3.3 Numerical Experiments
3.3.1 General Procedures
Grace Musuka es una líder metodista unida que vive de “Oración informada y acción en ora- ción”, el lema del Día Mundial de la Oración. Es una misionera regional de Mujeres Metodistas Unidas, que sirve en seis países en África central. Provee capacitación a las mujeres para el liderazgo y vive en Zimbabue, donde nació.1 El Día Mundial de Oración es un movimiento
ecuménico dirigido por mujeres cristianas que dan la bienvenida a todo el que quiera sumarse en oración y acción por la paz y la justicia.2 Las mujeres de Zimbabue eligieron el tema para
el Día Mundial de Oración de 2020. “¡Levántate! Toma tu camilla y anda”, a partir del texto en Juan 5:2–9a.3 Interpretaron el encuentro de Jesús como un llamado a actuar en amor por
la paz y la reconciliación. La gracia de Dios requiere nuestra respuesta. La oración es solo el primer paso. Luego la fe debe ser puesta en acción. Este pasaje “sugiere que no debemos tener temor de actuar según lo que Dios nos habla. Dios nos está ofreciendo los pasos para la transformación personal y social”.4 Este es el testimonio moral de la iglesia.
Musuka conecta la oración informada y la acción basada en la oración en formas que hacen una diferencia en la vida de quienes la rodean. Comenzó su ministerio como misionera re- gional en 2012 llevando adelante un sondeo de necesidades, visitando cado uno de los seis países que se le habían asignado (Camerún, República Democrática del Congo, Malawi, Namibia, Tanzania y Zimbabue) y escuchando las historias de las mujeres.5 Por su confianza
en la gracia preventiva de Dios, las escuchaba sin precipitarse a hacer juicios. Ayudar a las mujeres a escribir sus historias es un primer paso en ayudarlas a ser autosuficientes. Durante un episodio del pódcast Faith Talks que explora el empoderamiento de las mujeres en África y el Día Mundial de Oración ecuménico con foco en Zimbabue, ella compartió su propia histo- ria. Dice que con frecuencia recurre a pasajes bíblicos específicos mientras está en oración. Uno de sus preferidos es “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).6 Este
versículo la ha inspirado para dar testimonio en su comunidad y en comunidades que la rodean, sumándose a la acción por la paz y la justicia.
Para ella, uno aprende a orar fervientemente cuando toma conciencia de las necesidades de la comunidad. Cuando le pregunté por qué cosas podemos orar nosotros en Estados Unidos de América, nombró algunas muy específicas, incluyendo más escuelas y bienes básicos. “Necesitamos paz, necesitamos ser empoderados económicamente. Tenemos necesidades básicas para las familias y los niños, educación, temas de salud”.7 Musuka se apresura a
recordarnos que “Jesús no tiene otros pies que los nuestros ni otras manos que las nuestras”. Antes de poner los pies y las manos a disposición en nombre de Jesús, necesitamos guía. ¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Qué debemos hacer?
Al entrar en el cuarto y último momento de dar testimonio, procuramos tener en cuenta el futuro que Dios quiere. Una versión del futuro de Dios la encontramos en Isaías, “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra” (Isaías 65:17). ¿Cómo podemos preparar- nos para ese futuro de shalom? ¿Cómo podemos participar de esa visión de la justicia? La
participación significativa en la voluntad de Dios para la creación requiere que vislumbremos la justicia de Dios a través de los ojos de nuestros prójimos, especialmente los que menos tienen, para quienes la injusticia es una realidad constante.
El proceso de dar testimonio nos ha preparado para esto. El reconocimiento de igual dignidad en el reino relacional de Dios ocurrió en el primer momento, al estar enraizados. Impulsados por la gracia preventiva, nos movemos en apoyo a los derechos humanos en respuesta a la imagen de Dios en nuestro prójimo. La empatía por las personas más vulnerables de nuestra comunidad se dio en el segundo momento, la presencia atenta. Motivados por la gracia que nos justifica y convencidos de nuestra responsabilidad, respondimos en amor para suplir las necesidades humanas básicas. Recordar nuestra complicidad en el pasado, todavía presente en los sistemas actuales de opresión, fue el tercer momento, el de la claridad histórica. Impulsados por la gracia justificadora y perdonadora procuramos restituir las relaciones rotas con las víctimas de la injusticia, comprometiéndonos en actas de arrepentimiento. Ahora, el cuarto y último momento de dar testimonio se hace cargo del futuro. El valor otorgado por Dios, la redención y el perdón nos han preparado para la participación significativa en la obra de reconciliación y el shalom de Dios. Imaginando la justicia de Dios, entramos en solidaridad con nuestros prójimos y con toda la creación. Este es el futuro de reconciliación y el shalom de Dios. Estamos invitados a vivir en ese futuro hoy.
Este módulo comienza con el sermón de una predicadora menonita, Pamela Brubaker, quien ha aprendido a dar testimonio a quienes la rodean. Los metodistas unidos deben parte de su herencia a Martin Boehm, un obispo menonita y uno de los fundadores de la Iglesia Metodista Unida.8 Honramos esta parte de nuestra herencia metodista unida escuchando a una me-
nonita actual que nos trae al umbral de la esperanza. El sermón del “umbral” de Brubaker está entre dos momentos, centrado entre la claridad histórica y la participación significativa. El pasado y el futuro convergen mientras damos testimonio en el presente. En esta sesión exploraremos los temas de reconciliación y pleno florecimiento de la creación. La santidad, el discipulado y la perfección cristiana se alimentan en comunidad cuando buscamos tener la mente de Cristo e imaginar la voluntad de Dios. Dios sana relaciones rotas y da lugar a las nuevas cuando abrazamos el shalom y una nueva visión de la vida abundante. Luego ofreceré un ejemplo sobre pasar de la presencia atenta al activismo, tomado de mi trabajo de justicia e igualdad de género a través de la Comisión General sobre el Estado y Rol de la Mujer en la Iglesia Metodista Unida. La participación significativa en el buen futuro de Dios requiere confrontar el pecado de la violencia, reconociendo su realidad sistémica, y dando testimonio como iglesia. Cuando imaginamos la solidaridad radical con cada persona y toda la creación, e intentamos ver a Dios en estas relaciones, damos testimonio de las posibilidades que Dios nos da para una nueva creación. La irrupción santa de la gracia de Dios en nuestra vida nos transformará.
Actividades para hacer en oración:
1. Escuche la entrevista con Grace Musuka en el pódcast Faith Talks de Mujeres Metodistas Unidas (unitedmethodistwomen.org/faithtalks) en un círculo, una clase o con un compañero o compañera de oración. ¿Sobre qué le inspira a orar el testimonio de Musuka?
2. ¿De qué modo lleva la oración a la acción? Piense en ejemplos de su propia vida de fe, su congregación y comunidad más amplia.
3. ¿Cómo sabe por qué orar? Con un compañero o grupo de oración, escuchen con determinación sobre las necesidades de las personas en la comunidad donde se sitúa su congregación. Luego, ¡oren fervientemente!
4. Participe del Día Mundial de Oración: worlddayofprayer.net/index.html.