Chapter 4: Genome annotation and initial investigations for the
4.4.4 Generation of RNA-Seq data for the BC-16 isolate of Phytophthora
“Para poder ejercer influencia subliminal en las masas de forma continua, una de las herramientas que utiliza la élite de poder es la industria del cine, y una de sus más poderosas herramientas es Hollywood” (Fritz Springmeier).
En el primer tomo de esta serie sobre el Anticristo, hemos profundizado en uno de los secretos mejor guardados y el triunfo más importante de los Illuminati: su programa ultrasecreto de control total de la mente, el Proyecto Monarca. Este programa es el cimiento del plan sin fecha para forzar a toda la especie humana a un estado universal de esclavos. El Proyecto Monarca y el control de la mente (control de la conciencia de una persona) de unos pocos elegidos en la sociedad es la garantía para el secreto absoluto de los planes que han de conducir a la dictadura mundial del Anticristo.
El Proyecto Monarca utiliza métodos de control mental penetrantes y excesivos para transformar a seres humanos en robots.[1] Los métodos de control de la mente empleados deliberadamente crean experiencias traumáticas para los sujetos utilizados. Estos robots humanos
––esclavos del Proyecto Monarca–– son sometidos a “controladores”, que forman parte de los Illuminati. Los esclavos de este programa se implantan en los más altos rangos del gobierno, la Iglesia y las instituciones científicas, financieras y educativas, que sean capaces de influir en la vida civil. Los Illuminati se aseguran de que los robots humanos colocados en altos rangos hagan su trabajo sin revelar ningún plan secreto. Es fácil de entender que un eslabón débil podría ser fatal para la organización.[2] Sin estos esclavos del Proyecto Monarca nunca habrá un Nuevo Orden Mundial. Ellos se aseguran de que todo el espectro de sus asuntos y unidades pueda ser controlado y mantenido en secreto, oculto detrás de puertas herméticamente selladas.
La industria del cine está por entero en manos de los Illuminati, cuyo interés radica en poder llegar a un público masivo. Entre otros, Hollywood es un gigantesco centro para el control de la mente. En la mayoría de las películas y de las populares series de televisión, los esclavos del Proyecto Monarca actúan los papeles principales.[3]
El teniente coronel Dave Grossman es un especialista en el campo de la programación. Él entrena a soldados para matar personas al recibir la orden. En su libro Capacitando
para matar, Grossman escribe que el mundo del entretenimiento utiliza las mismas
personas. Dice que el entrenamiento para matar comienza con los dibujos animados: “Comienza con inocentes dibujos animados y, a medida que crecen, continúa con acciones muy violentas en la pantalla. En ese momento, los padres empiezan a prohibir a sus hijos que vean películas con restricciones de edad (violencia, malas palabras, etcétera).[4] Estas películas muestran apuñalamientos, derramamiento de sangre, tiroteos, cuerpos plagados de balas y otras atrocidades”.[5]
Walt Disney fue el hombre que nos dio dibujos animados, parques temáticos y varias películas increíbles para todas las edades. Disney se ha convertido en la corporación más grande en el área del entretenimiento. La mayoría de las personas están convencidas de que las películas de Disney son inofensivas y agradables.
¡Walt Disney es uno de los mejores engaños de los Illuminati! La imagen traidora de “película sana de Disney” es un triunfo muy importante de los Illuminati. Detrás del entretenimiento de Disney acechan cosas oscuras: las llamadas snuff movies (películas en las que se filma la muerte real de una persona) y el porno duro y violento. Joe Roth, director de los Walt Disney Studios, también encabeza empresas subsidiarias como Touchstone, Miramax y Hollywood Pictures. Estas compañías son la fachada de empresas de películas pornográficas. Sin embargo, el público principal nunca verá la pornografía que ha sido producida durante años por los Illuminati.
En realidad, Walt Disney fue un sádico capo del porno que disfrutaba haciendo películas pornográficas. Entre bastidores, en Disney también encontramos esclavitud blanca, control mental de los esclavos del Proyecto Monarca e instigación de varias generaciones a la brujería. Nadie en el mundo ha logrado vender la brujería tan efectivamente como los hermanos Disney.[6]
La conocida película Los pequeños extraterrestres (Return from Witch Mountain) fue en su momento uno de los más poderosos estímulos a la brujería. El control mental y los esclavos del Proyecto Monarca desfilaban en la pantalla deliberadamente.
Una de las mayores instigaciones a la brujería y al satanismo es la mundialmente famosa producción de las películas de La Guerra de las Galaxias (Star Wars). En esta trilogía todo tiene que ver con el satanismo y la brujería, los cuales se fueron extendiendo y pronunciando aún más con cada episodio posterior. Como muchas otras producciones de Hollywood, La Guerra de las Galaxias se utilizó para programar a las personas, con el fin de convertirse en esclavos del Proyecto Monarca. Y todo eso bajo la cubierta de entretenimiento inocente.
La compañía fílmica abc produjo la serie Wild Palms, otro vehículo de Disney. Este largometraje mostraba claramente cómo funciona el control de la mente y cómo viven los Illuminati. Se trata de la forma en que los niños son secuestrados y los bebés son cambiados al nacer. Incluso mostraba cómo se utilizan los dibujos animados para enseñar a los niños a matar. Wild Palms también mostraba la interconexión de los linajes a través de matrimonios deliberados entre los Illuminati. No obstante, el nombre “Illuminati” no se mencionaba en ninguna parte del largometraje, pero las similitudes entre “el Padre” y el liderazgo de los Illuminati son muy obvias. En la película, los esclavos se dirigían a los
programadores como “Padre” y “Madre”. Afirma uno de los personajes principales: “Llegará el día en el que despertaremos y nos daremos cuenta de que este país no es nuestro, y a nadie le importará en lo más mínimo”. El largometraje mostró que nada pasa por accidente. El productor de la serie, Bruce Wagner, demostró claramente su conocimiento del control mental. El hecho de que la película fuera producida y editada es un testamento a la arrogancia de los Illuminati, que señalan y programan a miles de personas con propósitos criminales. Las masas no se dan cuenta de que ¡no hay ninguna diferencia entre la violencia ficticia en estas películas y la violencia que vemos en el mundo real! Parecería que los Illuminati asumen que, de ser reconocidos, “a nadie le importará en lo más mínimo”.
Padres y adultos se conmocionarán al conocer las mentiras escondidas en los dibujos animados de Disney. El plan maestro de los Illuminati implica alterar la vida familiar, haciendo que los niños estén en contra de sus padres y alentando la violencia. En última instancia, los Illuminati están trabajando para establecer una sociedad violenta. Para lograr su objetivo, tiene que haber mucha violencia en el cine, en la televisión y en los dibujos animados. Los padres no se dan cuenta de que sus hijos están siendo expuestos continuamente a un coctel de ocultismo, brujería y pornografía subliminal. Por ejemplo, la película animada La Sirenita contiene varias imágenes pornográficas, que incorporan genitales masculinos en la portada del video.
En La Sirenita de Disney, los castillos son órganos sexuales masculinos.
El mundo oculto de la magia negra también patrocina a la industria fílmica de Disney y, en décadas tan tempranas como la de los veinte y los treinta, supo lo que tenía que hacer en nombre del plan maestro del Nuevo Orden Mundial:
Una película de Disney en 1920 muestra a niños que logran escaparse de las clases, que hurtan tiendas y juegan un alegre partido de hockey. Un verdadero estímulo de mal comportamiento.
El cortometraje de 1925, Alice Stage Struck, muestra cómo la pequeña Alicia es atada, amordazada y llevada a rastras hasta una sierra taladora. Los Illuminati inteligentemente abordan la curiosidad de “niño” que hay dentro de cada persona adulta. Los Illuminati desean mostrar que la brujería oculta es un fenómeno totalmente común.
A principios de los años cuarenta, Disney experimentó dificultades financieras. Nelson Rockefeller ayudó pagando por la producción de dibujos animados sobre América del Sur. Los tres caballeros muestra un ilustre pato Donald persiguiendo a mujeres sudamericanas.
llamada Perséfone. En esta película, titulada La diosa de la primavera, Satanás secuestra a Perséfone para tomarla como su esposa y llevarla al inframundo. Después de seis meses, le es permitido regresar a la tierra. Es de destacar que los rituales que rodean a Perséfone son los mismos que los rituales que tienen sus orígenes dentro de los Illuminati.
La caricatura del pato Donald Corn Chips (1951) muestra cómo Donald golpea a sus sobrinos Hugo y Luis en la cabeza. Hugo y Luis regresan más tarde con una bolsa de palomitas de maíz robada, que vacían en el patio delantero de Donald. El principio de “ojo por ojo” es, dialécticamente hablando, totalmente justificado en las películas de Disney.
En la película Alicia en el País de las Maravillas, Disney muestra cómo Alicia se aleja de sus responsabilidades y participa en aventuras maravillosas y despreocupadas.
En la caricatura de 1951, Get Rich Quick (Hágase rico rápidamente), Goofy gana una enorme cantidad de dinero en un juego de póquer. Su esposa, quien primero estaba en contra de que él jugara póquer, lo perdona inmediatamente cuando ve cuánto ha ganado. Bastante reprobable forma de dialéctica.
Los dibujos animados Gárgolas de Disney fueron hechos para la televisión y son claros ejemplos de las enseñanzas demoniacas de Satanás. Cuentan la historia de una raza de demonios que protegen a la ciudad de Nueva York. Una de las gárgolas incluso se llama Démona.
En otra caricatura, ¡el ratón Mickey se muestra inhalando cocaína!
Quien piensa que Disney sólo crea cuentos de hadas está muy equivocado. En estos cuentos de hadas, los hechos se reemplazan con ficción para facilitar el control de la mente. Tanto Blancanieves como Pinocho contienen principios ocultos como la muerte y la resurrección. Blancanieves y los siete enanos contiene un tema ocultista muy importante que se utilizó para programar a los niños del Proyecto Monarca.
En 1940, Disney produjo las dos películas animadas Pinocho y Fantasía, que fueron usadas por los Illuminati para programar niños. Aunque Fantasía fracasó, fue una herramienta perfecta de control de la mente.
En la década de los cincuenta, los Illuminati utilizaron las películas animadas de Disney
Alicia en el País de las Maravillas y El mago de Oz como base para programar
esclavos del Proyecto Monarca.
El 27 de octubre de 1954, El maravilloso mundo de color de Walt Disney, una celebración de las películas de Disney, fue transmitido por televisión. Las palabras “maravilloso”, “color” y “mundo” fueron elegidas deliberadamente por un programador de la mente de los Illuminati. Fueron elegidos determinados colores y combinaciones de color para los dibujos animados de Disney y para los parques temáticos, todo como parte del control mental.
En el Aprendiz de brujo (una caricatura sobre el antiguo tema de control total sobre la Tierra), vemos al ratón Mickey involucrado en una relación de amor-odio. Tal relación de amor-odio es utilizada para traumatizar y programar esclavos.
estados. Esta serie fue diseñada para programar los pensamientos de los niños. Vemos una niña caminar a través de un espejo con las tres vidas de la gata Thomasina, y como acompañamiento la canción Soy una pequeña tetera. Finalmente, ¡alguien de hecho se convierte en una tetera!
La apariencia de una realidad ficticia es lo que hace de estas películas algo tan peligroso. Detrás de esta fachada se esconde la ideología del ocultismo, que es transmitida de generación en generación y es uno de los aspectos de mayor alcance del ocultismo en el mundo.
Walt Disney trabajó duro para crear una imagen aparentemente benigna e inocente y no tenía miedo de aplastar a dueños de propiedades, robar ideas y dejar un rastro de víctimas. Durante décadas, Walt Disney fue un alcohólico empedernido; sin embargo, con todo el poder de los medios de comunicación detrás de él, no tenía de qué preocuparse, porque nunca nada de esto vio la luz del día. Generalmente, este tipo de fachadas de pureza moral y sobriedad ocultan prácticas extremadamente siniestras y satánicas. Adolf Hitler, por ejemplo, era una persona que se lavaba las manos varias veces al día. ¡Walt Disney lo hacía varias veces por hora! Es importante saber a este respecto que un alter ego que se ve obligado a asumir una personalidad diferente o a llevar a cabo un mandato de los Illuminati, se lava las manos compulsivamente en pretensión de inocencia. Walt Disney era un masón en el trigésimo segundo grado y un partidario ardiente del ocultismo. Nacido en España fuera del matrimonio, se sospecha que Isabel Zamora Ascencio fue su madre. Tras investigar su historia, se descubrió que este magnate de Hollywood estaba relacionado con la familia Bush, con el rey porno Hugh Heffner, con la Princesa Diana y con la estrella de Hollywood Clint Eastwood. Muchos investigadores han estudiado el legado de Walt Disney y aquellos que descubrieron sus secretos mejor ocultos y los publicaron, enfrentaron dificultades terribles.
[1]
. La expresión “control de la mente” debería ser traducida del inglés como “control de la conciencia”. A menudo se pasa por alto el hecho de que algunas de las técnicas implicadas se concentran en el subconsciente.
[2]
. ckln-fm, Mind Control Series, parte 22, Ryerson Polytechnical University Toronto, Ontario. Con el consentimiento del productor y del entrevistador Wayne Morris (1997).
[3]
. Algunos ejemplos de esclavos del Proyecto Monarca son: Roseanne Barr, John Travolta, Tom Cruise, Bette Middler, Marilyn Monroe y muchos otros. Los Illuminati también tuvieron un buen número de los llamados tratantes de esclavos, por ejemplo: Frank Sinatra, Peter Lawford y Bob Hope. Y los programadores fueron y son, entre otros: Anton LaVey (Iglesia satánica), Jerry Lee Lewis, Kris Kristofferson y Willie Nelson.
[4]
. David Grossman, On Killing, Boston, 1996, p. 308.
[5]
. Ibid., p. 302.
[6]