4.1 Algorithm Description
4.1.2 Formal Description
A veint e minut os del sur de Puno, a 4 500 msnm, se halla Cut imbo, uno de los rest os arqueológicos más import ant es de la Nación Aymará. Son chullpas o t umbas que a la dist ancia se imponen como hit os inmort ales dominando la semblanza del paisaj e. En oct ubre del 2007, el invest igador it aliano y est udioso de la cult ura peruana Giorgio Riet t i encabezó una expedición para analizar imágenes f elinas asociadas a la arquit ect ura de las t umbas de Cut imbo, a la cual se sumó la aut ora de est e libro. En est e sit io en una t umba de t ipo circular a la ent rada de la misma se reconoció la primera imagen a ser analizada, se t rat a sin duda de la f igura de un puma, de cort e nat uralist a, es un relieve muy plást ico de f ormas ondulant es sobre la maciza piedra que conf orma la t umba. El art ist a andino realizó el diseño de la deidad t ot émica de perf il en act it ud de avance, con la cola levant ada, most rando a su vez el genit al del animal, como símbolo de la f ert ilidad que es uno de sus at ribut os. Ot ra de los imágenes de nuest ra indagación se cent ró en un f elino esculpido sobre una roca adyacent e, f rent e a la t umba principal, t ambién de cort e nat uralist a cuyas ext remidades delant eras son de t ipo expresionist a por la sobredimensión de las garras que su creador enf at izó. A t odas vist as son f elinos t ipo guardianes, prot ect ores de ant epasados.
Fot os: Gior gio Riet t i
Los Incas adoraron también al felino
Los Incas t enían al f elino como su padre f undador, de ello dan cuent a varias crónicas en relación a los indios del Ant isuyo (era part e de la región de la selva cerca al Cusco, dent ro del Tahuant insuyo). Felipe Guamán Poma de Ayala menciona en su Pr i mer nueva cor oni ca y buen gobi er no que los incas: “ Adoraban al t igre ot orongo, dicen que le enseñó el Inga, que el mismo se había t ornado ot orongo, y así le dio est a ley, y sacrif icaban con sebo quemado de culebra, y maíz, y coca, y pluma de páj aros de los Andes, los queman y adoran con ella a los ot orongos, Y de los de la mont aña no t ienen ídolo ninguno, sino que adoran al t igre, ot orongo, y al amaro, culebra, serpient e, con t emoridad adoran, que no porque sea uaca, ídolo, sino porque son f eroces animales que come gent e, que piensa que con adorar que no le comerá. Y no le llaman ot orongo con el miedo, sino Achachi yaya, al amaro le llaman Cápac apo Amaro; y así el Inga quiso llamarse Ot orongo Achachi Inga Amaro Inga. [ el Inka j aguar, el Inka
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serpient e] ” . Vemos aquí que al ot orongo le l l amaban t ambién achachi yaya o ancest ro progenit or.
Ancestros y j aguares
En el t ot emismo, se ent iende como el principio u origen de un det erminado grupo humano, que se cree descendient e de ese t ót em, animal, veget al u obj et o inanimado. Anne Marie Hocquenghem, cit ando un t rabaj o suyo, dice: “ Las 47
GUAMÁN POMA DE AYALA, Felipe. Nueva corónica y buen gobierno. Lima, Fondo de Cult ura Económica, 1993, Pág. 202.
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inf ormaciones et nológicas sobre la Amazonía indican una relación ent re los ancest ros y los j aguares, que t ienen en común el poder del cual part icipan las 'nat uralezas f uert es', los j ef es y los chamanes. Parece clarament e que, para los indígenas, los ancest ros así como los j ef es y los chamanes son en part e j aguares. En est e sist ema de pensamient o simbólico, exist e una relación met onímica ent re l os ant epasados mít i cos y l os
48 j aguares” .
Ciudad con forma de puma
Como se sabe, el Cusco, la capi- t al del Tahuant insuyo, adopt ó en la época del inca Pachacut ec la f orma de una ciudad puma para así simbolizar a la ciudad más f uert e y poderosa de los Andes; es decir, su
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capit al polít ica . El plano del Cusco ant iguo t iene f orma de puma, con la plaza cent ral Huacaypat a en la posición que ocuparía el pecho del animal. La cabeza del f elino est aría ubicada en la colina donde se encuent ra el cent ro arqueológico de Sacsayhuamán. Los incas realizaron
el diseño urbaníst ico de su ciudad a base de la f igura de la deidad la cual ellos se creían descendient es.
Pero t ambién, el plano de la ciudad del Cusco manif iest a las ideas y percepción del mundo celest ial que t enían los amaut as o maest ros incas; de acuerdo con est a concepción simbólica, t odas las f ormas visibles del cielo que t enían un papel import ant e en la vida de los pueblos, est án represent adas en la 48 HOCQUENGHEM, Ann Marie. Iconograf ía Mochica. Lima, Fondo Edit orial de la Universidad Cat ólica del Perú, 1987, Pág.
204.
49La idea de que Cusco f ue const ruida con la f orma de puma ha sido acept ada por diversos aut ores, como: August o Calvo,
1980; Gaspirini y Margolies 1980: 40-45; Kauf f mann Doig 1978: 660.
Plano del Cusco por George Squier (1877)
La Im agen del Felino en el Ar t e del Ant iguo Per ú
t ierra. Est e esf uerzo por imit ar el mundo sideral obedecía a la creencia de que la imit ación de los obj et os celest es producía armonía con el obj et o imit ado, y de est a f orma se obt enía su prot ección. Así, el Cusco, represent ado por un f elino, el puma, t ót em de la ciudad, represent a la const elación del Choquechi nchay, el f elino relampagueant e, que con sus ocasionales apariciones por el Noroest e marca el inicio del solst icio de verano, y según la t radición inca t ambién es causant e de los eclipses de luna.
Las leyendas del origen de la f undación del Cusco mencionan que una primera parej a divina salió del lago Tit icaca, ellos f ueron Manco Cápac y Mama Ocllo, quienes t enían el encargo de su padre el Sol de f undar la capit al de su f ut uro imperio. Ahora, el lago Tit icaca t iene f orma de f elino, y su nombre t iene un prof undo signif icado en la mit ología local, deriva del vocablo aymara Ti t i que signif ica gat o o f elino y Caca, vocablo quechua para ref erirse a la “ roca sagrada” que se encuent ra en la Isla del Sol, lugar desde donde habría salido la parej a f undadora de los incas, t odo j unt o sería: “ roca del f elino” . Se observa nuevament e una conexión solar con la imagen del f elino. Ent onces podría decirse que los incas son hij os del Sol o de un dios Felino de conexión o simbolismo solar.
Respect o a las represent aciones del f elino en la cult ura Inca, est as serán bast ant e nat uralist as, como se aprecia en modelos de cerámica, escult ura y t ext ilería inca, siempre persist iendo el énf asis del art ist a por most rar los dient es del animal.
Uno de los más import ant es legados art íst icos de los incas serán los t ej idos, dot ados de una excelent e t écnica y composición en sus diseños. Fueron element os valiosos que t uvieron un papel f undament al en el sist ema de producción y dist ribución inca, así como f uent e de document ación a t ravés de los t ocapus, que f ueron diseños geomét ricos que expresaban su cosmovisión, su sent ido del espacio, sus divisiones y su hist oria. Los t ej idos con diseño eran dest inados sobre t odo a los nobles y como t ribut o a la religión. Eran símbolos de nivel social, de ahí la import ancia del diseño que se realizará en su const it ución. Se han encont rado uncus incas que llevan en la part e superior represent aciones de ot orongos y pumas de t ipo f igurat ivo, est a disposición de la imagen del f elino en el t raj e que debía usar un inca noble señala un caráct er eminent ement e
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Análisis Plástico de la figura del felino
Hemos vist o que la represent ación del f elino f ue una imagen recurrent e y hast a obsesiva represent ada en variadas y múlt iples sint axis dent ro del repert orio del art e del Perú Ant iguo. Su imagen t uvo una coherencia f ormal sobre la base del uso de element os morf ológicos primarios, poseedores de ciert a semej anza o que present an det alles similares, t ales como el uso de element os primarios f ormales, como la presencia de cabezas, garras, dient es, manchas, et c.
Sin embargo, los int ercambios cult urales, los mit os, leyendas y las ideas religiosas hicieron que la imagen del f elino suf riera variadas modif icaciones, lo cual t ambién repercut ió en su carga ideográf ica.
De la figuración a la abstracción
La imagen del f elino en el art e del Perú siguió varios caminos plást icos, represent ado de manera nat uralist a, f igurat iva, simbólica, abst ract a y abst ract a geomét rica. La const rucción de la f igura del f elino en cada cult ura pasó en muchos casos por est e abanico de posibilidades de ej ecución, en algunos casos se realizó la represent ación f igurat iva y abst ract a dent ro de una misma cult ura, según el propósit o que se buscase.
Fue sin duda la cult ura Huari la que arribó al grado máximo de abst racción simbólica con sus bellos t ext iles que siguen asombrando hast a la act ualidad, y que –en mi opinión personal– supera muchas veces la búsqueda de la composición abst ract a de las de f ormas nat uralist as y puras.
El cuerpo de la deidad felina La cabeza
Va a const it uirse en la más clara represent ación del f elino, es el t ema que más se present a y en f ormas variadas. Exist ió una relación ent re la cabeza y los act os de creación, la prolif eración de f rut os o animales se halla vinculada a la cabeza de los dioses, t al como hemos vist o en Chavín, en el Obelisco Tello.
De la cabeza del f elino suelen brot ar rayos, agua y granizo en f orma de volut as. Se añaden cabezas en las pat as, a veces cabezas cont iguas y en el cuerpo de las
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A manera de conclusión
Como hemos vist o, la f igura del Felino en el art e de las cult uras del Perú Ant iguo es evident e y la encont ramos en la mayoría de las manif est aciones cult urales como: t ej idos, cerámicas, t rabaj os en met al, lít ica, arquit ect ura, et c. Es indiscut ible que no se t rat a de simples f ormas decorat ivas, su f igura t uvo un valor simbólico y religioso def inido: símbolo de poder, de f ecundidad y f ert ilidad de la t ierra. De ot ro lado, t ambién represent ó a un ser supremo t errenal, subt erráneo y aéreo vinculado a la est rat egia, la f uerza, la int eligencia, al gobierno polít ico, padre f undador de t odas las cosas. Las élit es gobernant es manipularon el concept o de est a divinidad y se erigieron, a t ravés de su mit o como f orma de cohesionar a sus pueblos, baj o la amenaza de una deidad f eroz; pero al mismo t iempo benef act ora que cont rolaba con su imagen las f uerzas de la nat uraleza y al mismo t iempo la vida del hombre en el Ant iguo Perú.
El Felino f ue en un inicio una de las deidades o t ót em más import ant es; pero con el paso del t iempo se f ue f usionando con ot ros seres mít icos o mej or dicho las ot ras divinidades necesit aron de él para acrecent ar y reaf irmar su poder.
Al poblador del Ant iguo Perú, el Felino debió parecerle un ser magnánimo y t erroríf ico, invencible y audaz, un ser mít ico que siempre inspiró respet o a t ravés del t iempo. La hist oria del art e peruano aún le reserva un espacio más amplio por analizar y narrar sobre él, quedan ot ras relaciones y t emas por prof undizar acerca de est a divinidad, los cuales serán part e de un próximo capít ulo de La i magen del f el i no en el ar t e del Ant i guo Per ú.
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