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Global Ionospheric Maps (GIM)

4.3 Ionospheric error mitigation models

4.3.3 Global Ionospheric Maps (GIM)

Resulta extremadamente difícil realizar una prospección de lo que será la sanidad del futuro ya cercano; particularmente, si nuestro sistema sanitario continua 'anclado' en la dinámica que ofrecen hoy los servicios nacionales de salud: 'servicios' como si de un servicio administrativo más se tratara, 'nacional' con una fuerte impronta uniformista, y 'de salud', con pretensión que no siempre se traduce en la mejor integración entre objetivos finales y la prestación de servicios, ni en una buena intersectorialidad entre las políticas del sector sanitario y las del resto de sectores económicos y sociales.

Es probable que en el futuro el abordaje de los problemas de salud requiera una concepción más arraigada en la idea de sistema de aseguramiento social. 'Sistema', porque el engranaje de objetivos finales y servicios asistenciales, entre agentes públicos y privados, y entre diferentes agentes públicos, legitimados políticamente sobre el territorio, deba ser mayor, y su mejor coordinación, clave para el éxito de una política de salud. De 'aseguramiento', porque es inescapable la idea de concreción de niveles de cobertura asistencial y limitación selectiva de prestaciones. 'Social' porque

continuara previsiblemente el objetivo de solidaridad implícito en su sistema de financiación, la tutela en la cobertura de toda o parte de la población, y una integración más próxima de las necesidades sociosanitarias de la población.

Decimos que el sector sanitario puede quedar fácilmente atrapado en el

status quo actual, y ser incapaz por tanto de responder a las nuevas

necesidades sociales. Ello se puede deber, entre otras razones, a las mismas raíces del universalismo (beneficios que se acostumbran a presentar como ‘necesarios’ para todos), del cortoplacismo de las políticas sanitarias, que no favorecen grandes cambios, del corporativismo normal de los intereses hoy prevalentes, y la utilización a menudo de la sanidad como arma política electoral.

Es posible, por tanto, que la reorientación hacia un nuevo sistema de aseguramiento social impregne muy lentamente la sanidad del futuro. Ello acabaría sustituyendo la concepción inglesa del NHS (importada para la Ley General de Sanidad española con más de cincuenta años de retraso), de un Servicio que en definitiva se creó en una circunstancia muy diferente a la actual (en una etapa post-bélica de pobreza extrema, de los gobiernos conservadores 'compasivos' y con fuerte preeminencia de la responsabilidad social sobre la individual). Resulta difícil pensar que este instrumento, que tanto éxito tuvo en el pasado para mejorar el bienestar de la población, sea extrapolable hoy para hacer frente a un futuro marcado por posibilidades anteriormente difícilmente imaginables, tales como la aparición de tests genéticos y de los tratamientos 'a la carta', la irrupción de nuevos y costosos medicamentos de 'estilo de vida', capacidades tecnológicas en las que prima el 'cuidar' sobre el 'curar' y unas fuertes expectativas para introducir elementos de bienestar individual, y no tan sólo de efectividad clínica, en la prestación sanitaria. Y por supuesto, en consonancia con todo ello, una mayor aceptación social de una mayor responsabilidad de la esfera individual frente la acción estatal colectiva.

Ante lo "viejo" que no termina de morir y lo "nuevo" que no termina de nacer, las dudas son mayores, pero en todo caso su discusión irreemplazable.

Dentro del contexto anterior, y en el caso concreto de la prestación farmacéutica, a la vista de la prognosis apuntada en el conjunto de consideraciones realizadas en este capítulo, cabría destacar lo siguiente. En primer lugar, si el problema es como veíamos de sobreconsumo primero y de precios y costes después (incluidos entre éstos los de dispensación) el primero y no tanto el segundo problema debería dominar, por tanto, la agenda de las políticas.

Pese a la anterior constatación, de las medidas instrumentadas (listas negativas, precios de referencia, control de precios autorizados, introducción de genéricos, transferencias de beneficios por encima de los pactados, reducción de precios o márgenes por decreto), más allá de la presión

ejercida sobre los laboratorios, casi ninguna de las medidas encaja plenamente en el día a día del gasto y de sus protagonistas clave: los usuarios, las oficinas de farmacia y, sobre todo, de los prescriptores.

A nuestro entender, sólo una acción combinada que cuente con la complicidad de alguna de las partes decisivas, recuperando además la visión de que el medicamento supone una pieza en la combinación global del gasto funcional para producir salud (y no un insumo aislado), puede permitir la creación de un marco estable para el sector, de modo que se oriente en la línea adecuada para afrontar los retos de futuro de nuestro sistema sanitario. En segundo lugar, todo apunta a que las externalidades que tiene el desarrollo farmacéutico en la innovación tecnológica, en la política industrial de un país y en el bienestar de los pacientes requiere un macro más estable que el actual para su desarrollo. Queremos destacar con ello que nos parece adecuado una regulación pública general que sea lo suficientemente amplia y a largo plazo para poder sustraer al sector de los bandazos cortoplacistas en la financiación del gasto. La mayor parte de las ‘utilidades’ de un país (electricidad, gas, telecomunicaciones) disfrutan de un marco ‘legal’ estable que permite conocer a las partes a que atenerse, de un modo semi-contractual (sinalagmático: con obligaciones y deberes para ambas partes). La limitación de la discrecionalidad resulta particularmente necesaria para aquellos sectores económicos que requieren de inversiones a largo plazo, con importantes costes fijos (de investigación y desarrollo) y a menudo irrecuperables. Aunque ello requiere un estudio de regulación pública más profundo al que aquí podemos realizar, nos parece que prefijar una línea de evolución predeterminada de acuerdo con variables tales como la evolución del PIB, acompañado al alza por un índice de valor diagnóstico y terapéutico -del estilo del desarrollado por Brendt y otros9, vista la sustitución de fármacos con mayor valor terapéutico (cláusula de economía), niveles de avance en la financiación selectiva (evolución favorable de la financiación privada en la financiación conjunta del gasto), ajuste en positivo por convergencia de precios en el mercado único mundial (contra el comercio paralelo), así como otros factores de política económica industrial (peso de los gastos en I+D sobre el total del sector en relación con el volumen de negocio), supone a nuestro entender una fórmula superior a los ajustes esporádicos sobre variables que ni discriminan suficientemente entre industrias ni productos ni entre cifras de negocio (volúmenes versus márgenes). En el esfuerzo de ofrecer un marco estable al sector creemos se encuentra, definitivamente, uno de los mayores restos para la evolución de la financiación pública del gasto sanitario. A dicho consenso puede contribuir la discusión formalizada ya en el Parlamento en torno a un gran pacto para el sector del medicamento, aunque mucho nos tememos que, al final, los elementos electorales pesen sobre la conveniencia y la racionalidad.

Agradecimientos.- Se desea dejar constancia del apoyo financiero de la

presente línea de investigación al Ministerio de Ciencia y Tecnología SEC2000-1087.

Bibliografía

1. López-Casasnovas G. Health Care and Cost Containment in Spain. En: Mossialos E, LeGrand J (eds.). Health Care and Cost Containment in the European Union. London: Ashgate; 1999.

2. Puig-Junoy J. Reptes en la gestió de la prestació farmacèutica. Fulls Econòmics del Sistema Sanitari 1999; 33:.

3. OMS (WHO). Las reformas sanitarias en Europa. Análisis de las estrategias actuales. Redactado por R. B. Saltman y J. Figueras. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo; 1997.

4. Ibern P. Gasto farmacéutico, responsabilidad individual y social. Cinco Días 1996; 2 de Diciembre.

5. Cabiedes L, Ortún V. ‘Incentivos a Prescriptores’. Capítulo 9 de este mismo libro; 2001.

6. Andreu J. Revisió i Anàlisi de Sistemes Alternatius de Retribució de l’Oficina de Farmàcia. Tesina del Máster ec Economía de la Salud (mimeo). Barcelona: IDEC; 2001.

7. Lobo F. La creación de un mercado de medicamentos genéricos en España. En: López G, Rodríguez D (eds.). La regulación de los servicios sanitarios en España; Madrid: Ed. Civitas; 1997.

8. Mossialos E, López J. Spanish drug policy at the crossroads.The Lancet 1997; 350: 679-680.

9. Berndt ER et al. Price indexes for Medical Care Goods and Services: An Overview of Measurement Issues. National Bureau of Economic Research WP- 6817. Cambridge, Massachusetts; 1998.

Capítulo 11

Revisión de los estudios sobre economía de la

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