Liderazgo es un término relacionado inicialmente a adherencias gerenciales bastante alejadas de los valores de las instituciones educativas. Las primeras investigaciones de liderazgo estuvieron orientadas a la relación con los rasgos y características del líder.
En los años 90, con la definición de liderazgo transformacional, originada en el campo empresarial y trasladada pronto al ámbito educativo se genera un “nuevo liderazgo”, un liderazgo carismático, visionario, que transforma; más flexible y democrático; el que en lugar de acentuar la dimensión de influencia en los seguidores o en la gestión, se enfoca en la línea de ejercer el liderazgo mediante significados (visión,
Liderazgo Dirección
Implica un propósito común que permite lograr cambios reales en la organización; genera crecimiento y bienestar.
Implica la coordinación de la gente y los recursos para desarrollar las actividades de la organización. Construye una visión en la
organización. Orientación en el presente. Genera cambio y construye nuevas
realidades.
Garantiza el funcionamiento en una realidad.
Influencia y orienta a los colaboradores. Significa producir, cumplir, asumir responsabilidades, dirigir.
Las diversas actividades que realizan los líderes están orientadas a la eficacia.
Las actividades están orientadas a la eficiencia.
Actúa sobre recursos emocionales, valores, principios y compromisos.
La acción recae sobre los recursos: materias primas, tecnología, habilidades.
La relación es de influencia,
motivación. La relación es de autoridad.
Opera desde cualquier posición. Requiere una posición desde la que operar.
Los problemas los convierte en
cultura, compromiso, etc.) de un modo compartido con los miembros de una organización. Liderazgo que según las investigaciones realizadas por Leithwood y colaboradores (1999) es el más idóneo para organizaciones educativas que aprenden, ya que favorece las metas comunes y compartidas.
El éxito de las organizaciones está relacionado en gran medida al estilo de liderazgo de los directivos y la gestión del cambio de los mismos, es necesario identificar los factores que desde el liderazgo y la predisposición del recurso humano favorecen la consecución de los objetivos de los proyectos organizacionales. El contar con una “visión” ha sido una de las características más destacadas en el nuevo liderazgo, lo que presupone que el líder debe cambiar la cultura de una organización en función de su visión (Bryman, 1996). Por otro lado, si bien la preocupación por incrementar la calidad de la enseñanza sigue vigente y se acentúa, no es menos cierto que la educación en valores es aún una preocupación mayor en las organizaciones educativas, ya que ésta condiciona poderosamente los logros académicos y el normal funcionamiento del trabajo docente.
Así, el trabajo del director y de los docentes en los centros se hace más complejo, adquiriendo mayor fuerza la preocupación por crear un proyecto educativo que logre interpretar a los distintos agentes educativos en torno a una visión compartida. Dicho esto, parece claro que el director debe asumir diferentes roles, adquirir mayor protagonismo e impulsar la dinamización de sus colaboradores.
2.2.1. Liderazgo Educativo
Se ha analizado las diferentes perspectivas desde las cuales se ha estudiado el liderazgo en contextos no educativos.
Partimos del enfoque positivista que desarrolló la teoría de los rasgos según la cual los líderes nacen, no se hacen, lo que significaba que poco se podía hacer para formar líderes. Posteriormente se realiza el análisis del liderazgo a partir de la conducta de los líderes, desde esta perspectiva, se ofrece una visión estática y simple del liderazgo así como de los miembros del grupo y de su papel en el proceso; sin embargo, sabemos que existe un contexto que influye en el estilo de liderazgo, esto lo recoge la
teoría situacional que estaba orientada a prescribir un estilo de liderazgo adecuado, contingente a factores como las relaciones líder - miembro, el clima o cultura organizativa y otros factores ambientales. Esta perspectiva situacional tiene repercusión en el enfoque que se da a las investigaciones que se realizan en el marco de dirección educativa.
Existen diversas definiciones de liderazgo en educación, por ello analizaremos algunas de ellas:
Cantón (citado por Berthoud, 2010), refiriéndose al liderazgo en educación, señala que el liderazgo se define como el comportamiento y la actuación del equipo directivo y del resto de los responsables para encaminar al centro educativo con miras a la calidad. Se trata de reflejar como los que tienen alguna responsabilidad en el centro estimulan, apoyan y fomentan la gestión de calidad en tanto que es proceso fundamental en la mejora continua. El autor indica que los resultados de la calidad educativa de los centros educativos depende del liderazgo del equipo directivo a través de la estimulación y apoyo al estudiante.
Para Gorrochotegui (1997) el liderazgo educativo es entendido como un proceso por el que se enseña a los colaboradores –a través de la conducta personal del directivo y de una visión sobre el centro– cuál es el camino a seguir en sus actuaciones formales e informales con el objetivo de que encuentren sentido a lo que hacen y logren los propósitos del centro. El autor alude al liderazgo como un conjunto de medios que se integran para lograr los propósitos educativos.
Asimismo, Marabotto (citado por Berthoud, 2010) considera que “lidera quien es capaz, por sus actitudes, comportamientos y habilidades de dirigir, orientar, motivar, vincular, integrar y optimizar el quehacer de un grupo para lograr los objetivos propuestos…”. (p. 103)
Entendemos por liderazgo, fundamentalmente, la capacidad de ejercer influencia sobre otras personas, de manera que éstas puedan tomar las líneas propuestas como premisa para su acción. Esta influencia, no es basada en el poder o autoridad formal, se puede ejercer en distintas dimensiones, especialmente en el plano organizativo, cuando una dirección logra alcanzar consenso y moviliza a la organización en torno a metas comunes (Leithwood, Day, Sammons, Harris y Hopkins, 2006). Cuando estos esfuerzos van dirigidos a la mejora de los aprendizajes de los alumnos, hablamos de liderazgo educativo o pedagógico. En este sentido, ciertas rutinas administrativas asociadas a la dirección de la organización no forman parte del liderazgo pedagógico. (p. 12)
En el contexto educativo los estudios se centran en la figura del director ya que en él se conjugan dos funciones principales: la dirección institucional que ejerce para garantizar la adecuada organización, ejecución y desarrollo institucional y un liderazgo curricular, como actor que influye positivamente en la resolución de problemas relacionados con la enseñanza y que garantiza la calidad educativa. Por tanto, el director es considerado como el líder del cambio y del crecimiento institucional y la eficacia curricular que garantiza el desarrollo del perfil del estudiante, de ahí el interés del análisis en el ámbito de la dirección y sus diferentes niveles, los cuales están orientados a identificar los estilos del liderazgo, las conductas y el perfil de los directores.
En toda esta complejidad de tareas, características y exigencias que tiene y debe cumplir la institución, el aprendizaje y la formación de profesionales críticos, responsables y éticos es su fin último. Para lograr su cometido, la institución debe diseñar un currículo con las competencias que tiene que lograr en sus egresados, con una metodología que ayude a asimilarlos, con los medios y recursos que necesita para lograrlo y con los mecanismos evaluadores que garanticen que lo está consiguiendo de manera eficaz.
Esta función específicamente académica y de resultados forma parte a su vez de un conjunto de otras funciones como son la de planteamiento de objetivos (metas), recursos humanos (profesores, alumnos, personal no docente…), recursos materiales
(infraestructura y mobiliario), funcionales (horarios, presupuestos, normas específicas…), y control (procesos de seguimiento, medición, interpretación y reestructuración). Es importante no olvidar que la institución forma parte de un sistema educativo y es parte de una sociedad.
Las relaciones de la institución con el sistema educativo están definidas por los procesos legislativos. El estado mediante disposiciones legales obligan su cumplimiento, determina los contenidos curriculares mínimos, tiempos, metas, objetivos que debe cumplir la escuela, asimismo, delimita su autonomía (Gairín y Villa, 1998).
El liderazgo educacional, elabora presentaciones sistemáticas de hechos, ideas, habilidades y técnicas para transferir elementos cognoscitivos de manera eficaz a los estudiantes; sin embargo esas otras funciones, no directamente relacionadas al proceso de enseñanza aprendizaje, requieren de otras habilidades directivas que permitan el planteamiento adecuado de objetivos y su consecuente logro:
Relaciones humanas y participativas como comunicar, apoyar
y construir equipos.
Competitividad y control como la seguridad en uno mismo, el
poder y la influencia.
Innovación y capacidad emprendedora, como solución
creativa de problemas.
Mantener el orden y la racionalidad como la forma coherente
de decisiones así como la administración del tiempo.
La educación es un proceso continuo tanto para el educando como para el profesional en la educación. El ser humano a lo largo de su trayectoria está adquiriendo diversos conocimientos, aprendiendo, absorbiendo todo del medio que lo rodea y es allí donde la función del líder educativo cambia, se extiende y se profundiza. El desarrollo de las instituciones educativas modernas y con futuro se basa en la capacidad de mantenerse a la vanguardia y la filosofía del cambio y la innovación y se apoya en tres pilares fundamentales que son:
El desarrollo de los directivos, como condición necesaria y resultado del desarrollo institucional.
El trabajo en equipo, como portador de la creatividad, calidad
y compromiso en las decisiones y acciones.
El liderazgo pedagógico, como la herramienta fundamental
para el logro de los fines propuestos.
El líder educacional debe propiciar el desarrollo de todos sus estudiantes y colaboradores, creando actividades mancomunadas, retirando barreras y obstáculos y logrando una alta activación para propiciar el cambio, en primer lugar en las personas. (Semprún- Perich, y Fuenmayor-Romero, 2007)
2.2.2. Las instituciones de educación superior en el contexto público y privado
Los institutos de educación superior privados están regidos por el Ministerio de Educación. Las últimas normativas han permitido cierta autonomía en el planteamiento de su Modelo
Educativo Institucional, que responda a sus objetivos
institucionales y su planificación estratégica a largo plazo. La nueva ley de institutos hoy en día, permite un currículo más flexible, actualizado y acorde con las necesidades del mercado.