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Para elcaso del quechua cuzqueño (o sureño, si se prefiere), hemos escogido restituir algunas áreas del léxico de parentesco de manera distinta a la fijación ofrecida para el quechua chinchaysuyo; no obstante, en el panorama general, ambas restituciones guardan muchas similitudes. Así, para la macrocategoría A, hemos restituido yaya

‘padre’, mama ‘madre’, churi ‘hijo de varón’, uşuşi ‘hija de varón’, wawa ‘hijo/a de mujer’, wawqi ‘hermano de varón’, tura ‘hermano de mujer’, pana ‘hermana de varón’ y ñaña ‘hermana de mujer’. Con respecto a esta macrocategoría, resulta necesario

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elaborar una precisión. Pese a que entre los datos de JPB encontramos la forma uşuş, dado que en el mismo autor y las fuentes cuzqueñas restantes solo hallamos la forma

uşuşi, consideramos que el cambio que llevó de *uşuş a uşuşi ya se encontraba casi en el estadio final de su proceso, por lo que la forma uşuş sería una variante en desuso.166 Por otra parte, no está de más mencionar que en esta macrocategoría observamos una de las diferencias más importantes entre el dialecto chinchaysuyo y el cuzqueño: la presencia de una /a/ final en lugar de /i/ en tura y pana.

En relación a la macrocategoría B, debe resaltarse que su fijación es bastante distinta de la que ofrecimos para el quechua chinchaysuyo. Así, en relación con los ascendientes, podemos apreciar la cristalización de un cambio:167 el vocablo machu se mantiene en su sentido de ‘abuelo’, mientras que apuşki y awkilla transitan hacia el significado de ‘antepasado’, que cubre de manera muy difusa las categorías castellanas

bisabuelo/a y tatarabuelo/a. El espacio conceptual femenino correspondiente, por el contrario, no evidencia este nivel de elaboración en las fuentes (recordemos que en el conjunto relativo a este pariente solo encontramos un primitivo léxico fidedigno) y es ocupado por un solo vocablo: paya. En relación con los descendientes, restituimos un escenario relativamente similar. En este caso, resulta clara una división entre los hijos de los hijos del ego (Hjo/a.Hjo/a) y los hijos de los hijos de los hijos de ego (Hjo/a.Hjo/a.Hjo/a). En otras palabras, en nuestra restitución se puede apreciar una diferencia con respecto a la del quechua chinchaysuyo: las voces haway y willka se fijan en el sentido de ‘nieto/a’, mientras que chupullu se restituye como una categoría relacionada con las categorías castellanas bisnieto/a y tataranieto/a.

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Ello se vería reforzado por la hipótesis alternativa de Cerrón-Palomino para la presencia de uşi en el dialecto chinchaysuyo: la haplología de –su– en *uşuşi. De ser esto así, la presencia de uşuşi en la lengua sería bastante anterior a la de su primer registro.

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Si es que asumimos la hipótesis planteada en relación a esta categoría, es decir, si suponemos como cierto que este conjunto de categorías castellanas (abuelo/a, bisabuelo/a, tatarabuelo/a) no tenían una clara definición en el quechua prehispánico.

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En la macrocategoría C, hemos restituido los vocablos yaya ‘tío, hermano del padre’, kaka ‘tío, hermano de la madre’, ipa ‘tía, hermana del padre’ y mama ‘tía, hermana de la madre’. En relación con la categoría sobrino/a hemos restituido los vocablos quncha y mulla, sin distinción de género, pues las fuentes son bastante confusas con respecto a este aspecto.168 Finalmente, en relación a la categoría primo- prima, hemos escogido restituir los mismos vocablos que son empleados para referirse a los hermano; no obstante, esta vez, hemos incluido la posibilidad de establecer tres grados de cercanía con respecto al ego por medio de los adjetivos sichpa, qaylla y karu. Esta restitución puede resultar discutible, pero consideramos que las fuentes para el quechua cuzqueño ya evidencian una clara tendencia a la incorporación de estos elementos dentro del paradigma.169

En la macrocategoría D, hemos procedido de modo similar al seguido en la restitución de la misma área conceptual del quechua chinchaysuyo. Así, el conjunto de afines está divido en dos subconjutos. El primero incluye los términos yaya y kaka

‘suegro de varón’, kiwachi ‘suegro de mujer’, aqi, ipa y mama ‘suegra de varón’, y

kiwach, kiwaş y mama ‘suegra de mujer’. Como se puede apreciar, no nos ha sido posible deslindar adecuadamente la referencia precisa del vocablo mama al interior de esta categoría, por lo que hemos decidido colocarlo tanto en relación con la madre de un cónyuge masculino como de uno femenino. Por su parte, el resto de parientes afines se agrupan bajos los vocablos qatay, maşani y kaka (afines masculinos), y qhachun y aqi

(afines femeninos). Nuevamente, como se puede apreciar, nos ha sido imposible, dados los datos disponibles, distinguir adecuadamente entre las referencias de kaka y aqi en

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Lo único que sí tenemos claro es que quncha es el vocablo usado por un ego masculino y mulla es usado por un ego femenino.

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En otros términos, más allá de la advertencia de DGH acerca de que en el quechua no existen términos para los primos, consideramos que los datos que ofrece el mismo DGH (y las otras fuentes cuzqueñas) evidencian que este amoldamiento al castellano ya estaba empezando a ocupar un lugar relevante dentro de la concepción del parentesco quechua de la región cuzqueña. En todo caso, esta restitución es válida para el quechua colonial, mas no para el prehispánico.

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relación con las qatay y qhachun, respectivamente, por lo que hemos preferido mantener estos términos alternantes en este conjunto de afines.

A continuación ofrecemos el cuadro que busca representar la distribución del espacio conceptual que el léxico de parentesco ocupaba en el quechua cuzqueño. La lógica de organización que subyace a este modelo es la misma que se explicó al presentar el Esquema 3 en §5.1.