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4. Objective and Methods

4.2. Ergonomic Risk Assessment

4.2.1. Force

Un cuestionario consiste en un conjunto de preguntas respecto de una o más variables a medir. Según Hernández, (2006), tal vez el instrumento más utilizado para recolectar los datos es el cuestionario. El contenido de las preguntas de un cuestionario es tan variado como los aspectos que mide, y básicamente se consideran dos tipos de preguntas: cerradas y abiertas.

Las preguntas cerradas son aquellas que contienen opciones de respuesta previamente delimitadas, y las abiertas no delimitan de antemano las alternativas de respuesta, lo cual

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el número de categorías de respuesta es muy elevado; en teoría, es infinito, y puede variar de población en población.

Una de las características psicológicamente más relevantes de una persona es su auto concepto. Para hacer un retrato psicológico de alguien, además de describir su conducta, necesitamos conocer la opinión que sea persona tiene sobre sí misma. Si lo exponemos como las dos caras de una moneda, la conducta sería lo objetivamente observable desde el exterior y el autoconcepto la valoración subjetiva del propio individuo desde interior. A pesar de las objeciones que se han hecho a todos los registros fenomenológicos en psicología, la importancia de saber cómo se valora a sí misma una persona ha hecho que se siga avanzando en esta investigación y no se rechace, pese a los problemas metodológicos que presente. Los diferentes enfoques en psicología, clínico, social, educativo, etc., conocen la transcendencia que tiene en la conducta la visión que se sostiene sobre sí mismo. Esto es especialmente cierto en el ámbito educativo, entre otras cosas, por su efecto, ya probado, sobre la motivación en el trabajo intelectual.

Durante años se han ido presentando cuestionarios que trataban de obtener información de los propios sujetos estudiados sobre cómo se valoraban a sí mismos en distintos aspectos. Los cuestionarios de autoconcepto tradicionalmente más utilizados en el mundo, que son los de Piers-Harris, Coopersmith, Fitts, y Rosenberg, fueron presentados en España a comienzos de los 80 (García-Torres, 1982).A partir de esa época se han difundido de forma desigual en nuestro país. Además, se han desarrollado otros, entre los que hay que destacar el Marsh por la enorme cantidad de trabajos estadísticos realizados y por su énfasis en diferenciar distintos ámbitos del autoconcepto académico (Marsh y Shavelson, 1985) y los de Susan Harter, (1988), caracterizados por abarcar un amplio espectro de edades y por presentar distintos instrumentos para evaluar las distintas etapas. Hay que destacar en este último caso la adaptación a España del cuestionario para niños por parte de Miguel Angel Broc.

Los cuestionarios mencionados varían en cuanto a las dimensiones del autoconcepto que abarcan, aunque lógicamente coinciden en muchas. Las que se repiten en todos son la física, social e intelectual. Sin embargo, algunos no incluyen la evaluación que hacen los

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las relaciones familiares, especialmente con la madre, son un antecedente de máxima relevancia en la autoestima, ni la evaluación personal global, que ser considerada como un informe de la autoestima del sujeto mucho más adecuado que la suma de todas las dimensiones, como se viene haciendo en ocasiones.

Afortunadamente, en estos años ha mejorado la utilización de los cuestionarios de autoconcepto, pero en muchos casos se ha seguido descuidando la conexión entre el simple uso como instrumento de evaluación y las teorías sobre las variables que afectan al autoconcepto y las consecuencias de la autoestima y de los perfiles de autoconcepto sobre variables. Por eso, el instrumento que describimos ha tenido en consecuencia que estudiar el autoconcepto, además de ser útil para poder predecir la conducta y valorar la ayuda requerida por una persona, debe permitir ir avanzando en el ámbito teórico y por tanto en la configuración de las variables y las relaciones que se establecen entre las mismas. En consecuencia, al construir un cuestionario nuevo se ha eliminado dimensiones que consideramos no relevantes para nuestro objetivo y se han incluido otras que resultaran necesarias para avanzar teóricamente y para entender mejor la estructura cognitivo-afectiva del sujeto.

Este cuestionario es el resultado de un largo periodo de estudio del autoconcepto que comienza con la preparación de la tesis doctoral de la autora, García-Torres (1982). En ese trabajo se estudiaron las características de las siete pruebas de autoestima y autoconcepto más difundidas en el mundo científico. Se seleccionaron cuatro que se aplicaron a la población española y se compararon entre si desde el punto de vista psicométrico y de contenido psicológico. En años posteriores se realizan estudios de validación de varias de esas pruebas viendo cómo funcionaban sus dimensiones en relación con las notas escolares y la motivación. Se añadieron luego otras que habían aparecido después. También se llevaron cabo trabajos de carácter evolutivo en los que se estudio el peso relativo de distintos factores del autoconcepto sobre la autoestima García- Torres, (1994). Con el tiempo se fueron depurando las dimensiones y se seleccionaron aquellas que tenían más sentido psicológico y más relevancia para la predicción del aquellas que tenían más sentido psicológico y más relevancia para la predicción del rendimiento y la salud psíquica de los sujetos. Una vez determinada las dimensiones más

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relevantes que aparecían en diversas pruebas, se pasaron todas ellas a una muestra de 900 sujetos escolarizados entre 8 y 18 años y se seleccionaron los elementos más cargados de sentido y que funcionaban mejor psicométricamente. De ahí surgieron 5 dimensiones muy solidas y que podrían ser útiles en la investigación teórica del autoconcepto: físico, social, familiar, personal e intelectual. A estas se añadió la sensación de control, aspecto del autoconcepto que no se recoge en ninguna prueba clásica y que ha venido siendo señalada por muchos autores (Bandura, 2001; Flammer, 1995) como un elemento básico de la autoestima.

El resultado es un cuestionario que, comparado con los mencionados más arriba, resulta ser más preciso, breve y fácil de aplicar, pudiendo, sin embargo, arrojar una información muy completa sobre el autoconcepto y la autoestima en un periodo evolutivo relativamente amplio como es el que va de los 8 a los 18 años. Las dimensiones incluidas permiten, además, aportar datos al avance teórico del autoconcepto.

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