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6. CONCLUSION

6.1. FUTURE RESEARCH

Manejar el número de machos y su peso corporal para elevar al máximo la fertilidad desde las primeras etapas.

El peso corporal estándar para la edad se logra monitoreando el peso de los machos y ajustando la cantidad de alimento. El control del peso corporal del macho durante este período puede ser difícil pues poco a poco éstos van quedando excluidos de los comederos de las hembras, conforme se incrementa el ancho de su cabeza.

El desarrollo y establecimiento de un apareo exitoso requiere de la eliminación de machos excedentes mediante la observación del comportamiento del lote y la condición de las hembras.

7.1.1 Procedimientos de manejo de alimentación

Alimentación de los Machos: Luego del apareo, el logro de los objetivos de producción de machos y hembras es más probable de lograrse si se emplean las técnicas y el equipo de alimentación separada por sexos. Se tienen mejores posibilidades de impedir que los machos coman del comedero de las hembras si se les deja la cresta sin cortar (intacta).

Es necesario monitorear cada semana el promedio y la ganancia de peso corporal, así como regular la cantidad de alimento que se dé en el comedero de los machos para lograr la tasa de crecimiento requerida de los mismos. La cantidad diaria de alimento puede variar considerablemente (de 100 a 160 g de alimento/macho/día), dependiendo de la cantidad de alimento que cualquiera de los sexos consuma del comedero de su contraparte.

Los machos requieren 18 cm de espacio de comedero por ave y es necesario distribuir uniformemente los puntos de consumo en una línea, a todo lo largo de la longitud del galpón. A medida que avanza la edad de la parvada se requieren menos machos, por lo que es necesario reducir también el número de comederos para ellos durante la vida de la parvada, para mantener un espacio mínimo de comedero de 18 cm (7 pulgadas) de diámetro.

Cuando la seguridad del comedero es deficiente se reduce la precisión del alimento que consuman machos y hembras. Pueden surgir problemas si los siguientes puntos son inadecuados:

– corte de cresta.

– ancho y alto de la rejilla.

– precisión en la instalación de la rejilla.

– seguridad en las tolvas esquineras y satélites – altura del comedero.

La seguridad del comedero requiere prestar atención continua, por lo que se debe revisar dos veces por semana. La parvada se debe observar cuidadosamente a partir del momento que los machos queden excluidos del comedero de las hembras. Por lo general esto ocurre entre los 189 y 224 días (27 y 32 semanas) de edad en los machos con cresta cortada y entre los 154 y 168 días (22 y 24 semanas) de edad en los machos con la cresta intacta. En este momento se requerirá un incremento en la cantidad de ración para mantener el crecimiento. La magnitud de dicho incremento variará de una parvada a otra, aunque se recomienda dar un incremento inicial de 5 a 10 g de alimento/macho/día y media semana después pesar una muestra de los animales para monitorear su progreso. Es muy importante que ni los machos ni las hembras experimenten una reducción en la disponibilidad de nutrientes durante este período previo al pico.

Si no se logra detectar cuándo los machos quedan excluidos de los comederos de las hembras, esto comúnmente genera un déficit en el peso corporal de los machos durante el período previo al pico de postura, lo cual tiene serias implicaciones en la fertilidad. Es poco probable que se pueda mantener el peso corporal de los machos si la cantidad de alimento servida es inferior a 125 g/ave/día. Los machos pueden comenzar a perder peso si en los comederos especiales para ellos se suministra una cantidad inferior a 125 g/ave/día cuando quedan excluidos del comedero de las gallinas. Se debe tener cuidado de ajustar el nivel de alimento de los machos una vez que todos ellos han quedado excluidos del comedero de las hembras.

Si los machos roban alimento de las hembras, particularmente cuando la parvada se encuentra entre el 50% de producción /ave/día y el pico de postura, se pueden reducir significativamente los niveles de producción. Los avicultores deben estar conscientes de los factores que indican cuando está ocurriendo un déficit en el peso corporal de las hembras, como por ejemplo cuando se modifica el peso diario del huevo, la condición corporal de las aves, etc.

Es posible enseñar a los machos y a las hembras a usar sus propios comederos si los machos se alimentan después que las hembras. Esto se puede lograr bajando los comederos de los machos después de haber distribuido el alimento de las gallinas.

Los problemas en la distribución del alimento y en el equipo pueden deprimir seriamente la producción de huevos y de semen, y se pueden remediar más rápidamente si los encargados están presentes al momento de alimentar a las aves. Es necesario observar con regularidad la conducta de las aves mientras comen.

7.1.2 Monitoreo de la condición de los machos

La dispersión de los machos de una parvada puede significar que es más difícil la aplicación de buenas prácticas de manejo de ellos en comparación con las de las hembras. Es esencial utilizar buenas rutinas para reconocer los cambios en la condición de los machos.

7.1.3 Monitoreo de peso corporal

Se debe registrar el peso corporal promedio y la uniformidad. El cambio en el peso corporal promedio por semana se debe comparar contra el estándar para verificar que sean aceptables las ganancias de peso semanales. En caso necesario se debe ajustar la cantidad de alimento.

7.1.4 Subalimentación

Esto ocurre más comúnmente de los 245 días (35 semanas) en adelante, aunque se puede presentar antes. Repentinamente los machos se observan letárgicos y adormecidos, con menos actividad y cantan con menos frecuencia. Sí no se toma nota de estos síntomas y el problema avanza, las barbillas se tornan flácidas y se pierde el tono muscular. Posteriormente habrá una pérdida en el estado corporal y en el color de la cara, y las aves pueden pelechar. Además, el color de la cloaca será menos rojo y se ampliará la gama de colores. Esta última etapa es grave y una cantidad significativa de aves nunca se recuperará. Al observar cualquier combinación de estos síntomas se deberá incrementar la cantidad de alimento de 3 a 5 g/ave/día inmediatamente. Se deberá revisar el tiempo de consumo, el espacio de comedero por ave y la seguridad del sistema de comederos. Se debe considerar también un cambio en la textura de la ración para permitir que los machos muy activos tengan suficiente tiempo para consumir los nutrientes adecuados. Se debe verificar la precisión de los datos de ganancia de peso promedio semanal y, en caso de duda, se deberá repetir el pesaje de muestras de animales. Es esencial actuar con prontitud. Los machos más activos trabajarán durante un período corto, usando sus reservas corporales, pero otros dejarán de funcionar.

7.1.5 Machos con sobre peso

Si el control del peso corporal es deficiente, se podrá desarrollar una subpoblación de machos muy pesados, los cuales causarán un daño excesivo a las hembras durante el apareo o tendrán una alta frecuencia de apareamientos incompletos. A menudo las hembras comenzarán a evitar el apareamiento si existen machos de este tipo. En estas situaciones se deberá eliminar a los machos con sobrepeso.

7.1.6 Condición física

El color de la cara, la cresta y las barbillas, así como la condición de las últimas dos citadas (sí están firmes o flácidas), son indicadores importantes de la condición física de los animales. Se debe realizar la evaluación del tono muscular, del estado corporal y de la prominencia del hueso de la quilla, observando cuidadosamente el deterioro de los machos. Se deben observar las condiciones de las piernas, las articulaciones y las patas. La cama húmeda hace que la piel del cojinete plantar presente fisuras lo cual aumenta el riesgo de infecciones y falta de confort. Esto disminuye el bienestar de los animales y su actividad de apareamiento.

7.1.7 Emplume

Es importante la observación de las condiciones del plumaje, la pérdida parcial de plumas, el cambio de plumas y el daño de éstas en el cuello, sean causados por machos o hembras.

7.1.8 Tiempo de consumo

Es necesario observar y registrar la conducta individual de los machos y sus variaciones, verificando las modificaciones que ocurran en la parvada, y reaccionando acordemente.

7.1.9 Color de la cloaca

La intensidad del color de la cloaca es una herramienta útil de manejo para evaluar la actividad de los machos en la parvada. Cuando los machos están trabajando a un nivel óptimo mostrarán un color muy rojo en la cloaca. El objetivo es promover y mantener esta condición en todos los machos de trabajo y durante toda la vida de la parvada. Siempre que se observe exceso de apareamientos se deberá descartar a los machos que tengan un color deficiente en la cloaca.

7.2.0 Actividad y estado de alerta

Se deberá observar a la parvada a varias horas durante el día para monitorear la actividad sexual, el consumo de alimento, la ubicación de los sitios de descanso, la distribución de los animales durante el día e inmediatamente antes de apagar las luces. Además, se deberá tomar nota del comportamiento general y de la postura corporal.

7.2.1 Selección de machos para optimizar el porcentaje de apareo Conforme avanza la edad de la parvada se requieren menos machos para mantener la fertilidad. Al sacar machos, se debe prestar especial atención para obtener la proporción correcta entre machos y hembras, y monitorear a la parvada en busca de signos de apareamientos excesivos.

Los machos se deben descartar de tal manera que se mantenga un elevado promedio de coloración en la cloaca (véase la sección Monitoreo de la Condición de los Machos, que aparece más adelante) en la población de machos que se conserve.

Una buena práctica es monitorear cada semana la condición de los machos. Se debe evaluar el color promedio de la cloaca de manera subjetiva, utilizando para ello personal con experiencia, clasificándolo en tres categorías de rojo, a saber: color alto, medio y bajo.

Se debe calcular la proporción de machos dentro de cada categoría. Al seleccionar a los machos para eliminarlos se deberá tomar y descartar primero a los que presenten el color bajo y después a los que tengan un color medio.

7.2.2 Exceso de montas

Cuando el número de machos es demasiado grande, se produce un exceso de montas, servicios ininterrumpidos y conductas anormales. Las parvadas en las que ocurren estos problemas presentan reducción en la fertilidad, el nacimiento y el número de huevos. Durante las primeras etapas después de haber apareado las aves, es muy normal observar un poco de desplazamiento y desgaste de las plumas de la parte posterior de la cabeza y de la región dorsal, en la base de la cola de las hembras. Pero cuando esta condición avanza hasta presentar caída de las plumas, esto representa ya un signo de apareamientos excesivos. Si no se reduce la proporción de machos esta condición empeorará hasta dejar algunas áreas del dorso desprovistas de plumas, además de rasguños y desgarres de la piel, con los consiguientes problemas del bienestar de los animales, pérdida de la condición corporal de las hembras y reducción en la producción de huevos. Otro indicador de que exista un exceso de machos es cuando éstos presentan daño excesivo en las plumas.

Cuando existe un exceso de machos, la competencia por las hembras impide mantener el número óptimo de apareamientos. Es necesario eliminar el exceso de machos, pues de lo contrario se presentará una pérdida significativa en la persistencia de la fertilidad de los machos.

Se recomienda revisar a la parvada dos veces por semana en busca de signos de exceso de apareamientos, de los 189 días (27 semanas) en adelante, a pesar de que el número de machos sea el programado. Con frecuencia se puede observar un exceso de apareamientos alrededor de los 196 días (28 semanas) de edad, y esto se hace muy evidente hacia los 210 días (30 semanas).

Cuando se observa un exceso de montas, se debe acelerar la eliminación de machos, sacando inicialmente, y en forma adicional, a medio macho por cada 100 hembras, para continuar con el programa original de eliminación de machos.

El descarte de machos debe ser un proceso continuo. Se debe calcular el número de machos que se deba remover cada semana para lograr la proporción correcta entre sexos. Se debe hacer una revisión para asegurar que realmente se estén descartando los machos, ya sea por la mortalidad natural, desecho o selección apropiada. Cuando ocurra un exceso de montas, o cuando éste recurra, se deben eliminar más machos.

8. Manejo de los machos. Periodo posterior al pico (30 -64

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