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Chapter 6 Conclusion

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Un elemento fundamental para entender el sentido actual del concepto de creatividad es el crecimiento exponencial que han tenido desde hace más de un siglo las investigaciones de científicos sobre este tema. Estos estudios se han desarrollado desde campos de conocimiento tan diversos como la psicología, la biología, la filosofía o la sociología. Esto ha permitido ir desentrañando, desde múltiples puntos de vista y a la vez, ciertos niveles de misterio que tradicionalmente han acompañado a todo lo que rodeaba a la actividad creativa.

Cada una de las disciplinas mencionadas se ha centrado en explorar y conocer diferentes aspectos de la creatividad, en función de sus intereses específicos. Esto ha contribuido de manera esencial a construir la imagen que hoy tenemos de la creatividad como un sistema complejo. Es precisamente este carácter multidimensional de la creatividad otro de los aspectos que dificultan su definición. Dependiendo de la manifestación vital a la que se vincule, el concepto es entendido como una aptitud o una cualidad, pudiendo asociarse tanto a las personas como a los procesos, al medio como a los productos o resultados.

Estamos acostumbrados a utilizar el término creatividad en el lenguaje coloquial para referirnos a variadas actividades o resultados de la vida cotidiana. Es habitual emplearlo para describir cualidades de la persona, procesos o productos vinculados a cualquier campo del saber, resultando todavía más frecuente su uso cuando se hace

alusión al campo de las artes o de la comunicación visual. Así mismo, es muy normal que este término se use como sinónimo de otras capacidades o aptitudes humanas como la inteligencia, la imaginación o la inventiva.

Esta pluralidad de significados es también apreciable en las definiciones que nos ofrece el diccionario de la Real Academia Española, que describe el concepto de creatividad como “1. f. Facultad de crear” y “2. f. Capacidad de creación.” A su vez, la misma fuente define creación: en sus acepciones 1, 2 y 3 como “acción y efecto de crear”, la entrada 4, como “acto de criar o sacar Dios algo de la nada” y la 6 como “obra de ingenio, de arte o artesanía muy laboriosa, o que revela una gran inventiva”.

Todos estos usos coloquiales y definiciones comunes ponen de manifiesto lo complejo que resulta definir qué es la creatividad y cuál es su naturaleza. Parte de la confusión de significados viene generada por la evolución sufrida por el término y el concepto de creatividad a lo largo de la historia. Ambas evoluciones han discurrido de forma paralela, generando una verdadera transformación de la expresión y los significados de la creatividad. Como veremos a continuación, esta transformación es fruto de los cambios de paradigma ideológico y social que se han ido sucediendo en cada época. De forma relevante han contribuido a estos cambios la evolución del pensamiento y los descubrimientos científicos en distintos campos del saber.

El término creatividad es muy reciente y tuvo que vencer fuertes resistencias conceptuales para ser aceptado en la cultura europea. Uno de los investigadores que más profundamente estudió este tema desde la perspectiva de la estética fue el filósofo Wladyslaw Tatarkiewicz. En su libro Historia de seis ideas. Arte, belleza, forma, creatividad, mímesis, experiencia estética (1990), publicado en 1976, plantea los rasgos más significativos para entender la evolución del término y el concepto de creatividad.

Siguiendo las teorías de este autor se pueden distinguir cuatro fases en la historia de este término, en el contexto occidental:

La primera, se caracteriza por la ausencia del concepto de creatividad en la filosofía, la teología y el arte, durante casi mil años. Por tanto, tampoco existió un término para nombrarla.

Para los griegos no existió el término, sin embargo, sí para los romanos, aunque estos últimos no lo utilizaban para referirse el arte. Creator era un término común, sinónimo de padre o del fundador de la ciudad “creator urbis”.

La segunda, correspondería a los siguientes mil años, en los que sólo se utilizó en el campo de la teología. Creator se convierte en sinónimo de Dios y siguió utilizándose en este sentido hasta la época de la Ilustración.

La tercera fase abarcaría el siglo XIX, periodo en el que la palabra creator se incorpora al lenguaje del arte. Pasa entonces a convertirse en propiedad exclusiva del arte. Creador se transforma en sinónimo de artista. Surge entonces la necesidad de crear expresiones que antes no se necesitaban como: creativo y creatividad, expresiones que sólo se usaban para hacer referencia a los artistas y a sus obras.

La última fase coincide con el siglo XX y el desarrollo de las teorías científicas sobre la creatividad, que permitirán una concepción más amplia y abierta. El término creador empezó entonces a aplicarse a toda la cultura humana. Pero, esta misma amplitud de significado conllevó también una cierta ambigüedad del término, al ser utilizada para designar tanto el proceso que tiene lugar en la mente del creador, como el producto de ese proceso.

Como puede apreciarse, resulta imposible hablar del término creatividad sin hacer referencia a la palabra crear, ya que etimológicamente deriva de ella. Esto sin duda ha contribuido a generar cierta confusión conceptual entre ambos términos.

Crear proviene del latín creare que significaba “producir de la nada” y también “engendrar, procrear”, en español este verbo evolucionó a su vez hacia criar que significa “nutrir a un niño, instruir, educar”. En lengua española el termino crear evoluciona derivando en creación en el s. XVII y en creativo en el siglo XVIII. El término creatividad no es recogido en el diccionario de la Real Academia hasta la edición de 1984, y como ya se ha mencionado, queda definido como: “facultad de crear” o “capacidad de creación”.

La diferencia fundamental entre creación y creatividad estriba en que, mientras creación se refiere al acto de crear, al encuentro y al resultado obtenido, el término creatividad aporta el matiz del proceso necesario para llevar a cabo el acto de creación.

La incorporación en la legua española del término creatividad tiene además un referente inmediato en el término anglosajón creativity que empezó a ser utilizado en 1950 por el psicólogo Joy Paul Guilford para referirse al conjunto de mecanismos cognitivos, aptitudes y habilidades para resolver problemas. En la lengua inglesa, este término, aparece ya recogido en 1961 por el Webster's Third Dictionary como “habilidad de crear” (Contreras, y San Nicolás, 2001: 23).

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