CHAPTER II: Genetic Databases
2.2 Forensic DNA databases
Por sugerencia de mi tutor, decidí acudir al maestro Oscar Salamanca para que me ayudara a aclarar ciertas dudas con respecto a cómo lo contra-académico se podría inscribir en la academia, ya que el maestro ha realizado acciones en las que cuestiona directamente la institucionalidad del arte, como por ejemplo lo hace en sus perfomances cuando se pone en la piel de Salsita y lucha contra los museos de arte. Así que, partiendo de esa recomendación y de los antecedentes que reconocía del maestro Salamanca, decidí comunicarme con él por medio de Facebook, para ver si me ayudaba a responder algunas preguntas. De aquella conversación surgió la siguiente información, obtenida del 10 de Octubre del 2018:
Sergio Poveda: Gracias maestro por su atención. Las preguntas serían las siguientes:
En general, ¿qué opinión le despierta la elaboración de un proyecto de grado en un pregrado de artes plásticas?
Oscar Salamanca: Tradicionalmente un trabajo de grado representa el final de un proceso
académico donde el estudiante tiene la oportunidad de aplicar conocimientos concernientes a lo metodológico derivado de un proceso de investigación, donde se desarrollan estrategias técnicas y se profundiza en ideas, todo ello en busca de generar nuevo conocimiento. Hay que enmarcar ciertas diferencias con el campo del arte, pues en vez de pensar la investigación como una salida a una incertidumbre, se emplea en su lugar investigaciones para las artes o investigaciones desde las artes comúnmente llamada creación-investigación, donde en vez de solucionar una incertidumbre, se establecen muchas más cada vez que se intenta profundizar. Obsérvese que antepongo la creación a la investigación, pues en mi modo de ver cualquier
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investigación en realidad aspira a la creación. La otra diferencia que me interesa señalar es aquella que tiene que ver con el nuevo conocimiento. Los artistas en su experiencia saben desde su formación que lo nuevo en arte produce más sospechas que aciertos. Aquí podríamos detenernos para tratar de comprender si un trabajo de grado en arte busca el nuevo conocimiento o más bien busca la innovación o más bien busca la creación. Yo creo que un trabajo de grado en artes busca la creación, es decir producir algo nuevo que no sé, o no estoy seguro, que sea nuevo conocimiento del todo, ya que crear algo nuevo en nuestro tiempos implica el pensamiento collage y como es bien sabido dicho pensamiento recoge todo lo anterior en medio de múltiples apropiacionismos.
Ahora bien, la pregunta indaga acerca de la figura de un trabajo de grado en pregrado de artes plásticas. Antes de expresar mi opinión, debo decir que el trabajo de grado implica responsabilidades académicas y administrativas. Académicas por lo expresado arriba y administrativas, pues , sin dicho requerimiento es probable que no exista el grado. En la universidad contemporánea colombiana, se ha venido flexibilizando el requisito de un trabajo de grado, gracias a la realidad de la deserción. La deserción prácticamente representa el “coco” de las instituciones de educación superior, esto debido a que si dicha deserción es alta en el programa, se afectan varias de las condiciones de calidad, no sólo las académico administrativas sino también las de programa, es decir , las disciplinares. Si un programa tiene alta deserción no es viable económicamente y ello termina acarreando problemas internos en la institución y externos, ya que puede ser uno de los motivos de sanciones por parte del Mineducación y pérdida de imagen en la sociedad, situaciones muy graves que no permiten la acreditación o incluso hace peligrar el registro calificado.
Conscientes de este flagelo, las instituciones se preocupan por saber cuál es la causa del abandono. Pueden ser causas familiares, sentimentales, personales pero las causas académicas ranquean las encuestas. L principal causa de deserción por motivos académicos se encuentra en el nudo de botella del trabajo de grado. Todos sabemos que el porcentaje de deserción normal en un programa por cohorte es del 12%. Mi teoría sobre la relación de la deserción con la investigación se funda precisamente en que los estudiantes en su mayoría les asusta eso que tienen que hacer al final para graduarse. La confusión se origina por la falta de claridad en los lineamientos, la falta de experiencia investigativa y el evidente analfabetismo lecto escritor de los estudiantes que les imposibilita expresar sus ideas plásticas en formato texto. Hay que anotar que la mayoría de estudiantes salen con pésimas competencias para el desarrollo de textos y lectura desde el colegio, lo cual no se mejora en el pregrado. El otro factor que hace inviable el trabajo de grado es la exigencia profesoral que hace que le estudiante se demore años o simplemente nunca se gradue.
En ese orden de ideas las universidades se ven impotentes con el alto porcentaje de deserción académica derivado del trabajo de grado para lo cual han inventado múltiples estrategias flexibles para no satisfacerlo y aún así posibilitar el grado de sus estudiantes. Los nombro: 1) cursos intensivos de 3 meses a través del cual el estudiante se gradúa solo con la asistencia y la presentación de la estructura de un trabajo de grado ( no es necesario hacerlo, solo plantearlo). Obvio este curso es de pago y llega a costar cerca de los dos millones. 2) Hacer uno o dos seminarios en cualquier maestría y obtener la nota. Hay que tener en cuenta que dichos
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seminarios solo les exigen máximo un ensayo de algún tema, que puede o no ser vinculante con su idea de trabajo de grado. Vale alrededor de 1 millón de pesos y dura unas 20 horas. 3) plantear un trabajo de grado que sea avalado por el comité académico de la carrera con la salvedad que ahora no es necesario nombrar pares evaluadores, sino con el aval del director del trabajo de grado basta para cumplir el requisito. No sé si en su universidad existan estas posibilidades o bien haya otras que faciliten NO HACER el trabajo de grado para graduarse. A las instituciones les interesan esta flexibilización, no lo ven como un atentado a la calidad, ni mediocridad, al contrario lo ven como una salida que desembotella los programas y sobretodo no afecta el porcentaje de deserción, al fin y al cabo la idea de un programa académico es graduar gente y si es más , mejor.
SP: ¿Consideraría usted que este tipo de manifestaciones formarían parte de algún
contexto/circuito artístico?
OS: Primero hay que aclarar que un trabajo de grado no es una manifestación, es un requisito
académico administrativo para la obtención de un título. Suponiendo que el estudiante haya elegido hacer un trabajo de grado para graduarse sin utilizar los atajos mencionados arriba como posibilidades de flexibilización, nos enfrentamos con un problema principal para participar con él en algún evento del mundo del arte. El trabajo de grado no es del estudiante exclusivamente, sino que es un trabajo conjunto con otra persona que actúa o hace las veces de director. Cuando el director acepta la dirección de un trabajo de grado es porque de alguna manera le interesa el tema y piensa que puede utilizarlo para su propia investigación. De hecho, los trabajos de grado deberían hacer parte de los productos de los grupos de investigación inscritos en el Departamento Colciencias. Si ud revisa el Cv lac de Colciencias los investigadores relacionan las direcciones para puntear cuando se convoque para la obtención de reconocimiento y categoría. Entonces el director le interesa la dirección del trabajo de grado a sabiendas que eso no genera pago adicional, ya que se beneficia de lo que el mismo trabajo y calidad produzca.
En ese sentido a mi me parece un desacierto y perversión que eventos del campo artístico que hagan concursos de tesis como el muy conocido proyecto tesis del Museo Minuto de Dios. Ahora ni que decir de la participación de obras resultado de los trabajos de grado en exposiciones, concursos y demás eventos donde sólo aparece como autor el estudiante, ahora artista titulado. Para mi los trabajos de grado pertenecen al director y al estudiante y se debería incluso prohibir durante un tiempo de 5 o más años que el estudiante no investigue en nada relacionado con su trabajo de grado, ya que la temática fue compartida con otra persona y puede resultar incluso perjudicial. A mi me pasó con una estudiante a la cual le dirigí su trabajo de grado. Mi sorpresa fue grande cuando la vi exponiendo esas obras en un museo local como suyas. Obvio la reacción que tuvo por parte del entorno académico y artístico fue negativo, no tanto para mi obra, sino para la de ella, pues quedó en el ambiente como si yo fuera el expositor y ella una plagiadora.
En ese sentido y respondiendo a su pregunta yo diría que si puede formar parte de algún contexto/circuito si se dan los créditos pertinentes de coautoría y por supuesto si se dice a partir de qué proceso académico se obtuvo esa obra. De lo contrario es basura y robo.
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SP: ¿Cuáles considera que sean los parámetros que se tienen en cuenta para validar un proyecto
de grado en artes plásticas?
OS: Los parámetros deben ser planteados por las autoridades académicas de acuerdo a su
autonomía universitaria. No obstante lo anterior uno podría pensar el deber ser de un trabajo de esta naturaleza. Según ello me atrevería propone lo siguiente:
1) no pretender abordar el principio ni el fin de las cosas 2) acotar la temática en un fragmento significativo 3) hacer rodeos, no profundizar demasiado
4) plantear inmersiones donde se establezca claramente el camino de retorno
5) utilizar la expresión “ en cambio”. Si es bueno con esta expresión logrará hacer comparaciones exitosas
6) escriba en primera persona
7) lea para citar, no lea libros para hacer trabajos de grado de forma holística, esto quiere decir que únicamente vaya buscando citas que le cuadren con lo que está escribiendo
8) siempre relacione las imágenes con lo que está escribiendo, no coloque imágenes para decorar
9) dedique el 70% o más de su escrito en la redacción de su propio proceso plástico, nos interesa saber cómo lo hace y para qué lo hace
10) si necesita estudiar la obra de otros artistas procure que sean completamente desconocidos y ojalá del entorno de su cultura
11) lo más importante: use citas fundamentales. Estas son las cosas que la gente dice y que no aparecen publicadas en ninguna parte. Una cita fundamental es cuando ud habla con alguien, o chatea con alguien o se escriben. Todas mis respuestas aquí son citas fundamentales que ud puede citar en cualquier momento y que no se han publicado en ninguna parte.
SP: ¿Considera pertinente la realización de manifestaciones contra-académicas dentro de
espacios ligados con el proyecto de grado?
OS: Creo que dentro de la academia artística de hoy los trabajos de grado se convierten en
verdaderas afrentas contrainstitucionales. Solo si la academia donde se encuentra inscrito el trabajo de grado es lo suficientemente ágil e inteligente, permitirá usufructuar la protervia de algo tan anacrónico como una potencia contundente que logra a todas luces transformar el mismo nicho donde se produce. En mi caso cuando estaba en el proceso final de mis estudios en la Nacional, no se habían inventado ese instrumento de investigación. A mí solo me pidieron que hiciera 10 piezas artísticas. Yo pinté 10 cuadros y nada dije el día de la presentación, solo coloqué esos objetos. Una situación como esa del pasado se puede convertir hoy en una
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acontecimiento contra académico, una mediocridad dirían otros, un atentado los más asustadizos, porque creemos en la majestad del discurso.
Desde ese punto de vista creo que necesitamos una verdadera revocatoria del discurso, necesitamos devolver la mirada al hacer como investigación creación sin que medie en la obra la idea como receptáculo innegociable del arte. Necesitamos desobjetivar lo subjetivo, desamarrar tanta explicación inútil de lo que no sirve para nada, solo para seguir enredando en el vacío a la nada que impera en todo lado. En ese proceso de deobjetivación de la subjetividad, es necesario que los trabajos de grado en las academias se enfoquen en plantear situaciones verdaderamente salvíficas para nosotros, es decir , que planteen separaciones con lo vulgar, que planteen retracciones de la muerte, que produzcan retiros de autoinmersión en clave ascética. De lo contrario, seguiremos sumergidos en el detritus de educación artística que nos rodea, llenos de títulos sin sapienza. Creo por otro lado que en vez de proponer quemar el sofá, es mejor pensar los trabajos de grado como una oportunidad para implosionar la academia, arrojándonos a la cara nuestra indecencia e hipocresía. No olvidemos que la academia, no del Dios Academo de Platón, sino la escuela del diseño de Vasari y su posterior replica en las monarquías europeas, cobró importancia porque simplemente garantizaba un producto confiable y seguro para la sociedad donde quedaba grabado el sello del gusto políticamente correcto de la iglesia y los estados. Yo creo que en nada ha cambiado esa naturaleza de la academia, lo que pasa es que como buena dama antropófaga la academia sabe cómo tolerar y cómo devorar aquello que la crítica.
SP: ¿Cómo ha sido su experiencia con la academia y las manifestaciones contra-académicas o
contra-institucionales?
OS: No hace mucho tiempo comprendía que yo soy un ARTISTA ACADEMICO, es decir no soy
como otros muchos que sufren porque se saben seres libres creadores autónomos atados por necesidad a un trabajo de profesor. Yo soy un artista académico, esa relación crea una interdependencia estructural en mi comportamiento dentro de una institución. Intentaré explicarlo.
Debo remetirme a San Pablo el discípulo viajero de Jesucristo. El santo creó sin proponérselo el sello notarial para certificar el acontecimiento de su llegada a cada pueblo que visitaba con la palabra de Dios. San Pablo les decía cuando comenzaba su arenga religiosa: No soy yo el que habla, sino es Dios quien habla a través mio. Eran cartas que escribía y de paso registraba lo dicho, el tiempo y las gentes que convocaba. Pues bien, un artista académico es una especie de San Pablo porque cuando habla no es él quien está hablando. Cuando un artista académico habla se comporta como un autotransporte de una emisión donde cada palabra dicha o escrita, cada imagen fabricada, cada rasgo de comunicación no pertenece a él mismo sino a una majestad que se encuentra fuera de él. Uno simplemente es el encargado de transmitir esa emisión, en mi caso yo emito una emisión dado en el signo de lo público, ya que soy un funcionario público. Es decir , yo pongo a funcionar lo público con mis proyecciones de emisión que vienen de afuera de mi mismo.
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No soy un creador libre que puede hacer cuando quiera, sino todo lo contrario, soy un creador que se debe a una función pública. De hecho, se me está permitido dejar ver de mi solo una parte, solo un fragmento, no demasiado, porque la razón que debe ocupar la atención está dada en la transmisión de la emisión.
Yo necesito la academia porque desde ella se produce la creación y mi creación encuentra muchas veces sentido en el mundo de la academia. Mi obra tiene múltiples formas y medios, quizá la obra que más se acerca a esta relación de interdependencia, curiosamente es la obra más autorreferencial, la obra de video perfomance.
En dicha obra la imagen que represento como artista académico aparece en el centro neurálgico de autocrítica. Entonces soy el Dr Sacol, El artista académico, El dr güevas, Salsita, entre otros personajes. Los video perfomances son propuestas que pretenden encender, criticar, destituir, desestructurar la academia desde adentro y de paso llevarme por lo cuernos mi misma posición como el artista y el profesor que posee una reputación. A mi modo de ver, yo hago parte de un entramado cínico directamente enraizado en la idea misma de academia. La universidad para la cual yo trabajo necesita exhibir mis títulos para obtener reconocimiento y acreditación estatal y social. Las familias invierten en educación superior acreditada y reacreditada por considerar que allí hay calidad en sus productos finales. La industria y las empresas consumen egresados de instituciones acreditadas porque viene asegurado la calidad que van a obtener. No obstante todo este entramado, la verdad es que no hay calidad en el conocimiento, no hay sapiencia, lo único que hay es exhibición y carnicería para obtener mayores ingresos y poderes pírricos. La verdad es que los profesores no importamos en ese círculo cínico sino solamente por los títulos y que nuestra función real consiste en entretener seres humanos en clase, ya que las familias no se los aguantan en la casa.