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2.5 The FPD and electronics package

2.5.2 The G 0 electronics

Se puede decir que todas estas prácticas de desviación del consumo suntuario, impulsado por la apertura de los circuitos mercantiles y la voluntad de sobrepasar las normas suntuarias que pretendían un ordenamiento y un buen gobierno, permitió la formación de un gusto y de una determinación del sí por las variedades y novedades que comenzaban a llegar, pues la acción de escoger es un esfuerzo que implica una individuación135. A través del consumo de determinados objetos a los que podían tener acceso algunos individuos en este periodo, se reforzaba la idea de distanciamiento del común, los diferentes objetos y las maneras en que se podían usar tenían un significado de la procedencia del individuo y lo que quería representar en los juegos de sociedad. Robert Ojeda en el artículo sobre el abastecimiento de Bogotá y la tienda de Llorente, cita a la

133 Arjun Appadurai, p. 43.

134(AGN Negros y Esclavos, Cauca t 2 f. 769- 826) citado por Virginia Gutiérrez p. 79 135 Georges Vigarello, p. 116.

83 antropóloga Mary Douglas al decir que el consumo y todo el sistema que se forma alrededor de éste eran espacios de comunicación en los que hacían intercambios no solo comerciales, sino también culturales, se ponía de manifiesto los intereses y gustos de lo que debía ser: “se puede entender como un sistema de comunicación, debido a que el ser humano por medio del uso de mercancías manifiesta unos intereses, gustos y diferencias respecto a su entorno. Todo esto tiene lugar en el marco de un sistema estructurado de significados. […] Y añade que el consumo es un proceso activo en el cual todas las categorías sociales son continuamente redefinidas”136.

Por otra parte es importante revisar las opiniones de los contemporáneos sobre los efectos del contrabando sobre el deseo de los compradores, la oportunidad y la novedad eran incentivos para su adquisición, el deseo del poseer momentáneo ante la presencia intermitente de las mercancías y ante el hecho de que estaban vetadas las hacía más atrayentes:

…acuden ansiosos a adquirirlos, verificándose rápidamente por esta causa la venta, con preferencia a los géneros españoles, sin que retraiga el precio, aun cuando sea alto, y tal vez sin necesitar lo mismo que se compra, pues el recelo de que no se presente otra oportunidad, sirve de poderoso incentivo137

Además de esto las mismas prácticas de aprehensión del contrabando en las que se subastaban las mercancías públicamente y al mejor postor, contribuyeron a crear un deseo de obtención de las mismas, no solo se hacía publicidad de ellos y la gente entraba en conocimiento de éstos, sino que bajo su ingreso a partir de la subasta podían entrar las mercancías de contrabando sin que pudieran ser detectadas, pues se podían confundir con las que se promocionaban desde las detenciones aduaneras, comenzando a preferir los géneros extranjeros y prohibidos por una variedad más amplia y por su mejor calidad:

136 Robert Ojeda “Abastecimiento de Santafé antes de la independencia, p.149.

137 “Informe sobre el Real Decreto de Comercio Libre del 28 de febrero de 1789” En :

Documentos para la historia económica en la época colonial viajes e informes, Arellano Moreno compilador, Caracas:

84 se introdujeron sucesivamente y se han estado despachando después con toda publicidad y seguridad en las tiendas de los mercaderes grandes porciones de los mismos tejidos prohibidos […] se advirtió de improviso una gran parte de individuos de ambos sexos de la nación que antes usaban géneros de seda o lana fábricas del reino vestidos de aquellos tejidos de algodón , habiendo llegado el caso de que algún observador político mirase como un problema , si en la pérdida del convoy había perdido o ganado Inglaterra, considerado el sumo incremento y utilidades que sus manufacturas aseguraron por aquel medio indirecto y casual que los sucesivos consumos de los tejidos de ellas, antes desconocidos en estos Estas introducciones transformaron el modo de vestir, con tejidos más sutiles que iban a acompañar mejor las formas del cuerpo y por lo tanto una mayor libertad en los movimientos138, las formas del atuendo se caracterizan por el capricho y las añadiduras, por lo tanto los géneros que se introducían por contrabando como los encajes traídos por los ingleses, las cintillas y muselinas se adherían a las ostentosas ideas en las maneras de vestir, además de la provocación que causaban las novedades y rarezas que comenzaban a circular, sentimientos que superaban las rígidas leyes suntuarias y prohibiciones de consumo:

cuyo despacho dependa y esté afianzado en la necesidad y conveniencia, o en el gusto y capricho de los consumidores, provocados continua y alternativamente de la novedad, o de la moda, contra las cuales serán siempre tan ineficaces las más severas leyes , como contra el lujo en general han sido infructuosas las incesantes declamasiones.139

El contrabando llenaba entonces unas demandas que partían de las necesidades de distinción que se presentaban en el Reino de la Nueva Granada, tanto los poderes representantes de la Corona, como los representantes del poder local iban a ser partícipes de estos movimientos ilícitos, de una manera directa extrayendo beneficios en el tráfico y de una manera tangencial, siendo cómplices al consumir y demandar consumos ostentosos extranjeros. Al mismo tiempo este fenómeno contribuyó a la formación de un gusto

138 Aida Martínez Carreño, p. 48.

85 característico de élite y de la “buena sociedad”, despertando no solo un aprecio por lo europeo, sino también adquiriendo desde una mirada occidental la inclinación al coleccionismo por lo que se consideraba extraño y único, lo cual se resaltaba en la afición que se despertaba tanto en la adquisición de las chinerías como por ejemplo lozas, porcelanas y textiles, así como de los objetos de guaquería.

Por otra parte gracias a la mayor circulación de objetos lujosos, se presentaba una dislocación entre unas disposiciones de regulación suntuaria, característica de sociedades tradicionales, estamentarias como la colonial y una mercantilización de objetos que se vinculaban al estamento aristocrático a través de una estética, respondiendo al deseo de hacer parte de un poder de una manera aparente y efímera. Se sentarían así las bases para una Distinción que se separaba de la persona y de su pertenencia a un cuerpo social, para transferirse directamente a la posesión y uso de un objeto.

Ilustración 27. Abanico pintado a mano, Anónimo. Ca. 1790. Bordado, pintura, talla, calado y ensamblaje (Marfíl, seda, pintura, lentejuelas y cobre dorado). 25,8 x 46 cm. Museo Nacional de Colombia.

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Ilustración 28. Abanico que perteneció a María Francisca Villanova, Ca. 1803 Pintura, talla y ensamblaje ,27,4 x 52,2 cm Museo Nacional de Colombia.

Ilustración 29. Chaqueta femenina, fabricación europea Ca 1750, tejido (seda, terciopelo), Museo de la Independencia- Casa del florero.

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Ilustración 30. Casaca gobelino de seda, Siglo XVIII, millaré de hilo, laminilla metálica. Museo de la Independencia- Casa del florero

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Capítulo III

El Buen gusto revestimiento de las nuevas formas de sociabilidad: la

circulación de prensa y la especialización de los espacios

A finales del Siglo XVII ideas de la ilustración francesa entraban a hacer parte del discurso hegemónico en la Nueva Granada, no solo a partir de las reformas borbónicas introducidas por Carlos III, sino también gracias a los flujos de información que se formaban a través de las rutas comerciales, a través de las cuales llegaban libros, gacetas y escritos que contenían las ideas de progreso y civilización. Lo cual iba a repercutir en la difusión de pensamientos sobre las maneras más correctas del ser, que se convertían en un deber, ante las reflexiones que se comenzaban a hacer sobre el tiempo y la importancia de las acciones de los hombres ante un futuro. Un deber que intentaba moldear, controlar y organizar un cuerpo de vasallos lo cual iba a repercutir a su vez en una vigilancia sobre el cuerpo individual del modo en el que se debía presentar en sociedad y la manera de acomodarlo en el espacio. La distinción entonces se iba a realizar no solo a través del vestido y las maneras sino también a partir de la extensión del cuerpo por medio de aditamentos novedosos, que iban a comenzar a poner en primer término al hombre como gestor del cambio civilizador.

Frente a una naturaleza que se podía creer desordenada, además de sensual y desbordante en un contexto como el del “Nuevo Mundo”, se creaba el ideal del hombre de costumbres justas y refinadas, maneras que adquiría una élite desde lo europeo creando así una distancia de la plebe del “pueblo”140 , consolidando y legitimando de esta manera un

140 Adriana M. Álzate hace alusión a como se comienza a usar el concepto de pueblo para referirse al cuerpo de vasallos sobre todo refiriéndose a las clases subalternas "durante el último tercio se observa que la responsabilidad del escándalo se desplaza, y dicha denominación se extiende a todas las conductas que antes pasaban desapercibidas o se toleraban, o se consentían, y comienza a aludir al pueblo, revelando a

89 posicionamiento social, pues lo doméstico y lo más privado eran elementos indispensables en la conformación de quién se era y de qué papel se iba a cumplir socialmente, pues todavía no se había formado una barrera sólida divisoria entre las dos esferas.

Es importante analizar el papel de la élite como el grupo social imitador de éstas estéticas, y buscador de un progreso material, signo de civilización, teniendo en cuenta este último término, no solo como un progreso de la ciencia y de la técnica, sino en un más amplio espectro. Según Norbert Elías el término civilización se refiere “tanto al grado alcanzado por la técnica, como al tipo de modales reinantes, al desarrollo del conocimiento científico, a las ideas religiosas y a las costumbres. El concepto puede referirse a la forma de las viviendas o a la forma de la convivencia entre hombres y mujeres”141. Las élites iban a conformar una comunidad de “buena sociedad”, que se distinguía de los otros grupos poblacionales a través de la adquisiciones de unos saberes sobre lo correcto, formándose entonces una división entre civilidad y barbaridad, se creaba una “dicotomía” entre la élite “blanca” ordenada y civilizada, que había adquirido y concretizado en sí la cultura europea, y los mestizos libres, catalogados como desordenados e inciviles, perezosos, vago y desnudos142.

La élite conformada tanto por los cuerpos que extendían la figura del rey, funcionarios estatales y altos representantes de la iglesia143, así como los grupos ascendentes del momento como comerciantes, médicos y abogados, iban a conformar una comunidad de portadores de las nuevas ideas ilustradas. El Estado borbón así como los individuos que

desconfianza hacia éste". En: Adriana María Álzate Echeverri, Suciedad y orden Reformas sanitarias borbónicas en la Nueva Granada 1760-1810. Bogotá: Editorial Universidad del Rosario, 2007.

141 Norbert Elías,

El proceso de civilización investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas, México:

Fondo de cultura Económica, 1987, p. 57.

142 La autora utiliza el término dicotomía en cuanto a los binomios bárbaro-civilizado, sucio-ordenado a partir de la dinámica de la evolución y el progreso. En: Adriana María Álzate Echeverri, Suciedad y orden Reformas sanitarias borbónicas en la Nueva Granada 1760-1810, p. 23

143 Francois-Xavier Guerra, Annick Lampérière ed.,

Los espacios públicos en Iberoamérica: Ambigüedades y problemas. Siglos XVIII-XIX, México: Centro Francés de Estudios Mexicanos y

Centroamericanos y Fondo de Cultura Económica, 2008. Extraído de http://books.openedition.org/cemca/1446.

90 comenzaban a hacerse cargo de sí, miraban al buen comportamiento y una contención del cuerpo y las maneras para el progreso de un bien público. En el último periodo colonial se inician a desarrollar nuevos modos de asociación en donde iban a circular las tendencias del pensamiento ilustrado, se creaban al mismo tiempo espacios que se iban a vestir a partir de ese gusto por lo novedoso y de la imitación de formas que encarnaban estas nuevas formas de pensamiento. Si los espacios de distinción en los siglos anteriores se habían constituido en el espacio público, teniendo como base ceremoniales litúrgicos y juras reales, a finales del siglo XVIII se abrieron espacios de distinción, que se iban a dirigir a configurar lo particular y lo íntimo, entendiendo en este sentido el espacio privado no como una localidad sino como un sentir de los hombres que iba a reflejarse en una paulatina contención de las actividades y de las emociones dentro del progresivo, llamado por Norbert Elias, proceso de civilización; el cual se verifica no solo a través del aumento de

los sentimientos de pudor y asco, sino también por los límites, que se marcan cada vez más en el curso de la historia, entre la vida íntima y la privada144. En este sentido es indispensable entender cómo en el periodo colonial no se había marcado aún una barrera entre lo público y lo privado, el concepto que tenemos hoy en día de este último elemento difiere notablemente de las configuraciones que se establecían en el Antiguo Régimen y mucho más en el contexto colonial. Como bien dice la introducción de La vida privada en Colombia, lafrontera difusa entre lo privado y lo público marca este periodo histórico, pues

no se puede hablar hasta 1900 de una vida privada como hecho y derecho145. Los procesos de individuación se llevaban a cabo de una manera diversa a como lo entendemos, pues la conciencia del ego se creaba a partir de la piedad, la construcción de éste se validaba a partir de prácticas cristianas de concientización como los ejercicios espirituales y la

144 “”l´espace privé, no es un lugar, un sitio, una localidad, en fin no es un “espace privé” como tal. Son los hombres cuyo estándar de comportamiento y sentir tal vez haya experimentado en la época contemporánea una privatización de determinadas actividades y esferas de la vida […] un aislamiento gradual y socialmente codificado con bastante precisión de las actividades y del sentir de cada hombre con respecto a muchos, a veces incluso a todos los demás hombres” En: Norbert Elias, ¿”L´espace privé”, “Privatarum” o “ espacio privado”, en: la civilización de los padres y otros ensayos , grupo editorial norma , Bogotá, 1998, p 355.

145 Jaime Borja y Pablo Rodríguez Jiménez Dir.,

Historia de la vida privada en Colombia, tomo I, Bogotá:

91 confesión146; por otra parte el individuo, su honor y posición se construían a partir de un reconocimiento social.

El sentir de los demás, el dictamen de la comunidad, era indispensable para la construcción de lo que se era, se creaba un juego de reconocimiento en el que la apariencia y la exterioridad se volvían factores necesarios, elementos que estaban supeditados no solo al buen comportamiento moral, sino también a la pertenencia de un linaje, lo que al final terminaba dando el tan anhelado “Buen Nombre”. Por lo tanto la correlación entre lo público y lo privado estaba siempre presente, no había una clara división, un funcionario que perteneciera al cuerpo notable debía tener el honor muy en alto y por lo tanto su persona, su familia y su casa debían ser signos de este enaltecimiento espiritual. A partir de esta presentación validaba su posición, a través del gusto por la cultura europea en todo su espectro se sentía de cierta manera heredero de ésta y por lo tanto conocedor.

Es necesario entender entonces que los usos y concepción del espacio van a estar intrínsecamente relacionados con la posición social de los actores implicados y de la capacidad no solo para adquirir unos determinados objetos, sino también para entender y reproducir los mensajes que estaban insertos en éstos. Es decir, la manera de llevar o disponer un determinado aditamento u ornamento, tener plena seguridad de lo que “debía ser” y la manera correcta de mostrarse u organizar un espacio, marcando de esta manera una distancia entre el grupo de sabedores, una élite de un buen gusto y la plebe. En pocas palabras "Convirtiendo el manejo de la etiqueta y las formas de trato social en gestos de

146Jaime Borja Gómez, “De la pintura y las vidas ejemplares coloniales, o de cómo se enseñó la intimidad”, en: Jaime Borja, Pablo Rodríguez Dir., Historia de la vida privada en Colombia, Tomo I, p 169-

92 carácter político"147 . La élite era entonces el embudo o la articulación, entre el gusto creado desde el imperio y las producciones y adquisiciones que iban a formar un estilo local148.

La conformación del Virreinato, no solo repercutió en las nuevas formas de gobierno y en las distribuciones del poder, sino también en la introducción de estéticas que hasta el momento no habían sido recurrentes en los territorios de la Nueva Granada, más aún cuando se diferenciaba de las pompas anteriores, caracterizadas por la sobriedad y el recogimiento de los Habsburgo. Por el contrario parte de la frivolidad francesa iba a influir a través de la casa de los Borbones, influjos que no se iban a quedar solamente en un adorno estético, sino que iban a hacer parte de todo un código de comportamiento y formas de pensamiento. A partir de la imitación se iba a formar un gusto, pues la élite iba a tener un referente más cercano de como se tenía que vestir este poder, adornos que no iban ya a indicar una magnificencia sino que se trasladaban a lo doméstico, el esplendor se minimizaba y comenzaba a hacer parte de la cotidianidad y de la intimidad de las personas. Éstas estéticas y maneras se reproducían entre personas de un determinado grupo social, las capas dominantes se establecían como las conocedoras y entendidas, creando esa buena sociedad en donde circulaba y se formaba esa idea del buen gusto, las buenas maneras y de lo correcto. Estos espacios de distinción podían bien formarse a través de la prensa y su comunidad de lectores149, o a través de lugares físicos como las tiendas, tertulias o visitas en las que estaba implicada la misma corporeidad, la casa y su disposición. Esta comunidad

147María Ximena Polanco,

fiestas y diversiones en Cartagena de Indias 1740- 1810, Tesis de Maestría

Historia, Universidad Nacional de Colombia tesis de Maestría, 1996, p. 16.

148 “En general, los gustos de la élite tienen esa función de “embudo”, al seleccionar entre posibilidades exógenas y suministrar modelos y controles políticos directos, para los gustos y la producción internos” Arhun Appadurai, p.49.

149 Renán habla de una estrecha sociedad de lectores en la realidad neogranadina, una comunidad por la que podían circular determinadas lecturas e ideas Renán Silva, Los ilustrados de Nueva Granada 1760-1808 genealogía de una comunidad de interpretación, Medellín: Banco de la República, Fondo editorial EAFIT,

93 era un grupo restringido, que basándose en la presunta minoría de edad del pueblo, se distinguían de este como “agentes de difusión cultural” 150

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