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Psychoeducational Report Behavioral Intervention Report

II. Internship Case Study

5. General  Format and

La sesión estuvo moderada por Sebastián Carrasco, de CELADE-División de Población de la CEPAL, y contó con las presentaciones de Jorge Rodríguez, Sofía Mora, José Salinas y Oscar Barrios, que aportaron elementos de reflexión y análisis a partir de sus experiencias de trabajo en torno al tema central de la sesión.

El primer expositor, Jorge Rodríguez, del CELADE-División de Población de la CEPAL, se refirió a la experiencia de Brasil en el módulo de vivienda en el censo demográfico brasileño. La exposición estuvo basada en el documento preparado por dos colegas brasileños —José Eustaquio Diniz Alves y Susana Cavenaghi— ambos de la Escola Nacional de Ciências Estatísticas, dependiente del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE). Rodríguez resumió los puntos más relevantes del documento subrayando algunas de las especificidades de los censos brasileños que resultan relevantes para los análisis habitacionales: Luego, y a partir del documento de referencia, presentó los usos dados a esta información censal.

Entre las especificidades de los censos brasileños, mencionó: i) su carácter de derecho; ii) el uso de muestreo; iii) la utilización estricta de una fecha de referencia; iv) la inclusión de la pregunta por ingreso; v) las diferencias entre las boletas básica y ampliada; y vi) el uso de las nociones de domicilio, familia y persona. En cuanto a este último punto, los censos de Brasil tienen la peculiaridad de usar la noción de domicílio, misma que aparece más cercana a la de vivienda, comúnmente empleada en los censos del resto de los países de la región, mientras que la noción de hogar no es utilizada. Las familias se identifican durante la operación censal en el cuestionario ampliado aplicado a la muestra de población, mediante la detección de “responsables” (jefes) de familia (grupos emparentados o no) dentro del domicilio. Así, en la muestra hay relaciones de parentesco con el “responsable” del domicilio y con el “responsable’ de familia. La noción de familia no ha permanecido invariable en la experiencia censal de Brasil y el censo de 2010 introducirá un cambio significativo respecto a esta entidad —no exento de discusión— al no incluirla en el nuevo operativo censal.

Respecto a la explotación de la información de los censos y su uso para análisis habitacionales, Rodríguez resaltó y describió cuatro ejemplos; i) el cálculo del déficit habitacional; ii) las proyecciones de requerimientos y demanda habitacionales; iii) la identificación de asentamientos subnormales (favelas); y iv) una propuesta de cómo, con un módulo o con una matriz, se puede mejorar la captación de familias dentro de los domicilios. En relación al cálculo del déficit habitacional, los autores del documento trabajaron con una metodología que divide el déficit en dos categorías: el de requerimiento (déficit cuantitativo) y el de reposición (déficit cualitativo). Como una de las críticas más relevantes a esta metodología, Rodríguez señaló que los autores del documento llaman la atención sobre el hecho de que en ella se considera toda cohabitación de grupos familiares como déficit habitacional, lo que es poco justificable desde el punto de vista sociológico y demográfico; sin embargo, es un punto que no tiene solución fácil al trabajar con datos censales. La propuesta de los autores es tratar de distinguir la cohabitación disfuncional con preguntas adicionales. En cuanto a las proyecciones de demanda, Rodríguez resumió la metodología descrita en el documento para estimar la “Demanda Habitacional Demográfica Potencial” (DHDE), misma que dependería del ciclo de vida y de la transición a la vida

es una demanda potencial y no debe confundirse con la noción de “déficit habitacional”, puesto que aquella considera la estructura demográfica y capta, a partir de ésta, las posibilidades de surgimiento de nuevos jefes al calcular el número de personas adultas en el domicilio (más allá del responsable y cónyuge) ponderada por la tasa de jefatura del respectivo grupo etário.

El expositor concluyó llamando la atención sobre lo interesante de la experiencia brasileña en materia censal, aun cuando sus prácticas no son siempre extrapolables a otros países dada su particular “cultura censal”, y destacó algunos puntos a tener en cuenta en la práctica censal de otros países, como i) las potencialidades y limitaciones del uso de muestreo en operaciones censales; ii) el carácter de discusión permanente y abierta de la unidades domésticas; iii) la creciente complejidad familiar que la hace difícil de ser abordada en un censo, pero posible de profundizar en ella con preguntas como las propuestas por los autores del documento; iv) la valiosa información que puede aportar la etapa precensal para estudios habitacionales; y v) la utilización del censo para la proyección de requerimientos habitacionales, entre otros aspectos.

La segunda exposición, a cargo de Sofía Mora, del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) de Costa Rica, versó sobre los nuevos temas incluidos en el Censo Nacional de Vivienda de Costa Rica, especialmente en lo que se refiere a la tipología de la vivienda.

Luego de hacer una breve mención a la historia costarricense en censos de vivienda, destacando que en el censo del 2000, la tipología de vivienda constaba de seis categorías, aplicadas por igual a todo el país, la expositora señaló que a partir de análisis realizados y recomendaciones de expertos, se ha concluido que la boleta censal debería modificarse —básicamente incluyendo más categorías— para mejorar las alternativas de dar cuenta de los diferentes contextos de las poblaciones del país.

Las nuevas categorías a incluir son cuatro. En primer lugar, está la propuesta de incluir una categoría para vivienda indígena, dado que, como señaló la expositora, se ha observado que las condiciones de vida de las indígenas han sido invisibilizadas por las estadísticas del país, lo que tiene como consecuencia que los programas y proyectos que no se ajustan a la realidad de estas personas. En segundo lugar, se propone incluir la categoría de los barrios cerrados o condominios, ya que la inseguridad y el deseo de lograr status ha causado el auge de esta forma de vivir. En ese sentido, se plantea que va a ser un apoyo importante para el análisis de la desigualdad y la segregación social. Asimismo, se propone incluir una categoría llamada cuartos en cuartería, para mejor captar la situación de personas viviendo en condiciones inhabitables y en barrios marginales. Por último, la expositora menciona la desagregación de las viviendas colectivas, donde se proponen incluir las siguientes categorías: bache para trabajadores, hogares para personas adultas mayores, cárceles y albergues infantiles. Finalmente, la expositora destacó, que para la investigación del tema ambiental, se propone incluir una variable sobre la separación de la basura, con la que no se busca ofrecer datos sobre reciclaje, sino sobre la cultura de separación de los residuos en general.

La expositora concluyó recordando que la sociedad es dinámica y que cada diez años las condiciones de vida de las poblaciones necesariamente cambian, y es por ello que los censos nacionales deben contextualizarse para dar cuenta de mejor manera de los cambios producidos en el intervalo intercensal. Las diferencias se reflejan en las condiciones de vivienda que se evidencian en sectores de altos y bajos ingresos. Ante esto, las nuevas temáticas del censo son importantes para el análisis sociocultural como para el análisis de vivienda.

El tercer expositor, José Salinas, del Instituto Nacional de Estadística (INE) de la Republica Bolivariana de Venezuela, presentó una metodología para medir niveles de vida a través de la construcción de un indicador de Necesidad Habitacional, considerando las variables sobre vivienda contenidas en el censo. La construcción de este indicador contribuiría a reforzar el cálculo del déficit habitacional ya que permitiría generar estratos por tipo de vivienda. Para responder a este propósito, el censo de 2011 va a incorporar nuevas preguntas en el módulo de vivienda que permitan conocer: i) la frecuencia con que llega el abastecimiento de agua a la vivienda; ii) el tipo de almacenamiento de agua utilizado; iii) la condición del servicio eléctrico; y iv) la ubicación de la cocina.

La base del indicador comprende el cálculo de una batería de indicadores que incluyen el tipo de vivienda; su propiedad, la estructura, el equipamiento y los servicios de que dispone. Además, se calcula el déficit habitacional y las necesidades básicas (medido como el acceso a los servicios de agua potable y sistema sanitario); siempre manteniendo la idea de tener variables e indicadores que se relacionasen con las encuestas de hogares. Se trata de ver el censo como el gran generador del marco maestro de viviendas dentro del Sistema Integrado de Encuestas de Hogares (SIEH). Esto permite relacionar los censos con las encuestas del SIEH (ingresos y nivel de vida) y permiten calcular el indicador de Necesidad Habitacional. El SIEH se concibe como un elemento ordenador de las actividades asociadas a las distintas fases ligadas a la producción, ejecución y aprovechamiento, de un conjunto de encuestas orientadas a la obtención de datos acerca de características demográficas, sociales y económicas de los hogares y personas. La idea de fondo es relacionar las encuestas con el censo.

La exposición final, a cargo de Oscar Barrios, de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC) de Paraguay, giró en torno a un estudio sobre la conceptualización e identificación de asentamientos precarios en el área metropolitana de Asunción a partir de datos censales. Se planteó como objetivo del estudio el diseñar, probar y calibrar una metodología para la identificación y caracterización de asentamientos precarios en áreas urbanas de Paraguay. Se trata de un proyecto en ejecución donde uno de sus antecedentes más inmediatos fue el trabajo que se realizó en conjunto con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile para identificar el deficit habitacional y que permitió constatar la existencia apróximada de 520 mil viviendas a mejorar; 24 mil viviendas a ampliar; 160 mil a mejorar y ampliar; y 100 mil viviendas irrecuperables, de las cuales el 73% se encontraban ubicadas en áreas urbanas del país. Con estos antecedentes, se abocaron a la tarea de trabajar en un primer momento en la identificación de viviendas precarias. Lo novedoso de esta actividad fue su abordaje de manera más sistematica y en interrelación con otras instituciones interesadas en usar esta información para fines de política. Marco, a partir del cual, se firmó un convenio de cooperación entre la DGEEC, la Corporación Nacional de Vivienda de Paraguay (CONAVI), el Ministerio de Vivienda y Urbanismo de Chile (MINVU) y la Agencia de cooperación Alemana GTZ, que permitió avanzar en el diseño de la metodología para la existencia y localización de asentamientos precarios.

El objetivo último de lo realizado hasta ahora, es avanzar en el diseño de una metodología para identificar ese tipo de asentamientos en áreas urbanas del Paraguay que, por ahora, ha comprendido la ciudad de Asunción y algunos municipios del Departamento Central. El producto que se desea obtener es una metodología adaptada a la realidad del país y un manual que permita difundir y replicarla en todo el territorio nacional.

La metodología elaborada por CEPAL/CELADE para la identificación y registro de asentamientos precarios, que en su acepción de “tugurios” se encuentra enmarcada en el logro de la Meta 11 de los ODM, sirvió como punto de partida para la experiencia expuesta por Oscar Barrios. Entre los avances conseguidos hasta ahora, con la participación de actores relevantes del país, el expositor llamó la atención sobre la definición conceptual que describe a estos asentamientos como “conjunto de viviendas generalmente en situación de precariedad que están agrupadas geográficamente, de asentamiento espontáneo, de tenencia irregular, ocupadas o tomadas, con altos índices de pobreza, en condiciones no aptas para la habitabilidad o en zonas ambientales degradadas”. Con el uso de variables censales se avanzó también hacia una definición operacional que describe los asentamientos como un conjunto de viviendas en situación de precariedad y agrupadas geográficamente en áreas urbanas; que presentan carencia total o parte de los servicios básicos (abastecimiento de agua y/o desagüe); problemas de materialidad (pared, piso, techo); tipología de vivienda irrecuperable; y tenencia ilegal (vivienda y lote). En suma, se trata de un proceso ya usado para la identificación de déficit habitacional y adaptado ahora para la identificación de asentamientos precarios en Paraguay, cuyo índice de identificación quedó constituido por calidad de vivienda irrecuperable y/o tenencia irregular.

Se concluyó que la respuesta de la información censal fue satisfactoria a los objetivos propuestos; que fue muy productivo el trabajo coordinado con instituciones usuarias y otros actores relevantes, por

lo que hay que fomentar esta cooperación; y que la información censal sí se puede utilizar en forma efectiva para fines de política pública.

En los comentarios y preguntas finales se preguntó a Jorge Rodríguez acerca del indicador de déficit habitacional y del chequeo de la información arrojada a partir de otras preguntas y variables, para su posible aplicación al censo en Uruguay.

Además, se presentaron dudas sobre las acciones del IBGE con respecto a los cambios en la boleta censal en lo que se refiere a los conceptos de domicilio, familia y persona.

Finalmente, Zulma Sosa, del INE de Paraguay, comentó que como los países de la región están avanzando en esta explotación de los censos en todo lo relacionado al tema de viviendas, ya que en población se había logrado hasta ahora un gran avance pero no así en vivienda. Sin embargo, con las presentaciones revisadas durante la sesión se mostró un avance en la explotación y análisis de la información censal con énfasis en temas de vivienda, hogar, calidad de vida, medio ambiente, y se están incorporando nuevas preguntas en los próximos censos. Se mencionó también lo importante que es tener un plan de análisis previo al operativo censal, que considere la explotación de todas las variables del cuestionario censal.

Sesión 9. Medición de las tecnologías de la información y la

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