5. Experimental methodology
5.1 General principles and methodology
El otro referente que Lacan convoca para tal fin se remite a las tesis fundadoras de la lingüística estructural, de donde toma los argumentos fundamentales de Saussure. Cuando éste, al hablar del valor del signo, precisa que “en la lengua cada término tiene un valor por oposición a todos los otros térmi nos”,26 intenta poner el acento en la particularidad de los signos lingüísticos por la cual no sólo son significativos por sus contenidos sino que lo son, sobre todo, por las relaciones de oposición que m antienen entre sí en la cadena del discurso. En consecuencia, lo que les otorga su identidad significativa es, ante todo, la referencia al sistema:
El principio d e d iferenciación, aplicado a la unidad, p u ed e formularse así: los caracteres déla unidad se confunden con la unidad misrrí'P
Lacan, por cierto, explotará esa propiedad al insistir en el hecho de que lo que distingue a un signo es precisamente todo lo que no lo constituye: la propia diferencia produce el valor de la unidad. No obstante, la vinculación con el rasgo unario sólo se justifica en la medida en que el signo y el significante no pueden ser confundidos en modo alguno. Justamente, debido a la supremacía del significante,28 cuya importancia en relación con la experiencia del inconsciente y, de modo más general, con la estructura del ser hablante [parlétre]29 recordará siempre Lacan, ese principio de diferenciación instauradora estará tanto más justificado cuanto que será aplicado al orden del significante como tal:
[...] lo que distingue al significante es ú n icam en te el h ech o de ser lo que todos los otros n o son; en el significante, lo que im plica esta función d e la unidad, es precisam ente, el n o ser más que diferencia.30
Si la prevalencia del significante en el orden simbólico encuentra su mejor expresión en la fórmula de Lacan: “un significante es lo que representa al sujeto para otro signifi cante”,31 la pertinencia de esa proposición sólo se funda en la distinción radical que se ve obligado a establecer Lacan entre el signo y el significante. En su seminario La identificación las evocaciones que nos llaman la atención sobre esta diferencia son numerosísimas:
U n significante se distingue de un sign o en prim er lugar por lo siguiente [...]: el h e c h o d e que los significantes sólo p o n en de m anifiesto en prim er lugar la presencia de la diferen cia co m o tal y ninguna otra cosa. Por lo tanto, lo prim ero que eso im plica es el h ech o d e que la relación del signo con la cosa desaparece.32
Sin ir más lejos,33 ya desde ahora podem os estar segturos de la afinidad lógica que existe entre la unidad significante y la
función del rasgo unario. Desde todo punto de vista, puede considerarse al significante como la encarnación misma del rasgo unario por la sola razón de que opera en el sujeto como el “soporte como tal de la diferencia”.34
Lo ilustraremos de inm ediato con el siguiente cuento: Tres exploradoras inglesas toman su té en el corazón de un bosque virgen. Mientras se realiza el ritual con la consabida solemni dad, aparece un enorm e gorila. Escruta ávidamente a las tres mujeres con una m irada libidinosa, salta sobre una de las tres y desaparece con ella. Luego de un prolongado lapso de piadoso recogimiento impuesto por la ceremonia del té, una de las dos inglesas restantes rom pe el silencio y le dice a la otra: “Me pregunto por qué la eligió a ella. ¿Qué tiene que nosotras no tengamos?”.
Con la condición de que estemos familiarizados con la relación que mantiene el sujeto con la función del significante, la moraleja de este cuento se evidencia por sí misma: ¡el uno, es
elotro!
Cuentos aparte, la experiencia del inconsciente corrobora esa identificación de la unidad significante con el rasgo unario a través de la dimensión del automatismo de repetición en la que el significante se manifiesta más que nunca como produc tor de la diferencia. En la repetición sintomática, observamos que “el comportam iento se repite para hacer resurgir a ese significante que es como tal”,35 es decir, al significante origina riam ente reprimido. Pero es evidente que esa unicidad del sig nificante originariamente reprim ido sólo puede producir otra cosa para el sujeto, es decir producir diferencia, puesto que un significante tal sólo puede representarle frente a otro signifi cante. En consecuencia, el hecho de que el ciclo de las repeticio nes se desarrolle en form a desfigurada, no tiene más explica ción que la propuesta por Lacan en estos términos:
[...] la paradoja d el autom atism o d e rep etición reside en que p u ed en ver surgir un ciclo d e com portam iento inscribible com o tal en los térm inos d e una resolución de tensión d el par n ecesi dad-satisfacción, y que n o obstante, sea cual fuere la función
interesada en ese ciclo, por carnal que la su pongan, no deja d e ser m en os cierto que lo que quiere decir en tanto autom atism o d e repetición es que está ahí para hacer surgir, para recordar, para hacer insistir algo que sólo es, en su esencia, un significante designable por su fu n ción y, en especial, en ese aspecto que introduce en el ciclo de sus rep eticion es — siem pre las mismas en su esen cia [...]— la diferencia, la distinción, la unicidad [...] D igam os que a partir d e ahí se p u ed e expresar el com portam ien' to co m o el com portam iento n ú m ero tal, [...] el ataque histérico por ejem plo, [...] q u e surge co m o com p ortam ien to n ú m ero tal. Sólo el núm ero está perd id o para el sujeto. Justam ente, en tanto que el n ú m ero está perdido, p u ed e surgir enm ascarado en esa función de hacer resurgir detrás d e lo que se llamará la psicología de su ataque, detrás d e las m otivaciones aparentes; y saben bien que en ese punto a nadie le resultará difícil encontrarle el aspecto de una razón [...]
En consecuencia, en ese enlace estructural de algo insertado de m o d o radical en esa individualidad vital con esa fu n ció n significante nos encontram os con la exp erien cia analítica.36
Si esta incursión en el automatismo de repetición denota explícitamente la afiliación del significante al rasgo unario, no por ello deja de situar la alienación del sujeto a “la función del significante en tanto es el punto de amarre de algo desde donde se constituye el sujeto”.37 El conocido caso del nom bre propio es la ilustración ejemplar del pacto decisivo que se sella, mediante la intermediación de la identificación, entre el rasgo unario, el significante y el sujeto.
Notas
1. Lacan, J., L ’identification, op. cit., seminario inédito del 22 de noviembre de 1961.
2. Ibíd., seminario inédito del 15 de noviembre de 1961 (el subrayado es mío).
3. Ibíd., seminario inédito del 22 de noviembre de 1961 (el subrayado es mío).
4. Cf. Lacan, J., Encore, Livre XX (1972-1973), París, Seuil, 1975 [Versión castellana: A ún, Libro XX, Paidós, 1981].
5. Ibíd., Seminario del 19 de diciembre de 1972, pág. 25 (subrayado por el autor).
6. Lacan, J., L ’identification, op. cit., seminario inédito del 15 de noviembre de 1961.
7. Lacan, J., Encore, op. cit., seminario del 16 de enero de 1973, pág. 46 (subrayado por el autor).
8. Ibíd.
9. Ibid., seminario del 8 de mayo de 1973, pág. 101 (subrayado por el autor).
10. Ibíd., seminario del 22 de noviembre de 1972, pág. 11.
11. Ibíd., seminario del 15 de mayo de 1973, pág. 114 (subrayado por el autor).
12. Ibíd., seminario del 22 de noviembre de 1972, pág. 11. 13. Ibíd., pág. 12 (subrayado por el autor).
14. Ibíd., seminario del 16 de enero de 1973, pág. 46.
15. Lacan, J., L ’identification, op. cit., seminario inédito del 21 de febrero de 1962 (subrayado por el autor).
16. Ibíd., seminario inédito del 29 de noviembre de 1961 (el subraya do es m ío ).
17. Este caso clínico ya ha sido descrito en mi artículo: “Approche psychanalytique de lafonction du nom propre”, en C orrespondances freu diennes, № 25, 1989, págs. 9-13.
18. N o abordaré aquí una problemática diferente que radica en saber cóm o la confusión de esta distinción ha podido operar com o factor de sencadenante de la descom pensación psicòtica.
19. Lacan, J., L 'identification, op. cit., seminario inédito del 6 de diciembre de 1961.
20. Ibid., seminario inédito del 13 de diciembre de 1961.
21. Freud, S., “Psychologie des foules et analyse du m oi”, en Essais de psychanalyse, op. cit., pág. 169 (subrayado por el autor).
22. Lacan, J., L ’Identification, op. cit., seminario inédito del 13 de diciembre de 1961.
23. Ibid., seminario inédito del 6 de diciembre de 1961 (el subrayado es m ío).
24. Frege, G., G rundlagen d er A rithm etik, Breslau, Max-Hermann Marcus, 1884; trad. С. Imbert, Les fo n d e m e n ts de l ’arithm étique, Paris, Seuil, 1969.
25. En mi trabajo L ’a-scientificité de la psychanalyse, tom o 2. La para- doxalitéinstauratrice, op. cit., págs. 157-164, he desarrollado unasíntesis de la construcción que realiza Frege a partir del Uno. Cf. también el estudio deJ.A. Miller, “La suture. Eléments de la logique du signifiant”, en Cahiers p o u r l’analyse, № 1: La vérité, 2: Q u ’est-ce que la psychologie?, Paris, Seuil, 1966, págs. 37-49, donde el autor propone una articulación más general de algunos aspectos de los trabajos de Frege con la enseñanza de Lacan.
pág. 126 [Versión castellana: Curso de lingüística general, Buenos Aires, Losada, 1945]. Cf. también Dor ,J., Introducción ala lectura d e Lacan, tomo El inconsciente estructurado com o lenguaje, op. cit., cap. 5: “El valor delsigno lingüístico y la puntada en Lacan”, págs. 45-51.
27. De Saussure, F., ibid., págs. 167-168 (subrayado por el autor). 28. Cf. Dor,J., Introducción a la lee tura d e Lacan, tomo 1. El inconsciente estructurado com o lenguaje, op. cit, cap. 6: “Metáfora-metonimiay primacía del significante”, págs. 52-62.
29. Cf. en particular Lacan,J., 1) “D ’un dessein” (1966) en Ecrits, op. cit., pág. 365: “El efecto de verdad [...] culmina en un velo irreductible en el que se marca la prim acía del significante" [Versión castellana: “De un designio”, en Escritos, op. cit., tomo 1); 2) “Situation de la psychanalyse et formation du psychanalyste en 1956”, ibid., pág. 467: “La primacía del significan te sobre el significado [...] aparece ya como imposible de soslayar en todo discurso sobre el lenguaje, no sin que desconcierte demasiado al pensamiento para que, incluso en nuestros días, haya podido ser enfren tada por los lingüistas”, etc. (el subrayado es m ío). [Versión castellana: “Situación del psicoanálisis y formación del psicoanalista en 1956”, en Escritos, op. cit., tomo 1].
30. Lacan, J., L ’identification, op. cit., seminario inédito del 29 de noviembre de 1961.
31. Salvo error de mi parte, puede situárselo por primera vez bajo la pluma de Lacan en “Subversion du sujet et dialectique du désir dans l’inconscient freudien”, en Ecrits, op. cit., pág. 819 [Version castellana: “Subversion del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano”, en Escritos, op. cit., tomo 2].
32. Lacan, J., L ’identification, op. c it, seminario inédito del 6 de diciembre de 1961.
33. La cuestión de la distinción entre signo y significante, con todas las incidencias que implica, será específicamente desarrollada en el capítu lo 10: “El significante, el corte y el sujeto”, cf. infra, pág. 178.
34. Lacan, J., L ’identifìcalion, op. cit., seminario inédito del 13 de diciembre de 1961.
35. Ibid.
36. Ibid., seminario inédito del 20 de diciembre de 1961. 37 .Ibid.