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4.3 Approximate Dynamic Programming

4.3.2 General Approximate Dynamic Programming Algorithm

Los obispos, resaltan que la misión fundamental de la Iglesia, es esencialmente un servicio de inspiración y educación de la conciencia de los creyentes, despertar en los hombres, mujeres y en los pueblos, una viva conciencia de justicia, con un sentido dinámico de responsabilidad y solidaridad; y en la segunda conferencia, señalan las exigencias más importantes, para que se genere un cambio social, iniciando por que las comunidades se organicen, de tal manera que todas especialmente las clases más populares, han de tener

141 Ídem, p. 41 142 Puebla, No. 324

143 Biblia de Jerusalén, primera carta de San Juan

4,20

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estructuras territoriales y funcionales, de tal manera que haya una participación activa, creadora y decisiva, en esa construcción de la nueva sociedad.

En su Encíclica Deus Caritas est, el Papa Benedicto XVI, ha tratado con claridad inspiradora la compleja relación entre justicia y caridad. Allí nos dice, que

“el orden justo144 de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política”

y no de la Iglesia. Pero la Iglesia “no puede ni debe quedarse al margen en la

lucha por la justicia”145. También es tarea de la Iglesia, ayudar con la predicación,

la catequesis, la denuncia y el testimonio del amor y de justicia; para que se despierten en la sociedad las fuerzas espirituales necesarias y se desarrollen los valores sociales; un orden en el que los hombres no sean objetos, sino agentes de su propia historia146.

La organización de los trabajadores, deberá adquirir suficiente fuerza y presencia en la estructura intermedia profesional, especialmente la organización sindical campesina y obrera, a la que los trabajadores tienen derecho, sus asociaciones tendrán una fuerza solidaria y responsable, para ejercer el derecho de representación y participación en los niveles de la producción y de la comercialización nacional, continental e internacional. Así deberán ejercer su derecho de estar representados, también en los niveles políticos, sociales y

económicos, donde se toman las decisiones que se refieren al bien común147.

Pero estas organizaciones sindicales, no deben olvidar y deberán emplear todos los medios a su alcance para formar moral, económica y técnicamente a quienes han de ejercer estas responsabilidades.

Urge crear estructuras que consoliden un orden social, económico y político en el que no haya inequidad y donde haya posibilidades para todos. Igualmente, se requieren nuevas estructuras que promuevan una auténtica convivencia

humana148; y en la segunda conferencia, cuando hablan específicamente de los

144Orden justo, entendido en este contexto, como:

en el que todos reciban su parte de los bienes del mundo 145 Aparecida, No.385 146 Medellín, p. 39 147 Ídem, p. 26 148 Aparecida, No.384 75

movimientos de laicos, dicen: reconociendo la creciente interdependencia entre las naciones y el peso de estructuras internacionales de dominación que condicionan, en forma decisiva el subdesarrollo de los pueblos periféricos, asuman también los laicos su compromiso cristiano, en el nivel de los movimientos y organismos internacionales para promover el progreso de los pueblos más pobres y favorecer la justicia de las naciones149.

Dentro de la misma Iglesia, la comisión de Justicia y Paz, deberá ser

promovida en todos los países, al menos a escala nacional. A su vez crear la comisión de Pastoral Social, para la elaboración doctrinal y para asumir las iniciativas en el campo de la presencia de la Iglesia, como animadora del orden

temporal, en una auténtica actitud de servicio150; se necesita una pastoral social,

renovada para la promoción humana integral151; es así que las “Cáritas”, que es

un organismo de la Iglesia, integrado dentro de la pastoral de conjunto, no solamente será una institución de beneficencia, sino que debe insertarse de modo más operante en el proceso de desarrollo de América Latina, como una institución verdaderamente promotora.

Además proponen una “acción pastoral de conjunto”, muchos hermanos latinoamericanos se encuentran marginados de la sociedad, sea por estructuras inadecuadas e injustas, u otros factores, como el egoísmo, o la insensibilidad; por eso urge poner en marcha planes y programas de integración en todos los niveles; iniciando por renovar sus estructuras pastorales y quizá lo que marca esta época

es el impulso de las “Comunidades Eclesiales de Base”152, como primero y

fundamental núcleo eclesial, continuando por la parroquia, la diócesis, las conferencias episcopales, y organismo continentales como el CELAM.

Las CEB que en 1968, eran apenas una experiencia incipiente, han madurado y se han multiplicado, sobre todo en algunos países, de modo que

149 Medellín, p. 129 150 Ídem, p. 29-32 151 Aparecida, No.399-405 152 En adelante CEB 76

ahora constituyen motivo de alegría y esperanza para la Iglesia. Como lo pedía Medellín, se han convertido en focos de Evangelización y en motores de liberación

y desarrollo153; la reacción se nota en muchos países, tanto en el repunte de la

pastoral familiar, como en la multiplicación de las CEB, donde se hace posible a

nivel de experiencia humana una intensa vivencia de la realidad de la Iglesia154:

En muchos países como espacio y deseo de participación y compromiso de

transformar el mundo155. Requiere que socorramos las necesidades urgentes, al

mismo tiempo que colaboremos con otros organismos e instituciones para organizar estructuras más justas en los ámbitos nacionales e internacionales.

Medellín, reconoció en ellas una célula inicial de estructuración eclesial y foco de fe y evangelización. Puebla, constató que las pequeñas comunidades, sobre todo las CEB, permitieron al pueblo acceder a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de

nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos”156. Son fuente y

semilla de variados servicios y ministerios a favor de la vida en la sociedad y en la Iglesia, tenemos un medio privilegiado en las pequeñas comunidades eclesiales,

es preciso reanimar los procesos de su formación en el Continente157. Las

Conferencias Episcopales y las Iglesias locales, tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral, que se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada; en el centro de esta acción está cada persona, que es acogida y

servida con calidez cristiana158. Ellas recogen la experiencia de las primeras

comunidades, como están descritas en los Hechos de los Apóstoles159.

153 Puebla, No. 96 154 Ídem, No. 239 155 Ídem, No. 643 156 Aparecida, No. 178-180 157 Ídem, No. 307-310 158 Ídem, No.401

159 Biblia de Jerusalén, hechos de los apóstoles, 2,42-47

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