53
En el camino hacia concretar la sustentabilidad del desarrollo turístico, la OMT en 1991, emprendió una iniciativa para definir indicadores de turismo sustentable de uso global. Un grupo operativo internacional de la OMT elaboró una lista de indicadores para uso nacional y otra para destinos específicos de uso intensivo; en 1999 la OMT aplicó esta metodología de indicadores de sustentabilidad. El primer Taller de la serie fue organizado en Hungría (1999), el segundo en México (1999), el tercero en Sri Lanka (2000), y el último en Argentina, Villa Gesell (2000).
La guía provista por la OMT define baterías de indicadores adicionales a los básicos para los siguientes tipos de destinos: zonas costeras, regiones montañosas, reservas naturales gestionadas, sitios de importancia ecológica excepcional, medios urbanos, sitios culturales (patrimonios arquitectónicos), sitios culturales (comunidades tradicionales), pequeñas islas. En el informe se expresa que la guía de la OMT para el diseño de indicadores constituye una herramienta muy valiosa para facilitar y dirigir el trabajo.
Los indicadores básicos y los indicadores suplementarios, definidos por la misma, fueron relevantes en la situación de Villa Gesell. Aquí y como parte del proceso, se organizó un taller técnico de tres días de duración con la participación de expertos internacionales, Gobierno, asociaciones y grupos organizados y especialistas de turismo de la localidad de Villa Gesell14, de otras regiones de Argentina y
autoridades nacionales de turismo de otros países de Sudamérica, para considerar los riesgos clave y la necesidad de indicadores para responder a estos riesgos.
En el informe del taller realizado, se puntualizan algunas consideraciones a modo de recomendaciones que se deberían realizar a futuro:
14 Cabe aclarar que, en 1995, la OMT había cooperado para desarrollar en Villa Gesell un estudio piloto para el diseño de indicadores para el manejo sostenible del turismo. El trabajo tuvo poca difusión a nivel local y prácticamente ningún impacto sobre la toma de decisiones.
54
- Es necesario construir y definir la imagen y visión de futuro que se desea para Villa Gesell como destino turístico. La definición clara de lo que se quiere ser, indudablemente permitirá establecer de una manera real, las oportunidades y amenazas más importantes para el destino, los objetivos y metas concretas para el futuro y la dirección para el tipo de desarrollo deseable.
- La generación de conocimiento es clave para el proceso de capacitación, así como la sistematización de información que permita mejorar el cálculo de indicadores a futuro.
- Para la implementación de indicadores, debe establecerse un programa
formal de seguimiento para la aplicación de los indicadores con la participación de todos los actores involucrados en la actividad turística. Se reconoce que no puede hacerse un trabajo realmente participativo si no están representados actores clave tales como políticos, técnicos, universidades, comunidad y sector privado. La amplia representatividad es la base para lograr una legitimación del trabajo de cara al futuro.
- Es necesario que se capacite ampliamente sobre la metodología y
utilización de indicadores como una extensión del Taller a otros grupos de la comunidad.
- A partir de estos indicadores, existe siempre la necesidad de diseñar y evaluar indicadores específicos que respondan a la realidad observada (OMT, 2000, pag.47)
Las recomendaciones planteadas, demuestran que los indicadores deben ser construidos de manera participativa reflejando la heterogeneidad propia de cada territorio y respondiendo a las problemáticas y necesidades de las comunidades locales. Estas recomendaciones, evidencian también, que los procesos de construcción de indicadores requieren, por un lado, respetar los tiempos necesarios para el desarrollo de dicho proceso y por otro lado, la necesidad de capacitación en los temas que los actores demanden sobre lo que implica la sustentabilidad del turismo en un territorio determinado.
55
A partir de las experiencias realizadas por la OMT, diferentes organizaciones gubernamentales y ONGs, elaboran numerosos sistemas de indicadores de sustentabilidad turística en diferentes sitios turísticos, ellos pueden ser agrupados según tres grandes enfoques, a) aquellos que se limitan a producir listas de indicadores de carácter ecológico, económico, social, de imagen y de manejo, sin un marco que los conjunte o que permita integrar los resultados del análisis; b) los que proponen índices para calificar de manera unívoca la sustentabilidad de un sistema turístico, y c) aquellos que proponen marcos metodológicos para definir los criterios o indicadores que serán utilizados en la evaluación. (Frausto et al., 2002)
En este contexto, es importante destacar, que, para evaluar la sustentabilidad, es necesario sobrepasar el mero ejercicio administrativo a partir de marcos rigurosos, generales, a escalas demasiado grandes, bajo el criterio del evaluador externo que hacen que estos ejercicios sean meramente calificadores y poco operativos. (Cárdenas G. et al, 2006) De allí que para evaluar la sustentabilidad se requieran procesos de participación y autogestión realizadas por las propias comunidades. Dichos procesos se enmarcan en un tipo de desarrollo en el que el ejercicio de la participación, de la capacitación y de la organización social, posibilita el camino hacia la autogestión del mismo. (Manzanal, 2002), cuyas características ya se han presentado en el capítulo anterior.
La evaluación de la sustentabilidad, en territorios donde se realizan actividades turísticas, resulta ser una herramienta valiosa para determinar el impacto de dichas actividades e identificar los puntos débiles que ponen en riesgo su sustentabilidad a corto, mediano y largo plazo. Asimismo, permiten un monitoreo rápido y permanente, lo que facilita su evaluación, su seguimiento y mejora.
Los indicadores de sustentabilidad socio-ambiental son, entonces, instrumentos de evaluación y como tal, una de las herramientas de gestión que se pueden implementar para medir la distancia que se encuentra una determinada sociedad o territorio, de la sustentabilidad del desarrollo a través de la variación entre: el
56
estado inicial del territorio (dato de la realidad) y el estado de transición del mismo hacia un escenario sustentable de desempeño de la sociedad. De esta manera se plantea comparar la evolución del mismo a través del tiempo (comparación longitudinal). (Sarandón, 2002)