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Para profundizar más en el núcleo de la Imagen, es decir en la cuestión de la sustancia del Hijo contra los arrianos, Hilario va a de- tenerse a tratar lo que parece sólo una cuestión terminológica pero que es la base de la controversia. Así el obispo galo trata el tema de la esencia y la sustancia en el inicio del comentario a la blasfemia com- puesta por medio de Osio y Potamio en Sirmio en el año 357, antes de comentar los cánones del Sínodo de Ancira del año 35846que los

homeousianos propusieron en reacción a la confesión de fe en Sirmio el año 357 muy abierta al arrianismo47.

«Esencia y sustancia. El Sínodo de Ancira del año 358. Producidas pues tales y tantas graves profesiones de impiedad, en oposición los obis- pos orientales nuevamente reunidos fueron los autores de las siguientes definiciones de sentencias. Pero ya que entre nosotros es necesario el uso de los términos esencia y sustancia, es necesario saber qué cosa significa esencia, para que no ocurra que, cuando hablaremos de la realidad, igno- remos el contenido de las palabras. Esencia es aquello que es, o bien por quien es, y que subsiste en aquello que es. Podrá ser llamada esencia, y na- turaleza, y género, y sustancia de cualquier cosa que se quiera, pero pro- piamente es llamada esencia, ya que es siempre. La cual es también sus- tancia, porque la cosa que es, es necesario que subsista en sí misma; pero cualquier cosa (que)48subsiste, sin duda es necesario que permanezca en el género o naturaleza o sustancia. A lo que entonces decimos que esencia significa la naturaleza o el género o la sustancia, la entendemos de aquella realidad que en todas estas subsiste siempre. Ahora, pues, examinemos las definiciones de fe prescritas por los orientales»49.

El obispo de Poitiers define lo que es la esencia y dice que esencia es lo que algo es y es siempre, lo que subsiste en sí mismo y permane- ce siempre en las cosas. De ahí se desprende que el Padre y el Hijo tengan la misma esencia, naturaleza, género, o sustancia (para Hilario todos estos términos son sinónimos).

Hecho este inciso terminológico, se abordan a continuación las implicaciones y consecuencias que tiene el ser la Imagen. Hilario de- fine que el Padre y el Hijo son un solo Dios en el que se da distin- ción. Precisamente el concepto que distingue y relaciona al Padre y al Hijo para el obispo de Poitiers es la imagen.

«Oyes: Yo y el Padre somos una sola cosa (Jn 10, 30). ¿Por qué cortas y separas al Hijo del Padre? Son una sola cosa, es decir, son aquel que es y aquel que de él ha nacido y que nada tiene que no esté también en aquel de quien tiene el ser. Cuando oyes decir al Hijo: Yo y el Padre so- mos una sola cosa, procura acomodar la realidad de las personas50. Per- mite al que engendra y al engendrado la expresión de lo que son. Son una sola cosa, de la misma manera que son el que engendra y el engen- drado. ¿Por qué eliminas la unidad de naturaleza, por qué niegas la ver- dad? Oyes: “El Padre está en mi y yo en el Padre” (Jn 10, 38). Y las obras del Hijo dan testimonio de esto por lo que respecta al Padre y por lo que respecta al Hijo. No introducimos un cuerpo en otro según nues- tro modo de razonar, ni lo vertemos como el agua en el vino, sino que confesamos en ambos la misma semejanza en el poder y la misma pleni- tud de la divinidad. Pues el Hijo todo lo recibió del Padre (cfr. Mt 11, 27) y es la forma de Dios y la imagen de su sustancia (Hb 1, 3). Las pa- labras “imagen de la sustancia” sirven para distinguir a aquel que tiene su ser de aquel que es51, sólo por lo que respecta a la fe en su subsistencia personal, pero no para que se piense en una diversidad de naturaleza. El que el Padre esté en el Hijo y el Hijo en el Padre, significa la plenitud de la divinidad en el uno y en otro, pues el Hijo no supone una disminu- ción del Padre ni ha nacido imperfecto del Padre. ...No te atrevas a to- carlo, ni a profanarlo, ni a corromperlo. No te apartes del significado natural de los nombres, mantente en la confesión del Hijo. No quiero que caigas en la adulación adorando al Hijo por tu cuenta; es suficiente que te contentes con las cosas que están escritas»52.

De este modo para Hilario, una consecuencia de que al Hijo se le aplique el término de Imagen es que, dicho término constituye un indicador de la distinción entre el Padre y el Hijo y a la vez una muestra de que son un único Dios. Así «el tema paulino de la imagen permite subrayar no sólo la igualdad del Padre y del Hijo, sino su dis- tinción real. No se puede obtener la imagen sin un término distinto

al cual se relacione»53. No son idénticos, no son iguales ya que entre

ellos hay distinción. Es en ese sentido en el que se ha de entender que el Hijo sea Imagen del Dios invisible.

En síntesis, el término imagen, como se ha visto también en epí- grafes anteriores, constituye para Hilario un indicador de la igualdad entre el Padre y el Hijo, por tener la misma esencia, naturaleza, géne- ro o sustancia pero a la vez también un indicador de su distinción ya que el Padre y el Hijo no son idénticos.

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