Estado de conservación y grado de protección
Internacional: Vulnerable (UICN 2004)
Europeo: SPEC 1, Vulnerable (BirdLife International 2004).
Nacional: En peligro de extinción (CNEA), En peligro (LR04), En peligro (LR92) Canario: En peligro de extinción (CEAC).
Características del censo:
La Avutarda Hubara es un ave de un tamaño importante pero posee un plumaje y un comportamiento característicamente crípticos. Esto hace que a pesar de ser detectable a distancias considerables (Tabla 2), presente una detectabilidad relativamente baja. Se ha estimado que en una franja de muestreo de 500 metros sólo se detectaría el 32% de los ejemplares existentes, lo que nos da una distancia efectiva de censo para la Avutarda Hubara de 89 m a cada lado del observador. Esto supone que la superficie muestreada de forma eficaz en Fuerteventura ha sido del 15,6% del total de las áreas prospectadas, el 36,5% de La Graciosa y el 10,9% para las áreas seleccionadas de Lanzarote. A continuación se muestra la distribución de los contactos según la distancia al observador: 25 50 75 100 125 150 175 200 225 250 DISTANCIA 0 2 4 6 8 10 12 14 16 18 20 NUMERO DE CONTACTOS
La inmensa mayoría de los contactos fue con individuos solitarios, habiéndose detectado en escasísimas ocasiones ejemplares agregados (máximo número de aves vistas juntas = 4). Este patrón de agregación es consistente con haber efectuado los censos durante la reproducción de la especie (hemos encontrado pollos de menos de 7 días de vida de dos hembras distintas al sur del Cotillo (dentro del área-estrato de Tindaya) la primera semana de marzo), y contrasta con la agregación de la especie observada durante la última quincena de Noviembre y primera de Diciembre durante los censos invernales (ver Martín et al. 1997). En la siguiente figura se ilustra el patrón de agregación de la Avutarda Hubara observado durante nuestros censos.
1 2 3 4
NUMERO DE AVES OBSERVADAS EN CADA CONTACTO 0 10 20 30 40 50 60 NUMERO DE CONTACTOS
Diferencias entre islas:
La Avutarda Hubara es más frecuente y abundante en Lanzarote que en Fuerteventura, mientras que en La Graciosa se mantiene una pequeña población (véanse las Tablas 4 y 5). En Fuerteventura su frecuencia de aparición total (4% de los transectos de 0,5 km efectuados) y su densidad global (0,5 aves/km2) son relativamente bajas. En cambio, en Lanzarote la especie estuvo ampliamente
distribuida, localizándose en 8 de las 9 zonas representativas de su hábitat primario, y su frecuencia de aparición (8%) y densidad globales (1,5 aves/km2) fueron notablemente superiores a las obtenidas en Fuerteventura. La Graciosa presenta valores bajos de abundancia (2% de frecuencia y 0,26 aves/km2) pero indicativos de la posible existencia de un contingente reproductor. Los valores máximos de abundancia fueron medidos en Lanzarote (frecuencia=12%; 2,5 aves/km2), y fueron considerablemente superiores a los máximos observados en Fuerteventura (6%; 0,85 aves/km2).
Diferencias dentro de isla:
En la isla de Fuerteventura la frecuencia de aparición en las zonas donde está presente es relativamente baja y homogénea, apareciendo entre el 1 y el 6% de los transectos realizados por los estratos seleccionados. La observación de la especie fue más común en los llanos pedregosos de la franja central de la isla (Fimapaire – Finimoy: 6% de frecuencia; Tindaya: 6% y Triquivijate: 6%), mientras que fue nula o treméndamente escasa en los jables (Corralejo, Lajares – La Oliva, Jandía y Morro Jable), con excepción de los situados en la zona Noroeste (Cotillo – Majanicho: 4%). La distribución de densidades dentro de estas zonas presenta un patrón idéntico (Tabla 5), con máximos en Tindaya (0,9 aves/km2), Fimapaire – Finimoy (0,7 aves/km2) y Triquivijate (0,7 aves/km2).
En Lanzarote la Avutarda Hubara apareció con más frecuencia en los llanos arenosos con una menor cobertura de roca (Famara: 12%; Playa Quemada: 12% y Teguise: 11%), las densidades en estas zonas superan las 2,2 aves/km2, a las que hay que añadir Zonzamas con 2,1 aves/km2. En los llanos pedregosos presenta frecuencias y densidades medias (Guatiza y Rubicón, Tabla 4), mientras que es escasa en zonas fuertemente impactadas por el hombre (La Geria – Tiagua y Tías – Ptº del Carmen). Como era de esperar, no está presente en zonas de malpaís y con elevada pendiente (Haría).
Áreas importantes:
Las zonas de mayor importancia para la especie, atendiendo a su frecuencia de aparición y a las densidades encontradas, se localizan en Lanzarote destacando la zona de Famara, Playa Quemada, Teguise, Zonzamas y en menor medida Guatiza. Todas ellas a excepción de Playa Quemada definen una superficie continua que se extiende por las zonas llanas, arenosas o areno-pedregosas del centro de la isla. En cuanto a
Fuerteventura, las zonas más destacadas, aunque con valores considerablemente más bajos que los medidos en Lanzarote, son Tindaya, Fimapaire – Finimoy y Triquivijate, tratándose de los llanos pedregosos del centro Norte de la isla.
Relación con variables ambientales:
Sobre la Avutarda Hubara no presentan ninguna marcada influencia las variables ambientales y físicas consideradas. Tan sólo muestra una ligera preferencia por zonas con cierto desarrollo de gramíneas y otras herbáceas anuales, evitando áreas con elevada cobertura de rocas y matorral alto y denso. Por otra parte, no muestra una clara tendencia a evitar las inmediaciones de zonas urbanas y carreteras.
Tamaño poblacional:
La población de Avutarda Hubara en las zonas muestreadas de las tres islas se estima en 577. El intervalo de confianza del 90% oscila entre los 147 y los 882 ejemplares (Tabla 6). El contingente principal está en Lanzarote, con un número medio de 425 ejemplares (máximo de 630), al que contribuye principalmente el área-estrato de Famara (media-máximo: 135-155 aves), seguido de las áreas Teguise (75-132), Zonzamas (64-106) y Guatiza (57-68). En Fuerteventura se estima un número medio de 147 ejemplares (intervalo superior al 90%: 246 aves), distribuidos de forma bastante homogénea en cuatro zonas ([media-máximo] al 90%: Triquivijate [42-70], Tindaya [41- 62], Fimapaire – Finimoy [31-46] y Tefía – Ampuyenta [21-42], Tabla 6). Dentro de Fuerteventura, especialmente importantes son las mitades septentrionales de las áreas denominadas Tindaya y Fimapaire – Finimoy, ya que acogen las 2/3 – 3/4 partes de los efectivos señalados para ellas (ver mapas de las áreas). Por su parte, en La Graciosa, según nuestros datos, permanece una pequeña población que estimamos en 5-6 ejemplares, resultando inferior a la estimada en el período invernal en otros censos (11, 18, 14, Martín et al. 1996, 1997 y Lorenzo 2005, respectivamente).
El valor medio obtenido en este estudio es ligeramente superior al proporcionado por Martín y colaboradores (1997) hace una década (527 hubaras), pero menor que el hallado en el último censo invernal efectuado (802 hubaras; Lorenzo 2005). No obstante, la estima de Lorenzo (2005) se incluye dentro del intervalo de confianza del 90% de la estima calculada en este informe (media-máximo: 577-882; Tabla 6).
La cantidad media de hubaras estimada en Lanzarote es considerablemente más alta que el presentado por Martín et al. (1997; 286 aves), y es bastante similar al
último censo invernal realizado (Lorenzo 2005; 459 hubaras). La discrepancia principal se produce en la estima de hubaras en Fuerteventura, ya que nuestros datos en el período reproductor proporcionan unos valores de 147 (media) – 246 (máximo al 90%), similares a los medidos en invierno por Martín et al. (1997) y Anónimo (2000), pero menores que los apuntados recientemente por Lorenzo (2005) en época invernal (329 aves). A continuación se exponen las estimas de la población de Avutarda Hubara para la isla de Fuerteventura (en algún caso incluyendo Lobos) y para el conjunto de Lanzarote y La Graciosa.
Año Fuerteventura Lanzarote y La Graciosa Referencia
1988-9 262-318 Emmerson et al. 1989a, b
1990 153-378 Emmerson et al.1990 1992 300-350 400 Emmerson et al.1992 1993 411 Martín et al. 1996 1994 241 286 Martín et al. 1997 2000 256 303 Anónimo 2000 2004 329 473 Lorenzo 2005 2005 147 (246) 430 (636) Este trabajo*
* los valores proporcionados indican la estima media y, entre paréntesis, el valor máximo del intervalo de confianza al 90%.
Hay que hacer notar la ‘desconcertante’ no-observación de la especie durante los muestreos en Jandía y Corralejo, a pesar del enorme esfuerzo invertido (103 y 69 transectos de 0,5 km respectivamente). En estas dos zonas, también se transitó por las mejores áreas potenciales para la especie, intentando encontrar sobre el suelo suelto de arena huellas de la especie. Tras 9 km en Jandía y 10,5 km en Corralejo dicha búsqueda dió resultados negativos. Por otro lado, en Jandía se preguntó a los visitantes habituales de la zona (p.ej., buscadores de ‘criadas’) si habían visto recientemente hubaras o ‘avutardas’. Tras entrevistar a seis personas que tenían amplia experiencia en la zona, la mitad de ellos reconocían haber visto a la especie previamente, pero no en el último mes. Sólo un conductor de quad, reconoció haber visto dos ejemplares hacía ‘... unos 15 o 30 días antes, pero que ahora no las había visto’. Estas observaciones ‘anecdóticas’, junto con los datos de la ausencia de la especie en los transectos durante el período reproductivo en la primera quincena de marzo, cualifican ambas zonas como lugares donde la Avutarda Hubara es treméndamente escasa durante el período reproductor (con toda probabilidad <0,1 aves/km2), a pesar de que estas zonas mantienen regularmente unos buenos efectivos durante el período invernal (finales de noviembre –
principios de diciembre; Martín et al. 1997, Lorenzo 2005). Es cierto que los censos son difícilmente comparables por la distinta metodología empleada (batidas en el caso de los censos previamente efectuados) y por las distintas fechas de realización, pero lo sorprendente es que las diferencias aparezcan exclusivamente en una de las islas. Una posible explicación es que las hubaras manifiesten preferencias de hábitat diferentes en invierno y en el período reproductor. Esto, como ya se ha comprobado en otras aves estepáricas, incluidos sus equivalentes ecológicos Ibéricos (la Avutarda Común y el Sisón, Alonso et al. 2001, Morales et al. 2002), supone que los individuos abandonan su carácter gregario durante el invierno y realizan movimientos dispersándose hacia otras zonas, ocupando un área de distribución mucho mayor. Esta observación es consistente con haber visto varios ejemplares de hubara, tanto en Lanzarote como en Fuerteventura, en lugares ‘poco habituales’ de acuerdo con los inventarios invernales previamente publicados. Es posible que en Fuerteventura, debido a su enorme extensión, exista una fracción importante de hubaras (aprox. un 25%) en muy baja densidad en áreas marginales que en nuestro trabajo no se pudieron muestrear por las inclemencias meteorológicas. Estas aves se concentrarían en el período invernal en zonas como Jandía o Corralejo. Movimientos estacionales entre áreas, que implican desplazamientos de 10-100 km e incluso de muchos cientos de km, han sido apuntados dentro del área de distribución de la especie, y no se deberían descartar en las islas Orientales Canarias, tanto entre islas como entre islas y continente africano (ver Martín et al. 1997 y referencias allí dadas; Hingrat et al. 2004, para Marruecos; Mayrose & Hatzofe 2004, para Israel; Launay et
al. 1999, para la Península Arábiga; Combreau et al. 1999, en Kazakstan).
Por otro lado, es muy posible que la elevadísima presión humana, bajo la forma de excursionistas, practicantes de motocross, usuarios de quads y buscadores de ‘criadas’, que transitan por cualquier parte en el área de Corralejo, Jandía, Lajares y entorno de El Cotillo durante el período reproductor de la especie, esté limitando enormemente la capacidad de acogida de estas áreas para las hubaras. La densidad de visitantes que ‘descontroladamente’ recorren estas zonas es enorme, no sólo en fines de semana, sino en días laborables. Si se quieren preservar estas áreas como hábitats favorables para la Avutarda Hubara, se deberían regular estas actividades (no necesariamente prohibirlas).
Tendencias poblacionales:
BirdLife califica de estable la población canaria de hubaras entre 1970 y 1990, pero apunta que no existen datos para conocer la evolución reciente (BirdLife International 2004). Sin embargo, en este periodo es cuando mayor número de censos se han realizado, constatando una importante reducción e incluso su desaparición en determinadas zonas, pero una ligera mejora poblacional global para todo Canarias (Madroño et al. 2004). El primer censo que muestreó la totalidad de su área de distribución estimó una población de 527 aves; pese a que Fuerteventura presenta una mayor superficie potencial, Lanzarote acogió un mayor contingente poblacional (Martín et al. 1997). Para la población majorera se ha apuntado una tendencia a la disminución de efectivos y del área de distribución, habiendo desaparecido del jable de la punta de Jandía y de la zona central cerca de Tuineje (Martín et al. 1997, Martín & Lorenzo 2001). La población de Lanzarote y La Graciosa parece más estable, a pesar de que en La Graciosa la Avutarda Hubara se ha asentado recientemente (su primera reproducción comprobada data de 1990, Martín & Lorenzo 2001). Aunque los distintos censos se han realizado con diferente metodología y en diferentes fechas, lo que los hace difícilmente comparables, en los últimos años ambas poblaciones parecen aumentar desde los valores mínimos obtenidos a mediados de los 90 (véase más arriba). Algunos autores achacan este patrón a la mejora en los métodos de censo y no a un crecimiento real de la población de la especie (Martí & del Moral 2003).
Nuestros datos muestran que la población Canaria de Avutarda Hubara ha aumentado en los últimos 10 años, en comparación con el primer censo total efectuado (Martín et al. 1997). El porcentaje de incremento global ha debido oscilar entre un 10% y 67%. El incremento datado en este informe es consistente con el encontrado recientemente por Lorenzo (2005) en el último censo invernal de 2004. Además, confirman que en La Graciosa se mantiene una pequeña población aparentemente estable y que la población conejera es claramente más numerosa y densa que la población de Fuerteventura. Por otro lado, la población de Lanzarote habría aumentado considerablemente sus efectivos en los últimos 10 años (un 33%-55%), mientras que la de Fuerteventura se mantendría constante o en ligero declive (reducción del 0%-39%). Los datos del último censo invernal para Fuerteventura (Lorenzo 2005), descartan esta tendencia de declive y muestran un aumento moderado de los efectivos majoreros. Dentro de Fuerteventura, también comprobamos la desaparición de la especie de zonas donde antes estaba presente (Tuineje y jable de la punta de Jandía) y su rarefacción en áreas donde antes era abundante (Corralejo, Cotillo–Majanicho, Lajares–La Oliva).