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5.1 Case 1 Hewlett-Packard and Opsware Inc

5.1.2 Form 10-K

En este apartado se analizara el entorno en el cual se sitúa el trabajo. En primer lugar se debe diferenciar entre las entrevistadas originarias de La Codoñera y las que, por los motivos que sean, emigraron a la localidad. Además, también se estudiaran las limitaciones y ventajas que plantea en todos los aspectos un municipio pequeño.

Bien, como se ha dicho entre las entrevistadas existen dos perfiles: las nacidas en el pueblo y las que emigraron a este.

Doce son las mujeres que nacieron en el municipio y han continuado viviendo aquí. Cuando se les pregunta porque viven en el pueblo o si querían vivir en el pueblo, muchas de ellas contestaron porque se casaron con un hombre también del pueblo o porque el trabajo de su marido podía desarrollarse allí, como bien explican las entrevistadas 8 y 13, respectivamente:

“He vivido toda la vida aquí, y tampoco me plantee irme a otro sitio porque me case aquí y mi marido es de aquí”.

“He vivido toda la vida aquí en el pueblo, menos los años de estudiar toda la vida. […] A ver yo tenía 19 años cuando empecé a ir con mi marido y había empezado la carrera, y estando con él pues tenía claro que quería quedarme aquí, el tenia aquí el trabajo y entonces fue cuestión de él y su trabajo. Yo aquí estoy muy a gusto, pero a lo mejor si me hubiera encontrado con otro pues a lo mejor no, no le hubiera forzado a venir aquí, si hubiera habido posibilidad claro que sí, pero si no me hubiera adaptado”.

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Con estas declaraciones se observa que el trabajo o la situación del marido sigue prevaleciendo sobre la mujer, y que si, alguno de los dos miembros del matrimonio debe adaptar su estilo de vida, esa será la mujer. Esto produce una mayor incertidumbre sobre sus vidas, ya que se van a ver arrastradas allá donde el marido desarrolle su empleo.

Dentro de las entrevistadas nacidas en el pueblo, tres de ellas emigraron a otros lugares por su propio trabajo o el de sus maridos. Dos de ellas abandonaron el pueblo a muy temprana edad, una de ellas a consecuencia de los estudios y ya desarrollo parte de su vida profesional fuera del municipio y otra por razones de trabajo. Por otro lado, la entrevistada 11 abandono el pueblo al casarse, ya que su marido ejercía su empleo en un pueblo cercano. Tras varios años, regresaron al pueblo, también por motivos diferentes. Ya sea por trabajo o por la inexistencia de este, permaneciendo en este a día de hoy. A continuación, los argumentos de estas tres entrevistadas, 10, 11 y 14, respectivamente.

“Antes de casarme me fui del pueblo que tenía entre 13 y 14 años, aún no había acabado el colegio, me fui a Barcelona, a casa de una tía” […] “Después me case y me fui a Esparraguera donde vivimos un año, y después ya vinimos aquí, donde llevamos muchos años, unos 32 años.” […] “Tuvimos que volver aquí al pueblo porque mi marido trabajaba en una fábrica de muebles y se fue a la quiebra, entonces estábamos viviendo en Esparraguera pero tuvimos que volver porque mi marido se quedó sin faena”

“Me case y me fui a vivir a Andorra porque mi marido trabajaba allí. Cuando nos conocimos trabajaba aquí pero después le salió el trabajo en Andorra y nos dieron piso en Andorra la empresa” […] “Nací aquí y me fui cuando me case a los 20 años. A mí siempre me ha gustado mucho y decía “cuando se jubile me gustaría volver al pueblo” y a mi marido también le gusta, entonces cuando se jubiló mi marido pues volvimos, lo prejubilaron, pero hasta entonces bajábamos cada semana y sino cada 15 días, un mes no estuve nunca sin venir. Yo si no hubiera sido por su trabajo

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pues hubiéramos vivido aquí pero como ya teníamos la casa, el colegio de los niños y todo. Volvimos hace 22 años”.

“Yo viví hasta los 11 años en el pueblo, porque me fui a hacer el bachiller elemental a Alcañiz y después el superior en Zaragoza, cuando acabe hice Ingeniería Técnica Agrícola en Valencia, entonces encontré trabajo en Peñarroya y ya estuve viviendo allí 17 años y después ya vinimos a vivir aquí”

Estas mujeres las cuales no desarrollaron su vida en el pueblo, debido a que decidieron buscar trabajo en otras ciudades, también se vieron, en parte, limitadas por el empleo de sus cónyuges, por lo que en mayor o menor medida vieron perjudicada su carrera profesional.

Por otro lado, las mujeres que no son originarias de la localidad, emigraron a esta por varias razones, aunque la razón principal fue el hecho de que sus maridos son originarios del municipio y tenían su empleo en este. Dos de ellas son las entrevistadas 3 y 18 respectivamente.

“Mi marido tenía aquí el trabajo y yo me hice a la idea que tenía que venir, porque a él vivir en una ciudad no le gusta, y a mí siempre me ha gustado vivir en el pueblo”

“Como teníamos la casa que la habían hecho para nosotros y él quería quedarse aquí, que lo tenía bastante claro, pues en eso sí que cedi un poco. Fue sobre la marcha”

Por ello, estas mujeres, al igual que las anteriores, se vieron arrastradas a la localidad por el hecho de que sus cónyuges tenían aquí un trabajo estable, independientemente de cuál era su situación en el lugar en el que residían. Por lo que sigue prevaleciendo el empleo del hombre sobre el de la mujer, quizás ya con la predicción de que una vez formaran una familia esta dedicaría su tiempo a ella. Por otro lado, y de forma global, sin diferenciación entre la procedencia de la entrevistadas, se observaran las ventajas y limitaciones que ofrece un municipio pequeño para el desarrollo de la vida.

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En primer lugar, una de las limitaciones que plantea es la escasa oferta de trabajo femenino, como muchas de nuestras entrevistadas nos explican, como es el caso de la entrevistada 3:

“Aquí en el pueblo hay muy poca cosa, te has de conformar casi, bueno algunas sí que trabajan, pero que no se ha promovido mucho que haya trabajo aquí de alguna empresa, que yo pienso que sería bueno y más hoy en día, porque antes todas nos quedábamos en casa pero ahora no. Y ahora todas estudiáis fuera pero no todas conseguiréis trabajar de eso, y más de una si hubiera aquí trabajo preferiría quedarse aquí o las que no les gusta estudiar, ya pensando en las jóvenes y alguna de nosotras seguro que se apuntaría unas horas, porque ya no puedes aspirar a una faena porque ya no tienes los estudios pero cosas así sí. Yo pienso que eso sí que haría falta y no está”

Bien, desde el punto de la oferta y la demanda del mercado de trabajo, si es cierto que en pequeñas poblaciones estas están mucho más limitadas, pero como ya hemos visto anteriormente esta no es la única razón por la que estas mujeres no desarrollen una actividad asalariada, ya que también aparecen los factores como el matrimonio, los hijos,… Por lo que son diversas las opiniones sobre este hecho, ya que la entrevistada 14, comenta justamente lo contrario:

“Si quieres que te sea sincera, aquí en La Codoñera, creo que hay muy poco animo de la mujer de trabajar, es lo que yo siento, porque habido veces que se queda vacante la plaza de la tienda de la cooperativa y no se presentaban, y son muchas las que se podrían haber presentado. Ahora ya no es así, la juventud al estar más preparada pues se buscan la vida y se van a Alcañiz a trabajar, pero esta gente que tiene ahora unos 50 años no les he visto nunca animo de trabajar”

Es en el ámbito laboral donde se encuentra la mayor limitación por parte de residir en un municipio rural. Además, condiciona en lo que se refiere a las relaciones sociales y ámbitos como las opciones a la hora de elegir aficiones o actividades de ocio, ya que son pocas las que se ofrecen en el pueblo, como explica a continuación la entrevistada 18:

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“Ya sea la mujer trabajadora o no lo sea, en un pueblo te tienes que acostumbrar a vivir, estas rodeada de mucha gente y esa independencia que a lo mejor la tienes cuando estas fuera, aquí no, porque te conocen, esto en todos los pueblos. Pero por lo demás, en los pueblos tenemos un poco de todo: tenemos manualidades, aerobic,… que para salir de casa y relacionarte con la gente” […] “Eso sí, te ha de gustar vivir en el pueblo, hay gente que no lo soporta. En el pueblo no se vive mal, a las 9:20 me estoy cepillando los dientes y a las 9:30 estoy en la faena, esa calidad de vida en ningún sitio, además no hay atascos. Otra ventaja es que las cosas no son tan caras, yo salgo todos los días de casa sin un duro, en una ciudad pones el pie en la calle y ya tienes que gastar.”

En este fragmento ella explica perfectamente las desventajas que tiene residir en un municipio rural, haciendo referencia, como ya se ha dicho, a la poca variedad de actividades disponibles. Pero al final de su opinión nos explica como si te acostumbras a la vida en estos lugares, la calidad de vida es mucho mayor, ya que es mucho menor el volumen de gente y el coste de la vida es inferior comparado con el de una gran ciudad. Pero como dice ella “te ha de gustar vivir en un pueblo”, y aquí se plantea el problema de estas mujeres, las cuales se han visto forzadas a vivir allí, por razones como el matrimonio y el empleo del marido, lo cual ha podido conducir a su perfecta adaptación en la localidad, pero, en muchos de los casos, esta condición ha cambiado por completo sus vidas.