SENIOR HIGH SCHOOL – YEAR
FUNCTIONAL AREAS OF MANAGEMENT
La costa del Pacífico colombiano está caracterizada por un clima tropical húmedo lluvioso de selva, en el cual no hay una estación de lluvias claramente definida. La costa Pacífica se encuentra localizada en una región de bajas presiones, conocida como concavidad ecuatorial, formando la zona de convergencia intertropical, caracterizada por la presencia de vientos variables y débiles además de una alta pluviosidad, donde convergen los vientos alisios de cada hemisferio. La presencia de la zona de convergencia intertropical (ZCIT), favorece las condiciones termodinámicas, el desarrollo de alta nubosidad y lluvia por la alta inestabilidad de las masas de aire húmedo y caliente; además la cercanía a las masas de aire oceánicas saturadas de humedad que son retenidas en la cordillera Occidental (IDEAM; 1997).
La cercanía del océano Pacífico expone a la zona a condiciones meteorológicas muy cambiantes, por efecto de las corrientes de aire océano – continente y continente – océano, por lo que se producen precipitaciones por procesos convectivos térmicos, principalmente en las horas de la tarde o noche. Los vientos Alisios de sureste se convierten en vientos ecuatoriales del oeste (alisios del oeste) que soplan durante todo el año a excepción de los meses de Enero a Marzo, donde dominan los vientos alisios de noreste (IDEAM; 1997).
No ocurren en esta zona huracanes o tormentas tropicales, pero ocasionalmente se presentan ciclones (INGEOMINAS, 1998). Eventos climáticos como el fenómeno de El Niño, también son decisivos.
Épocas climáticas
Ésta es una de las costas más lluviosas del mundo, con una precipitación anual de 3.000 mm en la frontera con Panamá y Bahía Solano, de más de 5.000 mm entre bahía Solano y Guapi, sitio desde el cual se reduce hasta alcanzar 1.500 mm en Tumaco.
El primer semestre del año es el más lluvioso, los picos de precipitación en los meses de abril, mayo, y junio. En el segundo semestre la precipitación disminuye de agosto a noviembre con promedios de 150 mm (Figura 10). Tiene una elevada humedad relativa con fluctuaciones alrededor del 86%.
Figura 10. Precipitación promedio para tres estaciones meteorológicas en el Pacífico colombiano. Nótese la diferencia entre las tres zonas de norte a sur (IDEAM, 1999).
La presión atmosférica oscila entre 1010 y 1015 mb, nubosidad promedio 6/8 y la velocidad promedio del viento está registrada en 2,26 m/g con dirección predominante sur sureste. Las temperaturas del aire en la zona costera presentan una oscilación muy pequeña con medias anuales entre 25 y 27ºC al nivel del mar, por ejemplo, en zonas como Tumaco y Buenaventura 2.3.2 Condiciones oceanográficas en el Pacífico colombiano
Temperatura superficial del mar
Durante el año, en las capas superficiales se presentan dos máximos y dos mínimos de temperatura. Los primeros durante los meses de Junio-Julio y Diciembre-Enero (29 ºC) y los dos mínimos entre febrero-marzo y Septiembre –Octubre (26.7 ºC), todos ellos influenciados por la corrientes marinas y la dirección de los vientos. La ensenada de Panamá presenta aguas superficiales relativamente cálidas (25 a 26ºC); se extiende desde los 81ºW hasta Punta Galeras (1ºN), con excepción de la gran zona de surgencia del golfo de Panamá situada entre los 7ºN y los 9ºN, con temperaturas relativamente bajas, que fluctúan entre 16 a 20ºC (Cantera, 1992).
En general, las bahías muestran temperaturas superficiales que aumentan hacia el borde interno; las zonas interiores están afectadas en mayor medida por los ríos. Dentro de ellas la temperatura superficial puede variar entre 25 y 29ºC (bahía de Buenaventura, bahía de Málaga, ensenada de Tumaco), dependiendo del estado de la marea. Las más altas temperaturas se registran en marea baja como consecuencia del mayor calentamiento solar (Cantera, 1992).
Salinidad superficial
Está influenciada por la precipitación y el aporte de los ríos y por lo tanto con los cambios en la dirección de los vientos. En Enero la salinidad es mayor cuando el aporte de los ríos y las precipitaciones disminuyen y se hace progresivamente menor a medida que aumentan las precipitaciones y los caudales de los ríos, hasta llegar a un mínimo en el mes de Noviembre. En este periodo la salinidad en la cuenca del Pacífico no excede 32‰ y a lo largo de la costa disminuye hasta 25-28‰. La ensenada de Panamá presenta bajas salinidades 33.5 % en la zona océanica y 20% frente a la costa colombiana; la gran zona de surgencia del golfo de Panamá tiene salinidades altas (Cantera, 1992).
Durante los meses de noviembre y diciembre, por acción de la corriente de Colombia, una “lengua” de aguas con salinidades ligeramente menores se prolonga desde la zona costera sur hacia el norte, llegando al golfo de Panamá. En los meses de enero, febrero y marzo, la situación es inversa y desde el golfo de Panamá se presenta una “lengua” de aguas frías y de salinidades más altas (pueden alcanzar valores cercanos a 35%) la cual desciende a lo largo de la costa llegando a influenciar las aguas localizadas a nivel de la desembocadura del río San Juan (Cantera, 1992).
En general, las aguas más saladas se presentan hacia el exterior de las bahías por la acción de los ríos en el interior, y la mayor influencia marina en el exterior. La salinidad puede variar entre 0% en las partes más interiores de los estuarios y cerca de 30% en los bordes externos. La salinidad, dentro de estos cuerpos de agua, depende fuertemente de las mareas, puesto que se crea una oposición entre el agua dulce aportada por los ríos y el agua salada que llega con las mareas. En marea baja, disminuye mientras que en marea alta aumenta. Una excepción notable la constituye la bahía de Málaga, en donde la salinidad del agua en la región del borde exterior, es inferior a la de las zonas centrales de la bahía en los períodos de lluvia. Aparentemente las aguas del río San Juan, que desemboca algunos kilómetros al norte, son retenidas por las aguas de la marea ascendente y se dirigen hacia el sur pegadas a la costa alcanzando y penetrando ligeramente a la zona central de la bahía (Cantera, 1992).
Distribución vertical de los parámetros oceanográficos
En la parte norte de la ensenada de Panamá, ocurre un fuerte afloramiento en los meses de mayo a diciembre. Entre los meses de enero y abril se presentan isotermas a diferentes profundidades al igual que aumento de la salinidad y del contenido de nutrientes, las cuales indican la existencia de un flujo de aguas afloradas fuera de la bahía de Panamá. En esta época, el nivel del mar hacia la costa disminuye mientras que de mayo a diciembre aumenta (Cantera, 1992).
De acuerdo con los datos de varios cruceros oceanográficos (Albatross, Askoy, Hannibal, Eastropic, Eastropac, Acento 1, 2, 3, 4, Pacífico IV, V, VI), se puede concluir que durante los meses de afloramiento (enero a abril) las temperaturas en el Golfo de Panamá experimentan una baja notable registrándose promedios cercanos a lo 22ºC, con mínimos de 17ºC en el golfo de Panamá y proyección de las isotermas hacia el Sur, es decir, de aguas relativamente frías (menos de 25-26ºC) en forma de “lenguas” que pueden llegar hasta los 2”S o en algunos casos extremos hasta el Ecuador. Las salinidades experimentan un fuerte aumento, aproximadamente hasta valores de 34.5% en el golfo de Panamá y mayores a 32% al sur del golfo (Cantera, 1992). Los vientos alisios del sureste influyen fuertemente sobre la distribución de las corrientes, las cuales alcanzan, bajo su influencia, velocidades de 0.40 m/s en la superficie en tanto que a 50 m de profundidad la intensidad no sobrepasa 0.30 m/s y a profundidades entre 300 y 400 m la velocidad oscila entre 0 y 0.09 m/s (INVEMAR, 2003)
Verticalmente, la temperatura varía poco y no hay estratificación, aunque existe una débil tendencia a la disminución con la profundidad. En las desembocaduras de los ríos se presentan temperaturas ligeramente más bajas en las capas superiores, por la influencia de las aguas dulces un poco más frías que provienen del continente (Cantera, 1992).
Corrientes Marinas
El Pacífico colombiano está influenciado por las corrientes del Perú y de Humboldt, que se desprenden de la costa a partir de Cabo Blanco (4ºS) y tienen influencia normalmente hasta los 17ºS. Las corrientes superficiales que afectan al Pacífico colombiano son (Cantera, 1992): La Corriente Ecuatorial del Norte que se forma en la bahía de Panamá y se desplaza hacia el oeste a nivel de los 12ºN. La Contra-corriente Ecuatorial del Norte que se manifiesta con mayor intensidad entre mayo y diciembre.
La corriente del Golfo de Panamá que es ciclónica y puede alcanzar 150 cm/s de diciembre a abril cuando soplan con intensidad los Alisios del norte, pero su velocidad disminuye a 50 cm/s de mayo a junio. Esta corriente se une en el oeste a la corriente ecuatorial del sur.
La Corriente de Colombia se mueve en sentido contrario de las manecillas del reloj, con dirección predominante NNE, y se manifiesta con toda intensidad entre Cabo Manglares y Punta del Coco. Durante los meses de diciembre a abril la velocidad puede ser de unos 150 cm/s., mientras que de mayo a junio es de 50 cm/s. Esta corriente arrastra agua de baja salinidad hacia el norte a lo largo de la costa colombiana y permite la entrada de aguas oceánicas de temperaturas más bajas provenientes del frente ecuatorial de transición. La influencia del aporte de los ríos que cambia la densidad del agua y la intensidad de la corriente de los ríos hace fluctuar el sistema de corrientes de la zona (INVEMAR, 2003; INGEOMINAS, 1998).
Otras corrientes que afectan, al menos parcialmente al Pacífico colombiano, son la Contra- corriente Subsuperficial de Cromwell y la Corriente de California.
La primera afecta a la región sur de la ensenada de Panamá, siendo originada en el Pacífico Central (162º E) y se desplaza hacia el este siguiendo la línea del Ecuador hasta las islas Galápagos. La corriente de California se separa del continente hacia los 25ºN y se integra a la corriente ecuatorial del norte entre febrero y abril, pudiendo penetrar hasta los 20ºN o al sistema ciclónico de Panamá (Cantera, 1992).
La deriva litoral presenta direcciones muy variables hacia el norte de la costa, favorecidas por los accidentes costeros, las corrientes de los ríos y la variabilidad de los vientos. En la costa baja aluvial, al sur la deriva litoral presenta una tendencia bien definida hacia el norte, con alteraciones locales en los deltas de marea de reflujo INGEOMINAS, 1998).
Olas
El patrón predominante proviene del oeste – suroeste por la influencia de los vientos que prevalecen en esa misma dirección. Datos de observaciones de campo tomados por INGEOMINAS (1998) muestran olas con longitudes de onda de 10 a 15 m, alturas del orden de 0.5 a 1.5 m y periodos promedio de 10 a 18 s. Mar afuera de la bahía de Buenaventura, se presentan olas de hasta 3 m de altura, que van perdiendo energía por fenómenos de refracción, reflexión y fricción, a medida que se acercan a la costa, en donde alcanzan un promedio de 0.9 m de alto.
Marea
En la cuenca del Pacífico colombiano, el régimen mareal es de tipo semidiurno, con dos pleamares y dos bajamares en periodos de 6 horas. El rango mareal aumenta de sur a norte, con rangos promedio para mareas en la Ensenada de Tumaco de 3.5 m, con máximas de 4 a 4.5 m durante las mareas equinocciales o favorecidas por evento de El Niño. En Buenaventura, más al norte, el rango mareal es de 1.3 a 5.4 m y en Juradó alcanza 4.3 m (HIMAT, 1989 En: INGEOMINAS, 1998; INVEMAR, 2003).
Se presentan dos tipos de mareas alternados cada quince días, de acuerdo con los períodos lunares. En el primer tipo, el rango mareal es un poco más estrecho, con mareas menos altas y menos bajas. Este período se denomina localmente “quiebras” y corresponde a los cuartos lunares. El otro período mareal corresponde a las épocas en las que la amplitud del rango de mareas aumenta, las mareas suben y bajan más. Estas mareas corresponden a las épocas de luna llena y nueva y se denominan localmente “pujas” (Cantera, 1992).
Las variaciones mareales generan corrientes de mareas sobre todo en el interior de bahías y estuarios, que pueden alcanzar velocidades cercanas a 2 m/s en época de pujas, ocasionando deposición o remoción de sedimentos en algunas zonas de las bahías y estuarios y en muchas ocasiones destrozos en la zona costera. A estas fuertes corrientes mareales se debe que la gran mayoría de los estuarios del Pacífico colombiano presenten una fuerte mezcla vertical de sus aguas sin estratificación de salinidad, ni de temperatura a diferencia de los estuarios que presentan mareas, en los cuales las aguas superiores tienen menores salinidades y más altas temperaturas y las más profundas salinidades más altas y son más frías (Cantera, 1992).
El cambio relativo del nivel del mar
El escenario de 1 m de ascenso relativo del nivel del mar para la costa Pacífica está probablemente condicionado a los fenómenos de subsidencia costera asociados a la alta actividad tectónica del área, como resultado de la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Suraméricana (INVEMAR, 2003).
Los cambios relativos del nivel del mar para sectores de la costa Pacífico eventualmente afectados por subsidencia sísmica podrían duplicar o triplicar los 88cm previstos por el ascenso eustático, generando modificaciones drásticas en extremo sobre la morfología litoral y las correspondientes zonas de vida y sucesiones vegetales (INVEMAR, 2003).
Nivel del mar en Buenaventura. La media mensual multi-anual una vez filtrada, muestra importantes cambios del nivel del mar en los años de la fase aguda de ENOS, especialmente altos en 1965, 1982 y 1996 (Figura 39). Igualmente es significativamente mas bajo en los años en que ocurre la fase negativa del ENOS (La Niña). Con base en cincuenta años de registro (1951- 2000), la tendencia lineal del nivel del mar en la serie de Buenaventura es de 10 cm (INVEMAR, 2003).
Nivel del Mar en Tumaco. La serie de Tumaco en su variación anual es muy parecida a la encontrada en el registro de Cartagena, con un mínimo en marzo, y un leve descenso en agosto, máximos valores del año se encuentran en noviembre antes de volver a descender. La amplitud de esta oscilación es de unos 40cm (INVEMAR, 2003)..
Con base en cincuenta años de registro (1951-2000), la tendencia lineal del nivel del mar en la serie de Tumaco es de un descenso de 4 cm. Este resultado se podría atribuir, si se tiene en
cuenta que la localización del mareógrafo se encuentra en la isla del Morro, cercana a Tumaco, donde por estar en una zona tectónica muy activa y sobre un eje de levantamiento, es factible que esta isla esté subiendo más rápido que el nivel del mar en ese sector (INVEMAR, 2003). Para contrastar las series de nivel del mar en la costa colombiana con otras más largas en la vecindad se escogió la del puerto de Balboa en Panamá, el cual tiene registros desde 1907. Los datos de 1907-1981 fueron tomados en 08 57.4N, 079 33.7W y luego la estación fue movida alrededor de una milla a su posición actual. Diferencias en los valores diarios de Balboa con Tumaco, Puerto Armuelles, y Quepos (NODC, 2000) indican que el periodo entre el 22-Mayo- 20 Julio 1987 pudo haber sido 8cm muy alto sin que esto sea significativo para el presente estudio. Los valores anormales en 1988 y 1989 están de acuerdo con el viento durante el mismo periodo el cual fue anormalmente fuerte del ENE durante los meses de invierno. Esta anomalía aun se encuentra en investigación. Los altos valores anormales de Sep 29 – Oct 1, 1992 han sido confirmados y no fue un desperfecto del instrumento. Con base en 90 años de registro (1907- 1997), la tendencia lineal del nivel del mar en la serie de Balboa es de un ascenso de casi 11 cm (INVEMAR, 2003).
En resumen, las estaciones de nivel del mar en Cartagena y Buenaventura muestran un aumento más rápido que el encontrado en las estaciones de Panamá, donde parecería subir a la mitad de la velocidad. La estación de Tumaco muestra un leve descenso en el nivel del mar en los últimos 50 años (INVEMAR, 2003).
El Fenómeno del Niño
Se produce en el océano Pacífico con efectos que alteran totalmente las condiciones climáticas marinas. Su periodo de oscilación está entre 2 y 7 años, con diferentes intensidades. Acentúa la contracorriente ecuatorial, produce la acumulación de aguas cálidas, el aumento de las temperaturas costeras de hasta 6º; altera las épocas de lluvia y verano y ocasiona el ascenso del nivel del mar hasta el orden de los 30 cm (Pineda et al, 1997 En: INVEMAR, 2003).
Las observaciones sobre la temperatura superficial del mar (TSM ) asociadas a los efectos del fenómeno en el año 1998, mostraron en el Pacífico sur colombiano (03°N, 83°W) un aumento desde 25.0°C en enero de 1997 hasta 29.9°C en mayo de 1998. Esto representa una oscilación de alrededor de casi 5°C, incluyendo la variación estacional anual. Igualmente se notó que en mayo de 1998, cesó el calentamiento de las aguas marinas del Pacífico y la TSM inició un proceso de descenso en sus valores de una manera muy rápida: entre mayo y septiembre la temperatura bajó de 29.9°C a un poco más de 26°C, valor ligeramente superior al presentado al iniciarse El Niño. Los análisis de la precipitación durante la misma época, en el sur de la región Pacífica colombiana, mostraron excesos de lluvia, durante el segundo semestre de 1977 y primer trimestre de 1988: en Tumaco, para finales de 1997 e inicios de 1998 cuando el fenómeno El Niño estaba en etapa de madurez, las lluvias mensuales fueron excepcionalmente más altas de lo
normal con valores de precipitación que superaron en dos y hasta tres veces sus promedios históricos; es decir un comportamiento muy similar al que se presenta en la costa ecuatoriana y peruana (IDEAM, 2001).