Para 1984 sabía que tenía que hacer varios cambios, sólo que no estaba seguro de cuáles. Por eso nada más decidí hacer algo, lo que fuera. Ya sabes lo que dice el dicho:
“A veces tienes que dej ar de hacer lo que te gusta para dedicarte a lo que se supone que debes hacer.”
Para ese tiempo ya también había releído el libro Juan Salvador Gaviota de Richard Bach, el cual fue publicado por primera vez en 1970.
La siguiente información de Wikipedia te dará una idea de sobre qué trata el libro:
El libro cuenta la historia de Juan Salvador Gaviota, una gaviota que está aburrida de las riñas cotidianas por la com ida. Em bargado por la pasión del vuelo, se obliga a aprender todo lo posible sobre el vuelo hasta que, finalm ente, su rechazo a conform arse provoca que lo expulsen de la parvada. Ya com o paria, Juan Salvador Gaviota continúa aprendiendo; cada vez se siente m ás com placido con sus nuevas habilidades, y goza de una nueva vida llena de paz y felicidad.
Un día, Juan conoce a dos gaviotas que quieren llevarlo a un “plano de existencia m ás alto” en el que no existe el paraíso, sino un m undo m ej or al que se llega a través de la perfección del conocim iento, y ahí conoce a otras gaviotas que am an volar. Descubre que su tenacidad y deseo de aprender lo convierten en “un ave en un m illón”. En este nuevo lugar, Juan se hace am igo de Chiang, la gaviota m ás sabia, y ella lo lleva m ás allá de sus conocim ientos previos y le enseña a m overse de m anera instantánea a cualquier lugar en el Universo. El secreto, dice Chiang, es “em pezar sabiendo que y a llegaste”. Pero insatisfecho con su nueva vida, Juan regresa a la Tierra, en donde encuentra a otras gaviotas, a las que les transm ite sus enseñanzas y su am or por el vuelo. Su m isión tiene éxito, y Juan logra reunir a otros que tam bién se negaron a conform arse y fueron m arginados. Finalm ente, Pedro Pablo Gaviota, el prim ero de sus alum nos, se convierte tam bién en m aestro, y Juan se puede ir a com partir sus enseñanzas con otras parvadas.
De Juan Salvador Gaviota aprendí una lección muy importante: que a veces la gente necesita liberarse y permitir que las corrientes de la vida la lleven adonde se supone que debe estar.
Entre el verano de 1983 y finales de 1984 me preparé para liberarme y permitir que las corrientes de la vida me llevaran.
El proceso comenzó cuando les informé a mis dos socios del negocio de rock and roll que quería “ liberarme” para seguir adelante. Cuando me preguntaron a dónde iría, les dije entre murmullos que dejaría que las corrientes de la vida me transportaran, y cuando comenzaron a pensarlo bien, añadí: “ Voy a dar un salto de fe a lo desconocido.” En octubre de 1983 dimos inicio al proceso de adquisición que me permitiría dejar el negocio.
En enero de 1984, mientras me encontraba arreglando los últimos detalles en Hawái, Nueva York, Taiwán y Corea, conocí a la mujer más hermosa del mundo. Se llamaba Kim y no quería tener nada que ver conmigo. Pasé los siguientes seis meses pidiéndole que aceptara tener una cita conmigo y su respuesta siempre fue la misma: “ No.”
Pero finalmente aceptó, así que cenamos y caminamos durante un buen rato a lo largo de la playa de Waikikí, hasta que salió el Sol. Desde la noche anterior y hasta la mañana siguiente, le hablé de Bucky Fuller, de la posibilidad de encontrar el propósito de nuestra vida y del empleo espiritual de cada persona. Ella fue la primera mujer que conocí interesada en estos temas.
En los siguientes meses nos vimos con regularidad y ella se convirtió en parte de mi proceso de “ liberación”. Estuvo conmigo cuando me despedí llorando de mis socios y de los trabajadores de la fábrica de Honolulu. Kim y yo sabíamos que también nos despediríamos pronto porque ella tenía una carrera en el ámbito de la publicidad en Honolulu y yo estaba a punto de saltar a la nada. Sin embargo, ya cerca de la despedida, Kim me dijo: “ Quiero ir contigo.” En diciembre de 1984 Kim y yo nos tomamos de la mano y dimos ese salto de fe a lo desconocido; y 1985 fue, sin duda alguna, el peor año de nuestras vidas.
Por desgracia no sabíamos entonces que más adelante viviríamos años que harían parecer a 1985 un período fácil en comparación.
Nos gustaría poder decir que todo ha sido muy sencillo, miel sobre hojuelas; pero la verdad es que ha sido un infierno. Incluso ahora, aunque gozamos de “ éxito” en los aspectos financiero y profesional, todavía tenemos que enfrentarnos a la vida en el mundo real: ese mundo de codicia, mentiras, deshonestidad, problemas legales y crimen.
A pesar de las adversidades y los golpes al corazón, nuestra travesía ha sido muy parecida a lo descrito en Juan Salvador Gaviota. Ha sido un proceso que ha puesto a prueba nuestro espíritu y dedicación, y nos hizo cuestionarnos si abandonaríamos la misión cuando el camino se tornara demasiado inhóspito.
La buena noticia es que a lo largo del camino hemos conocido a gente increíble con la que jamás nos habríamos encontrado si Kim no hubiera dejado la agencia de publicidad y yo no hubiera renunciado a mi negocio de manufactura.
En el resumen de la Segunda Parte de Juan Salvador Gaviota, Wikipedia describe muy bien al tipo de gente que hemos encontrado en el camino y que ha llegado a ser amiga nuestra:
Juan trasciende a una sociedad en donde todas las gaviotas am an volar. Lo ha logrado tan sólo después de practicar sin com pañía durante m uchísim o tiem po. El proceso de aprendizaj e vincula al m aestro consum ado y al alum no diligente, y alcanza niveles casi sagrados. A pesar de sus enorm es diferencias, el m aestro y el alum no com parten algo fundam ental que los une:
“Tienes que entender que una gaviota es una idea ilim itada de libertad, una im agen de la Gran Gaviota.” La Gran Gaviota com prende que tienes que ser fiel a ti m ism o: “Tienes la libertad de ser tú m ism o, tu verdadero y o, aquí y ahora. Y no hay nada que se interponga en tu cam ino.”
A lo largo de 1985 hubo varias ocasiones en que Kim y yo no tuvimos un lugar para vivir ni dinero para comer. Sobrevivimos en un viejo Toyota café y en el sótano de un amigo. Como ya mencioné, nuestra fe estaba siendo puesta a prueba.
En el otoño de ese mismo año, la corriente de la vida nos llevó hasta Australia, en donde encontramos gente a la que le encantó lo que enseñábamos. En aquel tiempo usábamos juegos para enseñar actividades empresariales con responsabilidad social, e inversión. Para diciembre ya habíamos conseguido algunas ganancias gracias a un seminario que llevamos a cabo en Sídney; por eso Kim y yo adoramos Australia y siempre estaremos agradecidos con su gente.
Ambos nos habíamos liberado y permitimos que la corriente de la vida nos llevara hasta allá, en donde la gente nos permitió desarrollarnos como maestros.