar que esta deidad no era la única que fue representada armada con el propulsor en el panteón mexica, pues al parecer esta arma tuvo una importante carga simbólica. Así tenemos el caso de diferentes códices como el Borgía, Cospi y Ferjérvary- Mayer donde deidades como Tezcatlipoca Negro, Tlahuizcalpantecuhtli, Meztli, Tonatiuh, Xiuhtecuhtli, Mixcóatl, Tláloc, Xólotl, y Tlazolteotl fueron armados con este mismo elemento, en ocasiones presentando actitudes de agresión o de ataque junto con dardos y atavíos de batalla (Fig. 94). Otros dioses en cambio como Totochtin, Totoltecatl, Maculxochitl y Tezcatzóncatl, este último relacionado con el dios de la embriaguez e inventor de la fermentación del pulque; todos ellos traen consigo lo que se ha descrito como un cetro con punta de obsidiana cuyo nombre es tztopilli (Cedillo y Durán 90: 2002). No obstante por las características del instrumento se asemeja a un hacha que en algunas ocasiones aparece con un mango muy elaborado y adornado; es interesante notar que estas deidades están representadas usando un escudo o rodela, instrumento bélico defensivo que los vincula de alguna forma al ámbito guerrero y militar (Fig. 95). Dentro de este rubro también podemos incluir a deidades femeninas como Cihuacóatl la cual también se le encuentra en ocasiones representada armada con hacha y rodela:

Aquí venimos ante usted, Cihuacóatl, diosa de la Muerte, que hace la suprema justicia con su hacha implacable, sentada en el caparazón de la tortuga – símbolo de la tierra- en medio de las banderas del sacrificio y de la muerte, con su falda de conchas, con su quechquemitl de hierbas olorosas, con su escudo de huesos cruzados (Códice Cospí 1994: 27).

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Sin duda el hacha es un arma que llama la atención ya que al poderse desempeñar como instrumento de tala y el desmonte de vegetación consistentemente también se ha implementado como arma de guerra y en Mesoamérica no es la excepción cuando observamos a estas deidades, que además de portar éste utensilio, traen consigo un escudo o una rodela lo que los coloca en una filial de poder o incluso a un ámbito bélico. Otra de las armas que llama la atención por sus características poco usuales es una maza con cabezal esférico que fue representada en manos de un personaje llamado Techalotl “ardilla” relacionado con la festividad de Xocotl Huetzi (caída de los frutos) la cual era celebrada en honor al dios del fuego Xiuhtecuhtli y Huehuetéotl:

Este demonio tenían ellos por dios y llamabase Techalotl que quiere decir un animal como zorrilla que tienen su morad entre las piedras en cuevas. Éste no es de los 400 dioses borrachos. Su indumentaria es muy semejante a la de Ixtliltain lleva en la mano una maza. Este personaje es un bailarín relacionado con el ritual de Xocotl (Códice Magliabechiano 1996: 63).

Es de llamar la atención que arqueológicamente en las excavaciones realizadas en el Templo Mayor en el año de 1978 se descubrieron una serie de miniaturas y una pieza en una escala que va de los 10 a los 40cm confeccionados en obsidiana como parte de ofrendas dedicadas al edificio y que se les ha denominado cetros (Matos 2002: 311) y (Clark 1994: 228). No obstante a través de los datos históricos y pictográficos que poseemos este nombre o esta asignatura es errónea pues como hemos analizado se trata de una maza de batalla, fácilmente reconocible de otros instrumentos que sin duda juegan el rol antes descrito, tal vez se le ha dado este equivalente porque en varias ocasiones donde la deidad antes mencionada es representada, aparece con el arma adornada de papel y un

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moño (Fig. 96). Podemos objetar que esta circunstancia debe pertenecer a la muestra de un arma ceremonial, caso no aislado en Mesoamérica ya que nos han quedado varios ejemplos de este tipo armas y aunque estan confeccionadas en materiales semi preciosos o presentan una gran manufactura son desde luego útiles de guerra, aunque no se les pueda usar en los campos de batalla por su distinción ritual.

Por último hemos de mencionar que no obstante aquellas deidades relacionadas con la guerra y el sacrificio fueron envestidas como guerreros y armados con diferentes elementos bélicos, no debemos de dejar aun lado a los dioses encargados de la caza como Mixcóatl el cual se le describe continuamente armado con propulsor o arco y flecha. Además debemos mencionar que por alguna razón dioses como Totochtin, Totoltecatl, Maculxochitl, Techalotl entre otros también fueron representados con instrumentos relacionados con la guerra. Esto nos lleva a suponer que el instrumento bélico no necesariamente valida la actividad guerrera de un cierto icono religioso, sino que se antepone tal vez como elemento de prestigio, fuerza, energía, vigor etc. Incluso este caso también puede verse en deidades femeninas como Tlazolteotl representada en la lámina 25 del Códice Cospí la cual está armada de propulsor y una rodela (Fig. 97).

De alguna manera creo que estas deidades representadas en los documentos antes mencionados reflejan las actividades y las actitudes de las sociedades que las invocan y como en todo proceso histórico, estos códices no están exentos de estar representando el ambiente general que domina en torno a ciertas circunstancias que prevalecían en el siglo en que fueron realizados. De ahí que la guerra y las armas debieron de haber tenido un influjo muy importante sobre las sociedades Posclásicas tardías y previas a la conquista española y auque esto ya no es materia de discusión por los varios datos que se poseen, hemos de mencionar que el arma de guerra y principalmente las ofensivas como es el caso

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