Hay tres fuentes principales para encontrar el material necesario. Para cualquier tema puede conseguirse abundante material. Es necesario dedicar tiempo y cuidado para ello, y no tan sólo para conseguir el material, sino también para ordenarlo. Veamos las tres fuentes. 1. La lectura
El predicador que quiere tener suficientes ideas a su disposición para la preparación de un buen mensaje tiene que leer suficientemente. La lectura nunca está de más. Será su
principal fuente de acumulación de materiales. Sin embargo, el predicador no habrá de leer por leer exclusivamente, sino que leerá con detenimiento, analizando los pensamientos del autor, meditando y pensando los argumentos que presente, y juzgando sus conclusiones. Es decir, el predicador será una persona que reflexione sobre lo que lee.
14. ¿Qué opina? ¿Por qué es importante que el predicador lea mucho? 15. El predicador ¿por qué debe reflexionar sobre lo que lee?
a. Lectura bíblica
La principal fuente de la lectura ha de ser la Biblia. Es necesario leer la Biblia y leerla bien, con detenimiento y reflexión. Mientras más se lee la Biblia, más se van acumulando ideas y pensamientos de acuerdo a los mensajes que han de presentarse en una iglesia cristiana, además de que en la Biblia abundan materiales de toda especie.
Es bueno estar familiarizado con los pensamientos básicos de cada libro de la Biblia, así como los acontecimientos y el mensaje que nos presentan. Esta es la única manera adecuada de leer y meditar en la Biblia.
16. La mejor manera de conocer la Biblia es:
___ a. descubrir el mensaje bíblico de cada libro y los acontecimientos bíblicos. ___ b. aprenderse de memoria textos claves para convertir a los pecadores. ___ c. hacerse evangélico y asistir a la escuela dominical.
b. Lectura general
Sí, es verdad que la Biblia es el principal libro de estudio y reflexión para el cristiano y en particular para el predicador, pero no es el único libro que ha de estudiar. El predicador debe ser un hombre de una cultura muy amplia. Debe procurar leer un buen número de libros, y libros buenos que le inviten a la reflexión.
Para el predicador, jamás estará mejor empleado el tiempo que en el estudio y lectura de libros. Los libros fáciles no le ayudan al predicador a despertar su propia inventiva de ideas, ni a la reflexión profunda y seria. Lo mismo podemos decir de periódicos y revistas. Es muy bueno leer periódicos y revistas a fin de conocer, hasta donde nos lo permiten, el mundo en donde nos desenvolvemos. Sin embargo, no debemos pasar la mayor parte de nuestro tiempo leyendo periódicos y revistas, pues éstos generalmente no nos invitan a la reflexión profunda.
17. Escriba en orden de importancia las fuentes de lectura. a.
b.
18. ¿Cómo respondería usted a un predicador que dice que no tiene tiempo para leer? 2. La observación
Es indispensable mantener los ojos bien abiertos a fin de apropiarse de la abundancia de material que ofrece la naturaleza en general. El artista contempla los paisajes que la naturaleza le ofrece, y después los reproduce en forma muy atractiva. En idéntica forma el predicador debe darse cuenta de las lecciones que la naturaleza le ofrece, y luego reproducirlas en buenas enseñanzas desde el púlpito.
No tan sólo debe observar la naturaleza, sino también los acontecimientos de la vida diaria. El proverbista nos dice que:
La sabiduría clama en las calles, Alza su voz en las plazas;
Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones (Pr. 1:20, 21).
Si queremos denunciar los pecados de nuestro tiempo, tenemos abundantes ejemplos por las calles, en las plazas y en los principales lugares de reunión. Ahí debe estar presente la mirada observadora del predicador del evangelio. Ahí vamos a encontrar injusticia,
discriminación, trato cruel, envidia, vanidad, soberbia, en fin, todas las manifestaciones del estado pecaminoso del hombre sin Cristo.
En la vida diaria también vamos a encontrar ternura, compasión, lucha por la justicia y la verdad. El predicador que observa tendrá un mensaje para hoy día. Cristo nos da ese ejemplo. Sus enseñanzas fueron presentadas por medio de parábolas o comparaciones de la vida cotidiana de su pueblo.
19. El predicador del evangelio es un individuo:
___ a. que ha renunciado al mundo. Por eso, a fin de llevar una vida de santidad ha de permanecer la mayor parte del tiempo en su cuarto para la oración y meditación. Así tendrá siempre un mensaje piadoso.
___ b. tan ocupado en salvar las almas perdidas que no puede malgastar su tiempo en observar los acontecimientos del mundo pecador que le rodea, y al cual tiene que combatir como buen soldado de Jesucristo.
___ c. que necesita dedicar tiempo a la observación de la naturaleza y el mundo que le rodea. Así puede darse cuenta de mucho material que pueda usar en sus mensajes.
3. La reflexión personal
La lectura, la observación y las experiencias personales deben ser objeto de reflexión seria y profunda, siempre en la búsqueda de su relación con las verdades eternas presentes en las Sagradas Escrituras.
20. ¿Cómo ayuda la reflexión personal en la recolección de material para un mensaje? 21. Sin voltear las páginas, procure recordar las fuentes principales para recolectar material
para el sermón. Luego anótelas en el espacio a continuación. a.
b. c.