4. CONCLUSIONS AND FUTURE WORK
4.3 Future Research
El presidente de la comunidad de Presburg, que era un comerciante muy rico y ampliamente conocido, entró a lo del Rabino de la ciudad, el Jatam Sofer y le susurró en el oído que debía hablar con él en priva- do. El Rabino lo condujo a una habitación privada y la cerró con llave y el hombre estalló en llanto y contó que estaba en grandes difi culta- des, ya que había fracasado con uno de sus grandes negocios, había perdido toda su fortuna y tendría que convertirse en un menesteroso.
confesó que había fi rmado varios pagarés por grandes sumas. Nadie sa- bía todavía de su desgraciada situación, ni su esposa, ni su familia, pero cuando venciera el primer pagaré y no lo pudiera pagar, todo se sabría y no podría sobrellevar tamaña vergüenza. Además, comenzaba en la ciudad de Leipzig una importante feria, a la que nunca había faltado y si no se presentaba, todos sospecharían y aunque viajase no tendría qué hacer sin capital ya que inclusive ni tenía para los gastos del viaje.
El Rabí le preguntó cuanto dinero necesitaba y cuando le dij o la suma, que era bastante gruesa, el Jatam Sofer se acercó a un armario y sacó todo lo que había ahorrado y se lo dio, deseándole que el To- dopoderoso lo protegiera.
El comerciante al principio se negó a aceptar el dinero, arguyendo que no había venido a pedir prestado sino a buscar un consejo, aparte de que no tenía idea cómo lo iba a devolver. El Rabino se lo metió en la mano y le deseó éxito. El hombre le dij o: ”-No tengo palabras para agradecerle”. El Rabino le contestó: ”-¿Agradecerme?-¡de ninguna manera! Le presto este dinero sin intereses y no me tiene que agradecer. El Eterno proveerá.
El presidente de la comunidad viajó a Leipzig y cuando llegó uno de sus conocidos le ofreció una carga de café, bajo palabra y ese mismo día el precio subió y lo vendió de inmediato y ganó una gran suma de dinero y en todo lo que negoció la suerte lo favoreció ampliamente.
Antes de volver meditó y decidió que debía llevar un bonito regalo al Rabí y como sabía que el Jatam Sofer conocía de piedras preciosas, le compró un anillo de oro engarzado con un diamante muy caro.
Llegó a Presburg y de inmediato fue a lo del Rabí y con gran regoci- jo le contó como le fue, le devolvió el dinero que le había prestado, y le entregó el anillo que le había comprado. El Rabino tomó el ani- llo, lo revisó y exclamó: ”-Es un anillo maravilloso, con un diamante poco común, que no se puede encontrar en Presburg.”
El presidente estaba muy contento de haber comprado algo que le gustara al Rabino. Y éste seguía admirando el anillo y alabando su calidad y belleza.
Después de un rato, se lo devolvió y le dij o: ”-De nuevo le digo que nunca vi un piedra tan maravillosa, que la use con salud”.
-Pero, cómo -se sorprendió el presidente- este anillo lo compré para usted, Rabí, como un presente.
-No, querido amigo-si no le hubiera hecho el préstamo, posible- mente hubiera aceptado el regalo, pero como lo hice, tengo prohibi- do recibirlo, pues sería como una especie de interés.
Después de que el hombre salió muy amargado, uno de los discí- pulos del Rabí, que se encontraban allí, se atrevió a preguntar:
-Perdone, Rabí; si no tenía pensado aceptar el anillo, ¿por qué lo tuvo tanto tiempo y lo examinó con tanta admiración y alegría?
-Me alegró mucho-repuso el Rabí-el hecho de que tuve la oportu- nidad de cumplir un precepto tan grande, puesto que ¿cuándo le su- cede a un Rabino que pueda rechazar la usura? ¿Cuándo le sucede a un Rabino que pueda prestar dinero? ¿Y quién le daría interés a un Rabino? Ahora, ya que me sucedió, impensadamente, poder cumplir este precepto, fue grande la alegría que sentí.
HAGAMOS
UN
HOMBRE
El Gaón de Vilna enseñaba:
-Cuando el Eterno dij o:”Hagamos un hombre” (Gen1, 26), se diri- gió a todos los seres vivientes, en el sentido de que cada uno debería tomar parte en esta creación: el hombre debería aprender a ser lim- pio, como el gato; fuerte, como el león; ágil como el águila, etc.
NEUTRALIDAD
En la ciudad de Brisk estalló una contienda en la comunidad, que se dividió en dos grupos que peleaban entre sí. El Rabino de la co- munidad, Rabí Iosi, se dirigió a los miembros más infl uyentes para que interviniesen y pusiesen fi n a la contienda; pero éstos se nega- ron, diciendo que no querían entrometerse y preferían permanecer neutrales.
-En la antigüedad, los perros de Egipto hicieron lo mismo. En el Talmud está escrito: ”Cuando los perros lloran es porque el Ángel de la Muerte llegó a la ciudad; pero cuando juegan, es porque el profeta Elías llegó a la ciudad” (Tratado Baba Kama, 60).
Dado que en Egipto se encontraba el Ángel de la Muerte para la últi- ma de las plagas y a su vez vino el profeta Elías para liberar a los hij os de Israel, los perros no sabían lo que hacer, por lo tanto “ni un perro moverá su lengua contra los hij os de Israel” (Éxodo 11,7) ellos deci- dieron permanecer neutrales y no abrir la boca ni inmiscuirse, como ustedes-dij o el Rabino.