canción, o cuando se realiza una audición mu- sical), y hay muchos otros momentos en que las actividades se realizan en horario extraescolar, especialmente cuando se indaga, se investiga o se realiza una entrevista.
Es muy importante que tanto el maestro como los alumnos sean muy conscientes del tiempo de que disponen para la realización de este proyecto: teóricamente tenemos dos meses de clases o lo que es lo mismo ocho semanas o 16 sesiones u horas/cla- se, aunque se debe tomar en cuenta que durante el mes de mayo hay muchas festividades, y que el mes de junio es de exámenes y clausuras. Debe conside- rarse también el tiempo de trabajo extraescolar.
Durante los distintos momentos del proyecto el maestro deberá estar atento a las demandas y necesidades que planteen los alumnos, además de observar los diferentes procesos que se dan al inte- rior del grupo. El diálogo constante con los alum- nos acerca de los logros y las dificultades que van surgiendo en la realización de las distintas activi- dades, permitirá realizar los ajustes necesarios, y constituye en sí un mecanismo de evaluación.
Es recomendable considerar este proyecto no sólo como un proyecto de la asignatura de Música
sino como un proyecto escolar. Esto por varias razones: por un lado los contenidos y las activi- dades que aborda tienen relación con las asigna- turas de Ciencias, Historia y Español. Por otro lado, el hecho de realizar un proyecto en el que participan y colaboran diferentes miembros de la comunidad es una forma de integrar diversos conocimientos y de relacionarse con el entorno. También es una buena manera de concluir esta etapa de la educación básica y despedirse de la escuela secundaria.
Por todo ello se propone que se destine uno o varios días del calendario escolar a presentar la Feria del sonido y la tecnología, y de esta manera concluir o cerrar el proyecto.
Al finalizar cada una de las etapas del proyecto, y después de la presentación de la Feria del sonido y la tecnología ante la comunidad, el maestro deberá analizar los resultados en cuanto al logro de los aprendizajes, los procesos cognitivos que estuvieron implicados, el empleo de recursos y materiales, así como la eficacia de las estrategias para reali- zar el proyecto. Si se ha tenido la oportunidad de videograbar, la evaluación puede realizarse conjuntamente con los alumnos a partir de la vi- sualización del video.
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Evaluación
La evaluación consiste en recabar información que permita emitir un juicio acerca de los avances y las dificultades que se dan en el aprendizaje de los alumnos. Además debe orientar al maestro en el desempeño de su práctica educativa.
La evaluación del proceso de trabajo nos per- mite saber de qué manera los estudiantes se han apropiado de los conceptos, las habilidades y las actitudes que se pretende desarrollar en esta asignatura.
Son tres las dimensiones del aprendizaje que pueden evaluarse:
El uso que hace el alumno de las técnicas y los materiales.
La expresividad del alumno, entendida como la manifestación personal de sus sen- timientos, ideas y emociones.
La comprensión y aplicación de conceptos. Estos tres aspectos se reflejan de manera concreta en el apartado “Aprendizajes esperados” de cada bloque del programa, por lo que éstos han de ser considerados como criterios mínimos para la eva- luación de los alumnos.
Asimismo, es importante que el docente eva- lúe tanto las producciones como los procesos de trabajo en que intervienen los alumnos.
Durante el proceso de trabajo se puede obser- var de qué manera los alumnos asimilan, orga- nizan e interpretan los conocimientos, mientras que los productos ponen en evidencia el resul- tado de lo aprendido. Por ello se sugiere que la evaluación se realice en situaciones cotidianas
1. 2. 3.
del aula y en condiciones reales de trabajo, no mediante pruebas, exámenes escritos u otros instrumentos que resultan ajenos a la propia na- turaleza de la música y a la dinámica de trabajo generada en el aula.
En música se pueden utilizar diversos pro- cedimientos e instrumentos de evaluación que permitan, tanto al profesor como a los alumnos, identificar lo que se ha aprendido.
A cont inuación se presentan varios ejemplos:
El intercambio de experiencias a través del diálogo, la entrevista o la formación de gru- pos de discusión permitirá al docente iden- tificar qué conocimientos han aprendido los alumnos y qué desean comentar sobre ello. Si deseamos llevar un seguimiento sistemá- tico del proceso de aprendizaje de los alum- nos se puede solicitar que cada estudiante registre sus vivencias a través de una bitáco- ra de clase (puede realizarse colectivamente, de forma rotativa).
El registro en audio (con una grabadora), en video o ambos (con la posterior audición o visualización y comentarios en grupo), per- miten tanto al maestro como a los propios alumnos observar y evaluar el aprendizaje. Se pueden grabar o videograbar ejercicios o actividades realizadas en el aula, las presen- taciones o los conciertos, las entrevistas, los proyectos que se presentan en la escuela y ante la comunidad, etcétera. La grabación es además un recurso didáctico muy útil para comparar lo que ha sucedido después de un tiempo determinado de trabajo. Por ejemplo: •
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interpretar y grabar una pieza instrumental, volverla a grabar después de un tiempo, y escucharla después, permite detectar si ha habido una evolución.
Los productos finales constituyen una prue- ba tangible o resultado de un proceso de aprendizaje. Por poner un ejemplo, en música tenemos como productos las composiciones de los alumnos y como prueba tangible los registros gráficos (grafías o partituras), o la grabación en audio o en video.
Para enriquecer el proceso de evaluación que realiza el maestro se debe dar paso a otros puntos de vista o juicios valorativos, como son los del mis- mo alumno y los de sus compañeros de clase.
A fin de favorecer el desarrollo de juicios crí- ticos y constructivos es necesaria una práctica constante sobre la argumentación y valoración de sus propias producciones y procesos de aprendi- zaje. De esta forma los estudiantes se habitúan a ejercer la crítica, y cada vez tienen mayores ele- mentos para juzgar y enriquecer tanto el propio trabajo como el de los demás.
La evaluación realizada entre compañeros permite reconocer las distintas maneras de en- frentarse y responder a una misma consigna de trabajo. Esta situación aporta aprendizajes importantes, tanto para el alumno que pone a consideración su trabajo, como para aquellos que opinan, dado que este proceso obliga a observar las cualidades de la obra y a emitir juicios de valor utilizando los conocimientos aprendidos.
La autoevaluación es la reflexión personal sobre el propio proceso de aprendizaje. Es im- portante que el alumno tenga la oportunidad
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de comentar acerca de su propio trabajo, de sus logros y dificultades, así como reconocer lo que ha aprendido.
Para el maestro esta situación implica tener que compartir la responsabilidad de la evalua- ción, así como estar dispuesto a asumir un rol diferente y a dar la palabra a los alumnos. Cono- cer el punto de vista de los alumnos le brindará al maestro mayores elementos para valorar su desempeño y aprendizaje.
Para concluir, es conveniente enfatizar que, independientemente de la manera que se elija para evaluar el aprendizaje de los estudiantes, es importante que se les informe cuáles serán los criterios que guiarán su evaluación.