la vida cotidiana del pueblo, multiplicando las leyes en especial en lo referente a la pureza y a la observancia del Sábado; a este midraš se le conoce con el nombre de la Halaká. Los midraš pueden ser también interpretaciones de carácter parenético y homilético de la escritura, los cuales eran desarrollados en las sinagogas, con un carácter narrativo que hace más comprensibles y cercanos los textos a las personas; a dichos midraš se les conoce con el nombre de la Hagadá56. Los fariseos buscan que las personas observen dicha tradición e interpretación de la TaNak y tras la destrucción del Templo es el judaísmo farisaico el que va a perdurar hasta nuestros días. Este grupo también tuvo una gran influencia en la persona de Jesús de Nazaret.
Otro grupo religioso judío es el de los Zelotes, que inspirados en la revolución Macabea, buscan la liberación e independencia de Israel por la fuerza y esperan un Mesías con un carácter político.
Como se puede concluir, cada grupo tiene una comprensión diferente de lo que significa ser judío y, por ende, de la manera y las implicaciones que ello tiene en la vivencia de la fe en YHWH.
2. LA EXPERIENCIA DE DIOS EN JESUCRISTO.
Posteriormente encontramos a Jesús de Nazaret, hombre - Dios; en el Hijo reina el Padre pues no coloca ningún obstáculo a su acción en Él, siendo de esta manera el único y verdadero Revelador del Padre. En su vida pública, Jesús nos revela al Padre y su voluntad: el reino de Dios.
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45 Es importante señalar que para hablar de Jesús, Verbo Encarnado, se debe hablar necesariamente de Encarnación y de Kénosis; si se habla de dos voluntades y dos inteligencias en la persona de Jesús, se tendría que afirmar necesariamente la existencia de dos personas; pero por la fe, se cree que en Jesús hay una sola hipóstasis en virtud de la unión hipostática y por ello se debe afirmar una sola inteligencia y una sola voluntad; pero estas no pueden ser solo Divinas ni solo humanas, son divino-humanas, es decir, son divinas Kenotizadas. El Verbo al encarnarse se limita necesariamente excepto en su capacidad de amar; por ello, Jesús debe poco a poco ir tomando conciencia de sí, de su ser y su misión y para ello emplea las mediaciones de su contexto, es decir, la Tanak y los Midraš, especialmente los Nebiím comprendiéndose desde la perspectiva profética como siervo de Dios. Es necesario que para el inicio de su vida pública, Jesús tuviera conciencia de su identidad y su misión: Jesús se sabe Hijo de Dios, pero dicha filiación no es para guardarla para sí sino que se convierte en obediencia al Padre y fraternidad y servicio para los demás.
Esta experiencia de Dios contrasta fuertemente con la experiencia del judaísmo de su época; el Dios lejano se hace cercano y mora con nosotros, el innominable toma el rostro de Padre; el Dios juez y castigador es ahora salvador, el Hijo único de Dios comparte en todo nuestra condición humana e irrumpe en la historia transformándola; es el Emanuel, el Dios con nosotros.
Jesús lo dio todo dándose él mismo57, es el totalmente vaciado de sí que venció el egoísmo humano manifestado en la tentación y de esta manera nos comunicó el proyecto de Dios para el hombre; Jesús nos recuerda que la voluntad de Dios es la justicia, el derecho, la fraternidad, el servicio, la donación plena de la existencia a los demás, especialmente a los más necesitados, sin importar su posición social, económica o religiosa; pero no sólo nos lo recuerda por medio de la palabra, sino que lo vive Él mismo a plenitud dándonos ejemplo, y por ello, en el mandamiento nuevo, pedirá a sus discípulos que se amen los unos a los
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46 otros como Él les ha amado. Jesús recuerda que la salvación es un don gratuito del Padre y no una conquista personal y que no posee un carácter individualista, sino comunitario; por ello forma una comunidad de discípulos. Ellos deben abandonar sus imaginarios, representaciones y comprensiones de Dios, para pasar de un Dios mental a un Dios vital, de un Dios establecido, inmutable, estático y normado a un Dios de proyecto. “Jesús de Nazareth desde la Buena Nueva replantea la vida y siembra en las entrañas de sus discípulos una nueva manera de estar en el mundo, una nueva manera de comprender la realidad de Dios, o mejor, una nueva manera de vivir la experiencia de “su Dios2””.58
Pero cuando Jesús muere, la experiencia de Dios revelada en Jesucristo sufre una profunda crisis que se manifiesta en la locura o el escándalo de la cruz59. Poco a poco la comunidad experimenta la acción del Resucitado en ellos, transformándolos y transformando las comunidades como lo expresa San Pablo en la Carta a los Gálatas; pero ellos deben interpretar esa experiencia por medio de un ejercicio hermenéutico ante las confrontaciones de los judíos y los romanos; no se trata de interpretar un texto sino una persona, ellol les obliga a recordar su vida, sus milagros, enseñanzas, pretensiones y muerte a la luz de dichas manifestaciones pos Pascuales para comprender dicho acontecimiento Pascual: “Jesús de Nazaret es interpretado, en definitiva, mediante la afirmación creyente de su Resurrección, al tiempo que la resurrección o parusía es interpretada a su vez mediante los relatos evangélicos en cuanto recuerdos de la vida terrena de Jesús, si bien a la luz de su resurrección venidera”60 siendo difícil separar la memoria del Jesús histórico y su interpretación pascual. La primera comunidad comprende como el anuncio del Reino llega y se realiza con la Resurrección del crucificado constituyéndose en el Kerigma y fundamento mismo de la fe. Este ejercicio hermenéutico es realizado a su vez desde la mediación que la primera comunidad cristiana tiene a la mano, es decir la cultura judía y propiamente la Tanak y en ella los Nebiím; llama la atención que en todos los Evangelios
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Cf. Lugo, Hect or. M at erial para la clase de M ist erio de Dios 59
Cf. Bult mann. Teología del Nuevo t est ament o.Salamanca:Sígueme, 2001 .90 60
47 Jesús es comprendido desde la perspectiva profética y nunca desde la sacerdotal, hasta llegar a ser comprendido como el Siervo de YHWH, en el cual se cumplen todas los anuncios proféticos veterotestamentarios.
La primera comunidad comprende que la fe consiste en acogerse al poder transformador gratuito del Resucitado61 y con ello se modifica a su vez la comprensión de la justificación, como lo expresa San Pablo en la carta a los Filipenses: el ser humano ya no se justifica a sí mismo por el cumplimiento de la ley, sino que la justificación es un don gratuito de Dios (Flp 3,9; cf. Ef 2,1-10).
En el primer siglo de la Iglesia no hay una diferenciación entre clero y laicado pues se tiene clara la centralidad de Dios y de Cristo, lo cual no admite la presencia de otro centro humano. Con el pasar del tiempo esta comunidad cristiana crece y va adquiriendo un carácter institucional, inspirado en los textos veterotestamentarios; Ignacio de Antioquía manifiesta la distinción entre obispos y presbíteros y, en el siglo III se va a enfatizar la diferencia entre clero y laicado.
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CAPÍTULO III
EL DISCIPULADO EN LOS EVANGELIOS SINÓPTICOS
1. PRESUPUESTOS TEOLÓGICOS VETEROTESTAMENTARIOS REFERENTES AL