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Chapter Five Findings

5.9 Challenges: external to the group

5.9.1 Fostering links and networks

La Formación (1981 – 1991)

Este primer periodo data de 1981 hasta 1991, la formación de esta agrupación partió por la necesidad de velar por los intereses futuros dirigenciales y hasta de cierta manera un espacio alternativo al que se ofrecía hasta ese momento para los jóvenes que no tenían intereses deportivos dentro de la Asociación.

En cuanto a la adscripción con la agrupación en primer lugar, el fundador de esta agrupación, Felipe Agena12 hace referencia de que en un

principio cuando se le empezaba a formar el Movimiento de Menores AELU, entre las expectativas que se tuvieron para con la agrupación, principalmente por parte de los directivos de la AELU, era la de formar y de cierta manera encaminara a los jóvenes de los últimos años de educación secundaria problemáticos del CEGECOOP La Unión. Las referencias apuntan hacia la transformación de los jóvenes que no se sentían a gusto dentro de los cánones de comportamiento impuestos tanto por el colegio, como por la AELU13 en sí.

El trabajo se basó en juegos, dinámicas, canciones y retos que se empezaron a trazar para cada uno de los miembros. Esta estrategia de en primer momento llamar a todo un grupo14, posiblemente de conocidos, para

que formen parte de un grupo, creado especialmente para ellos, además de un trato y un ir aprendiendo de una manera no convencional, fueron

12 Actual Gerente General de la Asociación Estadio La Unión, fundador del Movimiento de Menores

AELU.

13 Tanto AELU, como AELUCOOP (Cooperativa), como el colegio La Unión han formado parte de

un convenio tripartito que velaba por el aopoyo mutuo de estas tres instituciones de la colectividad, por lo mismo de estar situados dentro de un espacio en común.

cautivando a estas primeras personas que pasaron a formar parte de la agrupación.

En base a los mismos testimonios de las personas que integraban este primer periodo, lo que más los motivaba a sentirse parte de algo más, era esa búsqueda por sentirse parte y todo, de lograr entender el conjunto de valores de los que eran herederos. Es por ello que cuando se habla con esta primera generación, muchos de ellos, destacados profesionales, conciben al Movimiento de Menores como un ente que complemento sus vidas.

En cuanto a las manifestaciones identitarias hacia la misma agrupación, podemos hacer referencia en principio por la cantidad de personas que se esperaban algo de la agrupación, en segundo lugar la creación de logos, himnos, que de alguna manera fortalecían esa misticidad que se legitimizaba por medio de la ritualización que implicaba la entonación de barras, canciones, inclusive la ostentación del logo o de la mascota (oso panda).

Como Pedro Jacinto15 hizo referencia en clases de Seminario, son

tres las principales formas de cambiar la mentalidad de los individuos, en primer lugar esta la religión, en segundo lugar, la música y finalizando la educación.

En el caso del Movimiento de Menores, en sus inicios, la transformación paso por las tres formas, ya que se tomó la religión, para establecer una serie de valores inculcados por aquel misticismo al que aún hoy se recurre, claro esta que hoy es denominado sentimiento. La música, de igual manera institucionaliza lo que se trataba de inculcar por medio de la educación no formal, que se daban a través de las charlas, por medio de la ritualización que implicaba el canto.

Encontramos de esta manera, que en este primer periodo la formulación de los símbolos que los identificaran, era un síntoma de la necesidad de buscar una representación que fuera por sobre los demás jóvenes que si bien circulaban y formaban parte de la AELU, o del colegio, los definiera como especiales o como más capacitados para la toma de direcciones.

En cuanto a la adscripción hacia la colectividad, podría decirse que era fuerte, ya que este proyecto tuvo buenos resultados, y por lo tanto las expectativas que se tenía de las agrupaciones juveniles se volvieron en promesas. En conversaciones personales con los directivos de las instituciones, muchos de ellos manifestaron que para este periodo toda la colectividad tenía puesto los ojos sobre los trabajos que realizaban “los chicos del Movimiento de Menores”. Esta expectativa, si bien fomentaba la identificación con la agrupación y con el legado de la colectividad en sí, también abre una brecha entre la institución que la formó y su propio desempeño, que se daba hasta cierto punto con independencia; Ejemplo de ello fue la realización de programas vacacionales16 que permitieron a los

jóvenes el cuidar niños pequeños y convivir un poco más durante el verano, fomentando así la integración de estos primeros grupos.

Es importante destacar que para este periodo de tiempo, las instituciones, y la colectividad en general tendía hacia una autoexclusión. Debemos entender esta auto exclusión como la fuerte vinculación y circulación de los miembros de la colectividad entre ellos mismos. Si bien muchos de los jóvenes cursaban estudios superiores, los mismos que los obligaban de cierta manera a relacionarse con individuos fuera de la colectividad, la preferencia era claramente marcada, no solo por la imposición de los propios padres y abuelos, sino que este etnocentrismo se naturalizaba dentro de los jóvenes del momento.

16 Programa Vacacional (PV) se inicio en el verano de 1982 , y que se sigue realizando aún hoy en

Esta primera generación contó con el protagonismo esperado dentro de las instituciones de la colectividad, pero al mismo tiempo destaco profesionalmente dentro de las esferas correspondientes a las especialidades que decidieron estudiar.

Debemos destacar que este primer periodo comprende un marco temporal que apela a una etapa en la historia de la colectividad, que si bien la unidad y las actividades sociales y culturales eran fuertes y sostenibles, los jóvenes pertenecientes a este periodo empezaban a insertarse dentro de las esferas sociales no nikkeis, claro esta con un gran recelo por los que en ese momento no solo eran dirigentes, sino también padres de estos jóvenes.

Esta inserción sosegada vino acompañada por una inquietud hacia el futuro de la sociedad peruana en la que vivían, muchos de los que fueron participes del MM de aquellos años no se limitaban a entablar conversaciones de las modas juveniles o de los asuntos íntegramente socioculturales de la comunidad de ese momento, sino que abrían los temas hacia problemáticas que los involucraba en principio por ser jóvenes y en segundo por ser ciudadanos.

Felipe Agena, que en un primer momento asumió el cargo de coordinador de la agrupación recuerda emotivamente que los jóvenes del MM solían abordar temas políticos y económicos de incumbencia nacional, creando un clima de debate y aprendizaje, en este sentido, sin bien la colectividad aún mantenía ciertas actitudes integracionales, los jóvenes profesaban otra actitud frente a su situación como nikkei.

4.2 SEGUNDO PERIODO

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