4. ETS Parameters
4.9 Binary Input “x” Configuration dialog
4.9.5 Function
Hablemos ahora del otro aspecto de Graetz que es su manera de ver la historia y el tipo de pensador racional que él era. Como ya mencione su historia no es una historia social, ni política, ni cultural del modo en que nosotros entendemos la historia hoy. Es una historia muy limitada sobre el pensamiento rabínico y sus escritos. Y del mismo modo que Leopold Zunz, a quien mencionamos en nuestra publicación anterior, ambos compartían una misma manera de entender el pasado judío.
Graetz tenía intenciones de relevar toda la moral y las enseñanzas éticas de los judíos a todo un grupo que de lectores judíos y cristianos que realmente ignoraban la literatura rabínica. Queda muy claro ahora que cuando uno escribe una obra en alemán o en una lengua vernácula no solo está escribiendo cristianos sino que también está escribiendo para judíos porque de hecho ya para el siglo XIX la mayoría de los judíos alemanes no podían leer hebreo. El hebreo era una lengua elitista una lengua que solo los intelectuales dominaban y por lo tanto escribir en alemán era una manera de educar a la humanidad y ya vimos esto en el caso de Mendelssohn quien escribió su comentario de la Tora en alemán para poder educar principalmente a los judíos alemanes.
Y por lo tanto Graetz tiene en mente no solo polemizar con los cristianos y poner las cosas en orden sino darle a los judíos un sentido de su valor en la historia, de su dignidad, sobre quiénes son y porque deben conocer su pasado. Como racionalista Graetz era un fanático de Mendelssohn y de los judíos que se interesaban por la filosofía. Spinoza no es uno de sus favoritos y de hecho casi no lo va a mencionar en su historia pero la representación de la tradición judía, de lo más elevado que para él es ser judío es el intelecto, el judío culto, el prototipo de Mendelssohn, aquel judío que está comprometido
con la observancia de mandamientos es decir las mitzvot y a la vez conoce en profundidad la filosofía y el conocimiento de las ciencias en general, el arte y el estudio académico. El típico judío erudito.
Quedan pocos judíos de este tipo que describe Graetz en la actualidad. Estos son judíos que pueden pasearse con mucha altura por el campo de la filosofía occidental, que conocen a fondo el terreno de las ciencias, el academicismo y a la vez son judíos devotos, observantes de mitzvot y practicantes del judaísmo. En este sentido Graetz es un seguidor a su vez de Maimonides, ya que el también intento capturar el espíritu de su tiempo. Pero a diferencia de Maimonides, en lugar de hacerlo en el terreno de la filosofía lo hace en el de la historia y el historicismo. La historia se convertirá en uno de lo modelos para educar a los judíos y darles su identidad y pertenencia en el siglo XIX del modo que la filosofía había sido el modo utilizado para educar a los judíos en su identidad en el siglo XII en España.
Greatz y el misticismo
Así como Maimonides se convierte en el héroe de esta historia, los enemigos de Graetz no son solo los arrogantes historiadores cristianos, sino un tipo particular de judío con el que se siente tremendamente incómodo. Este judío es por supuesto el judío místico. El cabalista, el judío que es irracional. En el tiempo de Graetz la mayor concentración de judíos de esta clase vivan en Europa Oriental (es decir judíos que vivían en Rusia, Lituania, Polonia, Ucrania, Hungría, Rumania, etc.) y eran conocidos como los “jasidim”. Estos eran judíos que al igual que Graetz y Mendelssohn estaban comprometidos con las mitzvot es decir la observancia de las prácticas rituales judías. Pero a diferencia de Graetz, estos judíos no vestían como el alemán contemporáneo sino como la nobleza polaca contemporánea, es decir que usaban sombrero negro, un traje oscuro, anteojos con marcos redondos y bastón. Estos judíos además poseían sus propias costumbres y tradiciones que iban desde el terreno de la música hasta el de la cocina. Estos judíos amaban a sus Rabinos a un punto casi fanático y lo llamaban el tzadik (que quiere decir “el justo” en hebreo) quien representaba una especie de hombre cuasi milagroso que hacia cosas increíblemente extrañas o milagrosas
y creía de hecho que la plegaria o el rezo era más importante que el estudio y la racionalización y la ciencia que el promovía.
Cuando uno lee lo que el Jasidismo significa para Graetz, uno puede leer a un historiador con todos sus prejuicios y sus propensiones y de golpe su historia ya no es más esa historia objetiva que el propone y la clase de historiador que él dice ser. Para Graetz hay buenos judíos y malos judíos. Hay buenos cristianos y hay malos cristianos. Él está todo el tiempo asignando una especie de evaluación moral sobre cada individuo o grupo que está describiendo. Y en este caso para Graetz los jasídicos son los judíos malos. Son judíos que según Graetz están atrasados y enfrascados en una especie de existencia tipo ghetto y para poder contribuir con la humanidad, sumarse al mundo moderno y a la cultura general tienen que salir al mundo general desechando estos patrones de identidad judía por otros patrones que esta representados por los judíos modernos e intelectuales de Alemania como es él y su propio tiempo.
Graetz utiliza por lo tanto la historia para enfrentarse al cristianismo y otros judíos.