• No results found

The 2008 General Election

Chapter 5: Unity in Opposition: 2004-2008

5.2 The 2008 General Election

harakat al-islamiya).

La violencia en la escena política que se produce en Egipto antes y después del golpe de Estado de los oficiales libres de 1952 se da en contextos diferentes, se remonta a orígenes claramente diferenciados y es llevada a cabo por grupos en esencia opuestos.

Hasta la caída de la monarquía, Egipto es un país ocupado por las fuerzas británicas, que hasta el último momento ejercen una clara influencia sobre el rey y los sucesivos gobiernos. La violencia responde a esta situación y es ejercida por varios grupos políticos, desde el Hizb al-Wafd, hasta los HH MM, todos ellos movidos por un espíritu anti colonialista y nacionalista. Asimismo, esta violencia se convierte en el reflejo de las disputas políticas entre los distintos partidos, que a imagen de las falanges nazis y fascistas europeas crean grupos de jóvenes dispuestos a luchar en las calles por su partido y sus ideales. Los Hermanos justifican la violencia de la primera época asegurando que fue hija del momento, tanto la llevada a cabo por las yawalla (grupos de boys scouts con indumentaria paramilitar), como la desarrollada por el Tanzim al-Has (la Organización Especial u Organización secreta de cuyos orígenes y evolución trataremos más adelante). Los HH MM hacen referencia a otros grupos como al-Wafd, o Masr al-Fata, que organizaron también grupos equiparables a los que crearon los Ijwan conocidos como los Camisas Azules y los Camisas Verdes respectivamente70.

69

Muhammad Badi‗a. Entrevista en Al-Yazira, 25/1/2010.

http://www.aljazeera.net/NR/exeres/5A9E15B1-4D73-42C2-B610-1C5438616C9F.htm [consultada el 27/2/2010].

70 Sobre esta justificación de la violencia como un fenómeno ahora rechazado pero fruto de su época veáse

‗Abd al-‗Azim al-Dib. al-Ijwan al-muslimun wa al-„amal al-sirri wa al-„unf (Los Hermanos Musulmanes, la acción secreta y la violencia). Egipto, Dar al-Wafa, 2006.

Sin embargo, tras el triunfo de la revolución de 1952 y el fin de la ocupación británica, desaparecen los motivos que engendraban esa violencia. Naser reprime a la oposición y prohíbe los partidos políticos, además de intentar sofocar el movimiento islámico que había corrido paralelamente al nacionalista. La encarcelación y prohibición de los HH MM, principales representantes del islam político en aquel entonces, causa una fuerte conmoción dentro de las filas islámicas, que desencantadas con el régimen y oprimidas, radicalizan primero su visión sobre la necesidad imperiosa de imponer un estado islámico y finalmente defienden el recurso a la violencia para alcanzarlo. Inspirados en Sayid Qutb, surgen en los años sesenta, principalmente en las cárceles, los primeros grupos yihadíes y takfiríes, algunos de los cuales no dudarán en abrazar la violencia para intentar derrocar al ―soberano infiel‖ e imponer un régimen islámico basado en la shari‗a.

Cuando los HH MM entran en prisión acusados de haber participado en el atentado de al-Manshiya contra Naser, el sueño de alcanzar el poder y de llevar a la práctica sus ideas, que algunos habían sentido al alcance de la manos, se desvanece de pronto y es inmediatamente sustituido por la prisión, la humillación y en muchos casos la tortura y la muerte, que acabaron desembocando en frustración y odio hacia el régimen. En las cárceles, los presos sufrieron, asimismo, presiones por parte de las fuerzas de seguridad, que intentaban desmembrar a la organización forzando o intentando convencerles de que mostraran su adhesión al régimen y su apoyo al presidente a cambio de la libertad.

―Los aparatos de ‗Abd al-Naser y en concreto la sección especial para las Actividades Islámicas intentaron encontrar una brecha desde la que disolver las filas de los Hermanos [en las cárceles]. Estos aparatos lograron extender la discordia prometiendo la libertad a algunos de los que no soportaron las presiones que recaían sobre los Hermanos dentro de las prisiones o sobre sus familias fuera. Les presentaron la situación de manera simple, lo único que había que hacer [para evitar más sufrimientos] era escribir un telegrama de apoyo al régimen de Yamal ‗Abd al- Naser71‖.

En medio de este proceso de desmembración y ruptura, tanto interno como con el régimen, en el que los Hermanos intentaban encontrar una explicación a lo que había

71

Yaber Rizq, ―Madbaha al-Ijwan al-Muslimin fi Liman Tura‖ (La masacre de los Hermanos Musulmanes en la cárcel de Tora). El Cairo, Dar al-Liwa li-l-tiba‗a wa al nashr, 1990. pp 32-33.

ocurrido, aconteció en junio de 1957 la muerte de 21 presos de la organización a manos de las fuerzas de seguridad en la prisión de Liman Tora, en la que se encontraban, entre otros, Sayid Qutb. Este acto, calificado de matanza por los Hermanos, marcaría a muchos de ellos, especialmente a Qutb, que acabaría de abrazar las ideas del paquistaní al-Mawdudi, y su discípulo Ali Nadvi, sobre la hakimiya y la yahiliya contemporáneas, así como sobre el

yihad como medio de combatir a los ignorantes para lograr el camino del gobierno de Dios.

Las ideas de Qutb se fueron fraguando durante estos años en la cárcel y fueron tomando forma en cartas que a partir de 1962 comenzó a escribir a sus hermanas y que finalmente, junto con varios capítulos de su libro ―A la sombra del Corán‖ se convertiría en 1964 (año de su publicación) en la obra ―Hitos en el camino‖, que marcó la evolución ideológica de muchos jóvenes musulmanes72.

Mientras tanto, más allá de los muros, los Hermanos que aún quedaban en Egipto y los que estaban en el exilio intentaban recomponerse. En 1957, un año después de que hubieran salido de la cárcel los primeros Ijwan, detenidos sin que se hubiera lanzado contra ellos ninguna acusación, se produjo la primera reagrupación de grupúsculos de la organización. Sin embargo, estas concentraciones no adquirirían forma definida hasta 196973.

Los escritos de Qutb adquirieron una gran importancia para muchos de estos jóvenes enfurecidos con el grupo islámico y desencantados con los movimientos más moderados. Poco después de que Qutb fuera excarcelado y se uniera de nuevo a los Hermanos74, se produjo una nueva ola de detenciones en la que se incluyó al ideólogo

72 Gilles Kepel, Faraón y el profeta. Barcelona, Muchnik, 1988, pág. 41. 73 Ídem, pág. 40.

74 Fuera de la cárcel, se activó un pequeño grupo de unos cien miembros, con los conceptos que había

fraguado en la prisión. Según Ahmad S. Moussalli su marco estaba basado en varias reglas:

1. Ninguna sociedad tiene moral islámica, sistema o shari„a. Por lo tanto hay una necesidad de reeducar a la gente en la verdadera esencia del islam en términos de metafísica y política.

2. Aquellos que respondan a la educación han de llevar a cabo un estudio de los movimientos islámicos a lo largo de la historia para fijar un rumbo de acción frente al sionismo, el colonialismo y las cruzadas.

3. No se debe establecer ninguna organización hasta que su entrenamiento ideológico superior haya sido aplicado.

4. La organización no tiene que pedir la aplicación de un orden islámico al principio de su acción pero se compromete con la educación de los gobernantes y el gobierno sobre el verdadero islam. 5. La creación de un orden islámico no debe realizarse a través de un golpe de Estado, sino mediante un cambio deseado por el pueblo.

6. Una acción militar sólo se justifica cuando el movimiento este bajo ataque virtual.

Ahmad S. Moussalli, ―Radical Islamic fundamentalism: The ideological Discourse of Sayid Qutb‖, Beirut, Universidad Americana de Beirut, 1992, pág. 37.

islámico. En la nueva campaña de arrestos, que comenzó en julio de 1965, los detenidos, entre quienes se encontraba Zainab al-Gazali75, fueron acusados de nuevo de tener la intención de derrocar al régimen. Qutb, junto al que había sido su inseparable compañero de prisión ‗Ali Ashmawi y a ‗Abd al Fatah Ismail, encargado de reorganizar al grupo desde fuera de la prisión, fueron ahorcados el 26 de agosto de 1966. Naser les había acusado en público de ser el alma de un gigantesco complot y Hasan Maamun, entonces jeque de al Azhar, no dudó en describirlos como terroristas medievales76. Estos sucesos conmocionaron aún más a los círculos islámicos y ahondó aún más el abismo entre moderados y radicales77.

Related documents