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tecnológicos. Uno de ellos fue el sonar. Con este instrumento, que de forma si- milar que el ecógrafo que se utiliza en medicina, y que emite una onda de sonido que al “rebotar” contra el fondo del mar permite recrear una imagen del mismo, se empezaron a cartografiar las profundidades marinas. Para sorpresa de muchos, en los mapas20 confeccionados se pudieron reconocer enormes cadenas volcáni-

cas separadas por intensas fallas geológicas que discurrían a lo largo de miles de kilómetros y que como se asemejaban a la “espina dorsal” de algunos mamíferos, se las llamó dorsales submarinas. Pero, ¿Cómo era posible que se encontrasen allí esas enormes cadenas montañosas que empequeñecían a cualquiera de las cor- dilleras continentales conocidas?

En los años ´60, el oceanógrafo Harry Hess entendió que estas cordilleras submarinas representan los lugares por donde los océanos se “expanden”. Tam- bién entendió que si éstas eran zonas de expansión oceánica, y allí el suelo del fondo del mar se formaba, debía existir algún lugar en el que lo formado fuese ab- sorbido por nuestro planeta, para de este modo mantener el equilibrio dinámico (caso contrario la Tierra debería aumentar de tamaño y esto no parecía suceder). A esos lugares de destrucción de la corteza oceánica, Hess los ubicó en las fosas oceánicas que rodean a algunos continentes. Allí, según Hess, el material produ- cido en las dorsales era incorporado al manto de la Tierra, ciclo que tardaría en completarse unos cientos de millones de años. También pensó que si los océanos se expandían debían de “empujar” a los continentes, rescatando, con esta pro- puesta, a las ideas de Wegener del olvido.

20  Técnicamente estas representaciones del fondo marino se denominan cartas batimétricas y se repre- sentan mediante líneas llamadas isobatas que son líneas que unen puntos de igual profundidad.

LA HISTORIA CAMBIANTE DE NUESTRO CLIMA

Tectónica de Placas, una teoría revolucionaria

Años más tarde, cuando se unieron los conceptos de la deriva continental

de Wegener y de la expansión del fondo oceánico de Hess, se formuló una teoría mucho más abarcadora que se denominó “Tectónica General de Placas”. Si bien Wegener tenía algo de razón con su visión de los continentes en movimiento, la Tectónica de Placas explica que no sólo son los continentes los que se mueven, sino que éstos forman parte de una porción de corteza y manto terrestre deno- minada litosfera que se trasladan independientemente de otras porciones de ella. Los continentes en realidad, al contrario de lo que opinaba Wegener, quien creía que se desplazaban “como balsas en un mar de magma fundido” (Tarbuck, 2005), van “montados” en la placa en movimiento. Entonces podemos decir que la su- perficie de la Tierra está dividida en muchísimas porciones de placas litosféricas, formadas por corteza continental u oceánica, o ambas a la vez, y la parte más ex- terna del manto terrestre. Éstas están en continuo movimiento desde hace miles de millones de años y en su derrotero se encuentran y, literalmente, colisionan o se separan para formar cuencas oceánicas y océanos. De los encuentros, a veces, se generan grandes arrugas corticales como las cordilleras de Los Andes o del Himalaya, además de extensos arcos volcánicos. Algunas placas son pequeñas, otras muy grandes, algunas llevan consigo un continente entero y otras solo un océano y sus islas. Pero la Tectónica de Placas debía explicar cuál es el motor que da impulso a los movimientos corticales, algo que, como ya dijimos, Wegener no pudo lograr.

El interior de nuestro planeta es una gran masa de materiales sometidos a altísimas temperaturas y presiones, En el manto inferior se calcula que la tem- peratura alcanza los 6000º C, la misma que se registra en la superficie del Sol, y allí la presión es 1400000 veces más alta que en la superficie de la Tierra A diferencia de lo que se podría suponer (tomando en cuenta las fundentes tem- peraturas que allí existen) la mayor parte del interior terrestre se encuentra en estado sólido, excepto el núcleo externo21, el cual tiene movimientos rotatorios

diferentes a los de la Tierra y que genera el campo magnético El resto del interior es sólido, pero un sólido que se mueve. El material sólido del manto presenta mo- vimientos análogos a los que se generan en las “lámparas de lava22”, donde una

21  También algunas delgadas capas del manto se encuentran en estado líquido

22  Objeto decorativo que funciona por el calentamiento, mediante una lámpara situada en la base del artefacto, de dos fluidos de distinta densidad.

CAMBIO CLIMÁTICO

bombilla eléctrica colocada en la base del artefacto calienta líquidos de distintas densidades haciéndolos ascender hasta que, al alejarse de la fuente de calor, se enfrían y descienden para calentarse nuevamente e iniciar el ciclo nuevamente, provocando de este modo, el efecto visual buscado. De una manera similar se comporta el interior de nuestro planeta. En el manto inferior, cerca del núcleo externo, las temperaturas son mucho más elevadas que en el manto superior, la diferencia de temperaturas entre ambos niveles pone en marcha la dinámica del interior, haciendo que el material se eleve desde las capas más profundas y descienda a medida que en se “enfría”. En algunas ocasiones el material sólido que se eleva puede alcanzar la superficie, romper la delgada corteza y comenzar a fluir por ella. Es en este momento cuando se forman dos nuevas placas donde antes había solo una. Las nuevas placas comenzaran a divergir hacia ambos lados, dejando espacio para que se genere nuevo fondo oceánico (que es el resultado del enfriamiento del material que antes estaba en el manto y pudo ascender a la superficie) y por ende un nuevo océano.

Entonces la teoría de la Tectónica de Placas puede definirse como “un conjun- to de ideas que pueden explicar satisfactoriamente los movimientos observados en la capa externa de la Tierra (litosfera) y que generan los principales rasgos geológicos de nuestro planeta”. (Tarbuck, 2005). El entendimiento de la dinámica de las placas terrestres no sólo ayudó a la Geología, ciencias como la Biología y la Antropología también fueron beneficiadas por sus aportes, ya que obtuvieron las bases para desentrañar enigmas sin solución hasta ese momento.