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“Postquirúrgico es el periodo comprendido entre el final de la intervención quirúrgica y el alta del paciente”31.

“Comienza cuando el paciente ingresa en la URPA (Unidad de Recuperación Postanestésica) y termina cuando se ha recuperado completamente de la cirugía”32.

Es en esta fase cuando el paciente necesita más del cuidado de la enfermera para que este proceso de recuperación postquirúrgica sea exitoso.

28 (Urure Velazco, 2007) 29 (Massip Pérez, 2008) 30 (Daniels Jhon D., 2004) 31 (Guillamet Lloveras A., 1999) 32 (Chocarro Gonzales Lourdes, 2006)

El postoperatorio se divide en cuanto al tiempo que ha transcurrido desde la operación y de acuerdo a esto Sánchez lo divide en tres etapas33:

a.) Inmediato: El postoperatorio inmediato se inicia una vez concluida la intervención, abarca las seis horas siguientes, si bien puede prolongarse a veces hasta 36 horas. El usuario es conducido a la sala de recuperación postquirúrgica, donde el equipo especializado controla sus funciones vitales (consciencia, frecuencia respiratoria, presión arterial, pulso y temperatura) de forma continua. Durante el periodo postoperatorio inmediato, es primordial el mantenimiento de la función pulmonar y circulatoria normales. Debe vigilarse frecuentemente el equilibrio de líquidos para facilitar el diagnóstico temprano de choque o de problemas pulmonares. La hemorragia en el sitio quirúrgico y los efectos cardiovasculares persisten por la anestesia son riesgos que exigen una vigilancia cuidadosa de todas las pacientes durante el cuidado postoperatorio inmediato. b.) Cuando el paciente se encuentra ya en la unidad de hospitalización o cuidados especiales.

b.) Mediato: El postoperatorio mediato equivale al período que transcurre desde que el usuario ha sido llevado a la habitación o sala (24 o 48 horas después de la operación) hasta el día en que es dado de alta. En este período se le controlan las funciones vitales de forma más espaciada y se debe restablecer el tránsito intestinal y reiniciar la alimentación normal por vía oral. Donde se procede a los siguientes cuidados:

 Control de la infección; durante los primeros días la temperatura será tomada con más frecuencia.

 Control de la herida quirúrgica y catéteres; el control de la herida operatoria es fundamental sobre todo después de las intervenciones de urgencia.

 Control de drenajes y secreciones.

 Control del dolor del paciente, movilización precoz del usuario para evitar sobre todo la trombosis venosa y sus secuelas, la más grave de las cuales es el tromboembolismo pulmonar.

 También dar apoyo emocional, asegurar la intimidad favoreciendo así la

comunicación con el enfermo para que tenga la seguridad de expresar sus dudas y temores. (Perez Santana José Manuel, 2003)

 El control eficaz del dolor postoperatorio es una de las funciones primordiales del personal de enfermería. Para evitarlo, es preciso llevar a cabo una valoración continua del mismo, preguntando al paciente al respecto y observando sus reacciones (posturas adoptadas, expresión de la cara, posible rigidez muscular, etc.). Caso de que el enfermo se queje, se debe averiguar el tipo de dolor que padece, su localización (no siempre está relacionada con la incisión) y sus características, y actuar en consecuencia. Puede ocurrir, por ejemplo, que se deba a la dificultad para expulsar flatulencias u orinar, o que la causa sea una contractura muscular, la presión excesiva sobre una zona del cuerpo o la estasis venosa. En cualquier caso, el objetivo de la intervención será eliminar la causa del dolor, pero las medidas a adoptar serán diferentes. Si el origen del dolor es la propia incisión, además de administrar los analgésicos pautados y de observar estrechamente su eficacia y posibles efectos secundarios, se pueden adoptar algunas medidas complementarias, como estimular al paciente a que se mueva (en la cama o deambulando) para facilitar la distensión muscular y el riesgo de la zona afectada, enseñarle cómo prevenir la tensión excesiva en la incisión o proporcionarle elementos de apoyo (p. ej., almohadas) sobre los que descansar la zona dolorida. En los casos de pacientes muy aprensivos y nerviosos, las medidas tendentes a calmar su ansiedad suelen ser eficaces también para reducir el dolor. La administración de analgésicos a dosis predeterminadas a menudo es más eficaz que la analgesia según necesidad o a demanda en el caso de persistir el dolor. Cuando el origen del dolor no se identifica o éste sea excesivo, se reportará el hecho en conocimiento al médico.

 Ansiedad.- En el postoperatorio es frecuente la aparición de cierto nivel de ansiedad en relación con el dolor, anticipado o real, y con los resultados de la intervención. Las intervenciones de enfermería en este caso se concretan en proporcionar seguridad y bienestar al paciente, permitir que se exprese y disipar sus dudas o temores, hablarle sobre

los resultados esperados de su evolución, creándole pequeñas metas que puedan ir alcanzando y elogiando sus logros, e instruirle en determinadas técnicas de relajación que pueda poner en práctica. En caso de necesidad, se le puede administrar algún ansiolítico, siempre bajo control médico34.

1.2.5.1 Plan de cuidado

El plan de cuidados contiene instrucciones o pasos que la enfermera debe tener en cuenta al momento de tratar con un paciente posquirúrgico35.

Diagnósticos de enfermería

 Ansiedad n/c incertidumbre.

 Incapacidad para mantener la respiración espontánea y/o patrón respiratorio ineficaz n/c afección neuromuscular, deterioro cognitivo y perceptivo producido por los fármacos anestésicos.

 Riesgo de asfixia n/c el desplazamiento hacia atrás de la lengua y el maxilar inferior o aspiración del contenido gástrico.

 Dolor n/c la herida quirúrgica, manipulación quirúrgica, estado psicológico frente a la intervención, distensión abdominal, náuseas e hipo.

 Alteración del bienestar, reposo y sueño r/c estímulos ambientales, dolor, factores r/c la intervención y la anestesia.

 Alto riesgo de alteración de la temperatura corporal r/c baja temperatura en el quirófano y la reanimación, falta de ropa, administración de liquidas fríos y vasoconstricción periférica producida por los anestésicos.

 Riesgo de contraer una infección r/c la exposición en quirófano, incisiones quirúrgicas, drenajes, vías venosas y sondas.

 Incapacidad para el autocuidado la higiene y eliminación r/c fármacos anestésicos, fatiga y limitación de la movilidad.

 Posible retención urinaria n/c la inmovilidad, efecto de fármacos e intervenciones abdominales.

34 (GAUNTLETT P., 1998) 35 (Guillamet Lloveras A., 1999)

Complicaciones potenciales  Depresión respiratoria.

 Deterioro del intercambio gaseoso.

 Hemorragia.

 Shock.

 Disminución del gasto cardiaco.

 Trombosis venosa profunda.

Resultados esperados

 El paciente mantendrá una ventilación eficaz, una FR entre 14 y 18 respiraciones por minuto y una saturación de oxígeno por encima del 96%.

 Tendrá las vías aéreas permeables y mantendrá un buen intercambio gaseoso.

 Descansará y se mantendrá tranquilo, no manifestando dolor ni los signos físicos de éste.

 Dormirá por la noche al menos 6 horas y no manifestará molestias físicas ni psíquicas.

 Mantendrá la temperatura por encima de 36 °C y no presentará signos de hipotermia como palidez, temblor o frialdad de piel.

 No estará expuesto a agentes patógenos, contaminación ambiental y manipulaciones incorrectas. No presentará fiebre ni otros signos de infección.

 Recuperará su autonomía de manera progresiva hasta poder cuidarse por sí solo, y no presentará falta de higiene ni mal olor.

 Mantendrá sus constantes vitales estables, no presentará ningún signo de complicación y podrá ser trasladado a la planta en un plazo máximo de 24 horas.

Actividades

 Facilitarle el contacto con su familia.

 Vigilancia de constantes vitales (FR, t, FA. etc.), tipo de respiraciones la profundidad y la eficacia de las mismas, si aparece disnea. Si hay simetría en los dos hemitórax, etc.

 Monitorización cardíaca continúa.

 Monitorización de la saturación de oxígeno.

 Vigilancia de la coloración.

 Medición del volumen espirado (espirometria).

 Oxigenoterapia mediante mascarilla o gota de oxígeno.

 Tener preparado material de intubación.

 Gasometría arterial.

 Colocación de la cabeza de lado o en hiperextensión.

 Colocación de tubo de Mayo. Para evitar la caída de la lengua.

 Aspiraciones periódicas si son necesarias.

 Humidificación de mucosas.

 Fisioterapia respiratoria.

 Colocación de la sonda nasogástrica y revisión periódica de la

 Revisión periódica del neumo del tubo endotraqueal

 Informar al paciente de su estado e infundirle seguridad

 Administrar correctamente analgésicos.

 Vigilar apósitos y sondas para que no aprieten más de lo necesario evitar la presencia de cuerpos extraños o arrugas en la cama.

 Evitar y vigilar la distensión abdominal.

 Valorar el globo vesical. Valorar la permeabilidad de la sonda si la tiene. Facilitarle la eliminación por medios físicos mediante sonda.

 Realizar enjuagues bucales después del vómito. Evitará el mal sabor de boca y el mal aliento.

 Maniobras para reducir el hipo.

 Movilizar al paciente de forma periódica

 Revisar el estado de apósitos, drenajes, vendas, etc.

 Procurar un ambiente silencioso y de penumbra, sobre todo en las horas nocturnas.

 Tomar la temperatura del paciente a su llegada a la unidad y posteriormente 1/h.

 Mantener la temperatura dela habitación entre 21 y 22 °C. Cerrar ventanas y revisar la calefacción.

 Cubrir al paciente con mantas

 Observar la presencia de escalofríos.

 Utilizar, si es necesario, mantas eléctricas y flexos infrarrojos.

 No utilizar líquidos intravenosos fríos. No poner directamente sueros o derivados sanguíneos que estén en el frigorífico. Utilizar calentadores de líquidos.

 Lavarse las manos antes de tocar al paciente, y de un paciente a otro.

 Mantener asepsia en cuidados y mantenimiento de catéteres, drenajes y sondajes vesical, así como en las curas de la herida quirúrgica.

 Valorar diariamente la necesidad de catéteres, vías y sondas para retirarlas lo antes posible. Si existe sospecha de infección o hipertermia se retirarán de forma rápida y se realizará un análisis bacteriológico.

 Profilaxis antibiótica (según prescripción).

 Si el paciente puede cuidarse parcialmente, se le debe permitir para reforzar su autoestima y seguridad.

 Cuidar la dignidad del paciente, no descubrirle ni exponerle sin ropa, informarle de cada maniobra, llamarle por su nombre.

 Proteger al paciente frente a riesgos de caídas y traumatismos.

 Vendaje de las extremidades inferiores que se llevará a cabo en el preoperatorio en particular en pacientes con antecedentes de problemas vasculares, varices, flebitis. etc.

 Movimientos de extremidades inferiores activos y pasivos. Incitaremos al paciente a mover los pies y las piernas y le estimularemos a deambular lo antes posible.

 Heparinización profiláctica. El uso de heparinas de bajo peso molecular en el preoperatorio y en el postoperatorio inmediato ha reducido la incidencia del tromboembolismo pulmonar.

 Valorar el grado de hidratación y sueros que se le han puesto en quirófano.

 Facilitarle la eliminación, evitando expresiones de desagrado y favoreciendo su intimidad, mediante mamparas o cortinas.