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CHAPTER FIVE: DISCUSSION

II. FRACTURE CLASSIFICATION

En los modelos que definen el proceso de enseñanza–aprendizaje en los deportes de combate, se reconocen tres modelos de enseñanza en el campo del entrenamiento deportivo, los cuales son: el técnico, técnico-táctico y táctico (Morales, A. 2004 y Méndez, A. 1997).

El modelo técnico se centra en la enseñanza de la técnica en situaciones aisladas, donde el fundamento principal está en descomponer el elemento técnico para una mejor asimilación y, una vez dominado, se ubica dentro del marco de la situación real

43 de competencia. Numerosos estudios reflejan que este tipo de actuación por parte del profesor deportivo anula valores indispensables para la correcta evaluación del deportista y señalan algunas desventajas del modelo de enseñanza de la técnica, como son:

a. Los deportistas no comprenden fácilmente la transferencia del aprendizaje de un fundamento técnico a una situación real.

b. Su enseñanza es muy directiva, lo que ofrece una escasa toma de decisiones por parte de los deportistas, por tanto cabe la posibilidad de que estos estén automatizados y no sean capaces de crear o salir de las situaciones de peligro que se le presenten.

c. El tiempo requerido para dominar los fundamentos técnicos es amplio.

d. El proceso de enseñanza para los deportistas es monótono y se considera necesario en las primeras edades un alto nivel de motivación e interés por el entrenamiento deportivo y la competición.

Este modelo de enseñanza responde a la interrogante: ¿cómo hacer los elementos técnicos? Sin embargo, presenta una gran incógnita al desarrollar la actividad competitiva, al realizar las diferentes técnicas durante los enfrentamientos y al elegir las mismas en función de las circunstancias de la competición.

Por su parte, en el modelo técnico - táctico se considera importante, tanto iniciar la enseñanza con un planteamiento técnico, como con uno táctico; por ello este modelo intenta aglutinar los dos componentes de la preparación del deportista: el de lo táctico y la técnica, sin que uno sea excluyente del otro. En realidad se parte de la opinión de que un elemento no podría, o no debería, desarrollarse sin el otro.

Esta tendencia surge a partir de algunos estudios científicos, los cuales muestran que no existen diferencias significativas a nivel de rendimiento, cuando se utiliza el entrenamiento de la técnica en primer lugar, o se inicia con el de lo táctico.

Según Solá (2005), en los deportes de un saber interpretativo, lo táctico es homogéneo funcionalmente a la técnica y son inseparables una de la otra.

El producto surgido de la aplicación de este modelo es la habilidad técnico-táctico, acerca de lo cual Navelo (2004) se refiere a la definición de habilidad técnico-táctico ofrecida por Ruiz, (1994).

44 Los deportes de combate, entre los que se encuentran el Judo, Karate Do, Taekwondo, Boxeo, Lucha Libre y Grecorromana, son los que se caracterizan por utilizar en su proceso de enseñanza–aprendizaje el modelo técnico– táctico.

El modelo táctico se basa fundamentalmente en el planteamiento de tareas globales donde los deportistas tengan que resolver situaciones y tareas. Una vez que él comprende la esencia del contexto global, al profesor deportivo le corresponde inducir los elementos técnicos para que los pueda aplicar en situaciones reales; esta tendencia de trabajos globales es más actual y parece más preponderante que la enseñanza analítica. El modelo ofrece las siguientes ventajas:

a) El entorno de aprendizaje es el mismo en que se desarrolla la actividad competitiva, por tanto existe una clara transferencia.

b) El profesor de Judo le cede al deportista la toma de decisiones, elemento importante para evaluar el nivel de creatividad y capacidad para dirigir.

c) Los deportistas se motivan para la participación en grupo, como elemento imprescindible en el desarrollo de dichas actividades.

Este tipo de entrenamiento deportivo, cuyo inicio es por el componente táctico, solventa la problemática de cuándo desplegar una acción idónea en función de la situación que plantea el combate. Pero este entrenamiento debe llegar a una etapa en que el deportista debe conocer una amplia gama de fundamentos a tener en cuenta para elegir cuáles utilizar de modo correcto, teniendo presente los aspectos como: nivel y tipo de rival, momento de utilización, postura adquirida en el instante de ataque y combinaciones que puedan surgir, entre otras.

Iniciar por el componente táctico como una forma de entrenamiento deportivo, incrementa las posibilidades de creatividad e independencia en el aprendizaje, y resuelve la problemática de cuándo realizar una acción táctica, en función de la situación que plantea el combate.

Relacionado con ello Solá (2005) hace referencia a que lo táctico en el campo deportivo es un saber interpretativo porque se construye con la convencionalidad cambiante de la modificación de la secuencia motriz, a diferencia de lo que sucede con la técnica, que se presenta funcionalmente heterogénea al diferenciar secuencias de movimientos en la constancia.

45 En resumen: los modelos reconocidos hasta el momento continúan siendo tema de debate por autores y entrenadores deportivos.

De acuerdo con el criterio del autor de la presente obra, estos modelos presentados no tienen que contrariarse o refutarse, ya que estos dependen del momento en que se apliquen y su objetivo. Son los entrenadores deportivos los que deben elegir el que más beneficio proporcione a sus deportistas, atendiendo a las características personales y del equipo.

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