3 Gender-Specific Determinants of Remittances: Examining the Linkage Between Gender,
3.4 Results
3.4.2 Gender-Specific Differences and Similarities in the Likelihood of Remitting
En esta sección se explora la asociación del teléfono celular con otras funciones simbólicas ajenas a su uso como medio de comunicación. Se consideró la percepción del
celular como elemento de seguridad, herramienta de vigilancia, medio de libertad y símbolo de estatus. Para establecer la asociación se consideraron las opciones: totalmente de acuerdo, más o menos de acuerdo y en desacuerdo.
Al considerar a las mujeres y hombres jóvenes, la percepción con respecto a las nuevas funciones y simbolismos adheridos al celular presenta diferencias significativas entre los usuarios de nivel alto y bajo, que se acentúan en el segmento masculino (ver Tabla 29). En el caso de las mujeres jóvenes, la mayoría de ambos estratos económicos consideran que el celular puede ser visto como un instrumento de seguridad, y cerca de la mitad en ambos grupos piensa que sirve para vigilar a los demás. Un número importante considera que el celular les permite mayor libertad, aunque las jóvenes de nivel bajo que
no están de acuerdo con esta idea superan en una proporción de 3 a 1 a las de nivel alto
(x²(2) = 6.500, p= .039). De igual forma, aunque la mayoría está en desacuerdo en
considerar al celular como símbolo de estatus, un número mayor del estrato bajo lo concibe como tal, mientras ninguna del estrato alto comparte esa opinión (x²(2) = 7.951, p= .019).
Entre los hombres jóvenes, aunque alrededor de la mitad de ambos grupos está
totalmente de acuerdo en que el celular permite vigilar a las personas, un porcentaje muy
similar de nivel bajo se manifiesta en desacuerdo con la idea (x²(2) = 6.989 p= .030). De
la misma manera, aunque la mayoría en ambos estratos económicos establece cierta relación entre la utilización del celular y mayor libertad del usuario, casi una quinta parte de nivel bajo no comparte esta opinión en comparación con un número muy reducido de nivel alto (x²(2) = 6.421, p= .040). Por lo que respecta a considerar el aparato como un
símbolo de estatus, un número muy superior entre los jóvenes de menos ingresos está en
desacuerdo en verlo como tal en comparación con los de nivel alto (x²(2) = 13.736, p=
001). El único punto en el que no hay diferencias es al conceptualizar el dispositivo como una herramienta de seguridad, con la gran mayoría de ambos niveles manifestando su
total acuerdo.
Tabla 29
Asociación del celular con funciones de seguridad, vigilancia, libertad y estatus considerando mujeres y hombres jóvenes, comparando por nivel socioeconómico
Mujer Joven Hombre Joven
Nivel Bajo Nivel Alto Total Nivel Bajo Nivel Alto Total Relación entre Celular y Seguridad
Totalmente de acuerdo 31 77.5% 32 80% 63 78.8% 35 87.5% 32 80% 67 83.8%
Más o menos de acuerdo 5 12.5% 8 20% 13 16.3% 4 10% 6 15% 10 12.5%
En desacuerdo 4 10% 0 0% 4 5% 1 2.5% 2 5% 3 3.8%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Vigilancia
Totalmente de acuerdo 18 45% 18 45% 36 45% 17 42.5% 20 50% 37 46.3%
Más o menos de acuerdo 13 32.5% 20 50% 33 41.3% 6 15% 13 32.5% 19 23.8%
En desacuerdo 9 22.5% 2 5% 11 13.8% 17 42.5% 7 17.5% 24 30%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Libertad
Totalmente de acuerdo 27 67.5% 27 67.5% 54 67.5% 24 60% 27 67.5% 51 63.8%
Más o menos de acuerdo 6 15% 12 30% 18 22.5% 8 20% 12 30% 20 25%
En desacuerdo 7 17.5% 1 2.5% 9 10% 8 20% 1 2.5% 9 11.3%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Estatus
Totalmente de acuerdo 5 12.5% 0 0% 5 6.3% 6 15% 8 20% 14 17.5%
Más o menos de acuerdo 5 12.5% 12 30% 17 21.3% 1 2.5% 9 22.5% 10 12.5%
En desacuerdo 30 75% 28 70% 58 72.5% 33 82.5% 23 57.5% 56 70%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
En el segmento de mujeres y hombres adultos, ni unas ni otros presentan diferencias significativas por nivel económico (ver Tabla 30). Casi la totalidad en ambos niveles está de acuerdo en considerar al celular como un medio de seguridad y protección, y la
mitad de las mujeres de nivel alto y bajo lo ven como un instrumento que posibilita vigilar a los otros, idea que comparte un porcentaje similar de hombres del estrato bajo. Entre los de nivel alto sólo una cuarta parte expresa la misma opinión, pero alrededor de una tercera parte en ambos estratos está en desacuerdo con la misma. Finalmente, casi tres cuartas partes de todos los adultos no consideran que el teléfono celular pueda ser visto como un símbolo de estatus.
Tabla 30
Asociación del celular con funciones de seguridad, vigilancia, libertad y estatus considerando mujeres y hombres adultos, comparando por nivel socioeconómico
Mujer Adulta Hombre Adulto
Nivel Bajo Nivel Alto Total Nivel Bajo Nivel Alto Total Relación entre Celular y Seguridad
Totalmente de acuerdo 32 80% 35 87.5% 67 83.8% 33 82.5% 32 80% 65 81.3%
Más o menos de acuerdo 8 20% 4 10% 12 15% 5 12.5% 7 17.5% 12 15%
En desacuerdo 0 0% 1 2.5% 1 1.3% 2 5% 1 2.5% 3 3.8%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Vigilancia
Totalmente de acuerdo 18 45% 19 47.5% 37 46.3% 18 45% 10 25% 28 35%
Más o menos de acuerdo 10 25% 12 30% 22 27.5% 9 22.5% 17 45% 26 32.5%
En desacuerdo 12 30% 9 22.5% 21 26.3% 13 32.5% 13 32.5% 26 32.5%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Libertad
Totalmente de acuerdo 30 75% 31 77.5% 61 76.3% 27 67.5% 29 72.5% 56 70%
Más o menos de acuerdo 4 10% 8 20% 12 15% 6 15% 8 20% 14 17.5%
En desacuerdo 6 15% 1 2.5% 7 8.8% 7 17.5% 3 7.5% 10 12.5%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Relación entre Celular y Estatus
Totalmente de acuerdo 6 15% 5 12.5% 11 13.8% 7 17.5% 1 2.5% 8 10%
Más o menos de acuerdo 4 10% 8 20% 12 15% 4 10% 8 20% 12 15%
En desacuerdo 30 75% 27 67.5% 57 71.3% 29 72.5% 31 77.5% 60 75%
Total 40 100% 40 100% 80 100% 40 100% 40 100% 80 100%
Un primer hallazgo apunta a que todos los segmentos parecen coincidir en que el celular es una especie de herramienta de seguridad que les permitirá salir de problemas llamando a uno de sus contactos en busca de información o ayuda. Esta idea generalizada
de que el celular es un dispositivo de seguridad parece muy arraigada en el imaginario colectivo, e incluso se ha convertido en material fértil para el surgimiento de leyendas urbanas alrededor del aparato (Ling, 2002b) que, al margen de su validez, sirven tanto para circular las ideas como para confirmar creencias acerca de la relación entre la seguridad y el celular, legitimando su adquisición.
Esta percepción es utilizada frecuentemente por las compañías proveedoras del servicio para ampliar su penetración en el mercado, e incluso en algunos países se comercializan celulares que sólo pueden marcar a números de emergencia (Robbins y Turner, 2002).
Un segundo hallazgo parece evidenciar que, independientemente de género, edad y nivel económico, un amplio sector de los informantes no considera al celular como un símbolo de estatus. Ello podría explicarse por el acceso generalizado a los aparatos y a los servicios básicos en todos los niveles sociales, de manera que el celular ha dejado de ser un elemento de diferenciación social para convertirse en una herramienta
indispensable en la vida diaria de cualquier persona.
Los resultados muestran también que entre quienes sí consideran que el teléfono celular puede servir como marcador simbólico, los hombres jóvenes de nivel alto presentan los porcentajes más elevados, lo que resulta consistente con los hallazgos obtenidos en los grupos de discusión. Hallazgos relacionados son reportados por Lemish y Cohen (2005) en su estudio sobre las diferencias de género en el uso del celular en Israel, donde sólo los hombres señalaron adoptar la tecnología, en primer lugar, como símbolo de estatus.
El estatus que brinda el celular parece estar relacionado, más que con la simple posesión del aparato, con el modelo al que se tiene acceso, con las posibilidades tecnológicas que ofrece, y con el dominio que ejerce el usuario sobre ellas.
Particularmente entre los hombres jóvenes, tener acceso a tecnologías de vanguardia y mostrarse experto en su manejo sirve como elemento de diferenciación en el grupo, otorgando un estatus diferente a su poseedor. Aunque con relación a este punto el aspecto económico no es relevante por sí mismo, resulta determinante en última instancia si se considera que los aparatos más avanzados y con más capacidades suelen ser mucho más costosos, y por tanto accesibles sólo a los usuarios de mayores ingresos.