1. Introduction
3.1 Signatures of alternative splicing in glioma
3.1.4 Functional Analysis of the gene expression and alternative splicing malignancy axes
Jenaro Talens, poeta nacido en Tarifa (Cádiz) en 1946, ha sido reconocido por los críticos como uno de los representantes de la Generación de los Novísimos. La creación lírica de ese autor coincide en algunos puntos con la de sus coetáneos, sin embargo, fue designado poeta novísimo, posteriormente y por primera vez, en la antología Espejo del amor y de la muerte (1971) de Antonio Prieto y más tarde, en 1974, en Poetas españoles poscontemporáneos de José Batlló.
Cabe mencionar aquí que los investigadores que se ocupan de la obra de Jenaro Talens distinguen dos épocas en su creación cuya división, supuestamente, se debió a la publicación del poemario Tabula rasa en 1983 (Talens, J., 2002a: 70). Según los críticos, la primera etapa es evidentemente más metapoética y concierne a cuestiones teóricas, mientras que la segunda la suelen denominar confesional al decir que es una poesía muy del “yo” (ibíd.: 70). En otras palabras, diferencian entre la época del hermetismo juvenil y la de la madura sentimentalidad y, lo que es más, insisten en separarlas como la parte “equivocada” y la parte “correcta” (Fernández Serrato, J. C., 2001: 14). Lo observa, por ejemplo, Rafael Morales Barba (2006: 12) al constatar que el discurso metapoético de Jenaro Talens, “próximo a las líricas escamoteadoras del yo en su querer servir a un texto abierto y menos convencional”, evoluciona hacia una poesía existencial llena de reflexión y desasosiego, donde el poema se convierte en un misterio en el que no importan las respuestas sino las preguntas. Es la intención de expresar la vida, no obstante, como dice el mismo poeta, “la forma suprema de entender [es-E.Ś.] que en la vida a menudo no es necesario «entender», o lo que es lo mismo, que hay un modo de comprensión que no pasa por el entendimiento, sino por la sensibilidad” (Talens, J., 2002a: 43). Juan Carlos Fernández Serrato, en la entrevista realizada a Jenaro Talens (ibíd.: 70), expone que la creación del autor gaditano “es una poesía funda-mentalmente de la alteridad, aunque tenga un yo lírico muy marcado en la ficción del poema”. El mismo poeta expresa el acuerdo con ese punto de vista y contesta:
[…] lo fundamental en mi poesía no es tanto hablar de mí, como utilizar mi experiencia para intentar entender lo que me rodea. Porque sí que hay una voluntad, y me he dado cuenta con el tiempo, de intentar entender a los demás y, en todo caso, cuando intentaba entenderme a mí, era entenderme como «otro». El tema central siempre es «el otro», no yo (ibíd.: 70).
De esa manera, la otredad en la creación poética talensiana se convierte en una de las manifestaciones de la intención de entender su propia experiencia, a través de la cual el autor nos ofrece el conocimiento de la realidad. No sin razón Juan Carlos Fernández Serrato (2001: 15) escribe que la obra de este poeta novísimo nos hace posible
[…] comprender que la vivencia, la experiencia y la meditación serena sobre el sentido que para nosotros tiene la realidad que nos amamanta, no sólo pueden alumbrar prescindibles confesiones más o menos autobiográficas, sino que también pueden abrir el espacio del poema a una deconstrucción de la idea de lo ajeno, asumiendo la otredad como propia y auténtica experiencia de vida.
En otra ocasión Jenaro Talens (2002a: 95) explica que su poesía la escribe desde él y no de él y que ese desde define su “identidad personal como un espacio atravesado por muchos vectores que se articulan y rearticulan constantemente”. Luego añade:
[t]odos somos muchos a la vez, como decía Borges, y lo que llamamos «Yo» no es una sustancia definida y estable sino el fluir de ese proceso de mutación continua. Por eso, si la poesía habla desde ese espacio, no puede, por principio, ser reducida al discurso (lógico) que la explica (ibíd.: 95).
Eso nos hace pensar en las palabras de Félix Vodicka (1970: 54-55), uno de los precursores de la Estética de la Recepción, según el que
[d]e la percepción de la obra de arte como un conjunto de temas se deriva la existencia de una relación entre el realismo de la vida cotidiana y los valores de la vida, por un lado, y por otra parte la realidad comunicada a través de la expresión
artística. Pero resulta que la valoración es el resultado de un proceso complicado condicionado por la estructura social de la época en cuestión.
Allí es donde residen, en la creación poética de Jenaro Talens, por un lado, la otredad, por otro, la razón por la cual el “yo personal” puede ser definido solamente a través del “yo social” y, finalmente, a través de la historia y la ideología mencionadas por el poeta en el prólogo a El vuelo excede el ala. La poesía está hecha por todos, es “como un discurso que nos excede en tanto individuos, que está hecha con ideas, palabras, músicas que no nos pertenecen, a partir de una especie de magma que nos precede y en el que nosotros todo lo más que hacemos es inscribir nuestra huella” (Talens, J., 2002a: 199). Recordemos que de la misma manera la Estética de la Recepción, y sobre todo Hans Robert Jauss, subrayaban la importancia del proceso histórico y social en la interpretación de una obra.
Tanto el propio Jenaro Talens como Juan Carlos Fernández Serrato opinan que no hay cambio de perspectiva en las dos supuestas etapas de la creación del poeta gaditano sino cambio de estrategias. El autor novísimo da un ejemplo para explicar ese fenómeno:
[d]e la metáfora del espejo tuve conciencia cuando José Olivio Jiménez publicó un artículo sobre Víspera de la destrucción hablando de la presencia del espejo en mi poesía. Yo ni me había dado cuenta. Y luego se me olvidó, quiero decir, no es que yo me planteara: «voy a dejar de utilizar los espejos», pero, al cambiar de registro, busqué otro tipo de cosas y luego, con el tiempo, me di cuenta de que los espejos no habían desaparecido, sólo que en vez de ser el lugar donde uno miraba su totalidad desdoblada, era siempre un espejo fragmentado, y donde lo que descubría era un personaje extraño que no conocía… En ese sentido, la noción de espejo ha ido cambiando de función, pero nunca ha desaparecido… (ibíd.: 71).
Juan Carlos Fernández Serrato, con el que estamos totalmente de acuerdo, expone que la creación poética de Jenaro Talens después de la publicación de Tabula
rasa se enfoca más en el “yo”, pero son unos enfoques nuevos y mucho más profundos
[…] resulta bastante evidente, creo yo, que no hay ningún cambio sustancial entre las (supuestas) primera y segunda época de mi trabajo, porque lo que cambia es, digamos, el soporte en el cual apoyo la mirada, pero no el dispositivo de mirar. […] Por eso, no creo que se trate de dos maneras diferentes de entender poesía30 (ibíd.: 72).
Dicho todo eso, en nuestra opinión es ilícito dividir la poesía talensiana en dos etapas ya que, por un lado, el cambio entre ellas es únicamente el ya mencionado cambio de estrategias no de temática y, por otro, lo cual es consecuencia del primer motivo, toda la obra de Jenaro Talens es un continuum de transformación. Las palabras de Carlos Fernández Serrato (2001: 13) lo demuestran perfectamente: “el nudo fundamental de la escritura poética de Talens es precisamente la inestabilidad creativa, el cambio, la apertura de la voz lírica de la alteridad esencial que conforma el conocimiento”.