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Uno de los aspectos importantes y punto de partida de nuestro estudio, es conocer la situación financiera en la que se encuentran las familias españolas, y más aún, el colectivo de las personas mayores, ya que es a partir de los 65 años cuando operaciones como la hipoteca inversa pueden comenzar a contratarse. Del análisis de la información más reciente publicada por el Banco de España y conocida como Encuesta Financiera de las Familias (EFF) correspondiente al año 2011, hemos podido obtener datos acerca de la naturaleza y cuantía de los activos y pasivos de nuestras familias, su nivel de endeudamiento, etc.

Uno de los rasgos más significativos de la EFF de los últimos años es que el número de viviendas en propiedad particular ha aumentado de forma importante.

Una de las razones para que se haya dado este hecho es que este tipo de operaciones han contado, durante los últimos años, con un trato ventajoso desde el punto de vista fiscal. Y es que la inversión en concepto de vivienda principal ha supuesto cuantiosas deducciones en el Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a lo largo de los últimos años.

Además, y en relación al porcentaje de viviendas en propiedad que expresan los datos de la EFF 2011 es que, en nuestro país existe, a día de hoy, una creencia más que arraigada en cuanto a la inversión en vivienda. Un alto porcentaje de la población se siente más segura al realizar este tipo de inversión y además, está convencida de que es más rentable que la inversión en alquiler (Betzuen, A.J., 2011).

A partir de los datos de dicha encuesta, podemos deducir cómo la vivienda habitual es el activo más importante de las familias, y que junto con otras propiedades inmobiliarias, constituye el 60,3% del valor de los activos reales y un 50,9% de los activos totales. El porcentaje de hogares propietarios de su vivienda principal es de un 83,1%. Este porcentaje aumenta según aumenta el nivel de renta y, por edad. Se obtienen los importes más elevados cuando el cabeza de familia se encuentra entre los 65 y 74 años.

Por otra parte, obtenemos que el valor medio de una vivienda en propiedad de las familias españolas asciende a 150.300 euros, y si tomamos como referencia las familias donde el cabeza de familia tiene entre 55 y 64 años, el valor de la

Capítulo I: La Hipoteca Inversa y el Análisis, Calibración y Gestión de sus Riesgos

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vivienda asciende a 178.000 euros3. Así mismo, y centrándonos en el colectivo

de las personas mayores, podemos observar como la mayor parte de ellas son propietarias de su vivienda, lo que supone que más de un 88% de mayores de 65 años cuentan con una vivienda en propiedad, libre de cargas.

Dejando de lado, de momento, el activo más importante e ilíquido de nuestras familias, nos centraremos ahora en aquellos activos financieros que cuentan con mayor popularidad en nuestro país (Inverco, 2014), y entre nuestros mayores, con el objeto de estimar las posibilidades de completar las posibles necesidades de liquidez que completen las pensiones por jubilación.

La EFF 2011 destaca que el activo financiero más popular entre la población a partir de los 65 años son las cuentas a la vista y los depósitos bancarios (un 95% del total de la población cuenta con este tipo de productos). Para productos como los planes de pensiones o seguros de vida, es el grupo de personas de 55 a 64 años de edad el que mayoritariamente ha invertido en este tipo de activo financiero (un 41% del total de la población).

Además, las últimas encuestas publicadas por el Banco Central Europeo dan muestras de la propensión por parte de nuestras familias a la disposición de activos en propiedad, en comparación con nuestros países vecinos4. Nuestras

familias, entre las que encontramos a nuestros mayores disponen de activos, en su mayoría, en propiedad.

A la vista del análisis de los datos anteriores y atendiendo a las proyecciones en cuanto la esperanza de vida de la población española5, esta investigación deja de

3 Actualizando estos valores a fecha del año 2014, y gracias a la información facilitada por el

Banco de España, encontramos que el valor medio de la vivienda para personas mayores de 65 años supera los 200.000 euros e incluso los 250.000 euros.

Esta cantidad se acerca a los 350.000 euros cuando analizamos las condiciones en que las entidades financieras aceptan estudiar si les interesa o no, contratar una hipoteca inversa.

4 Según una reciente encuesta del Banco Central Europeo (BCE), el porcentaje de familias

españolas propietarias de su vivienda principal en 2010 suponía un 83%, uno de los porcentajes más elevados de la eurozona con la excepción de Eslovaquia. En el caso de Holanda, solamente eran propietarias de sus viviendas el 57% de las familias.

También el porcentaje de familias que poseían segundas residencias era en España uno de los más elevados de la eurozona (36%),

5 El Instituto Nacional de Estadística (INE) a finales del año 2014 apuntaba que el porcentaje de

población mayor de 65 años, que actualmente se sitúa en el 18,2% pasaría a ser el 24,9% en 2029 y del 38,7% en 2064.

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manifiesto la importancia que actualmente y de cara al futuro, cobrará la financiación de un envejecimiento más que acentuado de la población como apunta Alonso (2014). No obstante, y atendiendo a la información oficial analizada, la población de nuestro país podría suponer un porcentaje alto en la demanda de productos financieros basados en la conversión de activos inmobiliarios en renta complementaria a la pensión6.

Para ello, este trabajo de investigación ahondará en las características técnicas y los riesgos que conllevan operaciones como la hipoteca inversa, para poder ofrecer sugerencias razonadas a cerca de las posibles mejoras a implementar tanto en el diseño como en la comercialización del producto.

4. DISPONIBILIDAD DE VIVIENDAS EN ESPAÑA Y SU

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