En 1831 Claude Gay, botánico y naturalista francés, fue contratado por el Gobierno de Chile para desarrollar una investigación científica que lo llevó a recorrer el territorio nacional, incluyendo el archipiélago de Juan Fernández, la isla de Chiloé y la zona central. En esta travesía recolectó un valioso material que posteriormente publicó en Francia en sus treinta tomos de la Historia
Física y Política de Chile a partir de 1844.
Diego Barros Arana transcribe el contrato celebrado entre el gobierno y Gay, el que define como el origen de la monumental obra que llegó a su término luego de cuarenta años de asiduo trabajo. El primer artículo del contrato indicaba que:
“Don Claudio Gay se obliga a hacer un viaje científico por todo el territorio de la república, en el término de tres años i medio, con el objeto de estudiar la historia natural de Chile, su jeografia, jeolojia, estadistica i cuanto contribuya a dar a conocer las producciones naturales del país, su industria, comercio i administracion, i a presentar al gobierno en el término de cuatro años, por medio de una comisión que inspeccione sus trabajos… [sic].”470
Uno de los tomos del texto de Gay es un Atlas de la Historia Física y Política de
Chile en el cual aparece el plano de Santiago aquí descrito, entre otras imágenes.
El atlas es principalmente gráfico e incluye 183 grabados que abarcan desde mapas geográficos del territorio y planos urbanos, hasta retratos de personajes típicos, caminos y flora.
El Plano de Santiago de 1831 levantado por Gay y grabado por Erhard (fig.126) contiene una escala gráfica de 1.000 varas y en el tamaño de 23 x 27 cm que considera su encuadre incluye, además del perímetro urbano, la zona
470 Diego Barros Arana, Don Claudio Gay, su Vida i sus Obras: Estudio Biográfico i Crítico Escrito
por Encargo del Consejo de la Universidad de Chile, Estudios Histórico – Bibliográficos (Santiago: Impr. Cervantes, 1909-1911), p.277.
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suburbana y agrícola. Se representan los cerros Santa Lucía y Santo Domingo (actual cerro Blanco), además del San Cristóbal el cual se registró por primera vez en una cartografía de la ciudad. Al igual que en el plano de Sobreviela, aparece representado el Puente de Cal y Canto que conectaba a la ciudad central con la zona norte, donde destacan los dos corredores tradicionales (Recoleta e Independencia).
Según Jorge Torrico este plano es la primera representación de Santiago que abandona el sistema de ortogonalidad, realizándose un levantamiento más real y científico de la ciudad. Pese ello, para Torrico sólo la parte central se acerca con bastante exactitud a la realidad, mientras que la periferia no coincidiría, revelando grandes diferencias en los ángulos de las vías además de representar muchas manzanas fuera de escala y a La Cañada con el doble de su ancho actual. Aparte de estas inexactitudes, el plano representa con mucha claridad la zona construida, diferenciándola de la parte rural. Según el autor, el plano es de gran importancia para el estudio del crecimiento de la ciudad ya que no incurre, como otros autores, en agregados que los hacen perder parte de su valor. La ciudad por tanto, está dibujada en sus verdaderas proporciones, convirtiéndose en el plano base para observar el desarrollo de Santiago en el siglo XIX.471
471 Jorge Torrico, Los Planos de la Ciudad de Santiago de Chile (anteriores a 1900) (Santiago:
Seminario Escuela de Arquitectura Universidad de Chile, 1959), Plano Nº25.
169 Hacia el sur aparece representada por primera vez –y con bastante precisión– La Cañada, ya convertida en la Alameda de las Delicias, la cual “se extiend[ía] desde el convento de Las Claras en el sitio de la actual Biblioteca Nacional hasta la Iglesia de San Lázaro, hoy de la Gratitud Nacional,” más allá del Paseo continua corriendo la antigua Acequia del Socorro.472
Complementariamente, Gay realiza un grabado del paseo (ver fig.124) que publica en su texto y donde representa este nuevo proyecto público con la iglesia del Carmen Alto como remate de la perspectiva de álamos, mientras que la Acequia del Socorro que vimos representada en el plano de Frezier aparece ahora canalizada a la vez que trazada en el plano de Gay, dándole coherencia a ambas representaciones.
Llama la atención el detalle con que el autor del plano, naturalista y botánico, representa la zona suburbana a partir de las chacras, plantaciones, árboles y caminos que tienen la misma importancia que lo específicamente urbano, hecho que demuestra un nuevo interés por el paisaje definido por elementos naturales en contraposición a lo edificado.
Diez años más tarde el arquitecto francés Juan Herbage realiza el Plano de
Santiago de 1841 (fig.127). El plano mide 76 x 96 cm y en líneas generales es
muy similar al de Gay, pero la diferencia es que Herbage dibuja las plantas de los principales edificios de la ciudad, ya sea religiosos o públicos. Hacia el sur, enfrentando a La Cañada, observamos el Colegio de San Diego y el convento de San Francisco junto al Hospital San Juan de Dios, pero llama la atención que algunos edificios religiosos ya han sido transformados en cuarteles militares: es el caso de la Chacra de la Ollería perteneciente a los jesuitas que pasó a ser el Cuartel de la Ollería y el colegio franciscano, que se indica también como cuartel militar, además el noviciado de los jesuitas que aparece transformado en el Hospital San Francisco de Borja. Hacia el norte se registran pocos cambios, distinguiéndose claramente las vías Recoleta y Cañadilla, cada una asociada a los puentes que comunicaban con la ciudad central. Todos estos hitos arquitectónicos religiosos pasaron a ser, de alguna manera, posteriores focos de desarrollo urbano y formas de crecimiento de la ciudad del siglo XIX. Como se ha planteado, la tesis busca comprobar que el sitio de San Francisco fue de los primeros en registrar este proceso sirviendo como modelo de crecimiento urbano a partir de piezas arquitectónicas y sistemas de comunicación preexistentes en el territorio.
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En el detalle del plano Herbage (fig.128) se observa el grado de desarrollo del convento, que cuenta con el templo, distinguiéndose dos claustros principales y algunas dependencias menores y el hecho que el convento aún conserva zonas de huertos al interior de la manzana. La zona del Colegio de San Diego hacia el poniente, a pesar de encontrarse en manos del gobierno, conserva su morfología de claustro con su iglesia en la esquina, pues aún no se ha construido allí el edificio del Instituto Nacional. La configuración de la manzana de San Francisco permanecerá bastante equivalente a lo aquí representado hasta inicios del siglo XX, cuando la crisis económica obligue a la orden a vender la mayor parte de lo que quedaba del sitio del convento, que luego de poseer grandes extensiones de terreno quedó reducido a esta única manzana.
La figura 129 muestra una representación de la ciudad de Santiago en el siglo XIX en tres dimensiones. La imagen se desarrolló en base al plano de Gay, utilizándose la información de las plantas del plano de Herbage y de los panoramas de Santiago durante el siglo XIX. La representación buscaba confirmar que los conventos, además de poseer una influencia en términos territoriales, también constituían los únicos elementos verticales artificiales, equivalentes a hitos de una ciudad de construcciones de baja altura, dominando el espacio urbano desde la lejanía. El modelo permite observar cómo se
Fig.128: Plano de Herbage (1841, fragmento). Se destaca la manzana del Convento Máximo en su máximo desarrollo edificatorio.
Fig.127: Juan Herbage, Plano de Santiago (1841).
171 desarrolla el espacio alrededor de las edificaciones religiosas y confirmar que cada una de ellas no tan sólo irradia sobre un área inmediata que le es subsidiaria, sino que establece fronteras y detiene la extensión de la trama.473
El plano de Santiago desarrollado por Teófilo Mostardi Fioretti en 1864, que analizaremos en el siguiente capítulo, confirma el desarrollo de la zona sur a partir de grandes piezas y antiguos caminos confirmando una compleja red de calles que se organizan mediante una nueva lógica de crecimiento por partes, en este plano ya aparece el vacío del Campo de Marte reforzando la llegada de nuevos programas a la zona sur como el mercado de abastos, matadero municipal y la instalación de un barrio industrial. Según el historiador Waldo Wila, el poblamiento de Santiago Sur se consolida entre 1865 y 1906, en el sentido que adquiere mayor extensión y densidad.474
473 Rosas y Pérez, “Iglesia y Ciudad. Santiago Conventual y su Transformación,” Revista Diálogos UC
año 3 nº9 (Agosto 2015) pp.22-25.
474 Waldo Vila, “Orígenes del poblamiento del sector y extensión de la trama urbana” en Santiago Sur.
Formación y Consolidación de la Periferia (Santiago: Ilustre Municipalidad de Santiago, 2015) pp.80- 91.
Fig.129: José Rosas y Elvira Pérez, “Modelo tridimensional, vista general, zoom, sitio del Convento y detalle templo y claustros” (2012).
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