Fig.3:A Schematic view of Evolution of a Training plan Training plan
TRAINING MODULE 7.1 Introduction:
E- Governance and Information Technology
2.2.1. Generalidades
Es un hecho que la mayor parte del peso de nuestro sistema sanitario recae en las consultas de Atención Primaria, donde según Jovell (1999) “la comunicación es la mejor de las tecnologías disponibles en el proceso diagnóstico y terapéutico”. Indefectiblemente, el médico de familia ha de asumir la función de informador que la sociedad le exige (Barca y cols, 2004), al desarrollar una relación con sus pacientes sostenida en el tiempo. En este ámbito, se trata de un proceso continuo y continuado, construido por la acumulación de pequeñas porciones de la vida de los pacientes y de la suma de un conjunto de decisiones que hay que adoptar en cada momento y que la diferencian del proceso de información en el ámbito hospitalario (Pérez-Cárceles y cols, 2006).
Estos profesionales sanitarios desarrollan su trabajo en estrecho contacto con los usuarios y, en muchos casos, constituyen la principal referencia en el sistema sanitario. El lugar que ocupan en la organización les permite conocer de primera mano las inquietudes, las necesidades y los anhelos de los usuarios (Maderuelo-Fernández y cols, 2009).
En 1985, Tuckett y cols pincelaron las condiciones de una comunicación efectiva entre médico y paciente, en la que el profesional debería indagar sobre creencias del paciente, negociar el modelo explicativo y ofrecer la información con claridad.
Estudios posteriores ratifican esta teoría (Ruiz, 2004; Barca y cols, 2004; González y cols, 2008) y establecen las expectativas/necesidades del paciente actual (tendente a convertirse en “experto”): recibir una información de calidad, clara y comprensible principalmente del personal facultativo (Maderuelo-Fernández y cols, 2009) y complementada con Internet, publicaciones y asociaciones, que resuelva sus dudas sobre el proceso de salud-enfermedad-atención y que les facilite el conocimiento de su enfermedad. Respecto al último aspecto, Barca y cols (2004) apuntan como principales causas del peor conocimiento de la enfermedad (y, por tanto, mayor probabilidad de incumplimiento) que la información proporcionada es vaga e incompleta y que el paciente pregunta poco al médico, se queda con ganas de preguntar o no comprende totalmente la información.
2.2.2. Repercusión de la Ley 41/2002 en Atención Primaria
En la Ley 41/2002 el término “Atención Primaria” aparece expresamente en dos ocasiones y, dado que es una ley básica que prevalece sobre otras disposiciones de
menor rango, los profesionales de dicho sector también deben regirse por sus preceptos.
El garante del derecho de información en el ámbito de la Atención Primaria se concreta en la figura del Médico de Familia a cuyo cupo está asignado el usuario, que informará al paciente durante todo el proceso. Aunque, en ocasiones, el médico de familia se ve abocado a mantener al paciente en la ignorancia cuando viene desinformado del hospital, por no quebrar su confianza en los especialistas y en su familia, y probablemente en contra de su propio criterio y del de la propia Ley (León- Vázquez, 2003).
Al igual que en ámbito de especializada, el médico de familia debe informar en todos los casos y con la excepciones concretas en la ley. El que deba quedar constancia en la historia clínica de que se informó, obliga a que los pacientes tengan una historia abierta en el centro antes de realizar cualquier asistencia no urgente.
2.2.3. Perspectiva de los profesionales de Atención Primaria del derecho de información de los pacientes
En contexto del desarrollo de la ciencia y la tecnología sanitaria, la burocratización, el trabajo en equipo, la masificación y el incremento de patologías crónicas que priman actualmente en nuestro sistema sanitario, se genera la necesidad de afianzar los derechos de los pacientes como eje básico de las relaciones clínico- asistenciales. Una asistencia de excelencia precisa, además del rigor científico, el cumplimiento de las normas dirigidas a la protección de los derechos de los pacientes, siendo evidente que una atención de calidad requiere el respeto a la autonomía del paciente y eso implica escucharlo, informarlo, recabar su consentimiento y registrar el proceso.
Atendiendo a esta visión general, Pérez-Cárceles y cols (2007) establecen que la valoración global de la importancia que conceden los médicos de familia a los derechos de los pacientes es muy alta, siendo mayor entre los médicos de más edad, trabajadores de ámbito urbano y docente, con un cupo menos numeroso y con alta satisfacción profesional. La actual tendencia a reconocer la importancia de los valores de la persona podría erigirse como justificación principal al hecho de que los derechos más valorados y respetados por los profesionales son los relacionados con la asistencia adecuada en el plano humano y el derecho a la intimidad.
También desde la perspectiva de los profesionales sanitarios, Maderuelo- Fernández y cols (2009) consideran como necesidades de información de los usuarios la información sobre su enfermedad, los aspectos relacionados con la responsabilidad sobre su salud y los consejos preventivos, seguidos de aspectos relativos a la accesibilidad, urgencias, oferta de servicios de médico/a y enfermera/o y sitios donde dirigirse para obtener información. La falta de coordinación entre niveles y la burocratización se consideraron barreras en la comunicación y la información.
Respecto al derecho de información del paciente, se considera que su cumplimiento no alcanza niveles de eficacia suficientes, pues, según la apreciación de los mismos profesionales, Pérez-Cárceles y cols (2006) concluyen que, aunque la mayoría de los facultativos informa oralmente sobre tratamiento, diagnóstico y pruebas complementarias, la insatisfacción profesional y la sobrecarga asistencial son las causantes de una menor proporción de información.
Para mejorar los resultados de la atención médica García (2013) propone, basándose en Tambo-Lizalde y cols (2013), orientar la investigación clínica tradicional a métodos originados en las ciencias sociales, con el fin de escuchar la voz del paciente y de los profesionales sanitarios para identificar algunas de las soluciones.
2.2.4. Perspectiva de los pacientes de Atención Primaria del derecho de información
Cualitativamente, Bolaños y cols (2003) se acercan a la impresión subjetiva de los pacientes respecto al estilo de entrevista (consulta abierta y centrada en ellos) y tipo de relación con los profesionales sanitarios de Atención Primaria. Según la perspectiva del paciente, son 4 los aspectos más valorados en relación con los profesionales sanitarios para facilitar el proceso de afrontamiento de la enfermedad: 1) información clara y adaptada; 2) contexto de confianza; 3) ayuda para el cambio; y 4) que se consideren los factores psicosociales de cada paciente. Así, expresan la necesidad de empatía de los profesionales, de sentirse escuchados, atendidos, confiados, respetados y poder expresar su malestar, reivindicando de esta forma un papel activo, participativo y protagonista de su enfermedad (“empoderamiento”).
3. COMUNICACIÓN ASISTENCIAL EN LA RELACIÓN MÉDICO-PACIENTE EN