3.3 Hyperbolic-secant pulse heuristics
3.3.1 Gradient optimisation and magnetically induced motion
16. En 1927, el capitulacionismo de Chen Tu-siu condujo la revolución al fracaso. Ningún miembro de nuestro Partido debe olvidar jamás esta lección del pasado, pagada con sangre.
17. Con respecto a la línea del Partido para un frente único nacional antijaponés, el principal peligro dentro del Partido, antes del Incidente de Lukouchiao, fue el oportunismo de "izquierda", es decir, la actitud de "puertas cerradas". Esto se debió principalmente a que el Kuomintang aún no había comenzado a resistir al Japón.
18. Desde el Incidente de Lukouchiao, el principal peligro dentro del Partido ya no es la actitud "izquierdista" de "puertas cerradas", sino el oportunismo de derecha, es decir, el capitulacionismo. La razón principal es que el Kuomintang ha comenzado a resistir al Japón.
19. Ya en abril, en la reunión de activistas del Partido celebrada en Yenán, luego, en mayo, en la Conferencia Nacional del Partido, y especialmente en agosto, en la reunión del Buró Político del Comité Central (Reunión de Luochuan), planteamos la siguiente cuestión: En el frente único, ¿dirigirá el proletariado a la burguesía o la burguesía al proletariado? ¿Atraerá hacia sí el Kuomintang al Partido Comu-
60
nista, o el Partido Comunista al Kuomintang? En relación con la actual tarea política específica, esta cuestión quiere decir: ¿Elevar al Kuomintang al nivel del Programa de Diez Puntos para la Resistencia al Japón y la Salvación Nacional y al nivel de la resistencia general, preconizados por e! Partido Comunista, o rebajar al Partido Comunista al nivel de la dictadura terrateniente- burguesa del Kuomintang y al nivel de la resistencia unilateral? 20. ¿Por qué planteamos tan tajantemente la cuestión? Las razones son las siguientes :
Por un lado, la propensión de la burguesía china al compromiso; la superioridad material del Kuomintang ; la declaración y decisiones de la III Sesión Plenaria del Comité Ejecutivo Central del Kuomintang que calumnian e injurian al Partido Comunista y vociferan por un "cese de la lucha de clases"; los anhelos del Kuomintang por una "capitulación del Partido Comunista" y su extensa propaganda en tal sentido; los intentos de Chiang Kai-shek de colocar al Partido Comunista bajo su control ; la política del Kuomintang de restringir y debilitar al Ejército Rojo y a las bases de apoyo democráticas antijaponesas ; el siniestro plan para "reducir en dos quintas partes las Fuerzas del Partido Comunista en la Guerra de Resistencia", plan fraguado en julio durante el Curso de Instrucción del Kuomintang en Lushan3; las tentativas del Kuomintang de seducir a cuadros del Partido Comunista ofreciéndoles posición y fortuna, y una vida de placeres; la capitulación política de ciertos pequeñoburgueses radicales (a quienes representa Chang Nai-chi4) ; etc.
Por otro lado, el desigual nivel teórico entre los miembros del Partido Comunista; el hecho de que a muchos comunistas les falta la experiencia de la cooperación sostenida entre los dos partidos durante la Expedición al Norte ; la existencia, en el seno del Partido, de un gran número de miembros de origen pequeñoburgués; la renuencia de una parte de los militantes a continuar una vida de lucha ardua; la existencia, dentro del frente único, de la tendencia a la contemporización sin principios con el Kuomintang; la aparición de la tendencia a un nuevo caudillismo militar en el VIII Ejército; el planteamiento del problema de la participación del Partido Comunista en el gobierno del Kuomintang; el surgimiento de la tendencia a la contemporización en las bases de apoyo democráticas antijaponesas; etc.
En vista de la grave situación expuesta más arriba en sus dos aspectos, tenemos que plantear tajantemente la cuestión de quién dirige a quién, y combatir con firmeza el capitulacionismo.
61 21. Durante estos últimos meses, z principalmente desde el comienzo de la Guerra de Resistencia, el Comité Central y las organizaciones del Partido en todos los niveles han emprendido una lucha inequívoca y firme contra las tendencias capitulacionistas ya surgidas, han tomado las precauciones necesarias contra aquellas que puedan aparecer, y han logrado éxitos.
EL Comité Central ha emitido un proyecto de resolución5 sobre el problema de la participación de los comunistas en el gobierno.
En el VIII Ejército, ha comenzado una lucha contra la tendencia aun nuevo caudillismo militar. Esta tendencia se manifiesta en que, después del cambio de denominación del Ejército Rojo, ciertos individuos se han vuelto reacios a seguir estrictamente a la dirección del Partido Comunista, han desarrollado el heroísmo individualista, consideran como un honor el recibir nombramientos del Kuomintang (es decir, convertirse en funcionarios), etc. Esta tendencia a un nuevo caudillismo militar tiene la misma raíz (rebajamiento del Partido Comunista al nivel del Kuomintang) y las mismas consecuencias (aislamiento respecto de las masas) que la tendencia al viejo caudillismo militar, que se manifestaba en golpes e injurias, violación de la disciplina, etc.; sin embargo, es particularmente peligrosa porque surge en el período del frente único del Kuomintang y el Partido Comunista y, por lo tanto, es menester prestarle una atención especial y combatirla resueltamente. Hemos restablecido el sistema de comisarios políticos, que había sido abolido por intervención del Kuomintang, y la denominación de departamentos políticos que, por la misma razón, había sido sustituida por la de oficinas de instrucción política. Hemos formulado el nuevo principio estratégico de "sostener con independencia e iniciativa la guerra de guerrillas en las regiones montañosas" y lo hemos llevado a cabo con resolución, asegurando así básicamente los éxitos del VIII Ejército en las operaciones militares y en sus otras tareas. Hemos rechazado la demanda del Kuomintang de enviar a miembros suyos como cuadros a las unidades del VIII Ejército y sostenido el principio de dirección absoluta del Partido Comunista sobre el VIII Ejército. Asimismo, hemos formulado el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único" en las bases de apoyo revolucionarias antijaponesas. Hemos corregido la tendencia al "parlamentarismo”6 (no se trata, por supuesto, del parlamentarismo de la II Internacional, qu no existe en el Partido Comunista de China), y hemos persistido en la lucha contra los bandidos, espías y saboteadores.
62
En Sían hemos corregido la tendencia a la contemporización sin principios en nuestras relaciones con el Kuomintang y desplegado de nuevo la lucha de masas.
En el Este de la provincia de Kansú, hemos hecho en general lo mismo que en Sían.
En Shanghai hemos criticado la línea de Chang Nai-chi de "menos llamamientos y más sugerencias" y comenzado a rectificar la tendencia a la contemporización en el trabajo del movimiento por la salvación nacional.
En las zonas guerrilleras del Sur - que son parte de los logros de nuestros diez años de cruenta guerra con el Kuomintang, puntos de apoyo estratégicos para la guerra revolucionaria nacional antijaponesa en las provincias del Sur, y fuerzas nuestras que el Kuomintang, aun después del Incidente de Sían, ha tratado de destruir mediante campañas de "cerco y aniquilamiento" y que, después del Incidente de Lukouchiao, ha intentado debilitar recurriendo a la nueva táctica de "atraer al tigre fuera de las montañas" - hemos tenido especial cuidado en lo siguiente: 1) guardarnos de la concentración incondicional de nuestras fuerzas (cosa que respondería a los deseos del Kuomintang de destruir estos puntos de apoyo); 2) rechazar el envío de gente por el Kuomintang, y 3) permanecer alerta contra el peligro de que se repita el caso de Je Ming7 (es decir, el peligro de ser cercados y desarmados por el Kuomintang).
En el Semanario dela Liberación8, hemos mantenido una actitud de crítica seria.
22. Con el objeto de perseverar en la Guerra de Resistencia y conquistar la victoria final, con el objeto de convertir la resistencia unilateral en resistencia general, es necesario sostener firmemente la línea de frente único nacional antijaponés y ampliar y fortalecer dicho frente. No se tolerará ningún planteamiento tendiente a romper este Frente del Kuomintang y el Partido Comunista. Aún debemos cuidarnos de la actitud "izquierdista" de "puertas cerradas". Pero, al mismo tiempo, debemos atenernos estrictamente al principio de independencia y autodecisión en todo nuestro trabajo de frente único. Nuestro frente único con el Kuomintang y otros grupos políticos se basa en la ejecución de un programa determinado. Sin esta base no puede haber frente único, y una cooperación así se tornaría en una acción sin principios y sería manifestación de capitulacionismo. Por eso, la clave para conducir la guerra revolucionaria nacional antijaponesa a la
63 victoria consiste en explicar, aplicar y mantener el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único".
23. ¿Qué objetivos perseguimos al actuar así? De un lado, conservar las posiciones ya ganadas, pues éstas representan nuestros puntos de partida estratégicos, y si se perdieran, no habría nada de que hablar. Pero nuestro principal objetivo reside en otro aspecto: ampliar nuestras posiciones y alcanzar el positivo fin de "incorporar a millones de integrantes de las masas al frente único nacional antijaponés y derrotar al imperialismo japonés". Mantener nuestras posiciones y ampliarlas son dos cosas inseparables. En los últimos meses, un número aún mayor de elementos del ala izquierda de la pequeña burguesía se han unido bajo nuestra influencia, las nuevas fuerzas en el campo del Kuomintang están creciendo, la lucha de masas en la provincia de Shansí se ha desarrollado y las organizaciones de nuestro Partido se han ampliado en muchos lugares.
24. Pero debemos comprender claramente que, en términos generales, la fuerza de las organizaciones del Partido es aún bastante débil en el conjunto del país. La fuerza de las masas en todo el país es también muy débil, pues las masas básicas, los obreros y campesinos del país, aún no están organizadas. Todo esto se debe, por un lado, a la política de dominación y opresión del Kuomintang y, por el otro, a que ha sido ninguno o escaso nuestro propio trabajo. Esta es la debilidad esencial de nuestro Partido en la actual guerra revolucionaria nacional contra el Japón. A menos que la superemos, el imperialismo japonés no podrá ser derrotado. Para lograr este fin es indispensable aplicar el principio de "independencia y autodecisión dentro del frente único" y vencer toda tendencia al capitulacionismo o actitud acomodaticia.