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4 Findings

4.2 Business challenges addressed by AI utilizations

4.2.2 Getting rid of human bias

A pesar de la respuesta que el proyecto europeo ofrece a múltiples cuestiones, dicho proyecto se enfrenta a críticas de diversa índole en los años de su gestación:

• Unas vinculaban la idea europea con lo que se denominó “la Europa Vaticana” o la influencia de la Iglesia católica en la creación de Europa.

• Otras procedían de los escépticos sobre el proyecto europeo.

• Un tercer orden de crítica surgía en Francia, donde se hablaba del carácter prematuro de la comunidad frente a la prioridad de emprender reformas internas. Schuman respondió a todas ellas en intervenciones públicas y alocuciones.

1. En relación al primer tipo de crítica, Schuman explica que se ha levantado un mito en torno al tema que en realidad no existe. En su conferencia “El catolicismo frente a la unificación europea” expone que el problema de la unificación de Europa no es de esencia religiosa sino de orden temporal: el

373 SCHUMAN, R. Conferencia pronunciada en Cambridge sobre la idea europea. 28-29 de Octubre de

problema ha nacido de circunstancias políticas, económicas y sociales. Schuman afirma que “ la Europa Vaticana” es un mito.

La voz de Schuman en esta materia adquiere validez si se tiene en cuenta su excelente formación en Doctrina Social de la Iglesia. Robert Schuman es un hombre acostumbrado desde la infancia a leer los documentos pontificios. Su intensa actividad en los círculos del catolicismo social y en los ambientes de formación de seglares en los años previos a su entrada a la vida política le permite hablar con un conocimiento preciso de las pretensiones de la Iglesia a este respecto. Si Schuman se hace eco de las advertencias pontificias sobre el peligro de la deriva de las ideologías (liberalismo y socialismo), esto en nada tiene que ver con la construcción de una Europa vaticana. Expresa que, muy al contrario, la Europa que se proyecta es profana tanto por las ideas que están en su base como por los hombres que las ponen en obra. Ellos no tienen por objetivo reconstruir un imperio cristiano, a la imagen del de Carlomagno ni de sus sucesores. Tal interpretación de las intenciones de los promotores de la idea europea, afirma, es un sin sentido en una época en la que no existe la unidad de la fe, ni la continuidad dinástica, pero en la que el régimen democrático es la regla con su alternancia de los gobiernos, de las mayorías y de los hombres en el poder. La adaptación a las condiciones propias de los tiempos contemporáneos, el realismo al fin y al cabo, es la mejor justificación.

Lo que sí aporta la Iglesia a la tesis europea -defendida con la misma eficacia y vigor por socialistas como Spaak, Guy Mollet ou Dehousse, por protestantes, israelíes y por no creyentes- es el apoyo moral de su propia doctrina y la adhesión de los fieles que escuchan sus consejos.374 En cuanto a la elección de los métodos y de los sistemas técnicos, ésta no es su cuestión mientras no haya conflicto con los principios morales. La Iglesia no tiene una consigna de mostrarse a favor o en contra de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero, a favor o en contra de la Comunidad

374 SCHUMAN, R. “Est-il trop tard pour faire l´Europe?” 29 de enero de 1957. Archivos Departamentales

Europea de Defensa, a favor o en contra de una organización federativa supranacional de Europa. Pero ella afirmará la existencia, la urgencia del problema europeo que ha venido a sumarse a los problemas de orden nacional.

2. Schuman también responde al segundo orden de críticas. Se siente movido por el interés de promover una pedagogía en favor de Europa y plantea a la opinión pública dos cuestiones fundamentales que van dirigidas de paso a los escépticos:

• “¿Por qué hacer Europa y cómo hacerla?” (Friburgo, julio de 1953). • La otra cuestión relacionada, “¿Es demasiado tarde para hacer

Europa?” (29 de enero de 1957).

El promotor de Europa considera fundamental dar razones para confiar en la idea europea y para continuar en la vía de su realización. Explica que, a pesar del paso del tiempo, la idea de Europa sigue viva y se afirma; no es una construcción del espíritu o de la imaginación, como lo ha sido durante siglos la idea de la paz eternal, a la manera del Abad de Saint-Pierre o de Kant. La idea europea es relanzada en el tiempo actual por hombres de Estado, por Gobiernos con el consentimiento de su Parlamentos y esta acción viene determinada por la influencia de las experiencias personales, tanto de las decepciones como de los fracasos. Schuman considera que se ha adquirido la convicción “que no hay otro remedio a la angustia”, otra salida a la situación en la que se encuentra Europa. Así pues la iniciativa europea reflexionada y concertada, está más sólidamente fundada a su juicio que la poética anticipación de Victor Hugo que anunciaba los Estados Unidos de Europa hacía más de un siglo.375

Robert Schuman se entrega totalmente a esta labor pedagógica europea en el periodo comprendido entre 1953 y 1959. Durante estos años despliega una intensa actividad para preservar y fortalecer lo que existe de “europeo”

375 SCHUMAN, R. “Est-il trop tard pour faire l´Europe?” 29 de enero de 1957. Archivos Departamentales

y para reanimar la “fe europea” en conexión con su afirmación Europa es un

acto de fe.

3. Un tercer orden de crítica surge especialmente en Francia. Ésta se refiere a la “inmediatez” del proyecto europeo, a su falta de ensayo, a su carácter prematuro en definitiva. Según Schuman muchos se han aprovechado de la idea de la debilidad en la que se halla Europa para declarar que toda comunidad europea sería prematura en el momento en que se planteaba. Él mismo responde a esta idea reconociendo que en primer lugar habría que poner orden en los propios asuntos internos, es decir, reforma del Estado y de sus instituciones, restauración de la autoridad, disciplina, espíritu de sacrificio. Es entonces únicamente cuando los europeos estarían en condiciones de asociarse con otros países sin demasiados riesgos. Asumiendo esta contradicción, sería demasiado pronto para hacer Europa.

Pero tal razonamiento tendría en realidad si no el objetivo, al menos la consecuencia cierta de retrasar indefinidamente la unificación europea. Schuman recuerda que, por la experiencia del día a día, se sabe cómo este tipo de reformas son obra de larga duración. Asumirlas en primer término sería comprometerse deliberadamente en un círculo vicioso. Schuman cree, por su conocimiento de la realidad francesa, que su país no podría –tras dedicarse a esta tarea- retomar fuerzas suficientes y aprender de nuevo una disciplina. Disciplina que ya tendría de pertenecer a un conjunto que tiene por objeto una cooperación y un esfuerzo colectivo. La necesaria reforma de las instituciones propias será, en una amplia medida, una función derivada de esta cooperación internacional. La práctica de la solidaridad europea será la escuela donde se situarán las enseñanzas más valiosas y los estímulos más eficaces. Schuman considera caduca cualquier política de burbuja.

La aportación de la comunidad consiste -entre otras cosas- en que la interdependencia vale para todas las materias, tanto para las experiencias que se hacen como para los objetivos que se eligen. Schuman lejos de retractarse sobre el objeto de la cuestión se afirma en ella: es

incontestablemente necesario que Francia se reforme, pero se trata por lo demás de una tarea esencialmente interna en la que los franceses tienen la principal responsabilidad. Además hay que tener en cuenta que estas reformas entrañan sacrificios, y suponen un coraje desprovisto de todo egoísmo y de toda demagogia. La Comunidad de los intereses y de los esfuerzos entre los Estados asociados proporcionará a cada uno de ellos motivos no solo para perseverar, sino para acelerar el ritmo de las reformas. La existencia de una Comunidad no las retrasa entonces, sino que las anima. Y en este sentido no se debe esperar demasiado tiempo; a fuerza de multiplicar las condiciones previas a la unificación ésta se convierte en imposible. La experiencia confirma este punto de vista.

Schuman alude a los resultados obtenidos por la Comunidad Europea del Carbón y del Acero que ha sido lo único que se ha hecho para que Europa exista. No se puede esperar a las transformaciones interiores, aunque se haya dicho que éstas deben preceder al Tratado. Los progresos se realizan gracias a la Comunidad, lentamente a veces, sin ostentación ni propaganda, pero realmente.