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En la función de lanzador relevista incursionaron trece lanzadores. En el caso del promedio de bateadores que se le embasan (PE) el mejor resultado pertenece al lanzador 26 con 0,344 bateadores embasados del total a los que se enfrentó (tabla 7 y anexo 26). Aunque el número 28 lo hizo casi igual para un 0,345, mientras el peor resultado fue mostrado por el lanzador 19, al que se le envasaron todos los bateadores rivales a quienes se enfrentó al trabajar como relevista. De los restantes diez lanzadores tres lanzan para promedios inferiores a 0,4, cinco lo hacen entre 0,4 y 0,5 y uno, el lanzador 23 lo hizo para 0,625. Los relevistas tienen la importante responsabilidad de venir a solucionar situaciones críticas de juego que ya el abridor no está en condiciones de enfrentar. Por lo tanto mientras más bateadores el impida que alcancen las bases más éxito tendrá en su tarea. Un relevista que no sea capaz de evitarlo no será efectivo en su actuación.

En el promedio de potencia con que le batean (PP) los bateadores rivales ocurre igual que con el PE. Los extrabases que le conectan son también conexiones de hit pero con una mayor fuerza que se traduce en más bases recorridas por los bateadores. Si grave es permitir hits a los bateadores cuando se entra a trabajar peor es que esos hit sean dobles, triples o jonrones. El mejor lanzador en este promedio de actuación coincidentemente el 26 con un índice de 0,309 (tabla 7 y anexo 27). Del resto de los relevistas 6 poseen promedios que están entre 0,3 y 0,4; cuatro tienen resultados entre

0,4 y 0,6 y 2 lanzadores lo hacen para 1,0 y 1,6 que son el 23 y el 19 respectivamente. En el caso del 23 permitió 1 base por cada vez al bate de sus rivales y el 19 más de una base y media.

Tabla 7. Promedios y Coeficiente de Lanzadores Relevistas. Equipo Matanzas. Número del lanzador PE PP PBW PR ER PCL CLR 19 1,000 1,600 0,000 0,022 4,500 40,50 1480 21 0,403 0,359 0,000 0,000 0,400 3,18 136 22 0,462 0,448 2,872 0,000 0,667 6,32 286 23 0,625 1,000 0,000 0,100 4,000 36,00 1297 24 0,420 0,397 0,171 0,000 1,174 4,96 232 26 0,344 0,309 0,134 0,067 0,354 4,16 162 27 0,359 0,529 1,125 0,000 0,952 8,44 335 28 0,345 0,369 0,523 0,045 0,500 3,45 155 29 0,397 0,385 0,540 0,067 0,700 3,78 178 30 0,383 0,383 0,000 0,000 0,548 4,89 193 31 0,455 0,422 0,000 0,077 1,200 5,56 251 32 0,429 0,500 0,000 0,182 1,286 6,14 274 33 0,349 0,385 4,355 0,500 0,538 6,10 293 Leyenda:

PE: Promedio con que se le embasan. PCL: Promedio de carreras limpias.

PP: Promedio de potencia con que le batean. PBW: Promedio de balk y wild pitch.

PR: Promedio de errores.

ER: Actuación en la entrada que releva.

CLR: Coeficiente de rendimiento para lanzadores relevistas.

En el promedio de Balk y Wild Pitch (PBW) seis lanzadores (19, 21, 23, 30, 31 y 32) trabajaron de forma impecable (tabla 7 y anexo 27). Los peores registros fueron a la cuenta del lanzador 33 con 4,355, es decir que comete más de 4 errores de este tipo cada 9 entradas lanzadas. Dos lanzadores oscilan entre tres y dos errores de este tipo por juego, el lanzador número 22 con 2,872 y el 27 con 1,125. El resto de los lanzadores posee promedios que van desde 0,171 hasta 0,540. Si los relevistas, que son los que están destinados a enfrentar las situaciones de crisis que se crean, vienen a lanzar y además de los esfuerzos del contrario por vencer la resistencia del equipo estos cometen errores que faciliten sus acciones, las posibilidades de éxito serán inferiores, sobre todo si el rival de turno es un buen equipo que aprovecha al máximo las libertades concedidas.

Lo mismo ocurre con el promedio de errores (PR) donde hay cuatro lanzadores (21, 22, 27 y 30) con resultados óptimos (tabla 7 y anexo 28) quienes no cometieron errores en todos los lances en los

que participaron a la defensa. El de peor actuación fue el 33 que con un promedio de 0,5 cometió un error en cada 2 lances. En los restantes ocho relevistas los promedios oscilan entre 0,022 y 0,182. En un importante promedio como es el de Carreras Limpias (PCL) el mejor registro pertenece al lanzador 21 con 3,18 carreras permitidas cada 9 entradas lanzadas (tabla 7 y anexo 26) y los dos peores al 19 y al 23 con 40,5 y 36,0 respectivamente. De los diez lanzadores restantes en dos casos (28 y el 29) se aprecian registros inferiores a 4,0 carreras, tres lo hacen para un promedio entre 4.0 y 5,0 y el resto lo hace por encima de 5,0 carreras por cada 9 entradas lanzadas. Si se tiene en cuenta que, por lo general los relevistas tienden a lanzar menos entradas que los abridores, (lo que va a estar también en dependencia de la calidad del staff de abridores) porque mientras más avancen los primeros en el juego menos serán las entradas que los relevistas tendrán que asumir en sus funciones y que además el resultado final que persigue es tratar de evitar que le fabriquen las carreras que ya el abridor no estaba en condiciones de evitar; entonces en la misma medida que a este le anoten su trabajo disminuirá en efectividad y por tanto en nivel de éxito.

En el renglón valorado como más importante por los expertos para un lanzador con funciones de relevista, correspondiente a la actuación en la entrada que releva (ER) el de mejor rendimiento es el lanzador 26 con 0,354 (tabla 7 y anexo 28). Al igual que con el promedio de carreras limpias lo dos peores resultados corresponden al 19 con 4,5 y al 23 con 4,0. De los restantes lanzadores seis tienen un promedio que va desde 0,4 hasta 0,7 y en los cuatro restantes entre 0,952 y 1,174. Un relevista puede tener un excelente resultado en las diferentes acciones que recogen el resto de los promedios medidos pero este particularmente, como bien lo juzgaron los expertos es esencial para valorar el éxito de su trabajo. Si un lanzador viene a trabajar en una situación comprometida, donde el equipo rival tiene corredores en base que representan el empate y la ventaja, su misión será dominar a los rivales a los que se enfrentará; pero si en esa entrada no lo logra y permite las anotaciones de carreras, aunque después en las entradas siguientes lance con dominio, la tarea para le que fue enviado en su momento no fue cumplida y entonces dependerá de su equipo recuperar la ventaja que perdió. El grado con que resuelve la situación momentánea será muy significativo para el equipo y sus aspiraciones de victoria.

De los trece lanzadores que actuaron como relevistas el mejor coeficiente de rendimiento (CLR) lo mostró el lanzador 21 con 136 (tabla 7 y anexo 29) y los peores: el 19 con 1480 y el 23 con 1297. Del resto de los relevistas hay cuatro que lanzan con un coeficiente inferior a 200 y entre los seis

lanzadores restantes cinco lo hacen para un coeficiente que oscila entre 200 y 300 y uno, el 27 lo hace para 335.

Los entrenadores de pitcheo deben llevar una rotación que les permita distribuir el trabajo de sus lanzadores, dándoles el descanso correspondiente para su necesaria recuperación. Todos los días no estarán disponibles los mismos lanzadores ni tendrán la posibilidad de utilizar al más indicado en un momento comprometedor pues no estará acto para lanzar en esa ocasión. No obstante, la dirección del equipo debe sopesar de los lanzadores de alta para trabajar ese día cuales son los más adecuados para el momento en que sean necesarios sus servicios.

Partiendo de estos resultados se está en condición de recomendar la utilización como relevistas en orden de prioridad a: 1- Lanzador 21. 2- Lanzador 28. 3- Lanzador 26. 4- Lanzador 29. 5- Lanzador 30. 6- Lanzador 24. 7- Lanzador 31. 8- Lanzador 32. 9- Lanzador 22. 10- Lanzador 33. 11- Lanzador 27. 12- Lanzador 23. 13- Lanzador 19.

Lo conseguido con el análisis de la actuación del equipo Matanzas durante la 46 Serie Nacional es una muestra de las posibilidades al usar la Metodología ERC-Béisbol. Ella ofrece la posibilidad de su uso de manera operativa en diferentes momentos del calendario competitivo.

CONCLUSIONES

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