• No results found

6. Conclusion and Future Research

6.3 Future Research

Un equilibrio multilateral es un equilibrio entre más de dos actores, y en general entre una multiplicidad de actores (tanto más numerosos cuanto más pequeña sea la unidad que analiza). En este punto, la imagen de la balanza de dos

platillos ya no nos sirve. Recurriremos en cambio a la noción de "equilibrio homeostático", y más en general al ejemplo de los mecanismos autorreguladores.3 Por ejemplo, nuestro organismo reacciona ante el calor con exudación, que sirve para que la temperatura corporal descienda y se mantenga de ese modo un steady state, un estado constante (de temperatura del cuerpo). El termostato es el clásico ejemplo-máquina de un mecanismo autorregulador; mientras que un sistema de mercado es su más obvia representación a nivel propiamente sistémico.

Pero no hagamos divagaciones; veamos cómo se configura el equilibrio en la teoría de los sistemas, y más particularmente a nivel de sistema. Cualquier sistema, incluyendo un sistema político, para que sea definido como tal debe ser "cerrado" e incluir elementos o partes que "interactúan". Por cerrado se debe entender que es posible marcar un límite -que debe ser poroso- entre el sistema y el "ambiente circundante"; vale decir, un límite que permita aislar el juego interno entre los componentes que constituyen el sistema. Por lo tanto debe quedar claro que un sistema puede ser estimulado o solicitado tanto desde el exterior (el ambiente) como de lo interno (por los propios elementos o actores). Pero en ambos casos interesa únicamente cómo reacciona el sistema, es decir qué ocurre en su interior. Precisado este punto, los estados de equilibrio de un sistema "estimulado" pueden ser de tres tipos: 1) equilibrio estable; 2) equilibrio inestable; 3) equilibrio indiferente;

Un equilibrio se denomina estable cuando reacciona a los estímulos tendiendo a restablecer el estado preexistente (y en este sentido, originario). En tal caso, un sistema es capaz de resistir a las solicitaciones o disturbios que recibe, por lo general adaptándose. Más técnicamente, un sistema estable se retroalimenta ante los impulsos con un feedback negativo, minimizador o compensatorio. En un Tiempo 1 el sistema se ha adaptado, pero como sistema no ha cambiado con respecto al Tiempo.

En cambio, un equilibrio inestable es ese equilibrio que, una vez perturbado, se aleja cada vez más del estado preexistente. En este caso, el sistema reacciona con un feedback positivo, es decir amplificador, de la solicitación o de la perturbación. Por lo tanto, en el Tiempo 2 se habrá cambiado o transformado el sistema. Es obvio que un equilibrio inestable prefigura tanto los procesos de innovación creadora (progreso) como los de autodestrucción; dependerá de cuál sea el estímulo amplificado.

Por último, un equilibrio es indiferente cuando se reconstituye sobre nuevas bases al azar, sin que el cambio haya estado dirigido por un mecanismo que reduzca la perturbación (como en el equilibrio estable) o amplifique el estímulo (como en el equilibrio inestable).

Quiero centrar mi exposición en este esquema analítico por dos motivos. Antes que nada, porque permite comprender qué absurdo es acusar al modelo del equilibrio de ser "estático", y más todavía "conservador". Ni siquiera el equilibrio que teóricamente hemos denominado estable es en verdad un equilibrio estático; para

restablecer una situación preexistente puede intervenir también una revolución o una contrarrevolución. (El fenómeno es el mismo; la diferencia es solamente de apreciación, vale decir, si una ruptura revolucionaria conduce a un régimen considerado deseable. Por ejemplo, para un maoísta chino, una revuelta en la Unión Soviética es una revolución, mientras que para un comunista ortodoxo soviético sería una contrarrevolución.) En cuanto a la acusación de "conservadurismo", es cuestión de entenderse. Si sobrevivir o tratar de sobrevivir, es conservarse, entonces sólo el suicida tiene derecho a hablar (no el rompelotodo, que rompe siempre a los demás, y mucho menos el tirabombas o el homicida, que asesina a los otros para conservarse él). Pero pasando de la broma (si puede hablarse de tal) a la seriedad, todo sistema político tiende a la conservación propia, ya sea renovándose (equilibrio estable) o transformándose (equilibrio inestable). Por lo tanto, la diferencia es entre los sistemas que sólo permiten un equilibrio estable (las dictaduras) y los sistemas que además admiten un equilibrio inestable (las democracias). Se deduce de aquí que los sistemas que realmente merecen la acusación de conservadurismo son los sistemas rígidos, las dictaduras; mientras que los que no la merecen son los sistemas flexibles, es decir las democracias.

El segundo motivo es que en la óptica del equilibrio, el discurso sobre el cálculo de los medios (supra § V.4.), se vuelve todavía más adhesivo y transparente. Se advertirá a ese respecto que los medios pueden: 1) ser idóneos, 2) sobrepasar el fin y 3) conducir a resultados totalmente diferentes a los previstos. En términos cibernéticos la explicación es la siguiente. En el primer caso, un experimento de presencia determinado resulta anulado por la retroalimentación negativa (equilibrio estable). En el segundo caso, tenemos en cambio una retroalimentación de amplificación excesiva (equilibrio inestable). Y el tercer caso -la heterogeneidad de los fines-, podría coincidir con un estado de equilibrio indiferente.

Apliquemos ahora este esquema al mundo real. El primer paso reside en ir del sistema total a sus subsistemas: la burocracia, el ejército, la Iglesia, el sistema judicial, el subsistema de los partidos, el sindical, de los grupos de presión, etc. Lo que le suceda al sistema político en su conjunto depende en amplia medida de lo que le suceda a sus componentes subsistémicos, algunos de los cuales pueden estar en equilibrio estable y otros en equilibrio inestable, y hasta puede haber algunos en equilibrio indiferente (lo que significa que van a la deriva). En este nivel, pues, pueden existir y coexistir varios tipos de equilibrio. Y ello nos lleva a subrayar la entidad de los cambios que pueden tener lugar también en un sistema considerado estable. Pero vayamos todavía más cerca del mundo real, al nivel de las unidades mínimas. En este nivel, la noción de sistema se disuelve y resuelve en una mirada de fuerzas o actores en acción (individuos particulares, grupos o coaliciones entre grupos). Por lo tanto, en este nivel conviene volver a la noción más difusa de "equilibrios multilaterales", que nos lleva a la de interacciones reequilibradoras. Con

ello llegamos al punto en el cual la óptica del equilibrio nos permite entender cómo es que los sistemas políticos están juntos.

Related documents